jueves, 7 de septiembre de 2017

UNA NIÑA LLORANDO EN EL PARQUE



Una niña de cinco o seis años llora, desconsolada, en el parque. Me acerco a ella y le pregunto por qué está llorando, si acaso se ha perdido, si algún niño le ha pegado o si algún malvado pederasta le ha dado un caramelo con droga. Me mira con cara de sorpresa, como pensando, y este de dónde se ha escapado.
-Lloro por lo de Cataluña, -me dice-, porque el Parlament catalán ha aprobado las leyes de desconexión.
-Ah, contesto, -sin saber muy bien qué decirle para consolarla.  No te preocupes, pequeña, -le digo tratando de animarla-, que ya Rajoy tiene controlado el tema.
Y entonces la niña empieza a berrear como si se acabara de enterar de que se ha muerto su madre.

lunes, 4 de septiembre de 2017

500 vidas



Se cumplen estos días dos años de las muertes, en una playa turca, del pequeño Aylan, de su madre y de su hermano, cuando huían del horror y de la violencia de la maldita guerra. La foto del pequeño, muerto sobre la arena húmeda de la playa, con las olas agitándose a unos metros del cadáver, dio la vuelta al mundo e hizo que occidente pusiera el grito en el cielo. Pero eso no era más que hipocresía de la que tan sobrados vamos en el mundo rico. Dice la ONG Save The Children que en estos dos años, más de 500 niños y niñas han muerto de la misma manera (o de otras parecidas) a la del pequeño Aylán, intentando escapar de la violencia que han provocado los conflictos armados en lugares como Irak, Afganistán, y sobre todo, Siria
Mientras tanto, pro aquí  todo sigue igual. En esta Europa de los mercaderes y del dinero, los políticos hablan y hablan como cotarras, demostrando día a día, su inoperancia y su escasa sensibilidad. Aquí estamos a otras cosas, porque al fin y al cabo, Aylan y otros como él no son más que muertos en una pantalla de televisión. Asco de mundo.