Me equivoqué con él. La persona que nos puso en contacto, me había dicho que nunca, bajo ningún concepto, fallaba. Ni el más mínimo error. Cuando lo conocí sentí que aquella mirada fría, impenetrable y asesina, se clavaba en mis ojos. ¡Y aquella sonrisa! Se me heló el alma sólo con ver su sonrisa. Le hice el encargo, pagué por adelantado y me dijo que no me preocupara más, que lo diera por hecho. Pero esta vez si falló. Han pasado casi dos meses y el cabrón de mi marido sigue vivito y coleando. Esta vez el sicario no cumplió su parte del trato.
INMERSIÓN 10ª
-
Ayer vimos el mar con ojos dilatados.
Su esplendor contemplamos con las bocas abiertas;
la emoción extendida, de par en par sus poros.
Éramos pur...
Hace 14 horas
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.