viernes, 30 de septiembre de 2016

VI encuentro de Escritores pro CIudad Juárez en Granada


El próximo día 7 de octubre celebraremos en Granada la sexta edición del encuentro poético "Escritores por Ciudad Juárez". El acto tendrá lugar en el jardín de la Museo Casa de loa Tiros a las 18:30 de la tarde.
Entre los y las poetas que colaboran este año están: Rocío Biedma, Marga Blanco, Rafael Calero Palma, Lola Callejón, Carmen Canet, Virgilio Cara, Nieves Chillón, Miguel Ángel Contreras, Mónica Monica Doña, Trinidad Gan, Pili Gónzález Pili González Navarro, Soledad López Jiménez, Juan E. Martin, uanFran Juanfran Molina, Rosa Morillas Rosa Morillas Sanchez, Eugenio Navarro, Ester Nievas, Jorge B. Ortiz, y Mercedes de los Santos (María Mercedes).
Un extraordinario plantel que no os podéis perder.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Juan Gabriel Jiménez Cebrián, escribiendo poesía sobre las cosas que de verdad importan



Hay poetas que jamás verán su nombre escrito en el Babelia ni en ningún otro suplemento literario del establishment. Hay poetas que nunca optarán al Premio Loewe o al Premio de la Crítica o a cualquier otro premio poético de esos que apestan a enchufismo (ni falta que hace). Hay poetas que, aunque vivan ciento quince años, en su vida van a conseguir una beca de tal o cual fundación. Hay poetas que no buscan las palmaditas en la espalda. Hay poetas que pasan olímpicamente de los mamoneos institucionales. Hay poetas a los que se las trae floja el Babelia y el Premio Loewe y las becas y las instituciones y las palmaditas en la espalda y los mamoneos institucionales de todo tipo. No nos engañemos. No es que haya muchos poetas así, pero haberlos, los hay. 
Yo conozco a uno de ellos. Se llama Juan Gabriel Jiménez Cebrián.
Hay poetas que escriben sus poemas desde la honestidad más radical. Hay poetas que se entregan por completo en cada uno de sus versos. Hay poetas que hacen de la brevedad, de la sinceridad, de la sencillez, su bandera. Hay poetas que miran a su alrededor con la mirada de un niño, pero eso sí, de un niño muy inteligente, muy sensible y muy libre. Hay poetas que hacen poesía hasta cuando van a cagar. Hay poetas que pasan de lo políticamente correcto, de lo estéticamente correcto, de lo poéticamente correcto. No nos engañemos. No es que haya muchos poetas así, pero haberlos, los hay.
Yo conozco a uno de ellos. Se llama Juan Gabriel Jiménez Cebrián.
Hay libros de poemas que caen en tus manos y cuando los lees te provocan un seísmo por ahí dentro. Hay libros de poemas que son pequeños tesoros llenos de palabras mágicas. Hay libros de poemas que hacen que te preguntes “¿y por qué coño no se me ha ocurrido a mí este verso? Hay libros de poemas que te hacen pensar, que te hacen reír, que te hacen sentirte mucho mejor de lo que sueles estar, que te hacen querer llegar al último verso para volver al principio y empezar otra vez, y llegar al final y volver a empezar otra vez, y así una y otra vez. Hay libros de poemas cargados de sinceridad, de pureza, de fuerza, de integridad. Hay libros de poemas en los que la belleza campa a sus anchas. Hay libros de poemas en los que las cosas que de verdad importan son el fuego del hogar, una tarde de lluvia, un pequeño ratón de campo, una brizna de hierba veraniega, un árbol gigante, una mirada furtiva o la luna en cuarto menguante. Hay libros de poemas herederos de la poesía inmortal de Whitman, de Issa, de  Thoreau. No nos engañemos. No es que haya muchos libros de poemas así, pero haberlos, los hay.
Yo acabo de leer uno de estos libros. Se titula  Naturalezas vivas. Y es el primer poemario que publica el poeta extremeño Juan Gabriel Jiménez Cebrián, Juangra, editado hace apenas unas semanas por la pequeña editorial onubense Crecida.
Hay libros de poemas que no se pueden comprar en el Corte Inglés. Hay libros de poemas que no serán jamás el número uno de la lista de ventas. Pero también hay libros de poemas que se salen de lo manido, que son un soplo de aire fresco dentro del manoseado mundo de la poesía española contemporánea. Hay libros de poemas tan libres que parece mentira que existan. Hay libros de poemas que son un regalo para los sentidos. Hay libros de poemas que todo lector de poesía debería de leer. Hay libros de poemas muy, muy buenos. Tan buenos que dan envidia (sana).
Yo acabo de leer uno de estos libros de poemas. Es un libro sorprendente, con poemas breves, intensos, asombrosos, alegres, plenos. Se titula Naturalezas vivas. Y lo ha escrito Juan Gabriel Jiménez Cebrián. Toma nota y búscalo por ahí. Tanta belleza no puede ser sólo patrimonio de unos pocos afortunados.  

jueves, 15 de septiembre de 2016

Miedo



Todo da ganas de vomitar.
Michel Houellebecq


a sentirse solo entre tanta gente
a que se manipule la verdad
a las grandes superficies comerciales
a la conferencia episcopal
a vivir en una jaula de oro
a una pandemia de estupidez generalizada
a la historiografía franquista
a la incógnita del ser
a la poesía subvencionada
al V Centenario del Quijote
a los dibujos animados japoneses
a la comida basura
a la comida de diseño
al Presidente de los Estados Unidos
a la telemierda
a las tetas de silicona
a los suplementos dominicales
al cambio climático mundial
a la canción del verano
a los índices de audiencia
a las reuniones del G8
a las fiestas navideñas
al auge de la novela histórica
a los que nunca tienen miedo.

(Versos de alambre de espino, Editorial Alhulia, 2009)

jueves, 8 de septiembre de 2016

Todo me pertenece

Todo me pertenece porque soy pobre
JacK Kerouac
míos son
los ríos y los bosques y el sol

míos son
el viento y el aguacero y el granizo

y la nieve fría
y la noche lenta
y el mar profundo
míos son

míos son
la piedra y la estrella y la hormiga

míos son
el invierno y la ola y la luz

y la luna llena
y el agua blanda
y la nube blanca
míos son

míos son
el amanecer y la tempestad y el rocío

míos son
el fuego y la primavera y el trueno

y el aroma de la rosa
y el sabor de la manzana
y el color de la niebla
míos son

míos son
el crepúsculo y el otoño y la hierba

míos son
la sombra y el sauce y la brisa

y las altas cumbres
y el cielo eterno
y las hojas verdes

míos son

(Versos de alambre de espino, Editorial Alhulia, 2019)












lunes, 5 de septiembre de 2016

APOCALYPSE NOW

Cuando ella le dijo
que ya no lo amaba,
que había otro hombre,
que aquello era el fin,
se fue hasta el desván,
buscó la escopeta,
metió dos cartuchos
y sin pensarlo un segundo,
disparó a bocajarro
contra la pantalla extraplana
—cuarenta y dos pulgadas,
sonido envolvente,
tdt incorporado—
del maldito televisor.

Era lo menos que podía hacer.


(Versos de alambre de espino, Editorial Alhulia, 2009)