lunes, 30 de mayo de 2011
Los ojos de Adela
infinito.
En los días claros
de verano
si los miras con atención
verás en ellos
pájaros temblorosos
que vuelan
como arrastrados por el viento
hacia el norte.
O un pequeño incendio
de luciérnagas
desnudas.
viernes, 27 de mayo de 2011
miércoles, 25 de mayo de 2011
Lo que nos cuestan los partidos
Una vez pasadas las elecciones y con todo el pescado vendido, papá Estado ha decretado que cada partido político se reembolsará la cantidad de 276,86 euros por concejal electo y 0,55 euros por cada voto recibido el pasado domingo. Así que me he puesto a hacer las cuentas de lo que se llevarán los partidos más votados y esto es lo que me sale:
PP: el partido de Mariano Rajoy obtuvo el domingo un total de 8.474.031 votos que se traducen en 26499 concejales. Si sumamos la pasta que se lleva por ambos conceptos nos sale un total de 11.997.230 euritos. Ahí es nada.
PSOE: el partido de Zapatero, a pesar de haber sido el gran derrotado en estos comicios, se reembolsará la nada despreciable cifra de 9.478.258 euros, por sus 6.276.087 votos y sus 21.767 ediles.
CIU: La coalición nacionalista catalana se lleva 1.497.506 euros pues el domingo lograron 3.862 concejales y 778.679 votos.
IU: El pasado domingo 1.424.119 personas depositaron en las urnas una papeleta de IU. Esto se traduce en 2.230 ediles, todo lo cual asciende a 783.265 euros.
ERC: Esquerra Republicana, que a estas elecciones acudía en coalición con otros grupos catalanes, se llevará 536.568 euros, por sus 1.399 concejales y sus 271.349 votos.
Bildu: a la coalición formada por EA, Alternativa e independientes le corresponden 487.343 euros por sus 1.134 ediles y 313.231 votos.
Podríamos seguir así con todos los demás partidos PNV, BNG, PA, UPyD, etc., pero creo que con estos datos ya se entiende el mensaje).
A las cantidades reseñadas hasta ahora, hay que sumar otra subvención prevista por la Ley Electoral para el envío de propaganda (sí, esa que, en el mejor de los casos, echamos a reciclar a los treinta segundos de haberla recibido), y que será de 0,22 euros por elector en las circunscripciones donde el partido o la coalición hayan obtenido representación, siempre y cuando hayan presentado listas en, al menos, la mitad de los municipios de mas de 10.000 habitantes. Esto supone otro pastizal. En fin, como podéis observar una buena cantidad de dinerito. Además de todo esto, a los dos grandes partidos, la banca española, cada equis tiempo, le condona las deudas millonarias, a cambio de no se sabe qué oscuros favores, cosa que no ocurre con ningún ciudadano de a pie, y si no, prueba a no pagar la hipoteca el próximo mes.
Ahí queda eso.
(Nota: La información para elaborar este articulo la he obtenido de Kaos en la red)
lunes, 23 de mayo de 2011
Presentación de "El placer de ver morir a un ángel" en Salobreña
domingo, 22 de mayo de 2011
viernes, 20 de mayo de 2011
Anarquistas
eran tipos duros
como rocas milenarias,
hombres de mirada fiera,
que compartían lo poco que tenían,
con cualquiera que estuviera
cerca de ellos.
Los viejos anarquistas eran hombres
a los que no les importaba dar la vida
(la vida no vale nada, decían),
por defender los ideales
en los que creían ciegamente.
Los viejos anarquistas,
de alpargatas baratas
y ropa gastada,
de manos callosas
y rostros curtidos como el cuero,
trabajaban de sol a sol
y aprendían a leer
después del trabajo,
con libros derrengados
como sus propios cuerpos,
libros que iban pasando
de mano en mano,
de boca en boca,
como consignas incendiarias,
libros escritos con frases que sonaban
maravillosas y grandilocuentes,
libros con títulos ampulosos
como La conquista del pan,
de Kropotkin
o Dios y el Estado,
de Bakunin.
Los viejos anarquistas
llevaban en sus estómagos
un hambre de siglos,
un hambre que no se saciaba sólo con pan,
un hambre que necesitaba de palabras
como justicia, razón o libertad,
palabras, como todos sabemos,
ricas en vitaminas y minerales,
capaces, por si solas, de derribar fronteras
y vencer ejércitos.
Los viejos anarquistas
eran hombres valientes,
un poco locos,
dispuestos, siempre,
a enfrentarse, con tesón,
a los molinos de viento,
aunque, al final, los molinos de viento
resultasen ser gigantes.
Los viejos anarquistas
llevaban en sus corazones
un mundo nuevo,
un mundo teñido
de rojo y negro.
lunes, 16 de mayo de 2011
Promesas que no valen nada
Unos y otros nos prometen que habrá más trabajo, que nuestros sueldos serán más altos y nuestras condiciones laborales ya no serán tan penosas como han sido hasta ahora. Nos prometen sin sonrojo que nuestro pueblo o nuestro barrio será un lugar mucho más habitable, con más y mejores parques, con servicios que hace tan solo unas semanas eran impensables. Nos prometen que nos sacarán de la crisis en la que andamos metidos hasta el cuello, como si ellos, todos ellos, no hubiesen puesto jamás su granito de arena para que el mundo sea la puta mierda en la que se ha convertido. Nos prometen que en los próximos cuatro años nuestra vida será de color de rosa, porque tendremos actos culturales día sí día también, porque nuestros colegios e institutos serán los mejores del mundo mundial, y nuestros hospitales y centros de salud se convertirán en sucursales del Paraíso en los que dará gloria bendita enfermar. En los próximos cuatro años habrá actividades deportivas para cada hijo de vecino —quien no practique ningún deporte será porque es un vago, y no porque el ayuntamiento de su pueblo no haya puesto todos los medios a su disposición—, abundarán las fiestas populares y la diversión estará garantizada. Todos los jóvenes que deseen independizarse dispondrán de viviendas, baratas y buenas, por supuesto, sin miedo a los vaivenes del euríbor ni a la especulación capitalista. Nuestros medios de transporte público serán seguros, ultramodernos y gratuitos. En definitiva, habrá felicidad a espuertas, de la buena, de la que hace que uno se levante por las mañanas con una sonrisa de oreja a oreja y con unas ganas de vivir que tiran de espalda.
No obstante, entres esas promesas que inundan mi televisor y los periódicos, que se cuelan en mi casa por las ondas de la radio o por mi conexión adsl, echo en falta algunas promesas que sí podrían ser reales, algunas promesas que son tan fáciles de cumplir como contar hasta tres. Por ejemplo, se me ocurre así, de repente, sin tener que pensar mucho, en lo fácil que sería para cualquier candidato prometer —y cumplir— que si gana las elecciones, ni el alcalde ni los concejales de su municipio, van a cobrar ni un solo euro por estar al frente del ayuntamiento. “Trabajaremos gratis por ti”, podría ser el eslogan de ese partido político. Otra buena promesa sería, por ejemplo, comprometerse a que no entrará en los ayuntamientos ni un solo enchufado y, más aún, que los que entraron de manera fraudulenta, irán a la calle. Otra promesa que podrían hacer los candidatos —y ya puestos, cumplir— es que no se van a cambiar de chaqueta al día siguiente de las elecciones, llegando a pactos en los que no sólo se traiciona la confianza de los electores sino la de los propios principios ideológicos que sustentan su discurso político —si tal cosa existe—. Mucho me temo, sin embargo, que este tipo de promesas no saldrán jamás de la boca de un político. No sé para ti, pero para el que esto escribe, las promesas de un político son, como decía aquella canción de los Piratas, “promesas que no valen nada”, promesas que se irán “como lágrimas en la lluvia”. Y dentro de cuatro años, más.
sábado, 14 de mayo de 2011
La Biblioteca Pública de Berja
Pero vamos a lo que realmente importa. Al frente de la Biblioteca Pública de Berja está Rocío Domínguez, una excelente profesional y mejor persona que, con poquísimos recursos, pero dosis ingentes de imaginación y de trabajo, realiza una labor de divulgación literaria que merecería no un premio, sino todos los premios del mundo. Rocío ha puesto en marcha un Club de lectura, en el que, mensualmente, un grupo de personas se reúne en torno a un libro, casi siempre una novela, para cambiar impresiones, ideas, emociones, etc. Todo esto compartiendo una taza de té o un café y una pastas. Además del Club de lectura, hay otras muchas actividades, tales como presentaciones de libros, cuentacuentos o juegos para niños.
Creo que en muchos municipios andaluces tener una biblioteca pública tan dinámica como la de Berja es una suerte y me da la impresión que la mayoría de los vecinos del pueblo (de los políticos municipales ni me voy a molestar en hablar) no saben valorar en su justa medida el hecho de contar, al frente de su biblioteca, con una persona tan activa, tan emprendedora, tan imaginativa, y al mismo tiempo tan humilde como es Rocío Domínguez. Sinceramente, cada vez que he ido por la Biblioteca de este hermosísimo pueblo almeriense he sentido una sanísima envidia de ver el grupo tan compacto de mujeres (sobre todo) y algunos hombres que se mueven en torno a este espacio cultural. Y sólo me queda añadir que leer mis poemas ante este grupo humano fue, en la tarde del viernes, un lujo y un placer.
jueves, 12 de mayo de 2011
John Fante: Oro en el basurero (II)
John Fante era hijo de emigrantes italianos. De religión católica, pasó los primeros años de su vida en un internado jesuita y, más tarde, completaría sus estudios en la Universidad de Colorado. Empezó a escribir en 1929, publicando su primer relato en la revista The American Mercury, en su número de agosto de 1932. Se trata de un relato titulado “Monaguillo”, que ya hacía vislumbrar muchas de las características del futuro narrador: una prosa repleta de ironía, escrita en un tono confesional y autobiográfico, con un estilo realista y lineal. Durante unos años se dedicó exclusivamente al relato corto, y hasta 1938 no publicaría su primera novela, Espera a la primavera, Bandini. Con esta novela inauguraría la saga de obras protagonizadas por su alter-ego, Arturo Bandini, un italo-americano empeñado en convertirse en el escritor más importante de los Estados Unidos. En otras obras utilizaría otros nombres para su álter ego, tales como Jimmy Toscana o Henry J. Molise, pero tras estos nombres, siempre se parapetaba el propio Fante. Tras esta primera novela vendrían la ya citada Pregúntale al polvo (1939), Sueños de Bunker Hill (1982) y Camino de Los Ángeles (1985, póstuma). Además de la tetralogía protagonizada por Arturo Bandini, Fante escribió numerosas historias cortas, recopiladas en Dago Red (1940) y El vino de la juventud (1985) y otras cuatro novelas: La hermandad de la uva (1977), Un pésimo año (1985), Al oeste de Roma (1986), y Llenos de vida (1988), estas tres últimas con carácter póstumo. Durante la década de los cuarenta y cincuenta, trabajó como guionista en Hollywood, participando en una docena de películas y series de televisión, como Repleto de vida —una adaptación de su propia novela—, Jeanne Eagel, Mi hombre y yo o Walk on the wild side. John Fante odió siempre el oficio de guionista, un trabajo, en su opinión, castrador y simplón. En una carta dirigida al editor H. L. Mencken, Fante calificaba la escritura de guiones como “el trabajo más desagradable del Reino de Dios.”
Desde 1955 se vio obligado a convivir con la diabetes que, como ya ha quedado dicho, lo fue dejando ciego poco a poco. Desde 1978 hasta su muerte, John Fante vivió en una ceguera perpetua, pero nunca dejaría de escribir, gracias a la ayuda de su esposa, Joyce Fante, a la que dictaba los textos. John Fante no alcanzó el éxito comercial con sus novelas y no fue hasta la década de los ochenta, y en gran medida gracias al apoyo que le brindó Charles Bukowski, que su nombre se hiciera relativamente popular y sus novelas se volvieran a editar e incluso, muchas de ellas, fueran publicadas por primera vez.
lunes, 9 de mayo de 2011
Fotos de la presentación de "El placer de ver morir a un ángel" en Subterránea






domingo, 8 de mayo de 2011
John Fante: Oro en el basurero (I)
Principios de los años treinta. Biblioteca Pública de Los Ángeles. Un joven llamado Charles Bukowski pasa allí la mayor parte de su tiempo. Su único deseo es llegar a ser escritor. Como por arte de magia, descubre una novela titulada Pregúntale al polvo. Su autor, un tal John Fante (Denver, Colorado, 1909 – Los Ángeles, California, 1983).
Finales de los años setenta. Asilo para veteranos de la industria del cine y la televisión en Woodland Hills. John Fante no es más que un escritor sepultado por el peso implacable del olvido, postrado en una cama, ciego y con ambas piernas amputadas a causa de una terrible diabetes. A pesar de haber publicado varias novelas y colecciones de relatos cortos, a pesar de haber trabajado en numerosos guiones para la industria cinematográfica, a pesar de haber luchado constantemente en pos de una fama y un éxito que siempre se le habían escurrido de las manos en el último momento.
Pero volvamos a Charles Bukowski. En 1978, publica una novela titulada Mujeres. En ella reconoce que su autor favorito es un escritor desconocido para el gran público, un italo-americano llamado John Fante. “¿Por qué le gusta?”, le preguntan en una rueda de prensa a Henry Chinaski, alter ego de Bukowski en la obra. “Emoción total. Un hombre muy valeroso”, es su respuesta.
A partir de este momento, el nombre de John Fante empieza a pasar de boca en boca. El primer sorprendido es John Martin, factótum de la editorial Black Sparrow Press, que se encarga de la edición de la obra de Charles Bukowski. Martin se interesa por John Fante y pone en circulación, de nuevo, Pregúntale al polvo, la primera novela que impactó al joven Bukowski en los lejanos días de la Biblioteca Pública de Los Ángeles. John Martin le pide al viejo indecente que se encargue de prologar la reedición de la novela. En ese prólogo, Charles Bukowski explica cómo descubrió la obra de Fante y qué experimentó ante tal descubrimiento:
Yo era joven, pasaba hambre, bebía, quería ser escritor (...) pero nada de cuanto me caía en las manos tenía que ver conmigo, con las calles, ni con las personas que me rodeaban. (...) Había excepciones, pero eran tan escasas que se agotaban rápidamente y uno se quedaba sin saber qué hacer ante las filas interminables de libros insípidos.
Hasta que, finalmente, continúa Charles Bukowski, un día en que no esperaba encontrar nada que mereciera la pena,
(…) cogí un libro, lo abrí y se produjo un descubrimiento. Pasé unos minutos hojeándolo. Y entonces, como el hombre que ha encontrado oro en el basurero, llevé el libro hasta una mesa. Las líneas rodaban con facilidad por la página, había fluidez. Cada renglón poseía energía propia y lo mismo sucedía con los siguientes. La esencia misma de los renglones daba entidad formal a las páginas, la sensación de que allí se había esculpido algo. He aquí, por fin, un hombre que no tiene miedo de los sentimientos. El humor y el dolor se mezclaban con una sencillez soberbia. Comenzar a leer ese libro fue para mí un milagro tan fenomenal como imprevisto.
De esta manera, el joven Charles Bukowski, que es socio de la Biblioteca Pública de Los Ángeles, se lleva el libro a su casa, y tumbado en la cama, comienza a leer y, mucho antes de haber acabado, supo “que había dado con un autor que había encontrado una forma distinta de escribir.”
viernes, 6 de mayo de 2011
martes, 3 de mayo de 2011
Cada vez que disparas a un ángel
y ves
cómo cae,
agonizante,
sin vida,
sobre el asfalto,
piensas que ya nada volverá a ser igual,
que a partir de ese momento todo cambiará.
Pero todo permanece intacto.
(De mi libro El placer de ver morir a un ángel, Huerga y Fierro Editores, 2011).
domingo, 1 de mayo de 2011
Firma de ejemplares en Subterránea, Granada

sábado, 30 de abril de 2011
El emir de Catar
En honor a estas dos insignes figuras, el Emir y su esposa, digo, se han desarrollado numerosos actos protocolarios, tales como recepciones reales, con bailes de gala y cenas opíparas incluidas (eso sí, sin una gota de alcohol, faltarías más), desfiles de la guardia real con pase de revista a una compañía de dicho cuerpo, etc. No obstante, el acto central de este viaje, el acontecimiento sobre el que ha pivotado todo este derroche de amistad y buenas intenciones, de sonrisitas y besamanos, de desfiles de modelitos por parte de la sección femenina de los mandamases, no es otro que el almuerzo en el Palacio de la Moncloa con el simpar Presidente del Gobierno de España, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
Tras el almuerzo, Zapatero y Hamad bin Khalifa Al-Thani han firmado varios acuerdos de carácter económico, básicamente. Porque Catar se ha convertido, por arte de birlibirloque, en uno de los países con más intereses económicos en nuestro país, después de comprometerse a llevar a cabo una inversión en torno a los tres mil millones de euros en los próximos años. Algunas de estas inversiones van dirigidas a recapitalizar las cajas de ahorro; otras, a la compra por parte de Catar, de una parte de Iberdrola.
Otro de los momentos estelares de este encuentro bilateral, ha sido la entrega, por parte del Alcalde de la Ciudad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, de las Llaves de Oro de la Ciudad de Madrid al Emir del Estado de Catar, con una recepción en la Plaza de la Villa. Un acto repleto de palabras vacuas y frases grandilocuentes, que a más de dos, ha arrancado una lagrimita y no precisamente de emoción, más bien de asco y amargura. Por cierto, que esta entrega de las Llaves de Oro, ha sido muy similar a la que ya tuvo lugar cuando se le entregaron dichas llaves al Coronel Gadafi allá por dos mil siete, cuando el coronel libio aún no había caído en desgracia y los países aliados no bombardeaban los parques y plazas de su país.
Y es que como todo el mundo sabe, Catar es una de las grandes Democracias (con D mayúscula, que inspira más respeto) del mundo mundial. Este pequeño estado del golfo Pérsico es una Monarquía absoluta, como si el tiempo se hubiese detenido en la Edad Media. Allí no existe el sufragio universal, los partidos políticos o sindicatos están totalmente prohibidos, y el Emir, este personaje al que han entregado las Llaves de oro y al que el Rey de España cuenta chascarrillos ocurrentes, si hemos de hacer caso a las imágenes de la televisión, dicta las leyes. En Catar los derechos humanos brillan por su ausencia, las mujeres no valen ni la mitad que los hombres, y la pena de muerte es legal y está a la orden del día. En este estado la homosexualidad es un delito castigado, en el más benévolo de los casos, con cien latigazos, pero que puede costarle a alguien incluso la vida (a finales de dos mil diez, veintisiete personas consumían sus días esperando a ser ejecutadas). En fin, una muestra más de la hipocresía que se gastan los gobernantes europeos, a los que en casa se les llena la boca de democracia, de derechos humanos, de libertad y pacifismo, pero luego no tienen ningún reparo en llevar a cabo sus oscuros negocios con todo tipo de sátrapas. Lo cual da mucho que pensar.
jueves, 28 de abril de 2011
Presentación en Almería de "El placer de ver morir a un ángel"

El próximo miércoles, 4 de mayo de 2011, a las 19:00 horas, estaré presentando mi nuevo libro, El placer de ver morir a un ángel, en la ciudad de Almería. El acto tendrá lugar en la Carpa Juan Goytisolo, que se encuentra situada en el Muelle de Levante del Puerto de Almería. No hace falta decir que si vives cerca de Almería, será un placer verte por allí.
miércoles, 27 de abril de 2011
Como cada día
Don Winslow
Como cada día
durante los últimos diez años,
el ángel yonki se sentó
en el único sillón
que quedaba en la casa.
Así comenzaba el ritual.
Sacó
una pequeña cantidad
de heroína pura
—parecía azúcar moreno—
de una bolsita transparente.
La colocó cuidadosamente
en una cucharilla de café,
añadió unas gotitas de agua
y, después, aplicó un hilillo de calor
con la llama azulina
de un mechero barato.
Mientras la mezcla se cocía,
su olor iba expandiéndose
por toda la sala.
Era un olor difícil de describir,
pero a él siempre le hacía pensar
en pájaros volando después de la lluvia.
Luego se ató
un trozo de goma
en la parte superior del ala.
Tomó entre sus dedos
sarmentosos
una jeringuilla de plástico
—no acertaba a comprender
cómo algunos yonkis
odiaban la jeringa—,
la acercó a la cucharilla
y absorbió la mezcla.
Respiró hondo,
una, dos, tres veces
y acercó la finísima aguja a la vena,
a punto de explotar.
La clavó despacio.
Y empezó a apretar el émbolo.
El néctar —este era el nombre
que a él le gustaba usar—
se abría paso por la marea roja
con la fuerza de un huracán.
Y llegaba hasta el rincón
más alejado de su cuerpo.
Un sonido fino, brillante,
como de mercurio líquido
—ahora pensaba en Dylan—,
empezaba a llenar la habitación.
Una felicidad invisible
se iba apoderando,
milímetro a milímetro,
de todo su ser.
Y la oscuridad daba paso
a la luz más hermosa
y el dolor dejaba de ser
una sensación física
para convertirse
en un recuerdo borroso
y él volvía a creer
—aunque fuese sólo
por unos instantes—
en la bondad infinita
del universo.
Y en esos momentos
no le preocupaba,
en absoluto,
haber sido expulsado
del Paraíso
para toda la Eternidad.
martes, 26 de abril de 2011
La Estrella Nazarita se hace eco de la aparición de "El placer de ver morir a un ángel"
En el blog de La Estrella Nazarita (http://estrellanazarita.wordpress.com/), se puede leer este breve comentario sobre mi nuevo poemario:
Desde el mismo título, “El placer de ver morir a un ángel”, inquieta y a la vez seduce e invita a la lectura. El lector que se aproxima al nuevo poemario de Rafael Calero no deduce, a través de su portada, la fuerza de los versos que va a encontrar en su interior. Se trata sin dudas, a mi juicio, del poemario más redondo y más intenso de este autor.
(...) En él, lejos de los versos de amor y vida a los que ha tenido acostumbrados a sus lectores, desnuda (si es que alguna vez estuvieron vestidos) el interior de una serie de ángeles de hiriente humanidad. Sus errores, sentimientos, miedos y frustraciones. Su propia muerte de ángel revestida de angustiosa cercanía.
Versos para leer poco a poco, perdiéndose en cada uno de los ángeles. Versos para replantearse el verdadero sentido de muchas cosas. Versos que Rafael Calero nos deja para que nos deleitemos con un placer tan efímero como el de ver morir a un ángel.
viernes, 22 de abril de 2011
La vida sin libros
El paso siguiente, estaba cantado, eran los libros. A los once años leí Estudio en escarlata, de Sir Arthur Conan Doyle. Fue la primera vez que tuve conciencia de lo maravilloso que podía ser un libro. Sherlock Holmes y el Doctor Watson me tuvieron, durante unos días, completamente absorto. En esas páginas, que habían sido escritas casi un siglo antes, fui consciente de que se podían conocer otros mundos sin salir de las cuatro paredes de mi habitación. Y mi enfermedad se hizo incurable. Y vinieron otros libros. El misterio del cuarto amarillo y El tapón de cristal, de Gaston Leroux los recuerdo de manera muy especial. En esos días leía, como no puede ser de otra manera, sin orden ni concierto. Pasaba de un autor a otro, de una época a otra, de un estilo a otro, sin solución de continuidad. Y casi todo servía. Y seguía con los tebeos.
A los diecinueve años descubrí a Bukowski. La senda del perdedor llevaba un par de años deambulando por mi casa y un día de finales de septiembre, buscando algo que leer, decidí que era el turno de aquella novela. Ah, el viejo Bukowski fue como una descarga eléctrica, como una tormenta de verano. O un regalo de los dioses. Aquel libro me dejó noqueado. Las andanzas del joven Chinaski, con su rostro masacrado por el peor caso de acné vulgaris que jamás se había visto en el Hospital del Condado de Los Ángeles, con sus borracheras diarias y sus deseos irrefrenables de ser escritor, con sus broncas con el cabrón de su padre, me fascinaron. Me fui comprando todos y cada uno de los libros del escritor americano: Factótum, Se busca una mujer, Cartero, Música de cañerías, etc. Y Bukowski me llevó a otros: Fante, Hemingway, Steinbeck, Kerouac, Carson McCullers. Porque esa es una de las cosas apasionantes de la literatura, de los libros. Te van llevando de un lugar a otro sin miedo a perderte. Un autor te remitirá, sin remedio, a otro. Y ese otro, a otro más, y así sucesivamente.
Y luego están todos esos personajes que ya forman parte de mi vida. Don Quijote y Sancho. La Celestina y el Lazarillo. El Inspector Méndez y Pepe Carvalho. Madame Bovary y la Señorita Havisham. Bevilacqua y Chamorro. Fortunata y Jacinta. Lestat el vampiro y Frankesntein. Ataúd Ed Johnson y Sepulturero Jones. Y Harry Bosch. Y Sierva María de Todos los Ángeles. Y el Azarías. Y Bernarda Alba. Y Heathcliff. Y Puck. Y Philip Marlowe. Y Maigret. Y el Capitán Ahab. Y el Pijoaparte. Y también Ignatius J. Reilli, Hortensia Romero, Arturo Bandini, Tom Ripley, Young Sánchez, Tess de los D’Urbervilles, el Conde de Montecristo, Max Estrella, Hercules Poirot, Ana Karenina, el Coronel Kurtz, Pascual Duarte, Paul Bäumer, Joe Bonham, Horacio Oliveira, Ana Ozores y muchos otros que, a veces, muchas veces, son más reales que la propia gente que te rodea.
Y todos esos poemas maravillosos, los que te estremecen y te arrancan un suspiro, los que te atrapan y no te abandonan durante días, los que encierran una imagen mágica, los que cantan al amor y al dolor, los que recuerdan la muerte de la madre o del padre o del hijo, los que te transportan a tierras lejanas y exóticas, los que hablan del exilio, los que denuncian la barbarie de la guerra, los que invocan a Dios, los que lo niegan, los que te hacen reír, los que dibujan el mar o la estepa siberiana, los de Whitman, los de Lord Byron, los de Gloria Fuertes, los de José Agustín Goytisolo, los de Federico García Lorca, los de Rafael Alberti, los de Garcilaso de la Vega, los de Rosalía de Castro, los de Mario Benedetti, los de Antonio Gamoneda, los de Cesare Pavese, los de Marina Tsvetáyeva, los de Rilke, los de Pablo Neruda, los de Langston Hughes, los de Omar Kayán, los de Miguel Hernández, los de Antonio Machado, poemas hechos con versos que encierran la verdad, que fueron escritos desde la desolación o la felicidad, que mantuvieron viva la llama de la esperanza, que denunciaron a los tiranos y les plantaron cara. Poemas y versos que han sido, durante siglos, alimento para el espíritu.
Y en esas sigo, con mi adicción a cuestas, comprando, regalando, escribiendo, criticando, leyendo, amando, necesitando los libros como necesito la comida o el oxígeno. Porque para mí, como para otras muchas personas, la vida sin libros sería un disparate.
miércoles, 20 de abril de 2011
Virginia Woolf, feminismo y compromiso
Virginia Woolf había nacido en la ciudad de Londres el 25 de enero de 1882, en el seno de una familia de clase media-alta, donde la cultura era considerada, sin duda alguna, el bien más preciado que una persona podía poseer. No pretendo llevar a cabo en este artículo un repaso biográfico exhaustivo de la genial escritora británica. Recomiendo a los lectores que deseen acercarse a la obra de Virginia Woolf, la magnífica biografía homónima escrita por su sobrino, Quentin Bell. No obstante, se hace necesario comentar algunos aspectos que nos parecen interesantes.
En primer lugar, debemos señalar que Virginia Woolf vivió su sexualidad con una libertad absoluta, sin ocultarse de nada ni de nadie, para asombro de las mentes bienpensantes de su época. Nunca ocultó su condición de bisexual —a lo largo de su vida mantuvo romances con, entre otras, Violet Dickinson y con Vita Sackville-West— a pesar de su feliz matrimonio con el también escritor Leonard Woolf.
En segundo lugar, hemos de destacar sus problemas de salud. Virginia Woolf sufrió terribles depresiones nerviosas durante toda su vida, agravadas cada vez que terminaba una nueva novela. Esto provocó varios intentos de suicidio, que finalmente fructificaron el día 28 de marzo de 1941, cuando encontró la muerte adentrándose en las frías y turbulentas aguas del río Ouse con los bolsillos repletos de piedras.
Otro aspecto a destacar, desde mi punto de vista, es su fuerte compromiso social, tanto con la izquierda de la época, como con el feminismo más militante. Fue una pacifista convencida durante la mayor parte de su existencia, mostrando su rechazo más enérgico al uso de la fuerza en la Primera Guerra Mundial, aunque durante la Segunda Guerra Mundial fue consciente de que el nazismo y el fascismo sólo serían vencidos si se les derrotaba en las trincheras. Siempre mostró sus preferencias por el Partido Laborista y durante la Guerra Civil Española apoyó abiertamente al legítimo Gobierno Republicano.
Por otra parte, no resulta descabellado afirmar que Virginia Woolf es una de las madres del feminismo contemporáneo. En octubre de 1928, dictó dos conferencias en Cambridge sobre la relación existente entre literatura y mujer. Llegó a la conclusión de que una mujer, para poder escribir, sólo necesitaba independencia económica y personal y esto se resumía en una sola cosa: una habitación propia. Bajo este título reuniría algún tiempo después ambas conferencias en un único volumen que sentaría las bases del pensamiento feminista de la segunda mitad del siglo XX.
Virginia Woolf fue pionera entre las mujeres intelectuales de su tiempo. En agosto de 1912 contrajo matrimonio con Leonard Woolf. A partir de este momento se dedica plenamente a la literatura en una doble faceta: como editora y como escritora. Junto a su esposo fundó la editorial The Hogarth Press, que editó a importantísimos escritores en lengua inglesa de la época: desde E. M. Foster a T. S. Elliot pasando por Katherine Mansfield, entre otros. Como escritora publicó más de una treintena de libros entre novelas y ensayos, destacando: Fin de viaje, Noche y día, El cuarto de Jacob, La señora Dalloway, Al faro, Orlando, Las olas, Los años, Entre actos, Una casa encantada, entre las obras de ficción; y Una habitación propia, Las mujeres y la literatura, Escenas de Londres y Viajes y viajeros, entre los ensayos.
La principal cualidad de Virginia Woolf como narradora es el uso del flujo de conciencia o monólogo interior, un técnica mediante la cual la autora se adentraba en los personajes, rompiendo todas la convenciones literarias que dominaban la narrativa hasta ese momento, creando universos independientes en los que la descripción de personajes, de escenarios, de situaciones, pasaba a un segundo plano o ni siquiera aparecía, ya que lo que realmente importaba tenía lugar en el interior de dichos personajes. A partir de escritores como Joyce, Foster o la propia Virginia, la novela contemporánea empieza a transitar caminos impensables hasta ese momento.
Sería interminable resaltar todos los logros de una persona de la talla moral de Virginia Woolf. Durante toda su vida, con sus mejores armas, la palabra y la literatura, intentó luchar contra los convencionalismos estúpidos con los que se enfrentaba cualquier mujer de su época. Ésa fue su gran aportación. Su pequeña victoria.
lunes, 18 de abril de 2011
sábado, 16 de abril de 2011
El placer de ver morir a un ángel
Ya, por fin, está en la calle mi nuevo libro, El placer de ver morir a un ángel, editado por Huerga y Fierrro Editores. Con prólogo de la escritora Isabel Rodríguez y con una hermosa portada ilustrada con un sugerente dibujo del pintor sudanés Rashid Diab. Próximamente será presentado en diferentes lugares. Seguiremos informando.viernes, 15 de abril de 2011
Internet según Nick Hornby
(Nick Hornby en Julieta, desnuda, su última novela, publicada en España por Anagrama.)
jueves, 14 de abril de 2011
Poetas
un olivo con sus manos
y son Federico García Lorca
escribiendo en Nueva York
y la lluvia bajaba por las calles decidida a mojar el corazón.
Hay hombres que riegan
la tierra con el sudor de su frente
y son Antonio Machado en Colliure
anotando bajo la nieve
Estos días azules y este sol de la infancia.
Hay hombres que siegan la espiga
con el dolor de sus huesos
y son Miguel Hernández en la cárcel
de Alicante preguntándose
¿Para qué quiero la luz si tropiezo con tinieblas?
Hay hombres que arrancan el mineral
de las entrañas de la tierra
y son Rafael Alberti en Buenos Aires
gritando de rabia al mundo
hasta a la mar la sangre quita el sueño.
Hay hombres que se enfrentan
a la injusticia, a la mentira, a la infamia
y son León Felipe en la España destrozada
de 1938, quejándose amargamente
Ya no hay locos, amigo, ya no hay locos en España.
(Este poema está dedicado a la memoria de todas las mujeres y hombres que aquel 14 de abril de 1931 se echaron a la calle, alegres y esperanzados, a celebrar la llegada de la República.)
martes, 12 de abril de 2011
Madres y padres en pie de guerra
Entre los daños más graves se encuentran las goteras en el tejado. Desde hace unos tres años, el tejado del colegio presenta numerosas filtraciones. Pero también hay deficiencias en los cristales (no se sustituyen los que se rompen por otros nuevos), en las persianas, en la red eléctrica, etc.
A todo esto, hay que añadir el hecho de que, desde hace unas semanas, el patio del colegio se ha convertido en el botellódromo del pueblo. Así que no es nada raro que, algunas mañanas, cuando el alumnado llega al colegio, los restos de botellas rotas, cajetillas de tabaco vacías, etc., estén esparcidos por las instalaciones del colegio. Incluso se han llegado a encontrar restos de una jeringuilla.
En palabras de Antonio Palomares, portavoz de las madres y padres y miembro del Consejo Escolar del centro, "unas administraciones nos han dicho (de palabra) que los arreglos son competencia de otras y los padres no entendemos de quién es la culpa, sólo sabemos que un día puede ocurrir una desgracia si siguen sin hacer nada". Según Palomares, el colegio sufre un grave problema de "goteras y recalos de humedad de la techumbre", lo que supone un serio "peligro de desplome de parte del voladizo del tejado y de desprendimiento de las persianas y tubos fluorescentes".
Las madres y padres del centro, hartos de que las diferentes administraciones den el silencio por respuesta, decidieron el pasado miércoles, en una asamblea democrática, que iban a poner en marcha diferentes medidas con la intención de que la situación se arregle de una vez por todas. El primer paso lo han dado esta mañana, haciendo visible el problema e impidiendo que sus hijas e hijos entren al colegio.
domingo, 10 de abril de 2011
viernes, 8 de abril de 2011
martes, 5 de abril de 2011
Vídeopoema: Ocho letras
viernes, 25 de marzo de 2011
Tu nombre de mujer
con mis manos
después encalarlo
y sobre la cal blanca
escribir con pintura roja
tu nombre de mujer
miércoles, 23 de marzo de 2011
Señor de la guerra

"Masters of War", Bob Dylan
Sabíamos que es un incompetente.
Sabíamos que miente más que habla.
Sabíamos que es de derechas.
Sabíamos de su hipocresía desmesurada.
Sabíamos que es un lameculos de Obama, de Merkell y de Sarkozy.
Sabíamos que roba a los trabajadores para dárselo a los ricos.
Sabíamos que es el rey del disparate.
Sabíamos que ha multiplicado los parados como Jesús multiplicó los panes y los peces.
Sabíamos que es un incongruente.
Sabíamos de su ignorancia supina.
Sabíamos que está al servicio de las multinacionales, de los bancos y de los mercados financieros.
Sabíamos que es incapaz de plantar cara a la iglesia católica.
Ahora también sabemos que es un Señor de la Guerra.
martes, 22 de marzo de 2011
Barcos en la oscuridad
Dennis Lehane
barcos que atraviesan el océano
tratando de romper
la espesura de la noche
barcos que buscan
la luz de un faro
entre las rocas del acantilado
barcos que dan vueltas
sin rumbo
confundidos y asustados
barcos que se cruzan
en la oscuridad de la noche
solitarios
sábado, 19 de marzo de 2011
Para ti, Adela
que has venido a llenar
este aire vacío de la tarde
que me has enseñado a escuchar
el sonido dorado de los rayos del sol
que escribes en el espejo la palabra nieve
y después la derrites con tu aliento
que modelas con tus manos frágiles
la textura imposible de las olas del mar
que me regalas tu mirada tibia
sin pedirme nada a cambio
que saldrás de la infancia
como se sale de un resfriado
que ríes con desmesura
que lloras con todas tus ganas
Adela
para ti
escribo este poema.
(Para mi pequeña Adela)
martes, 15 de marzo de 2011
Entrevista en Onda Cero de Córdoba
domingo, 13 de marzo de 2011
Las novelas de Bukowski (VII y final)
Dos semanas después de su muerte, aparece publicada la última novela de Charles Bukowski, Pulp. Bukowski había estado trabajando de manera intermitente en esta novela durante los dos últimos años de su vida, cuando ya estaba enfermo de leucemia y la muerte acechaba al escritor californiano.
Pulp es un sentido homenaje a un tipo de literatura que Bukowski admiraba: la “pulp fiction”, es decir, las novelas de detectives que se publicaban para ser comercializadas en los quioscos y que gozaron de notable éxito entre las décadas de los veinte y los cincuenta en los Estados Unidos y en otros muchos lugares del mundo. Eran ediciones hechas en papel barato, imperfectas, escritas la mayoría de las veces en unos días, pero emocionantes, que los lectores devoraban más rápidamente de lo que habían sido escritas.
Aparentemente, esta novela es la menos autobiográfica de todas las obras de Bukowski, ya que es la única cuyo protagonista no es Henry Chinaski. En Pulp, Charles Bukowski nos cuenta las desventuras del detective privado de Los Ángeles Nick Belane, un detective “de cincuenta y cinco años”, que lleva una Luger debajo del sobaco y tiene los “ojos tristes, los zapatos viejos” y al que, según sus propias palabras, nadie quiere. Nick Belane es un detective de seis dólares la hora, alcohólico, barrigón, violento, tres veces casado y tres veces divorciado, “un perdedor”, “un detective incapaz de resolver nada”, al que le gusta apostar en el hipódromo. Por supuesto, como buen detective privado, tiene una visión bastante pesimista tanto de sí mismo como del mundo en el que le ha tocado vivir. En su opinión, la “inmensa mayoría de la gente estaba loca. Y los que no estaban locos estaban furiosos. Y los que no estaban locos ni furiosos eran idiotas. No tenía escapatoria.” Cuando Belane se mira en el espejo sólo atina a ver “depresión y derrota. Unas bolsas oscuras debajo de los ojos. Ojillos cobardes, los ojos de un roedor atrapado por un jodido gato.”
Al comienzo del libro, Belane nos cuenta:
Yo estaba sentado en mi oficina, mi contrato de alquiler había vencido y McKelvey estaba empezando los trámites para desahuciarme. Aquel día hacía un calor del demonio y el aire acondicionado se había roto.
En esas se encuentra cuando la señora Muerte, una hermosa mujer de voz sexy, con un vestido “tan apretado que casi le estallaban las costuras”, visita su despacho para encargarle un escabroso asunto: debe encontrar a un tal Céline, que “se ha pasado varias veces por la librería de Red (Koldowsky), ha estado hojeando libros, preguntando sobre Faulkner, Carson McCullers, Charles Manson…” Corre el rumor de que ese hombre podría ser el escritor maldito Louis Ferdinand Céline, el “escritor más importante de Francia”, que no habría muerto en 1961. Al mismo tiempo, un tipo llamado John Barton le encarga encontrar al Gorrión Rojo, y si lo consigue le dará “100 dólares mensuales de por vida.” Barton no tiene evidencias de que el Gorrión Rojo exista, pero sabe que si es así, sólo Belane podrá encontrarlo. Estos dos casos se mezclan con un caso de infidelidad conyugal, con deudas de juego del propio Belane y con una invasión de extraterrestres del planeta Zaros. Como se puede imaginar, una mezcla explosiva.
Aunque a grandes rasgos Pulp es una parodia/homenaje de la novela de detectives, podemos afirmar que es algo más que eso. Pulp esconde entre sus divertidas páginas una profunda reflexión sobre la muerte. A lo largo de la novela, son abundantes las referencias a la muerte: “El hombre ha nacido para morir. ¿Qué quiere decir eso? Perder el tiempo y esperar.” O este otro fragmento:
Maldita sea, la muerte está en todas partes. Ni hombres, ni pájaros, ni fieras, ni reptiles, ni roedores, ni insectos, ni peces, ninguno tenía una oportunidad. El final estaba fijado. No sabía qué hacer. Me empecé a deprimir. Ya saben, veo al dependiente del supermercado metiendo en la bolsa lo que he comprado y a continuación le veo metiéndose en su propia tumba junto con el papel higiénico, la cerveza y las pechugas de pollo.
Y en otro momento de la novela, Belane visita una funeraria y al abrir un ataúd, se ve a sí mismo dentro:
La persona que estaba en aquel ataúd era yo. El ataúd estaba forrado de terciopelo y yo tenía una sonrisa de cera. Llevaba un traje marrón oscuro arrugado y tenía las manos cruzadas sobre el pecho con un clavel blanco.
También en el libro podemos encontrar numerosos pasajes en los que Bukowski expone, usando la voz de Nick Belane, lo que podríamos denominar su filosofía vital:
Considerándolo todo, había hecho bastante más de lo que me había propuesto hacer durante toda mi vida. Había conseguido algunas jugadas bastante buenas. No estaba durmiendo en la calle. (…) Yo había tenido suerte, pero también es verdad que algunas de las jugadas me las había pensado bien antes. Pero, considerándolo todo, era un mundo bastante horrible y a menudo me sentía deprimido por la mayoría de la gente que lo habitaba.
Este párrafo avala la tesis de Iñaki Esteban cuando afirma que “Belane es un disfraz de detective hecho a medida para Bukowski.” En la misma línea se expresa Benjamín Prado cuando escribe que,
El detective Nick Belane comparte muchos de los rasgos del propio Bukowski, pasa tantas tardes como lo hizo él apoyado en las barras de los bares pensando en la diferencia entre todas las mujeres que le gustaría tener y en las únicas que puede tener, le gustan las peleas aunque siempre suele sacar la peor parte de ellas, tiene tanta esperanza en el género humano como una manada de ovejas en un lobo hambriento y, finalmente, está convencido de que no hay nada que no pueda solucionarse con un trago y un par de buenas mentiras.
No nos cabe ninguna duda de que la última novela de Charles Bukowski es algo más que un intento de parodiar u homenajear la literatura detectivesca. Así lo señala Fernando Baeta al afirmar que,
Pulp pretende, y consigue, ser una parodia irreverente, descarnada y divertida de la novela negra norteamericana, un intento de quitarle a Bogart la gabardina y dejarlo en pelota picada; Pulp pretende ser, y lo consigue, otra vuelta de tuerca más de Bukowski para despertarnos a todos de ese sueño americano que sólo produce pesadillas. Además, Bukowski consigue, posiblemente sin pretenderlo, escribir un tratado de su Filosofía, un libro de bolsillo sobre un estilo de vida, sobre el determinado estilo de vida que el gran zafio practicó hasta el final y que él reivindica como esta última voluntad a la que todo condenado a muerte tiene derecho.
A pesar de las reticencias iniciales hacia el género novelístico y de que empezó a cultivarlo mucho después que la poesía o el relato corto, Charles Bukowski fue un gran novelista. A lo largo de sus seis novelas, creó su propio universo literario, poblado por esos personajes que tanto le gustaban, pues según confesaba en una entrevista con Fernanda Pivano, siempre había sentido especial predilección por “el forajido, el hijo de puta." Y añadía:
No me gustan los buenos chicos de pelo corto, corbata y un buen empleo. Me gustan los hombres desesperados, los hombres con los dientes rotos y el cerebro roto… Me interesan más los pervertidos que los santos.
Todas estas coordenadas lo convirtieron en uno de los novelistas norteamericanos contemporáneos más innovadores y arriesgados de la segunda mitad del siglo XX. Meneses sintetizaba de esta manera el espíritu de la obra bukowskiana:
Para muchos Charles Bukowski sólo era un torrente de desvergüenzas. Un sucio desnudador de cuerpos, cuando lo que desnudaba eran conciencias. Esos muchos no se detenían a pensar en las razones que conducían al escritor a tales historias. En cambio, había —hay— otro público que lo leía con voracidad. No dominado por el placer de leer páginas impregnadas de sexualidad. Más bien degustando la hermosa voz del fracaso lanzada sobre el mundo de los fáciles triunfadores. El hablar de marginados, el meterse en el alma de los alcohólicos o el correr las cortinas de la alcoba y permitir que se vea lo que ahí está pasando, no era el espíritu de sus historias. Eso era sólo el ropaje. La esencia estaba en su afán de mostrar la debilidad del éxito. La inconsistencia del triunfo de quienes no lo merecen. Y. por supuesto, en utilizar personajes que como Sísifo suben para luego caer aunque éstos por su propia voluntad. Bukowski escribía con la vitalidad de un muchacho. Y parecía, por su lealtad con sus propias ideas, un poeta maldito del romanticismo. O un maldito a la usanza de Baudelaire o Rimbaud.
jueves, 10 de marzo de 2011
Juncos tronchados por el viento
lunes, 7 de marzo de 2011
Federica Montseny: anarcosindicalismo en lucha
Federica Montseny había nacido el 12 de febrero de 1905, en Madrid. Hija de una pareja de teóricos anarquistas, Juan Montseny (Federico Urales) y Teresa Mañé (Soledad Gustavo) dedicados en cuerpo y alma a propagar las ideas de Bakunin y Prokopkin por el estado español, mediante medios como La Revista Blanca, una de las más importantes publicaciones con que contó el movimiento anarquista en los primeros años del siglo XX. Desde su más tierna infancia, Federica fue educada en los principios libertarios, que propugnaban una sociedad nueva basada en la libertad individual y la abolición del Estado, una sociedad sin clases dominantes ni dominadas.
La fuerte influencia que sobre Federica ejercen el pensamiento y la actitud vital de sus progenitores así como las lecturas que iban cayendo en sus manos, convierten a la adolescente Federica en una escritora en ciernes. Con dieciséis años escribe su primera obra: Horas trágicas. Desde este momento, colabora regularmente en la prensa anarquista con sus artículos sobre naturismo, pacifismo, anarquismo y, sobre todo, feminismo.
Una de las ideas más arraigadas en la concepción anarcofeminista de Federica Montseny fue la necesidad de una educación universal, que no excluyera a las mujeres, como se venía haciendo de manera sistemática. Pero, por supuesto, no cualquier tipo de educación servía. Abogaba por una educación auténticamente libre, donde las mujeres tuvieran opción de elegir su propia forma de vida, donde el poder de decisión fuese una realidad y no sólo un deseo utópico. A la consecución de este objetivo dedicó la mayor parte de su vida.
Y para ello se valió de las únicas herramientas que tenía a su alcance: las palabras, los libros, las ideas. Federica escribió, a lo largo de su vida, más de seiscientos artículos, numerosos relatos de ficción, novelas y ensayos. Entre sus títulos más importantes cabe destacar: La indomable, El anarquismo militante y la realidad española, La Comuna de París y la Revolución Española, Los precursores: Anselmo Lorenzo, el hombre y la obra, Mujeres en la cárcel, Cien días de la vida de una mujer, Heroínas, El éxodo. Pasión y muerte de los españoles en el exilio y su libro de memorias Mis primeros cuarenta años.
Sin embargo, se puede afirmar rotundamente que su talla política dejó en un segundo plano su carrera como intelectual. Quizá hoy en día, cuando ya es costumbre que las mujeres se sienten en el consejo de ministros, no se le conceda la importancia histórica que tuvo esta mujer. Y es de justicia reivindicarla. Montseny fue la primera mujer en España, y una de las primeras en el mundo entero, que ocupó una cartera ministerial, la de Sanidad y Asistencia Social en el segundo gobierno que presidió Francisco Largo Caballero durante la Segunda República. Su período como ministra fue breve, apenas medio año, entre noviembre del 36 y mayo del 37 y aunque no hubo tiempo ni ocasión para llevar a cabo grandes reformas, se encargó de promulgar un proyecto de Ley del aborto, bastante avanzado para la época, que fue rechazo por otros miembros del gobierno, entre ellos el propio Largo Caballero.
Tras su salida del gobierno y la derrota en la Guerra Civil española, llegó el exilio en Francia, la amarga humillación de ver a miles de compatriotas detenidos en campos de internamiento, sin recibir la ansiada ayuda para continuar la lucha antifascista. Según contaba la propia Federica, estos fueron los peores momentos de toda su vida. Al poco tiempo de estar en Francia, comienza la Segunda Guerra Mundial, las persecuciones por parte del ejército nazi, la lucha clandestina. Afortunadamente, cuando ya estaba a punto de ser deportada a la España del general Franco, su tercer embarazo lo impidió. Después de la guerra, se instaló definitivamente en la ciudad francesa de Toulouse. Y aunque en 1977, por fin pudo regresar a nuestro país, continuó viviendo en Francia hasta el mismo día de su muerte, acaecida el 14 de enero de 1994. Durante su largo exilio, Federica trabajó activamente por mantener vivos los principios del anarquismo, dando conferencias, escribiendo artículos, etc., así como por la reconstrucción de la CNT.
Quiero acabar este modesto homenaje a la figura de una personalidad extraordinaria, con unas palabras suyas que resumen a la perfección toda una vida de lucha: "No soy más que una militante libertaria. Ni líder, ni dirigente, ni jefe, porque en la CNT no ha habido, ni hay, jefes, dirigentes ni líderes, sino hombres y mujeres libres que luchan codo con codo, en igualdad de condiciones y sacrificios, por un ideal emancipador."
viernes, 4 de marzo de 2011
Felicidad
Michel Houellebecq
sábado, 26 de febrero de 2011
Deseos
Y así fue como encontré aquel libro que cambiaría mi vida para siempre.
jueves, 24 de febrero de 2011
Carta al Ideal
Sr. Director:
Soy el padre de una alumna del CEIP Sacratif de Carchuna y me gustaría denunciar la grave situación de deterioro de las instalaciones del centro. Desde hace unos tres años, el tejado del colegio presenta numerosas goteras. Con las fuertes lluvias de las últimas semanas, las goteras se han convertido en una enfermedad crónica. Las autoridades de la ELA, que son las responsables del mantenimiento del centro, hace tiempo que se olvidaron de sus obligaciones. No se arreglan los cristales que se rompen, ni las persianas, ni los enchufes, etc. Hay constantes cortes de luz en el centro porque la instalación eléctrica es ínfima. Por supuesto, todo esto conlleva un peligro para nuestros hijos. Me consta que por parte del equipo directivo se han denunciado estos hechos en innumerables ocasiones tanto ante la ELA como ante la Delegación de Educación de Granada. No obstante, nadie parece darse por enterado.
Por otro lado, desde hace un tiempo el patio del colegio se ha convertido en el botellódromo del pueblo. Así que no es nada raro que, algunas mañanas, cuando nuestros hijos llegan al colegio, los restos de botellas rotas, cajetillas de tabaco vacías, etc., estén esparcidos por las instalaciones del colegio. El colmo de esta situación se dio hace unos días cuando una niña encontró una jeringuilla.
Ante estos hechos me pregunto: ¿Los niños de Carchuna no tienen derecho a tener un colegio digno? ¿Los hijos de Álvarez de la Chica van a un colegio tan deteriorado como el de mi hija?
Atentamente
Rafael Calero Palma
martes, 22 de febrero de 2011
domingo, 20 de febrero de 2011
miércoles, 16 de febrero de 2011
El año en que Allen Ginsberg cruzó el infierno
Allen Ginsberg había nacido en 1926 en la ciudad de Paterson, en Nueva Jersey. Hijo de un poeta judío y de una madre comunista, pronto quedó claro que de esa mezcla explosiva sólo podía surgir una personalidad como la del joven Ginsberg. Hasta poco antes de su muerte, acaecida en 1997, Ginsberg combatió de manera feroz algunos de los aspectos más negativos de la sociedad estadounidense, como el racismo o el ultraconservadurismo de la América profunda, esa que vota a los Bush y apoya a ultranza las políticas imperialistas de los EE.UU, la que guarda en sus casas auténticos arsenales y se escandaliza por cualquier cosa.
Viene todo esto a cuento, porque hace unos meses, la Editorial Anagrama publicó una preciosa edición bilingüe de Aullido, en su colección "Panorama de narrativas". Aunque ya existían otras ediciones anteriores (recuerdo una de Visor en los años ochenta), la nueva traducción de Rodrigo Olavarría actualiza unos versos que leídos seis décadas después de haber sido publicados por primera vez, siguen manteniendo esa fuerza primigenia, ese espíritu de libertad y transgresión que convirtieron este libro en una obra de referencia para miles de lectores a lo largo y ancho del mundo y a su autor en el nuevo Walt Whitman de la poesía estadounidense. Altamente recomendado.
sábado, 12 de febrero de 2011
El placer de ver morir a un ángel
El placer de ver morir a un ángel es un libro que gira en torno a la figura de los ángeles. Pero que nadie se asuste que no hallará en él arrebatos místicos ni seres paradisíacos. Más bien al contrario. Son 42 poemas escritos desde un prisma muy personal que presentan a otros tantos ángeles cuya principal característica es, como diría Blas de Otero, su fiera humanidad. El poemario lleva un magnífico prólogo de mi amiga la escritora Isabel Rodríguez. Y hasta aquí puedo leer.
jueves, 10 de febrero de 2011
Puestos de confianza: menudo chollo
a) Todos ellos viven en la provincia de Córdoba.
b) Todos ellos militan en el PSOE.
c) Todos ellos han sido concejales o alcaldes de sus respectivos ayuntamientos
d) Y por último, la más inquietante: Todos ellos ocupan cargos de libre designación (también conocidos como cargos de confianza y más prosaicamente como “enchufados”) en la Diputación de Córdoba, que preside el socialista Francisco Pulido.
Según una noticia publicada recientemente por el diario ABC, Florencio Ruz Bascón (ex alcalde de Montalbán) es asesor de Hacienda y Desarrollo Tecnológico; Mercedes Fernández Sanz (ex alcaldesa de Hornachuelos) ayuda a Pulido en temas de Desarrollo Económico y Planificación Estratégica y Agustín Martín (ex alcalde de Fuente Obejuna) lo hace en temas relacionados con la Innovación y Patrimonio Histórico-Artístico. Todos ellos, en julio de 2007, cobraban un sueldo de 40.816 euros anuales. No está mal. Sigamos. José Luis Lechado fue alcalde de Iznájar y ahora es Jefe del gabinete. Es por ello que en 2007, su sueldo era de 54.435 euros anuales. Es lógico que siendo jefe de algo cobre un poco más.
Por su parte, Enrique González Peralbo es asesor de Formación y Empleo, aunque perdió las pasadas elecciones municipales en Dos Torres. Francisco Palomares es primer teniente de alcalde de Villafranca de Córdoba y en la Diputación asesora a su Presidente en temas de Infraestructuras y Desarrollo Sostenible. Luis Enrique Sánchez es el experto en Comunicación e Imagen, mientras que su compañera de partido María José Yebras es la asesora de Igualdad y Desarrollo Social y teniente de alcalde de Bujalance. Y cerrando el grupo, nos encontramos a Javier Reyes, que fue concejal en el ayuntamiento de Posadas y ahora es secretario particular del presidente.
Según el redactor de la noticia, y cito textualmente “La Diputación dedica más de un millón de euros brutos (seguridad social incluida) a pagar las nóminas del personal de confianza.” Es decir, a los cordobeses y cordobesas la bromita de Pulido les sale al año por un millón de euros. Por cierto, entre ese personal de confianza, también hay cargos del Izquierda Unida y del Partido Popular, aunque como no tienen la responsabilidad de gobernar, les corresponden bastantes menos. Para más inri a los queridos asesores de Francisco Pulido, que tan bien pagados están, no se les ve por el Palacio de la Merced con mucha frecuencia, y a algunos de ellos, con bastante poca frecuencia.
¿Qué es lo primero que piensa uno cuando lee una noticia de este tipo? No sé vosotros, pero mi primera sensación es que esta gente tiene la cara muy, pero que muy dura. No conozco personalmente a ninguno de estos individuos, pero supongo que entre ellos habrá maestros, comerciantes, funcionarios de ayuntamiento, gente que trabaja en el campo o en la ganadería, en fin, trabajos que, tal y como está el patio, no están nada mal. Y sin embargo, ninguno de ellos quiere volver a su puesto de trabajo después de haber pasado por la política. Y mi segundo pensamiento es que los políticos nos toman el pelo de manera descarada. Sin cortarse ni un pelo (valga la redundancia). Y la ciudadanía se lo traga sin decir ni mú. En estos tiempos en los que estamos inmersos en una crisis económica brutal, a los dirigentes políticos se les debería de caer la cara al suelo de vergüenza por malgastar el dinero de todos de esta manera. Pero no os preocupéis, que no se le cae a ninguno. Por cierto, ya nos han dado una pista para que nos hagamos una idea de dónde van a acabar algunos ex tras las próximas elecciones municipales. Se admiten apuestas.
domingo, 6 de febrero de 2011
Los escritores
¿Por qué tienen los artistas tendencia a la locura? Poseen más energía, más capacidad que el común de los mortales para ver las cosas de manera nueva y original; como también son más vulnerables a la depresión, creo que conocen más el sufrimiento humano.
Nick Flynn
Creen que si los escritores sufren serán mucho mejores. Eso es pura mierda. El sufrimiento es exactamente igual que cualquier otra cosa: si te dan demasiado, al cabo de un tiempo puedes hundirte. Es el intento de escapar del sufrimiento lo que crea grandes escritores: te sientes tan bien que haces que los lectores se sientan bien.
Charles Bukowski
jueves, 3 de febrero de 2011
Lecciones de economía para niños inquietos: Sindicatos amarillos
El sindicalismo amarillo también es conocido con el nombre de sindicalismo vertical o sindicalismo mafioso. Desde el punto de vista de las finanzas, estas organizaciones se suelen nutrir de las subvenciones públicas, siempre bajo una pátina de opacidad. Nadie es capaz de precisar con exactitud a cuánto ascienden las subvenciones otorgadas a los sindicatos amarillos o sindicatos mafias. Otra característica de estas organizaciones es que suelen actuar en contra de los intereses de los propios trabajadores a los que dicen representar, anteponiendo en todo momento, los intereses propios de las cúpulas dirigentes o aparatos burocráticos. Muchos de vosotros os estaréis preguntando cómo se puede diferenciar a una sindicalista amarillo de un sindicalista de clase. Es muy simple, el primero se caracteriza porque no ha trabajado en su puta vida, haciendo de las negociaciones y otras pamplinas parecidas su medio de vida. El segundo, por el contrario, seguirá en el tajo, peleando por defender los intereses de sus compañeras y compañeros. El primero acatará todos los pactos, concertaciones y mamoneos de la cúpula de su sindicato. El segundo no participaría jamás en esos cambalaches.
Aunque el sindicalimos amarillo está expresamente prohibido por las leyes internacionales y por casi todas las legislaciones nacionales, a día de hoy siguen existiendo sindicatos amarillos en casi todos los países del mundo. En el estado español, por ejemplo, existen dos importantes centrales sindicales amarillas, verticales o mafiosas: la Union General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CC. OO).