domingo 4 de marzo de 2012

Cecilia, inedita y en directo

A todos los que nos gusta Cecilia estamos de enhorabuena. El sello Rama Lama, que dirige José Ramón Pardo, acaba de sacar un doble álbum —en cd y en vinilo—, con un montón de material inédito de la cantautora madrileña. Se titula Cecilia inédita en concierto, y es exactamente eso: tomas en directo de muchas de sus canciones que son publicadas ahora por primera vez. Yo he comprado la versión en vinilo y os puedo asegurar que es estupenda. Confieso que tenía mis dudas sobre el material que podría encontrarme entre los surcos de estos dos álbumes. Pero como digo, es una auténtica maravilla. Llevo varios días a vueltas con el disco y no me canso de escucharlo. Según las notas interiores de Jesús Caramés, responsable de la mejor página web dedicada a la autora de “Un ramito de violetas”, estas canciones estaban durmiendo el sueño de los justos, perdidas en cintas que la familia de Eva tenía guardadas en un trastero. Benditos trasteros y benditas cintas.
Se abre el disco con dos estupendas versiones: del “We shall overcome” del cantautor americano Pete Seeger (al que Springsteen dedicó un disco y una gira enterita) y del “Bridge over troubled water” de sus admirados Simon and Garfunkel, de quien tomó su nombre artístico, Cecilia. Además de estas dos versiones, el disco contiene otras dos: “The boxer”, también del dúo americano, y el archifamoso “Blowing in the wind”, de papá Bob.
No obstante, estas versiones de temas americanos son un pequeño aperitivo. Lo que realmente engrandece a este disco, lo que de verdad vale la pena, lo que convierte estas canciones en un puñado de temas fuera de lo común, es la interpretación en directo de sus propios temas. Cómo suenan de bien canciones como “Dama, dama”, “Doña Estefaldina”, “Mi ciudad”, “Me quedaré soltera”, “Canción de amor”, “Nada de nada”, “Un ramito de violetas” y así hasta completar las 24 canciones en directo, más el middley de seis minutos de “Mi querida España / Fui / Dama, dama”. Y es que las versiones en directo no están tan adornadas como las versiones originales. Se trata de unas versiones arregladas de manera más sencilla, casi desnudas, arropadas tan solo por la guitarra de Francisco Cervera, el bajo de Carlos Viciello, la batería de José Ramón Company, el saxo y el clarinete de Antonio Martí y el piano de Alejandro Monroy, que demás es el responsable de la dirección musical. Esta sencillez instrumental le proporciona a las canciones de Cecilia un toque íntimo que pone la piel de gallina. Se completa el disco con dos tomas en estudio: “Broadway show” (inédita hasta la fecha), una preciosa canción a ritmo de music-hall y “Sevilla”, una versión, en mi opinión, mucho más bonita que la que apareció en el álbum que la cantautora publicó en 1975: Un ramito de violetas. En el disco también podemos encontrar una versión en inglés de “Un millón de sueños”, titulada “A million dreams”, y una versión en directo, apenas un bosquejo, de la primera canción que Cecilia compuso: “Daddy, don´t close the light”, una canción que la compañía de discos se negó a que fuese publicada en su día porque estaba cantada en inglés. Hay que destacar las introducciones que la cantante hace antes de casi cada tema. Son breves comentarios, que sirven para contextualizar cada una de las canciones. En total, 91 minutos y 36 segundos que superan con creces las grabaciones en estudio que ya conocíamos de estos mismos temas.
Parece mentira que algo tan etéreo como unas canciones que fueron compuestas e interpretadas hace cuatro décadas pueda proporcionar tanta felicidad. Pero es que todo lo que tiene que ver con esta artista está revestido de algo que se parece mucho a la magia. Presiento que este disco va a sonar en mi tocadiscos hasta la saciedad.

sábado 3 de marzo de 2012

México

—Entonces, ve a dormir un poco —dijo Willie aliviado—. Mañana estaremos en México y tal vez el mundo nos parecerá diferente a los dos.

William Riley Burnett

jueves 1 de marzo de 2012

Autobiografía (XXI)

Bienaventurado yo

porque amo


y soy correspondido.

martes 28 de febrero de 2012

Charles Bukowski: no más héroes

Estos días los lectores de Bukowski estamos de enhorabuena. La editorial Anagrama ha publicado hace apenas unas semanas una nueva obra del viejo indecente. Se titula Ausencia del héroe (toma el título de uno de los relatos que se incluyen en el libro) y se subtitula Relatos y ensayos inéditos (1946-1992) y es, esta vez sí, una obra en prosa. Últimamente se han editado en castellano muchos de sus libros de poesía, sobre todo sus obras póstumas. Tengo que confesar que al principio me acerqué a estas obras (las póstumas, digo) entusiasmado, pero poco a poco mi interés ha ido decayendo, porque me he ido dando cuenta de que esos poemas de madurez, salvo honrosas excepciones, no eran tan potentes, tan claros, tan milagrosos (por decirlo con palabras del propio Buk) como habían sido los poemas de la década de los sesenta y setenta incluidos en obras como Madrigales de la pensión, Guerra todo el tiempo o Los días pasan como caballos salvajes por las colinas.
Sin embargo, desde que me llegaron las primeras noticias de que la editorial de Jorge Herralde preparaba la edición de este libro, el radar se puso en marcha. Así que nada más salir al mercado, me he hecho con un ejemplar y he tratado de leerlo con el interés del lector novel, con los ojos del que se acerca a la obra de Bukowski por primera vez.
Durante toda su vida como escritor, Bukowski fue un gran colaborador de la prensa alternativa americana. Incluso siendo un autor consagrado seguía enviando sus escritos a pequeñas revistas que, las más de las veces, no publicaban más allá de dos o tres números. Eran revistas mimeografiadas publicadas por editores vocacionales, gente que ponía toda la carne en el asador para hacer su propia publicación, y que en gran parte fueron los “culpables” del fenómeno Bukowski. Algunas de esas revistas fueron Matrix, Open City, Harlequin, L. A Free Press (donde tuvo durante algún tiempo la columna “Escritos de un viejo indecente”), Second coming, Nola, etc.
Ausencia del héroe contiene 39 textos en prosa recopilados de estas revistas, por lo que el subtítulo tiene poca razón de ser. Estos relatos y ensayos no eran inéditos, más bien habría que llamarlos perdidos. Y es que la mayoría de estos escritos estaban perdidos en bibliotecas públicas o particulares. Así que David Stephen Calonne, estudioso de la obra del autor americano, se puso manos a la obra y recopiló estos 39 escritos, que conforman Ausencia del héroe. Se trata de un cajón de sastre donde podemos encontrar relatos de ficción (todo lo ficticios que pueden ser los relatos de Bukowski, por supuesto), como “El invasor”, “Cristo con salsa barbacoa” o “La historia del violador”, pero también reseñas literarias (es curiosa la que hace de su propia obra Escritos de un viejo indecente en “Bukowski sobre Bukowski”), prólogos para alguna obra ajena, escritos personales donde da rienda suelta a su pensamiento filosóficopolíticovital, etc.
Si te gusta Bukowski, está claro que te gustará este libro. Porque en las páginas de este libro se puede hallar el rastro del Bukowski más conocido, el mujeriego que se regodeaba en escenas de sexo casi pornográficas, el borracho empedernido, el que detestaba al resto de la humanidad, el lector ácido que ataca sin piedad a otros escritores, el escritor que escribía de noche mientras sonaba en su pequeño transistor algo de Mahler o Bach, el narrador que te arranca una carcajada evidenciando lo imbéciles que llegamos a ser los seres humanos, el gran escritor que mandó a tomar por culo el sueño americano. El genial Bukowski.

jueves 23 de febrero de 2012

Cosas con forma de poema

sonreírte

acariciarte


besarte


desnudarte


morderte


lamerte


amarte