Lo admito.
Sin reservas.
Soy un yonqui.
No puedo vivir
sin tu dulce sabor.
Te necesito
como al aire
que respiro.
Si no te tengo,
me pongo nervioso,
siento unos terribles espasmos,
sudo y vomito.
Y entro en estado febril.
Debo salir a buscarte,
dondequiera que estés.
Cuando por fin te consigo,
me tranquilizo.
Y pasa el malestar.
Te toco y todo es distinto.
Te siento y me transformo
en otro ser.
Soy adicto a ti.
Es terrible.
Ser un yonqui de tu amor.
Este poema está incluido en mi primer libro de poemas, Los Poemas del frío (Ediciones Osuna, 2000).
Con La rubia del bar, sigue el rescate de la obra de Raúl Núñez
-
Desde “Intermitente”, la línea editorial de Efe Eme dedicada a libros no
musicales, continuamos recuperando la obra de Raúl Núñez. Ahora es el turno
de *...
Hace 2 horas
Mira que me he chutado de tanto y tantas veces...
ResponderEliminary, al final, he terminado siendo una yonki de la poesía
Hay un magnífico poema de Bukowski que se llama precisamente "yonqui", en el que confiesa su adicción a la poesía. te lo recomiendo.
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