Cierro los ojos y regreso al
pasado. Es abril de 1994. Estamos los dos en una pequeña sala de Granada. Sobre
un diminuto y destartalado escenario toca una banda. Su nombre es Surfin’
Bichos. Mi mano y la tuya están entrelazadas. El grupo toca la “Oración del
desierto”. Siento cómo te estremeces. Todo está por venir. Madre de Dios, Madre de Dios, reza por mí, Madre de Dios.
16 de mayo: un año sin paco cumpián o qué veloz el tiempo cuando no quieres
contarlo
-
Y no dejé la lucha
pues mantengo la guardia
Como un pájaro poso
mi cuerpo sobre un árbol
y recojo las alas
Ante mí la planicie
conocida entrañable
y lu...
Hace 2 días