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miércoles, 8 de octubre de 2014

El Patio de Monipodio



El penúltimo escándalo de corrupción en este gran Patio de Monipodio que es el estado español, ha tenido lugar estos días con las ya archifamosas tarjetas opacas de Bankia. Y digo el penúltimo porque estoy seguro de que en estos mismos momentos ya se está fraguando el último. Con toda seguridad dentro de cinco o seis días nos enteraremos de que cualquier mamón del PP, del PSOE, de los empresarios, de Comisiones Obreras, de la UGT, de CIU, de la Conferencia Episcopal o de la Asociación de Amigos de las Artes Marciales, se lo estaba llevando calentito, mientras que a los demás nos siguen dando por el culo, sin ni siquiera pararse a preguntarnos si nos apetece o no. Ya sabéis, aquí vamos a escándalo de corrupción por semana, más o menos. Y por lo que ya llevamos visto y oído, no se salva ni el copón bendito.
Lo de Bankia y las tarjetas es lo “muy, muy, lo más, más, y lo tope de lo tope muñequitos”, que cantaba el Evaristo en aquella canción de La Polla Records. Mira que yo, a estas alturas de mi vida, ya estoy curado de espantos, pues cojones, no gana uno para sorpresas. Voy a pensarlo en voz alta, porque yo creo que todavía no lo he entendido en su todo absoluto. Es que últimamente estoy muy espeso. O sea, una panda de hijoputas procedente del Patio de Monipodio, dirige una caja de ahorros y a cada uno de ellos, el hijoputa mayor de la cofradía, es decir, Monipodio en persona, les da una tarjeta de crédito, y les dice, ahí tenéis, primos, gastad como si no hubiera mañana, gastad a manos llenas, gastad hasta que reventéis gastando, gastad, que este dinero es de los capullos que lo ahorran y ellos no lo van a gastar. Y así durante años y años. Y mientras tanto, esa caja de ahorros, va despidiendo a miles de trabajadores, va desahuciando a miles de personas, va engañando a miles de ahorradores vendiéndoles productos que para entenderlos has tenido que pasar antes por la facultad de empresariales de Harvard y va haciendo miles y miles de trapicheos y chanchullos, hasta que un buen día, el Gobierno de Rajoy tiene que pedir un rescate a su amiga Angela Merkell, para poder salvar a esa y a otras entidades financieras, pero sobre todo a esa.
Y ahora nos venimos a enterar que ochenta y tantos tíos (algunos de ellos muy, muy, pero que muy cabrones) se han estado gastando la pasta a manos llenas en comidas, en ropas caras, en coches, en regalos, en viajes, y en algo que ellos no dicen, pero que todos sabemos: en putas, en putos y en coca. ¡15 millones de euros! Y lo dicen como si 15 millones de euros fuese una cantidad baladí. Y todavía, los malditos bastardos tienen la desfachatez de tratar de enredar a la opinión pública con rollos sobre si eso es legal o no lo es. A ver, señores del Patio de Monipodio, si alguno de vosotros, de los ochenta y pico pícaros ladronzuelos que os habéis llevado el dinero leéis esto, yo os lo voy a aclarar: Gastarse el dinero de otro NO es legal. Da igual que os dieran las tarjetas, da igual que, como os pasa a vosotros, estéis acostumbrados a robar, da igual todo. Eso es algo que se aprende en casa cuando uno es pequeño. No se gasta el dinero de otro. Así de simple.
De toda la gentuza que ha participado en este expolio generalizado, para mí, sin duda, los peores de todos, son los de CCOO y los de la UGT (de los otros uno se lo espera ya todo, porque lo llevan en el mapa genético), que en vez de denunciarlo la primera vez que tuvieron noticia de esto, se dejaron engatusar por el sonido de las castañuelas, por el brillo de los billetes nuevos, por las lucecitas del cajero y por las burbujas del champán. Tuvieron la oportunidad de ser honrados siquiera por una vez y, sin embargo, eligieron entrar de lleno en el Patio de Monipodio, como miembros de lujo de esa gran cofradía de delincuentes que era Bankia.        


miércoles, 10 de septiembre de 2014

Emilio Botín, uno de los otros



Hoy se ha muerto Emilio Botín. Salen en las noticias tipos que son como él, hablando muy bien de él. Todos van bien vestidos y bien peinados. Todos llevan trajes caros a pesar del calor que arrasa estos días la Península Ibérica. Todos tienen pinta de millonarios. Mejor dicho, todos son millonarios. En opinión de todos estos tíos, Botín era muy buena persona. Y muy buen banquero. Los tíos que opinan esto de Botín son empresarios y banqueros, principalmente, pero también se cuela en la pantalla de mi televisor algún presidente del gobierno, algún jefe de la oposición, el alcalde de Santander, etc. Y Fernando Alonso.  Este está muy triste porque se ha muerto Botín. Según dice en un twit que ha publicado, el banquero y él tenían prevista una excursión en bicicleta por no sé qué lejano país. Qué bonito.
Hoy ha empezado un nuevo curso escolar. En la entrada del cole, saludo a la madre de una alumna. Le pregunto qué tal el verano. Me dice que ha sido una mierda. Que las cosas les van muy mal, Que no pueden pagar la hipoteca y que para hacer frente a la deuda que tienen contraída con el banco (el puto banco, dice ella) han tenido que vender el camión que tenían entre ella y el marido, que era lo que daba de comer a su familia. Y a pesar de todo no ha sido suficiente. Ahora están esperando para que el banco los desahucie. Están tratando de llegar a un acuerdo con el banco para la dación en pago. Pero el banco no está por la labor.  Le pregunto con qué entidad tienen la hipoteca y oh, lalá, me responde que con el Banco de Santander. Entonces le digo que Botín ha muerto hace un rato, y ella me responde con una sonrisa y con un lacónico me alegro.  
Está claro que para la madre de mi alumna Botín no es ese gran banquero del que hablan los periódicos y la televisión. Está claro que para esta mujer Botín no es más que otro vampiro que se alimenta de la sangre y del esfuerzo de los más débiles. Está claro que en España hay muchas más gente que comparte la opinión de esta mujer que la del jefe de los empresarios. Está claro que Botín no era uno de los nuestros. Está claro que Botín era uno de los otros.   

jueves, 31 de julio de 2014

Neoliberal de mes de julio: La familia Pujol



Julio agoniza y como cada mes se reúne el comité de expertos para otorgar el premio al Neoliberal del Mes. En esta ocasión, la reunión ha tenido lugar en la plaza del pueblo, a la sombra de un álamo centenario que escapó indemne a la última remodelación de tan querido espacio público, llevada a cabo por el ayuntamiento.  Tenemos que señalar que este árbol es el único que escapó sano y salvo de los desmanes urbanísticos de nuestros queridísimos concejales de urbanismo, que acabaron sin contemplaciones con todos los demás miembros de su familia. 
Pero vamos a lo que realmente nos interesa. El premio al neoliberal del mes de julio, recae en esta ocasión, no en una sola persona, como venía siendo lo habitual hasta ahora, sino en un grupo. Y es que, tras una breve deliberación, el jurado ha decidido, de manera unánime, otorgar el premio a la familia Pujol.
La portavoz del jurado, la señora Paca, ha indicado, con una amplia sonrisa surcando su rostro, que hubiese sido una tremenda injusticia que la familia Pujol no se hubiese alzado en esta ocasión con tan preciado galardón. Si alguien merece este premio, son ellos.
La verdad, —ha dicho la señora Paca con esa simpatía natural que la caracteriza—, es que esta familia merece este premio como el que más. Y para nosotros hubiese sido francamente complicado elegir entre tan fecunda prole, a un solo miembro, para que se llevara nuestro premio. Qué se lo repartan entre todos, ea, —ha concluido la portavoz con ánimo conciliador.
Entre los méritos esgrimidos por el jurado para concederle este premio a uno de los clanes más importantes no sólo de Cataluña, sino de todo el estado español, y si me apuran de toda Europa, están los mil y un tejemanejes en que están envueltos los hijos de Jordi Pujol y Marta Ferrusola. A saber: Oriol Pujol está imputado en el caso de las ITV; la hija pequeña recibió un piso de protección oficial, según informaba ayer mismo Antena3, de 120 m2, en uno de los sitios más chulos de la ciudad de Barcelona; la propia mujer del ex President de la Generalitat tiene acciones en un montón de empresas, más turbio todo que las aguas del rio Ter; pero tal vez el caso más llamativo sea el del primogénito de quien fuera el hombre más fuerte de Cataluña y uno de los más importantes de este país durante varias décadas. Efectivamente, nos estamos refiriendo al ojito derecho del President, el que lleva su nombre, Jordi Pujol Ferrusola, un tipo nacido para el lujo y el despilfarro o como dicen en mi pueblo, para vivir como un marqués, pero de los de antes. Cochazos de lujo, hermosas casas desperdigadas por todo el mundo, comisiones ilegales, estafas, y cuentas bancarias rebosantes de pasta gansa. Entre el muchacho y su señora esposa, Mercé Gironés Riera, tenían montado un chiringuito financiero que no veas como marea.  No vamos a enumerar todos y cada uno de sus chanchullos porque podríamos estar aquí varias horas escribiendo, pero créanme si les digo que la cosa es de aúpa. De todo esto se deduce que los hijos de Pujol ya eran emprendedores cuando nadie usaba el tan traído y llevado término, porque ser emprendedor, al fin y al cabo, no es otra cosa que sentir una ambición desmedida por el dinero, algo que a estos chicos les encanta.
De cualquier manera, la señora Paca lo ha dejado bien claro. Lo que ha hecho que el jurado se decida por la familia Pujol para concederles este premio en el mes de julio, ha sido la confesión del capo, el molt honorable presidente Pujol, hace unos días. Ya sabéis, lo de la evasión de impuestos y las cuentas en el extranjero y la herencia del padre que le ocultó a su hermana y todo lo demás.
Para terminar, la señora Paca ha dicho: Enhorabuena a la familia Pujol y ojalá que disfruten tanto al recibir este premio como nosotros hemos disfrutado concediéndoselo.

domingo, 29 de junio de 2014

Neoliberal de mes de junio




Termina junio y con el final del mes llega el segundo premio “Neoliberal del Mes”. Como muchos de vosotros ya sabéis, la primera entrega del premio Neoliberal del Mes recayó en el que fuera presidente del gobierno durante más de catorce años, el socialista por antonomasia, Felipe González, por sus múltiples esfuerzos en pos de la instauración en España del neoliberalismo.
En esta segunda entrega, la cosa estaba bastante reñida, pero tras una reunión que ha durado más de dos horas en el Bar Casa Paco de la esquina, el jurado, mientras llevaba a cabo sus deliberaciones tomando carajillos —excepto dos de los miembros, que son más de solysombra— ha decidido otorgar el premio Neoliberal del Mes en este mes de junio de 2014 a la Secretaria de Estado de Educación, Formación Profesional y Universidades, la científica multimillonaria (sí, señoras y señores, existe tal cosa), a la par que ultra liberal y recién enamorada, Monserrat Gomendio Kindelan.
Esta individua ya merecería el premio sólo por su contribución a la LOMCE, esa aberrante ley educativa que el Partido Popular está a punto de poner en marcha y que, en palabras de la profesora Mª Ángeles Llorente Cortés, supone una “Nueva vuelta de tuerca, tal vez definitiva, del capitalismo salvaje, que busca deslocalizar personas, pensamientos, actitudes y valores, que rompe el movimiento obrero, el movimiento sindical, que intenta desligar a los seres humanos de sus ciudades, de sus amigos, privarles de identidad colectiva, que trata de impedir el pensamiento compartido, que desprestigia la política para asegurarse el máximo control mediante la sumisión que provoca la incertidumbre y el miedo.”
No obstante, el jurado ha decidido no tener en cuenta que, de las meninges de esta mujer, han salido la mayoría de los artículos que conforman la susodicha LOMCE. De haberlo hecho, ella habría sido la ganadora del premio Neoliberal del Mes no sólo en junio, sino también en mayo, julio, agosto, etc. Así que para premiarla, el jurado se ha basado exclusivamente en la conferencia que dio hace unas semanas en un desayuno informativo de la tribuna Fórum Europa, en la cual lanzó el globo sonda de que el gobierno que preside Mariano Rajoy y del que forma parte su novio, el Ministro Peor Valorado de la Historia, José Ignacio Wert, estaría planteándose la eliminación total de las becas universitarias y cambiarlas por préstamos que los estudiantes devolverían una vez terminados sus estudios, en cómodos plazos y sin intereses, como en el Corte Inglés, siempre y cuando encontraran un trabajo en el cual ganaran más de una cantidad determinada. La cosa sería copiar el modelo británico que, como todos sabemos, funciona de puta pena y tiene asfixiados a los estudiantes hasta que están a punto de jubilarse.
En opinión de Garmendio, hay muchos estudiantes en España, y además con la cara muy dura, ya que todos se piden becas. Esto hace que el coste para el Estado, según esta señora a la que le encanta las joyas y la ropa súper cara, sea muy elevado. Además, qué coño, para qué quieren estudiar las hijas y los hijos de la clase obrera, si, en el mejor de los casos, van a terminar vendiendo hamburguesas en McDonalds, debe pensar nuestra querida amiga
Y todo esto lo dice una mujer de rancio abolengo fascista. No nos olvidemos de que su bisabuelo por parte de madre, fue el general franquista Alfredo Kindelán, al que el historiador Ángel Viñas le atribuye la culpabilidad del bombardeo de Gernika. También la rama paterna, dedicada a los negocios de la construcción, tuvo estrechos vínculos con el régimen franquista, lo que le permitió obtener pingües beneficios durante la dictadura. 
El Ministro Wert, al enterarse de que su amada Montserrat ha ganado el premio Neoliberal de Mes, ha declarado, sonriente, a un grupo de periodistas que lo esperaban a la salida del Congreso: Voy a serles sincero. Este premio no me pilla por sorpresa. Montse se lo merece. Ella es una neoliberal de pies a cabeza.