martes, 17 de enero de 2017

La música militante y combativa de Zapata

El primero que me habló de Zapata fue el poeta extremeño Eladio Méndez. Fue una madrugada del pasado verano. Nos encontrábamos en la Peña del Cante Jondo de Moguer, con motivo del encuentro poético Voces del Extremo que organiza en su pueblo el poeta Antonio Orihuela y la Fundación Zenobria Juan Ramón.
-Tienes que oírlo, es buenísimo, -me dijo Eladio con esa pasión que le pone a todas las cosas que merecen la pena.
Cuando volví a casa, me puse manos a la obra y busqué en internet algún vídeo suyo. Y me di cuenta rápidamente de que Eladio no había exagerado ni un miligramo. Lo que estaba viendo y escuchando en mi ordenador me encantó. Aquella música, aquel artista, aquellos poemas musicados merecían la pena.
Como me ocurre siempre que me quedo colgado con un disco o con un libro, me puse manos a la obra para saber más sobre su autor y para conseguir su material. Y esto, amigas y amigos, es lo que descubrí.
Zapata es el proyecto personal de Emiliano Domínguez. Y Emiliano Domínguez es, nada más y nada menos, que el hijo de José Domínguez, El Cabrero. Y El Cabrero es, con toda seguridad el cantaor de flamenco más comprometido, libertario, honesto y auténtico que ha dado este arte en toda su historia. Así que, con estas credenciales, la cosa pintaba bastante bien. Y es que si uno es el hijo de ese padre, si uno ha mamado de esa fuerza de la naturaleza, de ese lirismo combatiente y de esa poesía de la libertad y del compromiso, pues qué queréis que os diga, que a la fuerza tiene que acabar saliendo eso por algún sitio. ¿O no?
Y sin embargo, no sería justo quedarnos sólo en la anécdota familiar. Porque Zapata tiene vida por sí mismo, como viene demostrando en cada uno de sus conciertos y en el único disco que ha grabado hasta la fecha, el magnífico Poesía en resistencia.
Poesía en resistencia fue publicado en el año 2012 por Atípicos Utópicos, el sello que se encarga también de publicar los trabajos discográficos de El Cabrero. Entre los diez temas que componen el disco, en mayor o menor medida, hay rock, hay canción de autor, hay folk, hay reggae, hay flamenco, hay músicas étnicas, y sobre todo hay pasión y calidad. Todas las músicas fueron compuestas por Emiliano Domínguez, que se encargó también de los arreglos, de tocar los teclados, los pianos, la percusión y la guitarra; la batería la tocó José Mena y el bajo, Manolo Nieto. Y luego están las colaboraciones de lujo, porque en este disco hay muchas y muy buenas colaboraciones. Empezando por el gran Juanjo Pizarro, uno de los mejores guitarristas de este país, como ya demostró en su etapa como Mercenario en aquel mítico grupo sevillano Dogo y los Mercenarios, o en los mismísimos Pata Negra, junto a Raimundo y Rafael Amador. Pizarro tomó el control de la grabación y se encargó de la producción y metió algunos solos magistrales en varios temas. Además entre los surcos de este disco se pueden rastrear las huellas de gente importante, como Fernando Madina, cantante del grupo sevillano Reincidentes; Kutxi Romero, Ignacio Astarida, El Pechuga, Andrés Herrera, El Pájaro y el violinista Alexis Lefebvre. Como digo, colaboraciones de lujo que ponen el listón muy, muy alto.
Y luego están las letras. ¿Qué se puede decir si las palabras de un disco son en su origen poemas escritos por autores de la talla de Antonio Machado, Luis Cernuda, Mario Benedetti, Rafael Alberti y Miguel Hernández? Pues que uno está apostando a caballo ganador. Así de claro. Diez poemas de estos cinco grandes de la poesía castellana. Poesía del compromiso, poesía militante, poesía del ser humano. ¿Se puede pedir más?
Para acabar, sólo decir que estamos deseando que a Poesía en resistencia le siga el segundo disco, y sobre todo, estamos deseando tener la oportunidad de ver a Zapata encima de un escenario, regalándonos toda esa energía, toda esa rabia, toda esa poesía que lleva en su herencia genética. A ver si hay suerte, y se cumple nuestro deseo bien pronto.

sábado, 14 de enero de 2017

Nuevo libro

Estos días ando preparando mi nuevo libro. Estamos en la fase de maquetación y portada. El encargado de esta parte es el genial Mario Padilla.
El título del libro: "Cuando atraviesas el fuego, lamíendote los labios."
La editorial: Ediciones del Ejército Rojo.
Fecha aproximada de edición: mediados de marzo.
Seguiremos informando.

jueves, 5 de enero de 2017

El tribunal Constitucional y la libertad de expresión

Leo con estupor la noticia que publican hoy diferentes medios sobre la sentencia del Tribunal Constitucional en la que se dice que una persona que esté afiliada a un partido político no puede criticar en público a ese partido ya que,,según los jueces del TC, prevalece la obligación del militante a acatar los estatutos antes que su derecho a la libertad de expresión.
Un motivo más para no pertenecer a ningún partido político
.

sábado, 31 de diciembre de 2016

Antonio Orihuela: trazando la senda de la desobediencia

No nos cabe ninguna duda de que en los últimos tiempos, el poeta y ensayista onubense Antonio Orihuela está en estado de gracia. En 2016, este año que se nos acaba, el autor de El amor en los tiempos del despido libre ha visto cómo varias obras suyas llegaban a las estanterías de las librerías de todo el país. A la publicación de su último poemario, Salirse de la fila (Amargord, 2016), hay que añadir los ensayos El ojo no visto del mundo (Amargord, 2016) una recopilación de textos en prosa y en verso de su paisano el Premio Nobel de Literatura, Juan Ramón Jiménez, de cuya selección y compilación se ha encargado el propio Orihuela y La caja verde de Duchamp y otras estampas cifradas (El Desvelo Ediciones, 2016), una colección de 21 ensayos, en la que este Doctor en Historia por la Universidad de Sevilla lleva a cabo un recorrido por la historia del arte, desde la Grecia clásica hasta la posmodernidad más reciente, estableciendo un diálogo, no exento de ironía — me atrevería a decir que incluso el humor está presente en muchas páginas de este libro—, y siempre rebosante de esa actitud crítica, anticapitalista y libertaria, tan certera e incisiva, que se ha convertido en marca de la casa.

Se publica estos días el Diario del cuidado de los enjambres (Enclave, 2016). Se trata de un libro en el que el autor mezcla la poesía, el ensayo político, artístico e histórico, la poesía visual, y otras mil historias que, a buen seguro, a nadie con un mínimo de sensibilidad, dejará indiferente. La prioridad de esta obra no es otra que ir dejándonos (a todos y todas los que quieran unirse al enjambre) miguitas de pan para poder elegir el camino correcto para escapar del absurdo, malévolo y fracasado sistema capitalista. Desde la primera página, Orihuela nos deja ver sus cartas, pues aquí no hay trampa ni cartón, y nos hace partícipes de sus intenciones: 

Este libro no pretende convencer a nadie de nada, por eso se dirige a los amigos, a los que de alguna manera se comprometen, atienden a señales parecidas, nos complementan con su desear, su pensar y su hacer.

Así pues, Orihuela hace un llamamiento a todas esas personas que comparten un espacio ideológico, un espacio vital, un espacio de confrontación contra el capitalismo que, poco a poco, nos lleva a un precipicio del que cada vez resulta más complicado escapar:

Este libro se dirige a los compañeros que han dicho basta y andan reescribiendo la realidad, rompiendo con el capitalismo, haciendo emerger la vida como proceso y como potencia de la libertad, la dignidad, la belleza, la bondad y la comunidad.

Y un poco más adelante, añade:

Este libro quiere desafiar el estado de cosas, su indignidad y su orden policial, mostrar algunas señales para los que quieran seguir la senda de la desobediencia, para los que quieran vivir entrelazados, afectados, mancomunados, habitables, concretos.

Este Diario del cuidado de los enjambres está compuesto por 30 ensayos (y otros tantos poemas), cuya extensión varía desde las siete u ocho líneas de los titulados “Utopías” o “Descolonizar”, hasta las varias páginas de “El cemento de la ideología” o “La invención de la gitanería flamenca”. También hay en estos ensayos una gran variedad temática: en ellos se habla de poesía, de neoliberalismo, de internet y de la ciberrealidad en la que se halla inmersa media humanidad, de ecología, de la manera en que el fascismo se ha arraigado en la sociedad española actual, de los medios de comunicación/manipulación de masas, de la invivible ciudad moderna, y de otros muchos temas que, de una u otra manera, nos afectan, como seres humanos del aquí y el ahora.  

Hay algunos momentos de gran interés en las páginas de esta nueva obra de Orihuela. En el ensayo titulado “La fiebre del enjambrazón” se puede leer: “(…) el tiempo del enjambre ha llegado, es necesario abandonar la colmena y, en compacto vuelo, extender sobre el horizonte un manto dorado en busca de la rama del árbol donde construiremos nuestro nuevo hogar a base de respeto y afectos, autogestión y asamblearismo, responsabilidad y esfuerzo compartidos, renuncia al egoísmo y alegría de estar juntos sirviéndonos unos a otros, por supuesto, sin líderes.”

En “El cemento de la ideología” (para mi gusto el capítulo más certero y clarividente de todo el libro), nos dice que en el neoliberalismo, “no hay más moral que el mal porque el mal es la única actividad que puede asegurar el bien propio.” Y unas páginas más adelante, en el mismo ensayo, su autor afirma con absoluta rotundidad algo que muchos ya sabíamos y llevamos mucho tiempo denunciando: “(…) hace mucho que vivimos en un Estado totalitario”, lo que ocurre es que “falta un dictador como  personaje central del drama, tal vez por eso, están todo el día dando la matraca con Hitler, Stalin o Kim Jong-un”. Y casi al final del ensayo, nos exhorta a escapar: “(…) lo importante, lo absolutamente prioritario ahora mismo es salir de esa casa en llamas que es el neoliberalismo.” 

Se cierran las páginas de este libro con el que, en mi opinión, es el mejor poema que Antonio Orihuela ha escrito hasta la fecha (y eso es decir mucho en un poeta con una obra como la suya): “Que el fuego recuerde sus nombres”. Una manera extraordinaria de ponerle el punto y final a un magnífico libro.

El Diario del cuidado de los enjambres es por momentos una reflexión sobre el estado de las cosas, pero también a ratos, se torna en grito de rabia, en exabrupto contra tanto bastardo que anda suelto en los consejos de administración de las grandes empresas, en los gobiernos de toda índole, en el mundo cultural, en las editoriales, en las direcciones de las televisiones y de los periódicos. Un libro que nos puede ayudar a pensar hacia dónde queremos ir y quiénes queremos que sean nuestros compañeros de viaje, siguiendo los postulados libertarios y ácratas de su autor. Un libro más que necesario, un libro imprescindible.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Soñé con el abuelo paterno del poeta Eladio Méndez.

Soñé con el abuelo paterno
del poeta Eladio Méndez.
Se llama Tomás
y está preso
en el campo
de concentración
de Castuera,
en Badajoz,
pero eso da igual
porque podría estar en Mérida
o en el Puerto de Santa María
o en Valladolid
o en Córdoba
o en Alicante
o en cualquiera otra
de las miles de prisiones
que brotaron como setas venenosas
en la España herrumbrosa
de la  posguerra.
También están presos
sus tres hijos mayores.
Tiene más de cincuenta años
y está muerto de hambre
y tiene frío y poca ropa
y tiene muchos piojos
y anhela a su mujer
y quiere ver a su hijo pequeño
que no está preso
probablemente
porque no es más que un niño.
Pero no volverá a verlo
porque Tomás morirá en la cárcel 
y en su partida de defunción
sólo pondrá “muerte natural”
aunque no hace falta ser muy listo
para saber lo que eso significa
en la dictadura franquista
y justo después de su muerte
la familia recibirá
un documento oficial
en el que se puede leer
que Tomás es “inocente”
de todos los cargos
que se le imputan.
Y mi sueño se apaga
con estos versos
del poeta Eladio Méndez:
Abuelo,
yo me quedé sin la ternura
de poder sentarme sobre tus rodillas…