Mostrando entradas con la etiqueta Amigos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amigos. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de mayo de 2017

NOSOTROS HABLAREMOS DE TI




A la memoria de Paco Vallejo

Nosotros hablaremos de ti
cuando arda el mundo y las llamas nos iluminen con su luz
y lloremos de belleza.

Nosotros hablaremos de ti
cuando suenen los blues hirientes
y el rocanrol salvaje haga añicos el silencio espeso de la noche.

Nosotros hablaremos de ti
cuando veamos a lo lejos los días felices
y los lobos aúllen en el bosque.

Nosotros hablaremos de ti
cuando se afilen las guitarras eléctricas
y cantemos una canción de Pepe Risi.

Nosotros hablaremos de ti
cuando los libros de poesía
ya no nos besen con su lengua cálida.

Nosotros hablaremos de ti
cuando la nostalgia, con su aspecto de ave carroñera,
nos sobrevuele y nos devore.

Nosotros hablaremos de ti
cuando Lapido escriba otra canción que hable de flores
y alambre de espino.

Nosotros hablaremos de ti
cuando recordemos los trenes que nunca cogimos,
cuando veamos partir los trenes que nunca cogeremos.

Nosotros hablaremos de ti
en las horas más frías del invierno
en las más calurosas del verano.

Nosotros hablaremos de ti
cuando una mujer hermosa, con un vestido rojo
y unas gafas de sol negras, cruce la calle esparciendo su aroma.

Nosotros hablaremos de ti
las tardes de tormenta
mientras alguien murmura una plegaria.

Nosotros hablaremos de ti
un sábado por la noche
o un domingo por la mañana.

Nosotros hablaremos de ti
en la oscuridad
mientras esperamos a que nuestros deseos se hagan realidad.

Nosotros hablaremos de ti
cuando la melancolía saque sus uñas
y arañe nuestras espaldas.

Nosotros hablaremos de ti
cuando llegue octubre
y la luz del sol empiece a marchitarse.

Nosotros hablaremos de ti
cuando seamos viejos
y hayamos sido derrotados por la vida.

Nosotros hablaremos de ti
un día y otro día y otro día
y otro días más.

Sí.

Nosotros hablaremos de ti cuando hayas muerto.

MORIR EN PRIMAVERA

Hoy estoy muy triste. Ayer murió Paco Vallejo. Desde que me vine a vivir a la costa de Granada, Paco se había convertido en uno de mis mejores amigos. Nos juntábamos de vez en cuando. Yo tomaba un café con leche y él una manzanilla y hablábamos durante horas. Siempre de los mismo. Lo que nos había hecho amigos: el rocanrol.
En nuestras charlas indefectiblemente aparecían los mismos nombres: Radio Futura, Ilegales, Nacha Pop, Parálisis Permanente, Kiko Veneno. Y sobre todo 091 y José Ignacio Lapido. Paco era un fan fatal de los Cero. Qué digo, un fan fatal. Paco era EL FAN FATAL. Coleccionaba material relacionado con ellos. Tenía un montón de cosas: entradas, todos sus discos por triplicado, posters, entrevistas en la prensa, púas de guitarra.
Nos vimos por última vez el domingo 5 de mayo. Subimos Gerardo Carrasco y yo a su casa, a Molvízar, para estar con él un rato. Le regalé un disco de un grupo granadino de los años ochenta, Sesión de Noche. Cuando lo vio, empezó a reír y me dijo que ya lo tenía, pero que se lo quedaba. Estuvimos allí con él un par de horas. Hablando, sobre todo, de música, como si, “en cualquier lugar la muerte” no estuviera esperando, agazapada, con sus ojos de hiena. Antes de irnos, nos regaló a cada uno de nosotros un disco. A Gerardo, “Armarios y camas”, de la Dama se esconde. A mí, “Morir en primavera”, de Loquillo y los Trogloditas. Y me escribió, dentro, estas palabras: ”¡Siempre amigos, Rafa!
Esta madrugada me he despertado pensando en mi amigo, al que ya no volveré a ver nunca más, y con quien ya no podré hablar más de sus adorados 091. Y me ha dado por pensar en el título del disco que me regaló: “Morir en primavera”, y he reparado en que había algo de premonitorio en aquel acto. Paco ha muerto en primavera, aunque esta primavera se haya puesto el disfraz de verano.
Paquito, no te puedes imaginar lo afortunado que me siento de haberte conocido, de haber compartido contigo todas esas horas de buena conversación y toda esa pasión desbordada que ponías en la vida. Que la tierra te sea leve, mi queridísimo amigo.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Isabel Escudero

Hoy ha muerto Isabel Escudero, poeta feminista y anarquista, que fuera compañera del también poeta y filósofo ácrata Agustín García Calvo. Tuve la suerte de conocer a Isabel en 2014 en Moguer, en el encuentro poético Voces Del Extremo. Aquel día comimos junto con Antonio Orihuela y otra gente en la taberna Los Raposos y allí nos deleitó con unas cuantas historias hermosas y risueñas, como ella misma. Luego por la noche nos deleitó con su magníficos poemas, con esos haikus que te hacían estremecer. Isabel se ha ido este 8 de marzo, como si lo hubiese tneido programado.
Descanse en paz en la Acracia Eterna.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Ángel Coello Infantes, anteponiendo lo colectivo a lo privado

Hace unos días un amigo al que encontré por Salobreña me dijo que Ángel Coello iba a dejar de ser concejal en el ayuntamiento de Salobreña. Ahora, al regresar de mi pueblo de pasar estos días de puente, me entero por internet que ayer, 5 de diciembre, Ángel hizo firme su renuncia a su acta de concejal en el ayuntamiento de Salobreña después de 15 años como representante municipal por el grupo de Izquierda Unida.
No quiero dejar pasar esta ocasión para escribir un breve texto de agradecimiento a mi amigo, a mi camarada, a una persona por la que siento un profundo respeto y un gran cariño como luchador y como ser humano.
He tenido la inmensa fortuna de compartir muchos (y buenos momentos) con Ángel, con Isidoro, con Katy, con Encarna, al igual que con otras personas cercanas a ellos de Izquierda Unida de Salobreña y sólo puedo decir que ojalá el mundo estuviese lleno de gente como Ángel y como ellos. Y es que Ángel Coello es una de las personas más generosas de cuantas he conocido en mi vida, y eso que uno ya va para viejo.
Tuve ocasión de trabajar codo con codo con él durante la campaña electoral para las elecciones municipales de 2007, ya que yo formaba parte de aquella candidatura de IU al ayuntamiento de Salobreña. Y tengo que decir que Ángel es un trabajador incansable. Siempre estaba dispuesto a trabajar un poco más, siempre estaba preparado para cuando alguien le pidiera ayuda, siempre decía que sí, y jamás lo escuché negarle a alguien, por muy lejano que estuviese ideológicamente de nuestro proyecto, su ayuda o su apoyo, si lo necesitaba.
Y es que este comunista militante siempre está en el lado correcto de la barricada. Siempre junto a los necesitados, junto a los débiles, junto a los que necesitan que se les eche una mano, junto a los desahuciados del sistema, junto a los parados, alzando su voz contra las injusticias, peleando a la contra, intentado hacer de este mundo un lugar mucho más agradable para todos, más hermoso, más justo y más social.
Todos los que conocemos a Ángel, todas las mujeres y hombres que hemos tenido la suerte de compartir este tiempo de lucha con él, sabemos que es un militante cabal, honesto hasta la médula, sincero, incansable luchador, y que su nivel de compromiso con su ideología y con el ser humano es a prueba de bombas.
Tras tres legislaturas como concejal y, tras lo que supongo habrá conllevado una profunda reflexión por su parte, ha llegado para él el momento de dejar paso a otras compañeras y compañeros, otras personas que, con toda seguridad, tratarán de hacerlo también como lo ha hecho él.
Y yo quiero, desde aquí, darle las gracias, por tantas y tantas cosas, por tantos momentos compartidos; por estar siempre ahí, anteponiendo siempre, lo colectivo a lo privado, lo que es de todos a lo suyo propio, por estar siempre al pie del cañón, con una sonrisa en el rostro. Gracias por ser como es, por hervirle la sangre cuando ve una injusticia, por ser un insumiso ante el asqueroso sistema capitalista y neoliberal
Ángel deja de ser concejal, pero no deja la militancia, ni el combate, porque eso sólo lo dejará el día de su muerte. Y ese día espero que tarde muchos, muchos años en llegar.
Salud, compañero y ya sabes, ¡Hasta la victoria, siempre!

martes, 5 de julio de 2016

Crónica de una amistad





Para mi amigo Paco Contreras, por su jubilación

A Paco lo conocí a principios de diciembre de un ya lejano 2002. Lo recuerdo con absoluta precisión. Se habían celebrado elecciones sindicales en Andalucía y los dos militábamos en el mismo sindicato: USTEA. Al día siguiente a las elecciones, nos reunimos en la sede del sindicato, un pequeño y destartalado piso de la calle Ventanilla de Granada, junto al instituto Ángel Ganivet. Entre toda la gente que acudió a aquella reunión (Mario, Isa, Josefina, Juanmi, Adela, Antonio, Lola, y algunos más) me sorprendió aquel tipo de la coleta, las barbas y las gafas, que ya pintaba canas en el pelo, y cuyo análisis de los resultados electorales me pareció el más certero de cuantos se hicieron aquella mañana en aquella sala.
Al acabar la reunión, nos saludamos con un fuerte apretón de manos y en ese momento nació una amistad que se prolonga ya durante cinco lustros.
Con el tiempo, nuestra amistad se fue haciendo más y más sólida. Siempre que había ocasión, nos juntábamos para tomar un café o unas cervezas. Y hablábamos de literatura, de poesía, de flamenco, de política, de la vida. Ahora, como digo, nos vemos poco. Pero de vez en cuando, él me telefonea, o soy yo el que lo llama. Y nuestras conversaciones se prolongan durante 30, 40, 50 minutos. Nos ponemos al día en nuestras lecturas recientes. Hablamos de cómo está el panorama político. Se interesa por mis futuros proyectos literarios. 
Para mí, Paco, es uno de esos amigos absolutamente imprescindibles, a pesar de que, en los últimos tiempos, no nos vemos todo lo que a ambos nos gustaría. Durante todos estos años, he tenido la gran suerte de compartir extraordinarios momentos con él, y también con Inma, su compañera. Durante el tiempo que estuve vinculado al sindicato USTEA, Paco fue siempre mi referente moral y ético. Un tipo que no se casaba con nadie, para quien lo más importante, en todo momento, era la defensa de los trabajadores y la defensa de la escuela pública. Un compañero íntegro, siempre amable, siempre dispuesto a arrimar el hombro, incluso cuando el viento no soplaba a favor, o mejor dicho, más aún cuando las cosas no venían bien dadas. Y por si todo eso fuese poco, es un defensor acérrimo de los derechos humanos, de la cultura popular andaluza, un feminista convencido y sobre todo, ante todo, un militante de la amistad.
Ahora, después de una larga trayectoria como profesor de Lengua y Literatura Castellanas en diversos institutos, Paco se jubila. Me da envidia sana que mis amigos se jubilen, que puedan disponer de tiempo libre para disfrutar de las cosas que les gustan, cuando todavía están en disposición de hacerlo. Paco, con toda seguridad, pasará más tiempo leyendo, pues los libros son su gran pasión. Y después nos encontraremos en torno a un café y, con su sonrisa afable y sus maneras de hombre bonachón, me recomendará tal o cual libro.
Desde lo más profundo de mi corazón, le deseo todo lo mejor en esta nueva etapa de su vida. Y aprovecho la ocasión para decirle algo que tendría que haberle dicho hace mucho, mucho tiempo: que para mí es una de las pocas personas que merecen la pena. Un imprescindible, que diría el maestro Bertolt Brecht.
¡Salud y larga vida!
Rafael Calero Palma
Salobreña, mayo de 2016

viernes, 17 de abril de 2015

ANTONIO ZURERA: LLENAR DE PAN LAS TINIEBLAS, FUNDAR OTRA VEZ LA ESPERANZA. (INTERVENCIÓN DE RAFA CALERO EN LA PRESENTACION DE LA CANDIDATURA DE UPOA)

Hace unos meses recibí una llamada de teléfono. Al otro lado de la línea estaba Antonio Zurera. Tras los saludos de rigor, empezamos a charlar. Después de unos minutos de conversación, Antonio me explicó que quería que el día en que se presentara la candidatura de UPOA para las elecciones municipales de 2015, estuviera aquí con él, presentándolo, arropándolo, apoyándolo. No tienes que darme una respuesta en este mismo momento, me dijo. Tómate tu tiempo.
Creo que no tardé más de diez segundos en responder, ya que no tenía ninguna duda de que esta noche yo estaría aquí con Antonio. Cuenta conmigo, fue mi respuesta. Y aquí estoy, cumpliendo mi palabra y apoyándolo con mi modesta presencia, a él y a su proyecto sociopolítico para Aguilar de la Frontera.
A Antonio Zurera Cañadillas lo conozco desde hace casi treinta años. Cuando nuestros caminos se cruzaron por primera vez, yo era apenas un adolescente, y él tampoco es que fuera mucho mayor, pero a mis ojos ya era un tipo curtido y con mucho mundo a sus espaldas.

Recuerdo muy bien una anécdota que marcó nuestra amistad para siempre. Antonio fue la primera persona que me habló del dibujante de tebeos Carlos Giménez. Para quien no tenga la suerte de conocer la obra de Carlos Giménez, simplemente diré que es uno de los más grandes historietistas del tebeo español. Giménez había sido un huérfano criado en las casas del Auxilio Social del franquismo, sin duda, una de las peores experiencias a las que se puede someter a un niño. De esas vivencias salieron obras geniales como Paracuellos, o la serie España: Una, Grande, Libre, una de las más despiadadas, y certeras críticas que se haya escrito en este país sobre el terrorífico sistema franquista y sobre la tan cacareada Transición.
Antonio me prestó aquellos álbumes y yo los leí con auténtica pasión juvenil, poniendo toda la carne en el asador, como sólo ocurre con las cosas que llegan para cambiar nuestras vidas, aunque en esos momentos no seamos conscientes de ese cambio. Pero no sólo eso. Antonio también me dio a conocer las canciones del gran cantante y compositor cubano Silvio Rodríguez, fundador de lo que se dio en llamar la Nueva Trova Cubana y uno de los más grandes artistas que ha dado la isla caribeña. Aunque sólo sea por estos dos descubrimientos, siempre le estaré agradecido.

En aquellos primeros tiempos de nuestra amistad, Antonio ya andaba, por supuesto, metido hasta las trancas en su militancia política y sindical. Estoy hablando de la mitad de la década de los ochenta. Tiempos de convulsión social, de luchas obreras, del referéndum de la OTAN, de reconversiones industriales, y de un país que empezaba a despertar de un breve sueño de esperanza e ilusión. Un poco tiempo antes, el PCE, organización en la que Antonio había militado en su primera juventud, se había quebrado debido a las luchas internas y a la deriva ideológica a la que se habían apuntado sus dirigentes. Un grupo de comunistas que no compartían los postulados del eurocomunismo, fundaron el PCPE, partido en el que, desde el mismo día que echó a andar, milita Antonio Zurera.
Este dato no es algo baladí. Lo traigo a colación porque esto dice mucho de él y de su manera de ser: este hombre es, y creo que no descubro nada nuevo al decir esto, una persona con unos férreos principios ideológicos. En estos tiempos en los que la gente cambia de ideología como de camisa, él siempre ha permanecido leal a su militancia comunista, siempre ha estado en la barricada en la que se defendía a la clase trabajadora, en la lucha por las mejoras sociales y económicas de los más desfavorecidos, en la trinchera anticapitalista, antiglobalizadora y anti-neoliberal, defendiendo a los pueblos que sufren la opresión imperialista, siempre con los débiles, siempre contra los poderosos. Antonio siempre ha permanecido fiel a las mismas ideas, aún en los tiempos más difíciles, en los que definirse como marxista era poco menos que colgarse el cartelito de “apestado”. Y sin embargo, eso, a él, sólo le ha servido para reafirmarse un poco más en sus principios. 
Pero esto no es todo. El hombre que lidera el proyecto de UPOA es, ante todo, una persona honrada, radicalmente honrada, me atrevería a decir, que es, con toda seguridad, el mejor adjetivo que el idioma castellano tiene para definir a alguien, mucho más, cuando ese alguien se dedica a la política de manera activa. Durante 20 años, ha sido concejal en el ayuntamiento de Aguilar. Y durante esos 20 años, nunca se le ha conocido ningún trapicheo, ninguna movida rara, y supongo que 20 años como representante en un ayuntamiento dan para muchos trapicheos y para muchas movidas raras. Durante todos estos años, Antonio Zurera ha llevado a cabo una acción política desde la oposición, rigurosa, seria y eficaz. A pesar, la mayoría de las veces, de su minúscula representación, Antonio ha sido un claro referente en la política aguilarense. Desde el punto de vista institucional, ha sido leal cuando ha tocado serlo, pero ha sido implacable, actuando con contundencia, como no podía ser de otra manera, cuando la situación así lo requería. No me cabe ninguna duda de que su forma de hacer política, su forma de estar en la oposición, siempre ha venido marcada por su fuerte compromiso con la gente de Aguilar, con sus vecinas y vecinos. Y no me cabe ninguna duda de que esto va a seguir siendo así, después del día 24, y sea cual sea el lugar que ocupe a partir de ese día.
Y sin embargo, este retrato de Antonio no estaría completo si me detengo solo en la parte institucional de nuestro hombre. Y es que uno no puedo hablar de Antonio Zurera sin hablar del luchador, del hombre pegado a la calle, de la persona que ha trabajado infatigablemente por transformar la sociedad, y cuyas principales armas han sido siempre la movilización y la lucha. Antonio lleva media vida presionando, trabajando para conseguir vencer el pulso a los poderosos, luchando día a día contra las reformas laborales, contra los desahucios, contra las injusticias que por desgracia acechan a los más desfavorecidos desde todos los puntos cardinales.
Y es que en cierto sentido, y esto que voy  a decir quiero que se entienda como un cumplido, Antonio Zurera es un luchador de la vieja escuela. En estos tiempos en que algunos quieren transformar la sociedad y vencer al capitalismo desde un plató de televisión, en estos tiempos en que muchos colman sus anhelos revolucionarios escribiendo en las redes sociales y participando en las tertulias de radio y de televisión, Antonio es, como yo mismo, de los que siguen pensando que no hay una herramienta más poderosa de transformación social que la acción colectiva y la lucha organizada. Por eso, Antonio Zurera durante todos estos años, ha estado siempre en la movilización diaria, apoyando y participando en las huelgas generales, fomentando las asambleas informativas con los trabajadores, o simplemente prestando su ayuda a quien se lo ha pedido. En mi opinión esa es la única lucha que vale. En mi opinión eso sí es transformar la sociedad.
No voy a ocultar mi deseo de que Antonio Zurera sea el próximo alcalde de Aguilar. Decía Antonio Gramsci, el dirigente comunista italiano, que en política es necesario “plantear un proyecto político que sea una fantasía concreta.” Y creo que ese es el gran acierto del grupo sociopolítico que lidera Antonio Zurera, de esta Unidad Popular de Aguilar: plantear fantasías concretas para nuestro pueblo. La candidatura de UPOA, con Antonio al frente, está compuesta por hombres y mujeres ilusionados con este proyecto político, convencidos de que la participación ciudadana real debe ser un pilar básico de nuestra sociedad; convencidos de que no sólo se puede sino que, ante todo, se debe gobernar sin corrupción; convencidos de que se puede construir un municipio habitable y respetuoso con nuestro medio ambiente; convencidos de que se pueden poner en marcha presupuestos participativos, radicalmente democráticos; convencidos de que se puede aunar cultura popular y cultura de calidad; convencidos de que se puede construir una sociedad  más igualitaria, en la cual el derecho a la vivienda, el empleo justo y de calidad, la diversidad económica o el papel activo de los jóvenes no sean meras palabras escritas en un programa electoral. Tengo plena confianza en que Antonio Zurera, si el pueblo de Aguilar así lo decide el próximo día 24 de mayo, sabrá estar a la altura como alcalde de Aguilar, defendiendo los intereses de este pueblo, defendiendo los intereses de las mujeres y de los hombres que vivís aquí, y tengo, sobre todo, plena confianza en que cuando pase el tiempo, dentro de unos años, cuando Antonio deje la política activa, porque la militancia jamás la abandonará, seguirá siendo ese hombre cabal y radicalmente honrado que yo conocí cuando yo no era más que un muchacho, y hablaremos de sus errores y de sus aciertos, seguro que mucho más de sus aciertos, pero hablaremos, sobre todo, de su integridad moral y ética.
Quisiera terminar mi intervención esta noche aquí con unos versos del gran poeta chileno, el gran poeta del pueblo, el gran poeta comunista, Pablo Neruda, que vienen como anillo al dedo para hablar de Antonio Zurera, y del contexto histórico en el que vivimos a día de hoy. Escribió Neruda estas palabras:
llenar de pan las tinieblas,
fundar otra vez la esperanza.
Eso y no otra cosa es lo que yo te pido, amigo Antonio, si dentro de unas semanas te conviertes en el nuevo alcalde de Aguilar de la Frontera: llena de pan las tinieblas, funda otra vez la esperanza.
Salud y libertad.

domingo, 12 de octubre de 2014

Fandangos libertarios



A Antonio Orihuela, por onubense y ácrata

Que vivan todos los hombres
Que viven sin dios ni amo,
Que aman al ser humano
Y tienden la mano amiga
Para ayudar a su hermano.

Maldito capitalismo
Que nos lleva a la ruina
Que destroza tantas vidas
Con sus guerras, con su infamia,
Con su muerte y su miseria.

Al ministro de economía
yo le escribo este fandango
para decirle bien claro
que con sus leyes de mierda
al pueblo está asfixiando.

A mí no me gusta el rey
Ni me gustan las princesas
Yo no inclino la cabeza
Ante nada ni ante nadie,
Yo soy una buena pieza. 

Pido una oportunidad
para la paz mundial,
que las bombas y las balas
se cambien por herramientas
de progreso y bienestar.