Mostrando entradas con la etiqueta Diario de un poeta a punto de metamorfosearse. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Diario de un poeta a punto de metamorfosearse. Mostrar todas las entradas

martes, 12 de agosto de 2014

Dentro del hombre que soy aquí y ahora



Dentro de este Rafa
de cuarenta y cuatro años,
un metro y setenta y cuatro
centímetros de altura
y setenta y un kilos de peso,
que es el hombre
que soy aquí y ahora,
habitan miles
—qué digo, millones—,
de microscópicos Rafas,
cada cual con sus movidas,
cada cual con sus anhelos,
cada cual con sus paranoias.  

(De la serie Diario de un poeta a punto de metamorfosearse)

sábado, 9 de agosto de 2014

Clint Eastwood, Charlie Parker y Sigmund Freud


Llevo varias noches soñando con Clint Eastwood. O mejor dicho, con Harry el Sucio, porque la persona que aparece en estos sueños es precisamente ese personaje. En mi sueño, que más o menos es el mismo cada noche con muy pequeñas variaciones, a Clint Eastwood, o mejor dicho, a Harry el Sucio, se le ve con la cara llena de rasguños, la ropa completamente destrozada, hecho una puta pena, como si acabase de sufrir un atentado y se hubiese escapado por los pelos. Lo siguiente que recuerdo es que en la mano derecha sostiene su inseparable magnum 44 y que está disparando a un disco de vinilo de Charlie Parker que hay encima de una estantería. Entonces hay un primer plano de la pistola y se ve cómo ésta realiza varios disparos seguidos. El disco, al recibir los impactos, cae al suelo y comienza a sangrar. La sangre mana con fuerza, casi a borbotones, como si de una fuente se tratase. Y al final la moqueta del suelo y la propia carpeta del disco de Charlie Parker terminan teñidas de rojo, empapadas en un líquido viscoso y desagradable. 
Me preguntó si mi sueño querrá decir algo. Me pregunto qué conclusiones sacaría el doctor Sigmund Freud de mi sueño.  
(De la serie Diario de un poeta a punto de metamorfosearse)



martes, 22 de julio de 2014

Vacío y oscuridad



Anoche soñé que estaba muerto.
Me rodeaba un vacío absoluto.
Vacío y oscuridad.
Eso era todo.
No había sonido.
No había luz.
Sólo vacío y oscuridad.

Así que esto es la muerte, pensé,
estar aquí solo,
en el centro geométrico del vacío.

Y por extraño que pueda parecer,
no sentí nada, nada, nada de miedo.

(De la serie Diario de un poeta a punto de metamorfosearse)

viernes, 11 de julio de 2014

Sin anestesia




En Tiempo de errores,
el segundo volumen
de las memorias
de Mohamed Chukri,
me doy de bruces
con esta frase:

No hay nada
que me dé más asco
que la decrepitud
del ser humano.

Sin anestesia. 

(De la serie Diario de un poeta a punto de metamorfosearse)