Y así fue como encontré aquel libro que cambiaría mi vida para siempre.
sábado, 26 de febrero de 2011
Deseos
Y así fue como encontré aquel libro que cambiaría mi vida para siempre.
jueves, 24 de febrero de 2011
Carta al Ideal
Sr. Director:
Soy el padre de una alumna del CEIP Sacratif de Carchuna y me gustaría denunciar la grave situación de deterioro de las instalaciones del centro. Desde hace unos tres años, el tejado del colegio presenta numerosas goteras. Con las fuertes lluvias de las últimas semanas, las goteras se han convertido en una enfermedad crónica. Las autoridades de la ELA, que son las responsables del mantenimiento del centro, hace tiempo que se olvidaron de sus obligaciones. No se arreglan los cristales que se rompen, ni las persianas, ni los enchufes, etc. Hay constantes cortes de luz en el centro porque la instalación eléctrica es ínfima. Por supuesto, todo esto conlleva un peligro para nuestros hijos. Me consta que por parte del equipo directivo se han denunciado estos hechos en innumerables ocasiones tanto ante la ELA como ante la Delegación de Educación de Granada. No obstante, nadie parece darse por enterado.
Por otro lado, desde hace un tiempo el patio del colegio se ha convertido en el botellódromo del pueblo. Así que no es nada raro que, algunas mañanas, cuando nuestros hijos llegan al colegio, los restos de botellas rotas, cajetillas de tabaco vacías, etc., estén esparcidos por las instalaciones del colegio. El colmo de esta situación se dio hace unos días cuando una niña encontró una jeringuilla.
Ante estos hechos me pregunto: ¿Los niños de Carchuna no tienen derecho a tener un colegio digno? ¿Los hijos de Álvarez de la Chica van a un colegio tan deteriorado como el de mi hija?
Atentamente
Rafael Calero Palma
martes, 22 de febrero de 2011
domingo, 20 de febrero de 2011
miércoles, 16 de febrero de 2011
El año en que Allen Ginsberg cruzó el infierno
Allen Ginsberg había nacido en 1926 en la ciudad de Paterson, en Nueva Jersey. Hijo de un poeta judío y de una madre comunista, pronto quedó claro que de esa mezcla explosiva sólo podía surgir una personalidad como la del joven Ginsberg. Hasta poco antes de su muerte, acaecida en 1997, Ginsberg combatió de manera feroz algunos de los aspectos más negativos de la sociedad estadounidense, como el racismo o el ultraconservadurismo de la América profunda, esa que vota a los Bush y apoya a ultranza las políticas imperialistas de los EE.UU, la que guarda en sus casas auténticos arsenales y se escandaliza por cualquier cosa.
Viene todo esto a cuento, porque hace unos meses, la Editorial Anagrama publicó una preciosa edición bilingüe de Aullido, en su colección "Panorama de narrativas". Aunque ya existían otras ediciones anteriores (recuerdo una de Visor en los años ochenta), la nueva traducción de Rodrigo Olavarría actualiza unos versos que leídos seis décadas después de haber sido publicados por primera vez, siguen manteniendo esa fuerza primigenia, ese espíritu de libertad y transgresión que convirtieron este libro en una obra de referencia para miles de lectores a lo largo y ancho del mundo y a su autor en el nuevo Walt Whitman de la poesía estadounidense. Altamente recomendado.
sábado, 12 de febrero de 2011
El placer de ver morir a un ángel
El placer de ver morir a un ángel es un libro que gira en torno a la figura de los ángeles. Pero que nadie se asuste que no hallará en él arrebatos místicos ni seres paradisíacos. Más bien al contrario. Son 42 poemas escritos desde un prisma muy personal que presentan a otros tantos ángeles cuya principal característica es, como diría Blas de Otero, su fiera humanidad. El poemario lleva un magnífico prólogo de mi amiga la escritora Isabel Rodríguez. Y hasta aquí puedo leer.
jueves, 10 de febrero de 2011
Puestos de confianza: menudo chollo
a) Todos ellos viven en la provincia de Córdoba.
b) Todos ellos militan en el PSOE.
c) Todos ellos han sido concejales o alcaldes de sus respectivos ayuntamientos
d) Y por último, la más inquietante: Todos ellos ocupan cargos de libre designación (también conocidos como cargos de confianza y más prosaicamente como “enchufados”) en la Diputación de Córdoba, que preside el socialista Francisco Pulido.
Según una noticia publicada recientemente por el diario ABC, Florencio Ruz Bascón (ex alcalde de Montalbán) es asesor de Hacienda y Desarrollo Tecnológico; Mercedes Fernández Sanz (ex alcaldesa de Hornachuelos) ayuda a Pulido en temas de Desarrollo Económico y Planificación Estratégica y Agustín Martín (ex alcalde de Fuente Obejuna) lo hace en temas relacionados con la Innovación y Patrimonio Histórico-Artístico. Todos ellos, en julio de 2007, cobraban un sueldo de 40.816 euros anuales. No está mal. Sigamos. José Luis Lechado fue alcalde de Iznájar y ahora es Jefe del gabinete. Es por ello que en 2007, su sueldo era de 54.435 euros anuales. Es lógico que siendo jefe de algo cobre un poco más.
Por su parte, Enrique González Peralbo es asesor de Formación y Empleo, aunque perdió las pasadas elecciones municipales en Dos Torres. Francisco Palomares es primer teniente de alcalde de Villafranca de Córdoba y en la Diputación asesora a su Presidente en temas de Infraestructuras y Desarrollo Sostenible. Luis Enrique Sánchez es el experto en Comunicación e Imagen, mientras que su compañera de partido María José Yebras es la asesora de Igualdad y Desarrollo Social y teniente de alcalde de Bujalance. Y cerrando el grupo, nos encontramos a Javier Reyes, que fue concejal en el ayuntamiento de Posadas y ahora es secretario particular del presidente.
Según el redactor de la noticia, y cito textualmente “La Diputación dedica más de un millón de euros brutos (seguridad social incluida) a pagar las nóminas del personal de confianza.” Es decir, a los cordobeses y cordobesas la bromita de Pulido les sale al año por un millón de euros. Por cierto, entre ese personal de confianza, también hay cargos del Izquierda Unida y del Partido Popular, aunque como no tienen la responsabilidad de gobernar, les corresponden bastantes menos. Para más inri a los queridos asesores de Francisco Pulido, que tan bien pagados están, no se les ve por el Palacio de la Merced con mucha frecuencia, y a algunos de ellos, con bastante poca frecuencia.
¿Qué es lo primero que piensa uno cuando lee una noticia de este tipo? No sé vosotros, pero mi primera sensación es que esta gente tiene la cara muy, pero que muy dura. No conozco personalmente a ninguno de estos individuos, pero supongo que entre ellos habrá maestros, comerciantes, funcionarios de ayuntamiento, gente que trabaja en el campo o en la ganadería, en fin, trabajos que, tal y como está el patio, no están nada mal. Y sin embargo, ninguno de ellos quiere volver a su puesto de trabajo después de haber pasado por la política. Y mi segundo pensamiento es que los políticos nos toman el pelo de manera descarada. Sin cortarse ni un pelo (valga la redundancia). Y la ciudadanía se lo traga sin decir ni mú. En estos tiempos en los que estamos inmersos en una crisis económica brutal, a los dirigentes políticos se les debería de caer la cara al suelo de vergüenza por malgastar el dinero de todos de esta manera. Pero no os preocupéis, que no se le cae a ninguno. Por cierto, ya nos han dado una pista para que nos hagamos una idea de dónde van a acabar algunos ex tras las próximas elecciones municipales. Se admiten apuestas.
domingo, 6 de febrero de 2011
Los escritores
¿Por qué tienen los artistas tendencia a la locura? Poseen más energía, más capacidad que el común de los mortales para ver las cosas de manera nueva y original; como también son más vulnerables a la depresión, creo que conocen más el sufrimiento humano.
Nick Flynn
Creen que si los escritores sufren serán mucho mejores. Eso es pura mierda. El sufrimiento es exactamente igual que cualquier otra cosa: si te dan demasiado, al cabo de un tiempo puedes hundirte. Es el intento de escapar del sufrimiento lo que crea grandes escritores: te sientes tan bien que haces que los lectores se sientan bien.
Charles Bukowski
jueves, 3 de febrero de 2011
Lecciones de economía para niños inquietos: Sindicatos amarillos
El sindicalismo amarillo también es conocido con el nombre de sindicalismo vertical o sindicalismo mafioso. Desde el punto de vista de las finanzas, estas organizaciones se suelen nutrir de las subvenciones públicas, siempre bajo una pátina de opacidad. Nadie es capaz de precisar con exactitud a cuánto ascienden las subvenciones otorgadas a los sindicatos amarillos o sindicatos mafias. Otra característica de estas organizaciones es que suelen actuar en contra de los intereses de los propios trabajadores a los que dicen representar, anteponiendo en todo momento, los intereses propios de las cúpulas dirigentes o aparatos burocráticos. Muchos de vosotros os estaréis preguntando cómo se puede diferenciar a una sindicalista amarillo de un sindicalista de clase. Es muy simple, el primero se caracteriza porque no ha trabajado en su puta vida, haciendo de las negociaciones y otras pamplinas parecidas su medio de vida. El segundo, por el contrario, seguirá en el tajo, peleando por defender los intereses de sus compañeras y compañeros. El primero acatará todos los pactos, concertaciones y mamoneos de la cúpula de su sindicato. El segundo no participaría jamás en esos cambalaches.
Aunque el sindicalimos amarillo está expresamente prohibido por las leyes internacionales y por casi todas las legislaciones nacionales, a día de hoy siguen existiendo sindicatos amarillos en casi todos los países del mundo. En el estado español, por ejemplo, existen dos importantes centrales sindicales amarillas, verticales o mafiosas: la Union General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CC. OO).
martes, 1 de febrero de 2011
Agradecido
viernes, 28 de enero de 2011
Último parte de guerra
La guerra ha terminado.
El Presidente
Zapatero
Madríd 28 enero 2011.
jueves, 27 de enero de 2011
miércoles, 26 de enero de 2011
Dar con ella
fue dejando
por la nieve
un rastro
como de babas
azuladas,
un aroma
a melancolía
madura.
Resultó fácil dar con ella.
domingo, 23 de enero de 2011
El funcionariado andaluz planta cara al enchufismo y a la desmantelación del sistema público
En la mañana del sábado 22 de enero, decenas de miles de funcionarios de la Junta de Andalucía se echaron a la calle para dejarle muy claro al Gobierno andaluz, que preside el socialista José Antonio Griñán, que no están dispuestos a pasar por el aro del enchufismo y la manipulación partidista. La manifestación había sido convocada por todas las organizaciones sindicales del ámbito de la función pública (salvo CCOO y UGT, que apoyan el Decreto), entre ellas CSIF, USTEA, SAFJA, SAT, CGT, USO, Plataforma de Empleados Públicos Andaluces (PEPA), Plataforma de Opositores y Funcionarios de la Junta de Andalucía y otros colectivos políticos y sociales para pedir la derogación inmediata del Decreto Ley de Reordenación del sector público andaluz (Decreto 5/2010).
La manifestación, que partió a mediodía desde el Palacio de San Telmo, sede del Gobierno andaluz, recorrió algunas de las principales arterias de la ciudad de Sevilla, para acabar sobre las tres de la tarde en la puerta del Parlamento, donde se leyó un manifiesto consensuado por todas las organizaciones convocantes, pidiendo que se detenga este ataque contra la ciudadanía andaluza, ya que dicho Decreto no sólo supone una pérdida de derechos laborales de las trabajadoras y trabajadores del sector público andaluz sino que detrás se esconde un ataque perfectamente organizado contra todos los ciudadanos, que “pierden garantías de transparencia, imparcialidad objetividad” en todos los procedimientos que tengan que ver con la administración pública. Así mismo, el manifiesto hizo hincapié en la necesidad que hay en Andalucía “de una profunda reordenación del sector público", no obstante, excluyendo “cualquier otra fórmula de Administración paralela o gestión privada". Se habló, por supuesto, de "la transparencia en la gestión del dinero público" y se advirtió del peligro que supone que la Administración de la Junta de Andalucía se convierta en "un nicho de empleo precario".
Durante todo el recorrido, los manifestantes, siempre en un clima festivo, y dejando bien claro que no hay lugar para actos vandálicos como se ha venido insinuando desde el Gobierno de la Junta, corearon numerosos eslóganes contra el Presidente de la Junta, contra la Consejera de Economía, Carmen Martínez Aguayo, artífice de esta reforma, y contra Mar Moreno, la número dos del gobierno andaluz.
Para Rocío Luna, Responsable Federal del Sector de Función Pública del sindicato USTEA, si finalmente este Decreto sale adelante, "habrá una pérdida de derechos no sólo para los empleados públicos, sino para todos los ciudadanos".
jueves, 20 de enero de 2011
Mourinho
Viene todo esto a cuento porque no entiendo los motivos que llevan al técnico portugués a gastar esa mala hostia que se gasta. No entiendo porqué una persona que tiene ese trabajo, con ese sueldo, con todos sus beneficios sociales, puede vivir en un permanente estado de cabreo, en un enfado perpetuo. Y es que, como cantaba Lapido, Mourinho está siempre "furioso con el mundo". No quiero ni pensar que pasaría si el tío fuese albañil y se hubiese quedado en el paro. O si cobrara los 426 euros que Zapatero le va a suprimir el próximo mes.
A mí se me ocurre que, para ahorrarle todos esos malos tragos, su empresa podría contratar a un portavoz para que hablara en las ruedas de prensa. Alguien con un perfil más cercano, más amable, más simpático. Una persona para la que sonreír o dar las gracias no sea algo excepcional. Alguien que no encabrone a la prensa. Algo parecido a lo que ha hecho Zapatero con Rubalcaba. O en su defecto que le regalen un libro de autoayuda para que aprenda a canalizar su furia.
Conclusión: Creo que en el mundo, en nuestras vidas cotidianas, en nuestro día a día, ya tenemos suficientes conflictos como para aguantar las mamarrachadas y los malos modos de Mourinho. Que alguien le diga que se relaje y se ría un poco, que le va a dar algo.
miércoles, 19 de enero de 2011
El corazón de las tinieblas
lo he arrancado
de cuajo
y lo he lanzado al río
para que se lo coman los peces
lunes, 17 de enero de 2011
Sentado en la oscuridad
El universo está a punto de irse a la mierda.
Comienzo a reírme con todas mis fuerzas.
sábado, 15 de enero de 2011
Sunset park: un intento fallido
miércoles, 12 de enero de 2011
El beso del vampiro
quema como la arena ardiente del desierto
transforma la sangre en vino dulce
deja a su paso cadáveres de una belleza atroz
sí se refleja en los espejos (al contrario de lo que popularmente se cree)
tiene la textura de los deseos recién cumplidos
está revestido de un silencio absoluto
deja un rastro de invisibles manchas de óxido sobre la piel
es, básicamente, noctámbulo
es fugaz, apenas alcanza una milésima de segundo y, sin embargo, nos hace desear la eternidad
no es sucio
no tiene relación alguna con el miedo
es un potente analgésico contra el dolor del alma
se abre paso entre las tinieblas, hermoso, desnudo, poco a poco
es como chutarse una sobredosis de serenidad
viernes, 7 de enero de 2011
Confesiones de un gánster de Barcelona
Diez años después he vuelto a saber de Dani el Rojo. Resulta que aquel tipo bonachón y afable con el que tuve ocasión de hablar durante los preludios del concierto, fue, durante una época, uno de los gánsters más temidos de toda Cataluña. Confesiones de un gánster de Barcelona, escrito en primera persona por Lluc Olivera, narra las historias sobre atracos, drogas y cárceles que Dani el Rojo le ha ido contando durante bastantes horas de conversación. Una vida dedicada al robo, principalmente de bancos y joyerías, al consumo masivo de estupefacientes de todo tipo y categoría, a las apuestas y a las timbas ilegales y que ha llevado a su protagonista a pasar varios períodos de su vida por las galerías de la cárcel Modelo de Barcelona. Por las páginas de este libro circulan personajes alucinantes: colombianos del cártel de Cali, chorizos recién salidos de una peli de José Antonio de la Loma, niños pijos que han acabado en el arroyo, músicos de rocanrol, yonkis marchitos, putas del Barrio Chino y otros especímenes de la mala vida.
Para alguien tan ajeno al tema como puedo ser yo, lo más interesante de estas confesiones gansteriles es, sin duda, todo lo relacionado con la vida en el trullo, un microcosmos donde impera la ley del más fuerte, o lo que es lo mismo, del más cabrón y con menos escrúpulos.
Un libro bastante recomendable, al que por poner algún pero, le pondría la gran extensión, ya que probablemente se podría haber contando en 400 páginas lo que se hace en 600. Por lo demás, un libro fascinante que nos recuerda que ahí mismo, a la vuelta de la esquina, hay tipos que no tiene nada que envidiar al mismísimo Tony Soprano.
jueves, 6 de enero de 2011
Noche de Reyes
-¿Quiénes sois vosotros? ¿Qué cojones estáis haciendo en mi casa? Que nadie se mueva o saco la escopeta y os dejo fritos. No sé porqué lancé esta amenaza, ya que dada mi condición de pacifista y anti-taurino no tengo armas en mi casa.
-Tío, me dijo el que se parecía al director de Fahrenheit 9/11, que somos los Reyes Magos.
-¿Los Reyes Magos? Y una polla. ¿Me tomas por tonto? Todos sabemos que los Reyes Magos son los padres.
Al escuchar esto, los tres mendas soltaron una estruendosa carcajada.
-Otro capullo con la cantinela de que los Reyes Magos son los padres. Eso es un bulo que nosotros mismos nos encargamos de extender para que la gente no nos joda la marrana. Esto lo dijo el segundo barbudo, al que yo había confundido con Fidel Castro.
Llegados a este punto, os juro que no sabía qué decir o qué hacer. Estaba completamente paralizado. Mi mente era incapaz de tomar ningún camino.
-Mañana podrás comprobar que tanto a ti como a tu familia os hemos dejado regalos, dijo el negro, quien por cierto, tenía un fuerte acento del País Vasco.
Y esto es lo último que recuerdo. De repente, me entró un sueño paralizante y mis párpados empezaron a cerrarse sin consideración. No sé cómo llegué hasta mi cama ni qué ocurrió después. Esta mañana, al despertar, he recordado lo ocurrido y lo he achacado todo a una pesadilla fruto de una mala digestión, como dicen en mi pueblo. Así que he bajado al salón y junto a la chimenea había unos cuantos regalos. Un par de ellos llevaban mi nombre escrito y al abrirlos he flipado en colores. Ante mí tenía Sunset park, la última novela de Paul Auster y el último cedé de Luis Eduardo Aute, titulado Intemperie. Y aquí me tenéis, dándole vueltas al tarro mientras escucho las nuevas canciones de Aute y escribo esto, e intento averiguar qué hacían, un negro de Irún y dos hippies melenudos, de madrugada, en el salón de mi casa.
martes, 4 de enero de 2011
Tú
con la boca llena de palabras muertas
con los ojos aguijoneados por la furia
construyendo alambradas
cavando trincheras
preparándote para la guerra
desorganizado
desorientado
desconectado
más allá de los límites
más allá de las consignas
más allá de las estrategias
amasando la ira
contando cadáveres
jamás te sacias
caminando a tientas
dando tumbos
hacia el abismo
siempre en conflicto
siempre al margen
siempre naufragando
jueves, 30 de diciembre de 2010
Carta a los Reyes Magos
Este año he sido un niño muy bueno. He hecho todos mis deberes y me he comido toda la verdura sin dejar nada en el plato (ni siquiera las coles de Bruselas). He pagado mi hipoteca y mis impuestos (directos e indirectos) religiosamente. He santificado las fiestas laicas (el Primero de Mayo y el 14 de Abril). He salido a la calle a protestar contra los gobiernos de Griñán y de Zapatero por sus políticas de derechas y me he puesto dos veces en huelga.
Como soy muy agradecido y además me tengo por biennacido, quiero agradeceros todo lo que me habéis traído durante este año que ya se acaba. En primer lugar os estoy eternamente agradecido por haber sobrevivido a la crisis, al tráfico, a las inundaciones, a una bajada de sueldo, a varias subidas de impuestos, a la visita del Papa y al Mundial de Sudáfrica con su vomitiva sintonía y su patriotismo de todo a cien.
También quiero daros las gracias por toda la música, todas las novelas, todos los poemas, todos los relatos, todas las películas, las exposiciones que he disfrutado y los conciertos que he visto. En definitiva, por todo el arte que he tenido oportunidad de disfrutar este año.
Dicho todo esto, me gustaría dejaros mis peticiones para el año que está a punto de empezar. Ya os advierto, queridos Reyes Magos, que no me voy a conformar con poco, y que voy a ser muy, pero que muy exigente. Ahí va mi lista.
En primer lugar quiero que, de una puta vez, se termine el hambre en el mundo. Creo que es una auténtica vergüenza que en pleno siglo XXI, haya gente muriéndose de hambre en el mundo mientras que otros, los más afortunados, despilfarran a manos llenas. Y no me vengáis con rollos de que no se puede, que eso es imposible, que si tal que si cual. Creo que es un problema que tiene fácil solución, pero para ello se requiere una gran voluntad política y el reparto equitativo de los recursos naturales y la riqueza. También quiero que se acaben la injusticia y la guerra. De cualquier tipo y condición. Me da igual de donde venga y quién la provoque: Palestina, Congo, Somalia, Chechenia, Irak, Afganistán, Colombia, Corea, etc. También quiero que se respeten los derechos humanos en todos y cada no de los estados del planeta, empezando por el mío.
Quiero que la gente sea feliz y solidaria, y que haya trabajo para todo el mundo sin que se resientan las condiciones laborales. Quiero que las conquistas sociales no se vayan a la mierda, porque son el fruto de muchos años (siglos, en realidad) de lucha colectiva y mucha gente ha dado su vida por ellas. Quiero que la educación y la sanidad sean públicas y de calidad y que no se desmantele el enclenque estado de bienestar español. No quiero jubilarme a los sesenta y siete años. Quiero que los políticos no nos tomen por imbéciles, con sus mentiras y sus corrupciones y sus promesas que ya nadie en su sano juicio se cree. (Por favor, políticos, prometed sólo aquello que podáis cumplir, cosas del tipo, “Prometo que iré todos los días a trabajar”, con eso me doy por satisfecho).
También deseo, ya puestos a pedir, que el sistema capitalista muera de muerte natural, y que de sus cenizas surja un sistema nuevo, en el que el ser humano sea lo más importante y no sólo una mercancía de usar y tirar (como hasta ahora). Por último, queridos Reyes Magos, quisiera pediros que el sistema en el que vivimos ahora se convierta en una auténtica democracia, en la que el Jefe del Estado lo sea por méritos propios y no por su cuna, donde el lema “una persona, un voto” sea una realidad objetiva y no sólo un eslogan utópico y donde el poder real lo ejerzan la ciudadanía y los políticos libremente elegidos y no los bancos, los mercados financieros y las grandes corporaciones económicas, como ocurre ahora.
Como veis, no me conformo con poco.
Salud, Reyes Magos.
miércoles, 29 de diciembre de 2010
La destrucción del mundo
Rikardo Arregi
Hace un rato,
en mi vida,
ha comenzado,
la destrucción del mundo.
lunes, 27 de diciembre de 2010
Navidad
En fin, felices fiestas a todos.
(Correo electrónico escrito por una amiga, recibido esta mañana)
sábado, 25 de diciembre de 2010
25 de diciembre de 2007
veinticinco de diciembre
de dos mil siete
nació en Belén,
actual estado de Israel,
un niño palestino.
Su padre no se llama José.
Su madre no se llama María.
Él se llama Said.
Las estadísticas aseguran
que no cumplirá
los treinta y tres.
(De Versos de alambre de espino, Editorial Alhulia, 2009)
miércoles, 22 de diciembre de 2010
La nieve miente
Tanta blancura, tanta quietud,
tanta inocencia dócil,
no pueden ser ciertas.
Estoy seguro. La nieve miente.
martes, 21 de diciembre de 2010
Últimamente
total pa' qué, si ya me los sé.
La Cabra Mecánica, de su tema Drip Pop
domingo, 19 de diciembre de 2010
La nueva Andalucía del presidente Griñán
Yo no sé cómo verán fuera de Andalucía esta tierra y a sus habitantes, pero desde dentro, la Andalucía que yo veo, la que prevalece es la Andalucía folclórica y cateta, la beatona y subvencionada, la Andalucía de la propaganda y el enchufismo, la Andalucía del régimen socialista. La Andalucía que, tras treinta años de gobiernos socialistas —21 presididos por el mismo individuo— continúa a la cola de todo lo positivo y a la cabeza de todo lo negativo. La Andalucía que se va desangrando poco a poco. La Andalucía anoréxica del presidente Griñán. Esta en la que vivimos. La única que hay.
A la “nueva” Andalucía de los socialistas le gusta auto engañarse sin piedad. “Aquí se vive muy bien”, “La mejor tierra del mundo”, “Como en Andalucía, en ninguna otra parte” y otras estupideces por el estilo, se suelen decir muy alegremente. Sin embargo, yo me pregunto: ¿Quién vive muy bien? ¿Para quién es una tierra maravillosa? ¿Para el millón de parados?
A muchos andaluces, esta Andalucía de romerías y primeras comuniones, de toreros y tonadilleras, del treinta por ciento de paro y autovías que necesitan veinte años para ser terminadas, de Canal Sur (el engendro más aberrante de cuantas televisiones han existido, existen y existirán) de las corruptelas marbellíes, la de los alcaldes a los que el medio ambiente les importa un pimiento, la de los políticos incultos amigos de lo ajeno, la Andalucía que ha destruido sin piedad su riquísimo litoral, esta Andalucía, nos produce bochorno y dolor a partes iguales.
Y es que los distintos gobiernos del PSOE han convertido esta tierra en un páramo cultural. Una tierra donde la intelectualidad brilla por su ausencia, donde apenas existen editoriales y las que hay sólo funcionan a golpe de subvenciones, donde no se hace cine, donde casi no quedan salas para conciertos, donde no se fomenta el pensamiento crítico.
¿Y qué podemos decir del empleo? La tasa de desempleo en Andalucía triplica a la del País Vasco, por poner un ejemplo. Por cada parado de Euskadi, hay tres parados andaluces. El triple. Se dice pronto. Pero resulta muy, muy doloroso. Y las condiciones laborales tampoco son las mismas. Eso lo sabe cualquiera. Por supuesto, en Andalucía mucho peores. Y si, pongamos por caso, en el resto del estado español cae el desempleo en 69.900 almas en el último trimestre, en la Andalucía de mis entretelas sube en 30.000 parados más. Porque esto es Andalucía y aquí las cosas son así.
¿Y la educación andaluza? La escuela pública andaluza hace tiempo que cabalga, desbocada y sin freno, hacia el abismo, gracias al PSOE y a los insensatos planes que una y otra vez ponen en marcha, gracias a su política educativa neoliberal y antidemocrática y gracias, sobre todo, a unos dirigentes (hasta cuatro consejeros y consejeras ha habido en menos de cuatro años), sin otro objetivo que mantener sus sillones y sus privilegios.
Al campo andaluz le ocurre tres cuartos de lo mismo. Aunque la situación es, si cabe, más trágica. Apenas se crea empleo en la agricultura. Y el que se crea no es precisamente empleo de calidad.
El gobierno andaluz hace tiempo que está totalmente paralizado. Sin iniciativas. Sin ideas. Dando palos de ciego. Y además, ahora, resignados, esperando a ser sustituidos por el Partido Popular que, para el caso, es exactamente lo mismo que los que llevan treinta años. Estos días, Griñán y compañía ven cómo el régimen que han levantado con sangre, sudor y subvenciones a lo largo de estas tres décadas, se les viene abajo como un castillo de naipes. Así, de un soplido. Y entre bambalinas, Arenas se frota las manos y espera su momento envalentonado por las encuestas. Pero todo esto qué importa, si en Andalucía se vive muy bien.
viernes, 17 de diciembre de 2010
Lluvia
martes, 14 de diciembre de 2010
Se nos ha muerto Enrique
en señalar que el día de su muerte fue un día oscuro y frío.
W. H. Auden
Descanse en paz.
domingo, 12 de diciembre de 2010
Caricias
–estanque profundo
de aguas invernales–
con las yemas de mis dedos.
En ese gesto tranquilo
siempre encuentro
fragmentos del niño
que un día fui.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Los ojos del Diablo
lunes, 6 de diciembre de 2010
Las novelas de Bukowski (VI)
En 1978, Barbet Schroeder, director francés de cine, visita por primera vez a Charles Bukowski con la intención de proponerle que escribiera un guión para una película que él pensaba dirigir. Schroeder había dirigido y producido algunas películas en su país de origen, destacando el documental General Idi Amin Dadda (1977), sobre el peculiar dictador de Uganda y Koko, el gorila que habla (1974).
Al principio aquella propuesta no entusiasmó a Bukowski, cuya opinión sobre el cine como medio de entretenimiento de masas ha sido siempre muy negativa:
Si Linda dice “vayamos al cine”, le respondo: “Oh, Cristo”. Es un coñazo ver una película. Me parece que me estafan cuando me siento allí, con toda esa gente. (…) Cuando era niño, en los años de la Depresión, cuando tienes once años, Buck Rogers te parece muy bueno. Incluso Tarzán. Aun Cary Grant y todo eso; nosotros solíamos bostezar sin parar. Yo todavía lo hago. El cine no ha dado mucho en varios decenios.
No obstante, hay algunas películas y algunos directores que sí producen en Bukowski un efecto positivo:
¿Quieres que te nombre algunas películas buenas? Alguien voló sobre el nido del cuco, El hombre elefante, Cabeza borradora, ¿Quién teme a Virginia Woolf?, esas películas son títulos clásicos. Kurosawa y sus escenas grandiosas de batalla. (…) La primera película que me produjo impresión, la primera que me hizo llorar fue Sin novedad en el frente. La escena de la mariposa me cautivó.
Finalmente se deja convencer por el director francés y en enero de 1979 firma un contrato con Schroeder para escribir un guión, que será completado en tres meses y que se convertirá en la película El borracho (1987), dirigida por el propio Barbet Schroeder e interpretada por Mickey Rourke y Faye Dunaway, en sus papeles protagonistas.
El título original de la película es Barfly. El propio Charles Bukowski explica a Fernanda Pivano el significado de la palabra:
“(…) es alguien que como yo en los viejos tiempos, está sentado en un taburete de un bar desde el momento en que se despierta hasta el momento en que cierra el bar. Creo que barflybarfly es una persona que siempre está en el bar, subsiste allí, lo necesita. Y yo durante mucho tiempo he sido un barfly, estaba allí sentado en el taburete de un bar. Entras por la mañana, te sientas y a veces tienes unos centavos para la primera cerveza y esperas a que alguien te invite.” (literalmente, mosca de bar) viene de ahí, que cuando se bebe cerveza y hay un montón de espuma en la barra, hay unas moscas que zumban y se posan junto a la cerveza y dan una vuelta y luego vuelan de nuevo. Y un
Después del estreno de la película, Charles Bukowski decidió narrar todas las experiencias relacionadas con ella en una novela que acabó llamándose Hollywood, y que fue publicada en 1989. En la obra, Henry Chinaski firma un contrato con un director de cine llamado Jon Pinchot para escribir el guión de una película, aunque para él hacer tal cosa era “algo muy estúpido”. Lo que en principio parece simple, se va complicando de manera increíble, sobre todo por el tema económico. Pinchot no encuentra a nadie que se quiera hacer cargo de la financiación de su proyecto cinematográfico. Sucesivamente van apareciendo empresas que parecen fiables, pero en última instancia, todas acaban desistiendo. Al final se hará cargo de la película una compañía llamada, Firepower Productions,
Son nuevos en Hollywood. Son de fuera. Nadie Sabe qué hacer con ellos. Antes hacían películas oportunistas en Europa. Llegaron de la noche a la mañana y empezaron a hacer docenas de películas, una tras otra. Todo el mundo los odia. Pero negocian, aunque negocian duro.
Los problemas siguen haciendo acto de presencia, hasta tal punto que Pinchot amenaza con suicidarse si no se cumplen las condiciones pactadas en el contrato.
La fuerza del libro radica principalmente en la línea argumental que atrapa al lector desde el comienzo. Hollywood se mueve en tres planos diferentes. Por un lado, Charles Bukowski nos describe el lado más siniestro de Hollywood, esa parte que intuimos pero que en realidad permanece oculta tras el glamour que envuelve todo lo relacionado con la industria cinematográfica y que nos venden en los medios de comunicación:
Las películas costaban una gran cantidad de dinero porque la mayor parte del tiempo nadie hacía nada más que esperar y esperar y esperar. Hasta que esto no estuviese listo y aquello no estuviese listo y la peluquera acabase de mear y el consejero técnico hubiese dado su consejo, no pasaba nada. Todo era una paja deliberada, un sueldo para esto y un sueldo para aquello, y había sólo un hombre que estaba autorizado a poner un enchufe en la pared, y el técnico de sonido estaba cabreado con el ayudante de dirección, y luego los actores no se sentían bien porque así es como se supone que deben sentirse los actores, y así sucesivamente. Era todo malgastar, malgastar, malgastar.
Henry Chinaski siente un profundo desdén hacia este ambiente (“Todo vale en la guerra y en Hollywood”), pero piensa que escribir ese guión es un paso necesario en su carrera como escritor, un peldaño más en su evolución personal como artista. Para Chinaski, la gente que pulula por los estudios y las fiestas, son gente “sin alegría”: “Simplemente no tenían vida por dentro. No podían hacer otra cosa sino encerrarse dentro de un yo que no estaba muy presente.”
El segundo plano en el que se mueve la novela es la situación en la que se encuentra el propio Henry Chinaski al convertirse en un escritor de éxito que vende cientos de miles de libros y empieza a ser conocido mundialmente. Por más que le pese a una parte de sus lectores e incluso a él mismo, Chinaski ha dejado de ser el escritor pobre, demente, resacoso, siempre al límite, que solía ser, para convertirse en un escritor con asesor fiscal, una hermosa casa de dos plantas con jardín y un BMW negro modelo 320i. No obstante, hay cosas que permanecen inmutables:
Así que allí estaba yo sentado a la máquina, escribiendo poemas y enviándolos a revistas de poca tirada. No sé por qué, el cuento no aparecía por la máquina de escribir y eso no me gustaba, pero no podía forzarlo, así que me dedicaba a juguetear con la poesía. Era mi escape y mi festín. Tal vez el cuento volvería algún día. Yo, por supuesto, esperaba que así fuese. Los caballos seguían corriendo, el vino seguía manando y Sarah hacía hermosos arreglos en el jardín.
Por último, el libro está salpicado de historias sobre los viejos tiempos, cuando Chinaski era joven y se “moría de hambre con tal de tener tiempo para escribir”. Volviendo la vista atrás, Chinaski reflexiona sobre aquel período:
Debía de estar loco. Sin afeitar. La camiseta llena de quemaduras de cigarrillos. Mi único deseo era tener más de una botella en el aparador. Yo no estaba de acuerdo con el mundo y el mundo no estaba de acuerdo conmigo, y había encontrado a otros como yo, la mayoría mujeres, mujeres que la mayor parte de los hombres no querrían en su misma habitación, pero yo las adoraba, me inspiraban, yo hacía teatro, soltaba tacos, me pavoneaba de un lado a otro en ropa interior diciéndoles lo fantástico que era, pero sólo yo me lo creía. Ellas simplemente gritaban: “¡Vete a tomar por culo!”, “¡Sirve más alcohol!” Aquellas damas del infierno, aquellas damas en el infierno conmigo.
En Hollywood encontramos todo un elenco de personajes que, como él propio Chinaski, desprecian la industria cinematográfica: actores, extras, productores, directores, guionistas, etc. Tipos raros, extravagantes, con manías extrañas que descolocan a Chinaski. Uno de estos personajes es François Racine, “un gran actor, pero de vez en cuando se vuelve loco. Simplemente se olvida del guión y de la escena que se supone que están rodando y hace lo que le viene en gana.”
Henry Friedman es otro de los personajes grotescos que pueblan el universo bukowskiano. Es uno de los dueños de la productora Firepower Productions. Todo el mundo lo odia, pero al mismo tiempo, todos se someten a sus caprichosos deseos. Chinaski lo ve por primera vez en una fiesta de cumpleaños:
Allí estaba con un traje viejo, sin corbata; le faltaba el botón de arriba de la camisa, que estaba arrugada. Friedman tenía la cabeza en otras cosas que no eran la ropa. Pero tenía una sonrisa fascinante y sus ojos miraban fijamente a la gente como si les estuvieran haciendo una radiografía. Había venido del infierno y estaba todavía en el infierno y lo llevaría a uno al infierno también, si se le diera la más mínima oportunidad.
Otro de estos tipos pintorescos es John Galt, un poeta que, en los viejos tiempos, había ayudado a Chinaski. Después de mucho tiempo sin verse, ser produce un reencuentro:
Parecía amable y bueno pero vi un dolor profundo en sus ojos que antes no había visto nunca. Más que un hombre que había querido ser feliz parecía un hombre que había perdido dos peones en los primeros movimientos de una partida de ajedrez sin sacar ninguna ventaja.
A pesar de todo, Henry Chinaski sigue sintiendo el mismo desprecio que mostraba en sus novelas anteriores por la gente:
A mí cada vez que alguien me hablaba me entraban ganas de tirarme por la ventana o de escapar por el ascensor. La gente, simplemente, no me parecía interesante. Quizá no tenía por qué serlo. Pero los animales, los pájaros, incluso los insectos lo eran. No lograba comprenderlo…
Al final de la novela, Henry Chinaski decide que escribirá una novela “sobre la creación del guión y la filmación de la película” y, evidentemente, se titulará Hollywood.
Para Félix romeo Pescador, Hollywood es, sin lugar a dudas, la mejor novela que ha escrito Charles Bukowski, y nos la define como
(…) una historia fuerte, dura, la historia del desengañado viejo que no es. De un escritor movido por el vaivén de los acontecimientos, muy poco preocupado por la acción y guiado por intereses ajenos a él que lo introducen en una dinámica de vida “desordenada”. (…) Hollywood es el retrato de dos decadencias, la de la industria del cine y la de la vida del escritor que se siente absolutamente estafado. Un escritor que se pregunta si alguno de sus lectores será inteligente, que se encierra en su mundo de carreras de caballos, poesía, alcohol y amor. Bukowski consigue crear en Hollywood un ambiente doblemente sórdido: el del mundo insoportable del cine y el de su vida guiada por una razón ajena a él mismo.
viernes, 3 de diciembre de 2010
El pesimismo
Raúl Argemí
(Para Joaquín Vega, con quien compartí una noche de borrachera y alegría. Joaquín, que no te quepa la menor duda: tarde o temprano acabaremos con el neoliberalismo. La izquierda vencerá).
jueves, 2 de diciembre de 2010
Yo sé que los dos
Sólo estamos en sitios distintos
Sólo estamos en sitios distintos
Nacho Vegas
miércoles, 1 de diciembre de 2010
De color de rosa
del euríbor y las hipotecas
de la ue, la otan y la onu
de los sindicatos del régimen
de la junta de andalucía
y sus enchufados
de la ley electoral
de la bajada de los sueldos
y de la subida de los impuestos
de los cuatro millones y medio de parados
de los cabrones que matan a sus mujeres
del presidente del congreso
de los aeropuertos y las compañías aéreas
de los programas del corazón
de la ministra de sanidad
del hambre en el mundo
de la estupidez que campa a sus anchas
del príncipe felipe y la princesa letizia
de la mala literatura y el reguetón
de la fibromialgia y la diabetes
del precio de la gasolina
de la derechización de la sociedad
de la extinción del oso panda
del caso gúrtel y del caso malaya
de las mentiras del telediario
de los epítetos y la cobardía
de el país, el mundo, la razón
de las top-models y los futbolistas
de la telefónica y sus anuncios publicitarios
de los estados terroristas
de los móviles y sus musiquitas
de los premios literarios (amañados)
del fondo monetario internacional
y de su puta madre,
como cantaba Víctor Coyote
la vida es de color de rosa
(sólo por un rato,
pero de color de rosa).
lunes, 29 de noviembre de 2010
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Tsunami (dos)
una ola gigantesca
que arrasa
cuanto pilla
a su paso.
Ya te digo.
Todo destruido.
Sin remedio.
martes, 23 de noviembre de 2010
Perfecto
domingo, 21 de noviembre de 2010
Luis García Berlanga: el dulce placer de la transgresión
García Berlanga había nacido en la ciudad de Valencia en 1921, en el seno de una familia acomodada. Su padre llegó a ser Gobernador civil de Valencia durante la República. Este hecho, obligó al joven Berlanga a alistarse en la División Azul para luchar en el frente de Rusia, con el objetivo de salvar la vida de su padre. Allí coincidió con Luis Ciges (en la misma situación que Berlanga), que luego participaría como actor en muchas de sus películas. Sobre esta etapa de su vida dijo: “Lo pasé muy mal, fundamentalmente, por dos cosas: por el frío y por el miedo.” Y solía añadir: “Con todo, confieso sentir la satisfacción personal e íntima de no haber disparado un solo tiro en el frente, con lo que tengo la tranquilidad de no haber podido participar directamente en la desgracia de nadie.”
A finales de la década de los cuarenta, se matricula en la Escuela de Cine (su nombre técnico era Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas), donde coincide con Juan Antonio Bardem, y donde algún tiempo después, el mismo Berlanga trabajaría como profesor. Con Bardem dirige, en 1951, a medias, la que sería la primera película para ambos directores: Esa pareja feliz, interpretada por Fernando Fernán-Gómez y Elvira Quintillá. Bardem se encargó de la dirección de actores y Berlanga de la dirección técnica. Con esta película, ambos directores ponen los cimientos de lo que será el cine español en los años venideros. En la película ya se encuentran todos los ingredientes que, posteriormente, el director valenciano iba a desarrollar en sus películas en solitario: el tono cómico para una obra teñida de tragedia y, sobre todo, ese pozo amargo, profundamente adverso, de unos personajes condenados al fracaso, muy a su pesar. También desde el mismo comienzo de su carrera como director, se puede apreciar la importantísima influencia de directores norteamericanos como Capra o Sturges, que estaría latente en toda su filmografía, pero especialmente en la primera etapa.
Se puede hablar de dos etapas bien diferenciadas en el cine berlanguiano: la primera, desde sus comienzos hasta la llegada de la democracia, o tal vez sería más preciso matizar, hasta la muerte de la censura. La segunda, desde La escopeta nacional, rodada en 1977, hasta su última película, Paris-Tombuctú, de 1999. Indudablemente, sus mejores obras datan de la primera época: Bienvenido Mr. Marshall (1953), Los jueves, milagro (1957), Plácido (1961) o El verdugo (1963). La tetralogía formada por estas cuatro películas lo encumbra a la cima del cine europeo, llegando incluso a estar nominado para el Óscar a la mejor película de habla no inglesa por Plácido. Es en esa España negra y cutre del franquismo en la que el director valenciano saca de su interior toda la capacidad que posee de burlar a una censura estúpida y puritana. Cuanto mayor es el control, más se crece Berlanga. El mejor ejemplo, sin duda, lo encontramos en El verdugo, para muchos críticos la mejor película de la historia del cine español. Interpretada por un inconmensurable Pepe Isbert, acompañado por Emma Panella y Nino Manfredi, la película narra la historia de un hombre que por conseguir un piso del Estado, se ve obligado a convertirse en verdugo, en aquella España de garrote vil, con la esperanza incierta de que nunca tendrá que ejecutar a nadie. Para los anales de la historia del cine, permanecerá ese plano secuencia final en el cual, el verdugo es arrastrado por los policías para que cumpla con su deber y ejecute al reo. Todavía hoy, cuando han transcurrido 47 años desde que se hiciera la película, uno no se explica cómo a la censura se le coló aquel guión.
Con la llegada de la democracia el cine berlanguiano, sin cambiar completamente de rumbo, lima asperezas y se hace un poco menos hiriente, menos incisivo. Con todo, algunas de las obras de esta segunda etapa, rozan un altísimo nivel, por ejemplo, La escopeta nacional o La vaquilla, su película sobre la Guerra Civil española. Pero qué duda cabe, en películas como Moros y cristianos o Todos a la cárcel no consigue crear aquellos retratos de personajes arquetípicos de nuestro país, como había hecho en el cine de su primera etapa.
Luis García Berlanga ha sido uno de los más grandes directores que ha dado el cine. Un ser tremendamente lúcido e inteligente, tierno y duro a un tiempo, irónico y trágico, charlatán y erotómano, ácrata y burgués, pícaro y bon-vivant, maestro del humor negro, de la transgresión más feroz, del surrealismo, un genio que cultivó como nadie ese estilo tan hispano llamado esperpento. Luis García Berlanga: un personaje irrepetible.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Tsunami
Durante estos años, él había seguido sus pasos por la prensa. Ella era una escritora de éxito. Lo había conseguido. Él aún recordaba cuando eran jóvenes y tenían un sueño común: convertirse en escritores. Ahora, después de todos estos años, ella era escritora. Él no. Siempre había sido consciente de su mediocridad, de su falta de talento, de su carencia de ambición. Así que pronto dejó de intentarlo. No quería perder el tiempo.
Ahora, casi doce años después, estaba en el aeropuerto esperándola. Había recibido un correo electrónico hacía una semana. Lo escribía ella. Le contaba que volvía a España. Que sólo serían unos días. Un par de lecturas en Madrid y Barcelona. Una conferencia en Granada. También le decía que quería volver a verlo. Que después de tanto tiempo, a lo mejor había llegado el momento de sentarse juntos, frente a frente, y hablar sin rencores, sin tapujos, en absoluta libertad.
Y ahora, doce años después, él estaba allí sentado, los auriculares puestos, escuchando un disco de los Joy Division, esperando para reencontrarse con su pasado. Cuando se abrió la puerta y la vio aparecer, se levantó de su asiento y se dirigió hacia ella. Se miraron un momento. Una décima de segundo. No más. Y se abrazaron. Sin palabras. Un abrazo que abarcaba una ausencia de una docena de años. Y los dos se quedaron allí de pie, aferrados al cuerpo del otro, abrazados en silencio, mientras la gente pasaba junto a ellos, ajenos por completo al bullicio del aeropuerto.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
El viejo Tom
A esas alturas de la película, yo veneraba a Tom. Cuando me vine a estudiar a la ciudad de Granada, una amiga me regaló un librito con las letras en ingles y castellano (traducidas por Alberto Manzano) de algunas de sus canciones. Esas canciones las escuché, mientras leía las letras, miles de veces, en la soledad de mi habitación. Algunas incluso me las aprendí de memoria: "Martha", "Jersey Girl", "Time", "Looking for the heart of Saturday night", "Downtown Train" y alguna más. Empezaban los noventa y cada vez que Tom sacaba un disco, yo estaba en la tienda, puntual como un despertador. Así fueron cayendo uno detrás de otro: Frank’s Wild Years, Bone Machine, Mule Variations, Alice, Blood Money, etc.
Todo lo relacionado con la obra de Tom me interesaba hasta límites preocupantes. Por ejemplo, su carrera como actor. He tratado de no perderme ninguna película en la que apareciese Tom Waits: Corazonada (con esa banda sonora tan, tan melancólica, ya sé, ya sé, en esta no actúa él, pero sólo por la música ya vale su peso en oro), La ley de la calle, (donde interpretaba a aquel camarero filósofo), Cotton Club (el MC parlanchín y dicharachero), Bajo el peso de la ley, El Rey pescador, Drácula de Bram Stocker, Vidas cruzadas (donde interpreta a un conductor de limusina borrachuzo y pendenciero, en mi opinión su mejor papel) o la última de todas, El imaginario del doctor Parnassus, en un papel que parecía un trasunto de su propio personaje. También me he ido haciendo con los libros que se han publicado sobre su obra, o con los que traducen las letras de sus canciones. He seguido comprando cualquier revista donde apareciera su nombre. Todo. Absolutamente todo.
En mi opinión, tan poco objetiva tratándose de este tema, su discografía está repleta de canciones únicas, maravillosas, hirientes unas veces, balsámicas otras, pero siempre marcadas por la huella imborrable de su estrafalaria personalidad. También es cierto que sus últimos discos no son tan excepcionales como aquellos míticos Blue Valantine, Foreing Affairs o Rain dogs, y que desde Mule Variations, no ha firmado ninguna otra obra de tantísima calidad, pero qué carajo, todos ellos superan con creces la media de lo que hace cualquier otro músico o grupo actual. Y aunque sólo hubiera compuesto en los últimos años un temazo como “Make it rain” ya hubiera merecido la pena todo el dinero invertido. Así que mientras el viejo Tom siga grabando, yo estaré ahí, al pie del cañón, siempre dispuesto a gastarme unos eurillos en un trocito de felicidad con forma de disco.

