miércoles, 12 de octubre de 2011

María y yo: poesía en movimiento

Anoche, en el programa de la 2, Versión española, pasaron la película María y yo (2010), del director Félix Fernández de Castro, basada en el cómic homónimo de Miguel Gallardo. Para quien no lo sepa aún, Miguel Gallardo es un famoso dibujante de tebeos, creador del mítico Makoki y colaborador de El Jueves, El Víbora, etc., etc.
Miguel tiene una hija, María, que es autista. Desde que la niña era sólo un bebé, Miguel ha ido plasmando su relación con ella a través de sus dibujos. De esta manera, publicó el excelente álbum María y yo (Astiberri, 2007) por el que ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales. Casualmente, el álbum cayó en las manos del director Félix Fernández de Castro, quien quedó deslumbrado por su lectura y decidió embarcarse en el proyecto de llevarlo al cine.
El resultado es, simplemente, alucinante. Una película hermosa, carente de la falsa sensiblería que rodea todo lo que tenga que ver con las minusvalías físicas y psíquicas y mucho más relacionadas con la infancia. Durante 80 minutos se nos van mostrando diferentes momentos en la vida de esta niña autista: en el cole, en un viaje en avión, durante el almuerzo y la cena o paseando con su padre por la calle. Para mí, esta película es un gran poema narrativo, con toda probabilidad el cine más poético que he visto en mi vida, con varios momentos fascinantes. Lo mejor de la peli, en mi opinión, es la escena en la que María y Miguel aparecen en una playa desierta (qué hermosas son las playas desiertas y qué horrorosas cuando están llenas de gente). Mientras Miguel lee, María juega con la arena, dejándola que se escurra entre sus dedos y de fondo se oye una canción de Kevin Johansen. Otro de los momentos más líricos de la cinta es cuando el padre y la hija están bañándose en la piscina del hotel, mientras se escucha la música del grupo mallorquín Antonia Font. ¡Poesía en movimiento! Por cierto, que la banda sonora de la película la firma nada más y nada menos que el gran Pascal Comelade, músico de culto donde los haya.
Se me ocurren un montón de adjetivos para calificar esta película y todos ellos positivos: optimista, hermosa, emocionante, luminosa, tierna, bondadosa, cómica (parece mentira que tratándose de un tema tan delicado y cuasi trágico, la película arranque más de una carcajada), etc.
Así que ya sabes, si no has tenido todavía la oportunidad de ver esta obra maestra del cine contemporáneo, búscala y ponte manos a la obra. Es obligatorio.

domingo, 9 de octubre de 2011

Hoy no quiero hablar más de la muerte

Hoy no quiero hablar más de la muerte.

Hoy quiero hablar de las flores


que adornan los parques,


del mar profundo que, a lo lejos, brama,


del cielo inmenso donde vuelan los pájaros


y se alzan, altivas, las cometas.


Quiero hablar de la música clásica,


de Schubert, de Mozart, de Mahler,


de violines ardientes, de pianos sonámbulos,


de sinfonías que arañan el alma.



Hoy quiero hablar de los besos


que saben a yerbabuena, a vainilla y a canela.


De ti. De mí. De nosotros.



De un verso de Alberti.


De un cuadro de El Greco.


De un cuento de Carver.



Hoy quiero hablar de la brisa


que arrastra un olor a hierba mojada,


de los amigos que tienden la mano


sin esperar nada a cambio,


del brillo de tus ojos azules,


de esta noche de amor desesperado.



Hoy quiero hablar de frutos exóticos,


de vinos sagrados, de manjares extraños,


de sensuales danzas tribales,


de ciudades lejanas, de patios de la infancia.



Hoy quiero hablar de deseos, de sueños,


de caricias, de su cuerpo junto al mío,


de su pelo enredado en mis dedos,


de su boca mordiendo mi boca.



Hoy quiero hablar de un árbol milenario,


de un arroyo que baja tranquilo


apenas un hilo de agua entre las rocas,


de la nieve, del rayo,


de sapos que sólo quieren ser sapos.



Hoy quiero hablar de los beatles,


de los rolling, de la velvet.



Hoy quiero hablar de las hormigas,


de los delfines, de las lagartijas,


de las luciérnagas, de las abejas.


Del desierto y las selvas,


del agua que sacia la sed,


de la lluvia que riega los trigos,


de la luz que empapa la mañana,


de veranos antiguos, eternos,


como bálsamos milagrosos.



Hoy no quiero hablar más de la muerte.


Hoy sólo quiero hablar de la vida.

jueves, 6 de octubre de 2011

Un buen día

Hoy
hemos ido en bicicleta hasta la biblioteca.

Allí
Adela ha estado hojeando un ejemplar
medio roto
de Peter Pan
mientras yo buscaba un libro
de José Hierro.

Después
con su sonrisa amplia de gata feliz
le ha dado un beso de despedida a Teresa.

Cuando volvíamos a casa
me ha pedido
porfa, papi,
que le comprara un helado de fresa
y le escribiera
este poema.

(Para mi pequeña Adela, que hoy cumple ocho años.)

lunes, 3 de octubre de 2011

Cuanto peor, mejor

Hace unos días, en la BBC, la televisión pública británica, entrevistaron a un trader, es decir, un operador de bolsa independiente, cuyas declaraciones sobre la economía global, el poder real de los bancos y el euro y los planes de rescate de las economías europeas más débiles, levantaron ampollas a lo largo y ancho de occidente. El tipo en cuestión se llama Alessio Rastani y durante la entrevista soltó perlas tan esclarecedoras como esta: "Personalmente, he estado soñando con este momento durante más de tres años. Puedo confesarlo: cada noche me voy a dormir soñando con que se produce una nueva recesión." O esta otra: "Los gobiernos no dirigen el mundo. Goldman Sachs dirige el mundo", en referencia a uno de los bancos norteamericanos que están en el origen de la terrible crisis económica en la que vivimos inmersos, gracias a la venta de las hipotecas basura y otros infra-productos financieros.
La mayor parte de los medios de comunicación dijeron rápidamente que estas declaraciones sólo podían provenir de "un loco". En la misma línea se expresó la Ministra de Economía y Hacienda del gobierno de España, Elena Salgado. De cualquier manera, este hombre no dijo nada que no supiéramos ya, o sea, que lo que para la mayoría de la ciudadanía es una tragedia, para otros, como Rastani, es tan solo una oportunidad que la vida les ha puesto delante de sus narices para poder ganar mucho más dinero. Y creedme si digo que hay muchos, pero que muchos Rastanis, sueltos por las calles. En la misma línea se manifestaba hace unas semanas Ángel de Cabo, el empresario que se dedica a comprar empresas en quiebra, como Viajes Marsans o Nueva Rumasa, para luego darles el tiro de gracia.
En mi opinión Rastani sólo se limitó a expresar en voz alta lo que otros muchos como él piensan y comentan en sus conversaciones privadas: cuanto peor vayan las cosas en la economía mundial, mejor para ellos. A este tipo de gente no les preocupa que cientos de personas hayan perdido su empleo o estén a punto de hacerlo, o que los servicios públicos estén siendo desmantelados a marchas forzadas, o que la inseguridad financiera esté asfixiando a estados enteros, como ocurre con Grecia. Qué va. A este tipo de gente, lo único que le importa es que su cuenta corriente vaya subiendo cada día un poquito más, que al final del día ellos tengan más dinero, aunque el resto de los mortales las estén pasando moradas. Si a los demás les va mal, pues que se jodan, ¿qué tontería es esa de la solidaridad, del estado del bienestar, del bien común y otras pamplinas por el estilo? Señoras y caballeros, ante nosotros, el verdadero rostro del capitalismo.
En cuanto a su manifestación de que Goldman Sachs dirige el mundo, tampoco es que Rastanis esté descubriendo nada que no supiéramos ya. No sólo Goldman Sachs. También el Industrial and Commercial Bank of China, el Banco de Santander, el HSBC, el JPMorgan Chase, el Wells Fargo o el Bank of Communication, entre otros. Si algo hemos aprendido de esta crisis, ha sido precisamente eso: Los políticos son sólo marionetas dirigidas por las manos invisibles de los banqueros y los grandes empresarios. Estos y no otros son quienes, en realidad, dirigen el tinglado. Muy tonto hay que ser para creerse lo contrario. Y tan tontos no somos. ¿O sí?

sábado, 1 de octubre de 2011

Acción directa

Atrévete.

Ve.

Acércate más.

Ármate de valor.

Actúa.

Asume los riesgos.

Abandona tu refugio.

Llena el vacío que os separa.

Restituye el caos

(nada se ha escrito de los cobardes).


Mírala a los ojos.

Dile

ahora

que la amas.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

domingo, 25 de septiembre de 2011

Beso

Digo beso

y las letras van

dando brincos

desde mi boca

hasta tu boca

y traspasan

ilegalmente

la frontera

de tus labios

rojos.

viernes, 23 de septiembre de 2011

John Fante: Oro en el basurero (V)

Un escritor muerto de hambre en la ciudad de los sueños rotos


La tercera entrega de la saga protagonizada por Arturo Bandini, Pregúntale al polvo, fue publicada en 1939. Curiosamente, ese año se publicaron en los Estados Unidos cuatro importantes novelas que hacían añicos el sueño americano: El día de la langosta, de Nathanael West, Las uvas de la ira, de John Steinbeck, El sueño eterno, de Raymond Chandler y, por supuesto, Pregúntale al polvo, de John Fante.
En Pregúntale al polvo, la influencia de Hambre, la novela que había publicado Knut Hamsun en 1890, es más que evidente, como luego lo sería también en Factótum, la novela que Charles Bukowski publicó en 1975. El propio Arturo Bandini reconocía al final de Sueños de Bunker Hill que la novela de Hamsum suponía para él un auténtico tesoro, que lo acompañaba siempre, desde el día en que la robó de la biblioteca de Boulder. “La había leído tantas veces que podía recitarla de memoria”, se vanagloriaba Bandini.
Pregúntale al polvo comienza justo en el mismo punto donde termina “Ave María” el último relato de Dago Red: un aprendiz de escritor malgasta los mejores años de su juventud sentado en una habitación barata de un hotelucho de la ciudad de Los Ángeles, preguntándose cómo conseguirá el dinero necesario para pagar la pensión, para comer algo, para poder seguir adelante. Ese escritor no es otro que Arturo Bandini, ahora ya un hombre adulto de veinte años, que trata de abrirse camino como escritor y al mismo tiempo inicia una relación de amor/odio con una joven mexicana llamada Camila Pérez, relación que está a punto de acabar con la salud mental de la chica.
Pregúntale al polvo es una novela sobre la ciudad de Los Ángeles, una obra que retrata perfectamente sus calles, sus bares, sus espectáculos de striptease, sus tranvías, sus mujeres y hombres, e incluso sus terremotos. Bajo la pátina de fracaso y desengaño, de desilusión y racismo que transpira por las páginas de esta novela, se alza un canto a la gran urbe, un gran poema en prosa al paraíso californiano. En las primeras páginas del libro, Bandini expresa en este párrafo magistral su amor por la ciudad que, a un tiempo, lo aniquila y le da la vida:

¡Dame algo tuyo, Los Ángeles! Ven a mí tal y como yo voy hacia ti, con los pies en tus calles, ciudad hermosa a la que tanto amo, flor triste enterrada en la arena, preciosa ciudad.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

martes, 13 de septiembre de 2011

Ignacio Martínez de Pisón: revisando la historia reciente

La última novela del escritor Ignacio Martínez de Pisón se titula El día de mañana (Sexi Barral, 2011) y desde este mismo momento ya te digo que, si cae en tus manos y aún no la has leído, no dejes pasar la oportunidad de hacerlo. Y es que El día de mañana es una novela de esas que marcan toda una época.
A Ignacio Martínez de Pisón ya lo tenía controlado desde que leí su anterior obra, Enterrar a los muertos, un libro a medio camino entre el ensayo y la ficción, donde narraba los pormenores que rodearon la desaparición de José Torres, traductor y amigo personal del novelista estadounidense John Dos Passos, en una cheka comunista durante la Guerra Civil española. Y es que Torres fue uno de los troskistas más destacados de este país, lo que a la postre, sólo le serviría para ser asesinado miserablemente por los secuaces de Stalin.
En su nueva novela, Martínez de Pisón cuenta la historia de Justo Gil Tello, alias el Rata, un aragonés que emigra a Barcelona a mediados de los años cincuenta, cuando es apenas un muchacho, acompañado de (aunque más certero sería decir tirando de) su madre, enferma y paralítica. A lo largo de la novela, Justo se irá mostrando como un personaje miserable, rastrero, enigmático, camaleónico, mujeriego a pesar de ser bajito y feo, un trepa que no duda en despreciar públicamente a los que lo ayudaron sin pedir nada a cambio, que usa a las mujeres y a los amigos para subir en el escalafón social, que estafa y miente, y que acabará siendo confidente de la policía política franquista, la temible Brigada Social, que acabó convirtiendo este país en un país de soplones y delatores.
A través de un número determinado de narradores, el autor nos va completando todas las caras del poliedro que aparece ante el lector bajo el nombre de Justo Gil. Hasta catorce personajes utiliza Martínez de Pisón para relatarnos la vida de Justo, desde su llegada a una Barcelona inmersa en la posguerra, a pesar de que la guerra hace bastante tiempo que acabó, hasta el año 1978, en plena transición. Catorce personajes que, de una u otra manera, cruzan sus vidas con la de Justo Gil: ex novias, parientes lejanos, inspectores de policía, algún que otro amigo medio tarado, compañeros de trabajo, periodistas, etc. A través de los ojos de estos personajes secundarios (ni una sola vez en toda la obra aparece la voz en primera persona de Justo), vamos conociendo no sólo al personaje principal que es Gil Tello sino también numerosos aspectos de la vida social, política, policial de una época de España que no por cercana en el tiempo resulta más conocida, la del tardofranquismo y la transición, para todos aquellos que por edad no la vivieron. Una época en la que todo estaba por ocurrir, en la que este país se reinventó completamente, como si nunca hubiese ocurrido nada, como si toda esa masa franquista que alababa a Franco en la Plaza de Oriente nunca hubiese existido
Ignacio Martínez de Pisón es un de los mejores narradores de la actual novela española. Sin duda, el gran heredero del mejor Marsé, el de Un día volveré, en esta obra se nos muestra como un escritor con un gran dominio del lenguaje, y con una capacidad ilimitada para construir historias reales y personajes deslumbrantes de esos que tiran de espaldas. Después de leer el libro, uno se queda con la sensación de que todo cuanto ha leído ha pasado ante sus ojos. Así que ya sabes, si acabas de terminar un libro y no sabes qué leer, vete hasta la biblioteca pública más cercana y pídela. Después me cuentas. Que aproveche.

domingo, 11 de septiembre de 2011

M y la señorita Muerte

M ha estado a punto de tirarse a la señorita Muerte en, al menos, tres ocasiones. Siempre fueron encuentros casuales, sin cita previa. Hubo miradas de complicidad, sonrisas, caricias más o menos veladas, algún que otro besuqueo. Una vez, la señorita Muerte pasó su lengua por el lóbulo de la oreja derecha de M y le susurró, en voz queda, palabras obscenas. Incluso se atrevió a morderle el cuello con violencia. Al final, ella siempre acabó follando con otros. Pero M no se engaña. M sabe que, tarde o temprano, tiene una cita con ella. Y entonces sí, ese día, M y la señorita Muerte acabarán follando juntos.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Huesa versus Marinaleda

Anoche pasaron por televisión, en el programa Crónicas, un documental sobre los andaluces que van a vendimiar a Francia. Se centró en el municipio jienense de Huesa, pequeño pueblo situado en la Sierra de Cazorla. Tengo que confesar que me quedé alucinado. Mis ojos no daban crédito a lo que estaba viendo. Era como retrotraerse a otras épocas que uno ya creía desaparecidas por completo.
Lo primero que me sorprendió fue que en Huesa, según contaban los propios paisanos, no hay ni una empresa. No sé si exageraban o no, pero al menos eso es lo que dijeron más de una vez. Como ocurre en otros municipios de la provincia de Jaén, todo el campo está dedicado al cultivo del olivar. Y claro, eso da trabajo durante una época determinada del año, pero el resto, la gente tiene que buscarse la vida como puede. Lo primero que se me vino a la mente fue cómo, durante todos estos años, no se le ha ocurrido a nadie montar industrias relacionada con el aceite, con el embotellado, etiquetado, qué sé yo. Creo que en esto tiene mucho que ver la política de subvenciones de las administraciones públicas. Está claro que, al final, subvencionar, es pan para hoy y hambre para mañana.
Otra cosa que me sorprendió absolutamente viendo el documental es el desprecio que mostraba la gente, sobre todo los jóvenes que hablaron a cámara, por los estudios. Por lo visto, allí nadie piensa que ir a la universidad puede ser un medio para mejorar socialmente, para conseguir un empleo y una estabilidad económica. Es más, todos los chicos a los que se les preguntó, dijeron muy claramente que eso era una pérdida de tiempo, que conocían a muchos licenciados que tenían que trabajar en los hoteles de Ibiza o en el campo, exactamente igual que ellos, que habían dejado los estudios con 15 ó 16 años. Lo que no dijeron, porque quizás lo ignoran, es que los que han pasado por la universidad tienen muchas más probabilidades de encontrar un empleo que los que no han completado ni la ESO. Y que a la larga, cuando lo consiguen, sis condiciones de vida son mucho mejores. Los jóvenes que salieron hablando tienen completamente asimilado, como si de una maldición bíblica se tratase, que ellos tiene que buscarse la vida fuera del pueblo, porque así lo hicieron su padres, los padres de sus padres, etc., etc.
También me sorprendió -y me cabreó- el grado de xenofobia que mostraron. Muchos de estos chicos han emigrado desde que eran niños. Se les supone una grado de solidaridad con los demás emigrantes aunque sólo sea porque ellos mismos se han visto obligados a abandonar su pueblo. Pues ni por esas. Su idea es que los extranjeros vienen a España a quitar el trabajo. Ellos defienden su derecho a ir a otros lugares a trabajar, por ejemplo a Francia, pero no quieren que a este país vengan los de fuera.
He estado buscando información en Internet sobre el pueblo. He visto que desde el año 1987 (no he encontrado nada anterior a este año) todas las elecciones municipales las ha ganado el PSOE. Imagino que siempre habrá gobernado en el pueblo. Por los datos que he encontrado, deduzco que alguna vez en coalición con IU (si estás leyendo esto y tienes más información, por favor, compártela). La pregunta que me salta a la mente es: ¿qué han hecho estos políticos desde 1987? ¿No sienten vergüenza al ver esto en la televisión? Desde mi punto de vista su fracaso es más que evidente.
Cuando terminó el programa, pensé en Marinaleda, localidad sevillana más o menos del mismo número de habitantes, y que partía de las mismas condiciones sociales y laborales al comienzo de la democracia. Marinaleda es, a día de hoy, el único lugar de Andalucía, y probablemente de todo el estado español, con pleno empleo. El tejido cooperativista da trabajo a casi todo el pueblo. Pero claro, en el pueblo sevillano la gente apostó por cambiar el curso de la historia. Y además, encontraron en Gordillo un líder combativo, inteligente, luchador, y ante todo, con las ideas muy claras.
Resumiendo: los de Huesa se tienen que ir de sus casas a buscar trabajo la mayor parte del año. Los de Marinaleda trabajan en su pueblo y son sus propios jefes. Saca tus propias conclusiones.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Todo es mentira

Por si aún teníamos algún tipo de duda, ya ha quedado del todo despejada. Ahora podemos afirmar con rotundidad que lo tenemos claro. Ahora, sí, lo podemos decir en voz alta para que todo el mundo lo escuche. Ya lo hemos comprendido. Hasta los que no querían ver, han acabado por quitarse la venda de los ojos y aceptar la triste realidad. Todo es mentira. Así de simple. Todo lo que nos habían contado hasta el momento es mentira. Hemos vivido metidos en una gran burbuja que ha resultado ser una gran mentira. Nuestro sistema político se ha sostenido sobre pilares que no eran sino grandes mentiras. Todo mentira: la constitución, los partidos políticos, el parlamento y el senado, las comunidades autónomas, los tribunales de justicia, las campañas electorales y las elecciones, y sobre todo, este sistema democrático, corrupto y vil, en el que nos han dicho que vivimos. Democracia, sí, pero sin el pueblo.
La reforma constitucional votada el viernes en el Congreso de los Diputados ha dejado al descubierto, de una vez por todas, la gran mentira en la que vivíamos. Todo cuanto nos habían contado sobre las reformas de ese texto cuasi sagrado que era la constitución de 1978, ahora resulta que era mentira. En realidad, no hacían falta más que un par de llamadas del Presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, de Angela Merkel y Nicolas Sarkozy al Presidente del Gobierno de España (otra mentira) y que este se tomase un café con Mariano Rajoy para cambiarla radicalmente. Ahora resulta que no se necesitan referéndums, ni terceras partes del congreso, ni que transcurra un número determinado de meses, ni disolver las cámaras, ni nada de cuanto nos habían dicho hasta el momento. La constitución se puede cambiar en un cuarto de hora, sin más apoyo que el de dos partidos (lo de UPN no cuenta, ya que hasta hace poco esos eran el Partido Popular) sin tener en cuenta los intereses de la ciudadanía española, sin tener en cuenta las promesas electorales, sin tener en cuenta al resto de partidos con representación en el congreso. Absolutamente nada. Como digo, todo mentira.
Hasta tal extremo ha llegado la mentira que nos envuelve que hemos visto, finalmente, como en esta IX legislatura, la segunda del presidente Zapatero y el PSOE, estos han acabado por asumir, una a una, todas las tesis políticas de FAES, la fundación que dirige José María Aznar, adalid de la derecha más derecha de toda Europa y, probablemente, del mundo. Zapatero y su gobierno han terminado recortando sueldos, congelando pensiones, guillotinando derechos sociales y laborales, recortando gasto público, con todo lo que ello implica (peor educación, peor sanidad, peores infraestructuras, etc.) y al final, coronando todo este cúmulo de despropósitos, reformando la constitución con nocturnidad, alevosía y a la velocidad de la luz. No obstante, no son tan malos como algunos nos empeñamos en hacer creer. Ya escuchamos el otro día al portavoz del gobierno, José Blanco: si no fuera porque la cosa está muy malita, y hay que ser muy radicales en las decisiones, se habría hecho un referéndum. Por cierto, el discurso de Soraya Sáenz de Santamaría en el Congreso ahondaba en esta tesis.
A partir de ahora, que no me venga nadie con la monserga de la constitución. Para mí no es más que otra mentira. Una gran mentira.

sábado, 3 de septiembre de 2011

La isla del tesoro

Allí te encontré.

No hicieron falta

mapas ni brújula.

No fue complicado.

Tú eras la más hermosa

y de un solo golpe de tus ojos

llenaste de amor

mi corazón.

jueves, 1 de septiembre de 2011

El sistema

Lo único libre son los precios. En nuestras tierras, Adam Smith necesita a Mussolini. Libertad de inversiones, libertad de precios, libertad de cambios: cuanto más libres andan los negocios, más presa está la gente. La prosperidad de pocos maldice a todos los demás. ¿Quién conoce una riqueza que sea inocente? En tiempos de crisis, ¿no se vuelven conservadores los liberales, y fascistas los conservadores? ¿Al servicio de quiénes cumplen su tarea los asesinos de personas y países?

Eduardo Galeano

martes, 30 de agosto de 2011

Muerte

muerte mezquina

muerte caótica

muerte agónica

muerte indómita

muerte sonámbula

muerte orgullosa

muerte lasciva

muerte vieja

muerte descalza

muerte sedienta


hija de puta


al fin y al cabo

siempre


serás

muerte.

(para ti, que eternamente permanecerás conmigo)

sábado, 27 de agosto de 2011

Autobiografía (V)

No quiero ser

aire sombra

nieve llanto polvo

aullido himno plegaria


no quiero ser inscripción

en la piedra


hoy

sólo quiero ser eclipse.

domingo, 21 de agosto de 2011

La culpa de la crisis

Para Mariano Rajoy la culpa de la crisis la tiene José Luis Rodríguez Zapatero.
Para José Luis Rodríguez Zapatero la culpa de la crisis la tienen los americanos.
Para los americanos la culpa de la crisis la tiene el politburó del Partido Comunista Chino.
Para el politburó del Partido Comunista Chino la culpa de la crisis la tienen los responsables del FMI.
Para los responsables del FMI la culpa de la crisis la tienen los países pobres.
Para los países pobres la culpa de la crisis la tienen las multinacionales.
Para las multinacionales la culpa de la crisis la tienen Hugo Chávez y Fidel Castro.
Para Hugo Chávez y Fidel Castro la culpa de la crisis la tiene el presidente de los EE. UU.
Para el presidente de los EE. UU. la culpa de la crisis la tiene el ex presidente de los EE. UU.
Para el ex presidente de los EE. UU la culpa de la crisis la tienen los talibanes.
Para los talibanes la culpa de la crisis la tienen los consumidores de cocaína.
Para los consumidores de cocaína la culpa de la crisis la tiene la Interpol.
Para la Interpol la culpa de la crisis la tiene la Unión Europea y, en especial, su presidente, Durao Barroso.
Para la Unión Europea y, en especial, para su presidente, Durao Barroso, la culpa de la crisis la tiene el máximo mandatario de la UEFA, Michel Platini.
Para el máximo mandatario de la UEFA, Michel Platini, la culpa de la crisis la tiene Joaquín Sabina.
Para Joaquín Sabina la culpa de la crisis la tiene Federico Jiménez Losantos.
Para Federico Jiménez Losantos la culpa de la crisis la tienen los defensores de los derechos del pueblo tibetano.
Para los defensores de los derechos del pueblo tibetano la culpa de la crisis la tienen los parados de larga duración.
Para los parados de larga duración la culpa de la crisis la tienen los menores de 25 años.
Para los menores de 25 años la culpa de la crisis la tienen los diputados del grupo mixto.
Para los diputados del grupo mixto la culpa de la crisis la tienen los países productores de petróleo.
Para los países productores de petróleo la culpa de la crisis la tiene el cine español.
Para el cine español la culpa de la crisis la tiene el Estado de Israel.
Para el Estado de Israel la culpa de la crisis la tienen los sindicatos mayoritarios, UGT y CC. OO.
Para los sindicatos mayoritarios, UGT y CC. OO, la culpa de la crisis la tiene el proletariado díscolo.
Para el proletariado díscolo la culpa de la crisis la tiene el diario El País.
Para el diario El País la culpa de la crisis la tienen los cantantes horteras, tipo Alejandro Sanz y David Bisbal.
Para los cantantes horteras, tipo Alejandro Sanz y David Bisbal, la culpa de la crisis la tienen los internautas.
Para los internautas la culpa de la crisis la tiene la SGAE.
Para la SGAE la culpa de la crisis la tiene la familia real.
Para la familia real la culpa de la crisis la tiene el ex marido de la infanta Elena, Jaime de Marichalar.
Para el ex marido de la infanta Elena, Jaime de Marichalar, la culpa de la crisis la tienen los médicos que lo atendieron por urgencias cuando lo del ictus.
Para los médicos que atendieron a Jaime de Maricharlar por urgencias cuando lo del ictus la culpa de la crisis la tienen los que van a las urgencias por cualquier tontería.
Para los que van a las urgencias por cualquier tontería la culpa de la crisis la tienen los productores de comida basura.
Para los productores de comida basura la culpa de la crisis la tienen los que maltratan a sus mujeres.
Para los que maltratan a sus mujeres la culpa de la crisis la tiene el cura que los casó.
Para el cura que los casó la culpa de la crisis la tienen los inmigrantes que ostentan otros creencias distintas a las católicas, apostólicas y romanas.
Para los inmigrantes que ostentan otros creencias distintas a las católicas, apostólicas y romanas la culpa de la crisis la tiene Mariano Rajoy, que no los quiere aquí.
Y vuelta a empezar.

jueves, 18 de agosto de 2011

martes, 16 de agosto de 2011

Concurso de poesía "Serie B"

Durante la celebración de la XXIV Semana Negra de Gijón, LABoral Centro de Arte y Creación Industrial a través de su LABoratorio de la paLABra y en colaboración con la Semana Negra de Gijón y con El Gaviero Ediciones convocaron el Segundo Certamen de Poesía Serie B. La idea de los convocantes era promocionar esos otros géneros poéticos que se mueven fuera de los ambientes más o menos establecidos: ciencia ficción, género negro, western, terror. Aunque no soy de participar en concursos poéticos, decidí enviar un poema. A parte de la cuantía económica, me atraía bastante el hecho de que el premiado tenía que ir un par de días a la Semana Negra de Gijón. Parece ser que se han recibido doscientos poemas. Mi poema, titulado "Jesús, el nazareno", ha sido uno de los cinco finalistas, junto con "The Getaway", de Ramón Bacuñana, "Rubia de bote con pistola", de Isabel Bono, "El universo feliz", de Rafael Valera y "Proceso a carne humana" de Estíbaliz Espinosa, que finalmente ha sido el poema ganador.
Si te apetece leer los poemas, pincha aquí y juzga tu mismo.

domingo, 14 de agosto de 2011

Dos correos electrónicos sobre "El Placer de ver morir a un ángel"

En los últimos días, he recibido dos correos electrónicos, procedentes de dos amigos, a propósito de mi último libro, El placer de ver morir a un ángel. No me resisto a publicarlos en el blog.

1)
He leído tu libro, al menos, 7 u 8 veces en este tiempo. Me ha parecido magnífico aunque breve. Cuando lo termino, me queda la sensación de querer más... Por eso quizá lo inicie de nuevo. Dicen que lo breve, si bueno, dos veces bueno... Echo en falta unas gotas de esperanza, de felicidad, de energía positiva, de encuentro -no de constante búsqueda-… Cualidades tan humanas también, ¿no?

No me parece ni mejor ni peor que libros anteriores. Me gustan todos. Me parece más homogéneo en cuanto a su contenido. Se diría que es un todo. Un relato fragmentado en pequeños poemas. Desde luego no me deja indiferente. Es, para mi gusto, de una exquisita originalidad. Duro y amable a la vez. Denota fuerza y debilidad. Contradicciones, humanidad…

2)
Estimado Rafa:
Hoy que estoy un poco más tranquilo te escribo para darte las gracias.
Hace días que tengo ganas de escribirte, tras leer tu último poemario "El Placer de ver morir a un ángel".
Creo que la poesía es la forma más humana de expresar "eso" que cuesta tanto explicar; algunos lo han llamado alma, otros, emoción, sentimiento... Creo que es simplemente la esencia de lo humano, de lo que nos hace ser con los otros.
He leído con emoción tu libro, como te digo, especialmente esas perlas donde en tres, cuatro o cinco versos bajas al fondo de la soledad y el sufrimiento humano. No (te) haces muchas concesiones a la esperanza, es cierto, pero quizás este sea realmente la esencia de los tiempos en que vivimos. Ángeles, hombres, solitarios... míseros y poderosos... heridos y expulsados a la tierra sin piedad.
Bueno, lo dicho, gracias por expresar tan bien, lo que yo siento...

Gracias a vosotros dos, amigos, de corazón.

jueves, 11 de agosto de 2011

Miedo y asco en Poyales del Hoyo

Lo que ha ocurrido estos días en el pequeño municipio abulense de Poyales del Hoyo me produce un profundo asco. Por más que lo intento, no encuentro otra palabra para describir lo que siento al ver las imágenes de un grupo numeroso de fascistas atacando a las doscientas personas que se habían concentrado para protestar por el atropello que el alcalde del pueblo había perpetrado, unos días antes, contra la tumba de un grupo de mujeres y hombres fusilados durante la guerra civil. Es increíble ver cómo, en esos pueblos de la España profunda, la Ley de la Memoria Histórica, simplemente, no se cumple y los delincuentes campan a sus anchas.
Todo este asunto del enterramiento y las fosas comunes denota que los asesinos y sus descendientes no han perdido la impunidad de la que gozaron durante tanto tiempo. No sólo asesinaron, represaliaron, pisotearon y violaron durante cuatro décadas. Ahora también quieren silenciar la razón con esos comportamientos de matones de patio de colegio, amenazando a la gente con matarles los perros, prenderles fuego a sus viviendas y a sus coches, y en definitiva, hacerles la vida imposible, argumentando que no son del pueblo ni tampoco “buenos españoles”. Y para más inri, liderados por los concejales del Partido Popular. Vivir para ver.
No quiero pensar que esta gentuza representa al Partido Popular. No puede ser cierto. Lo digo sinceramente. Conozco a gente que milita en el PP y ni por asomo son tan cerriles. Los asesores de Mariano Rajoy deberían decirles a estos energúmenos que van haciendo gala de su catolicismo militante, y van a misa y creen en Dios, que en este país a la gente hay que enterrarla en los cementerios, que por cierto, también se llaman camposantos. Por algo será. No me explico cómo pueden ser tan malas personas. No puede ser que los dirigentes de un partido democrático permanezcan impasibles ante estos comportamientos filonazis, ante las amenazas nada veladas, ante las agresiones físicas y la violación del derecho a manifestarse públicamente y a expresarse libremente de la gente.
Ya estoy completamente harto de escuchar el argumento de que hay que olvidarse de los muertos y de la Guerra Civil. No. A los muertos no se les olvida. Ni aquí ni en ningún lugar del mundo. A los muertos se les recuerda. Cada uno a los suyos. Y se les lleva flores al cementerio. Y algunos, los que tienen creencias religiosas, ofrecen misas en su honor para conmemorar su memoria y su recuerdo. Y ya está bien de venir con la monserga de que en los dos bandos se cometieron tropelías. Sí. Así fue. Pero da la casualidad de que los restos de todas las personas de derechas que fueron asesinados descansan en cementerios. Y si aún queda alguien de derechas enterrado en una cuneta, sus familiares tienen todo el derecho del mundo a sacarlo de ahí y darle una sepultura digna. Y yo los apoyo completamente en su reivindicación.
Por último un consejo. Si eres de izquierdas y pasas cerca de Poyales del Hoyo u otros municipios de la zona, ve con cuidado. No se te ocurra detenerte a echar gasolina o a comer en un bar. Allí a los rojos no nos quieren bien. Podrían lincharte. Luego no quieren que los llamen fachas.

martes, 9 de agosto de 2011

Che Guevara

El Che Guevara se delataba, como todos, por los ojos. Recuerdo su mirada limpia, como recién amanecida, esa manera de mirar de los hombres que creen.

Eduardo Galeano

lunes, 8 de agosto de 2011

Memorias de un anarquista cordobés que jamás aprendió a bailar

Ahora que se cumplen 75 años desde que el ejército español, dirigido por un puñado de generales fascistas, se levantó en armas contra el legítimo gobierno de la II República española, es un buen momento para hacer balance de las numerosísimas publicaciones que han visto la luz en los últimos años sobre la contienda civil española, muchas de ellas de marcado carácter local. La gran mayoría de estos libros ha servido para que, todos los que por edad no vivimos los terribles años de la guerra y la posguerra, podamos conocer las durísimas condiciones de vida a las que tuvieron que hacer frente los que la perdieron.
Uno de estos libros es El guerrillero que no pudo bailar: Resistencia anarquista en la posguerra andaluza. Se trata de un libro de memorias publicado en el año 2004 por la editorial Silente en su colección de Memoria Histórica. A cargo de la edición de estas memorias del guerrillero anarquista José Moreno Salazar estuvo el profesor Victoriano Camas Baena, quien también es autor de una “Nota” que sirve para contextualizar, de manera brillante, la historia que se narra en el libro. La obra se completa con un breve prólogo escrito por José Miguel Marinas.
Pero lo verdaderamente importante de esta obra, lo que conmueve hasta el tuétano, lo que atrapa al lector y lo sacude incluso cuando han pasado varios días desde que se acaba su lectura, es, por supuesto, su contenido. En apenas ciento treinta páginas, el autor de estas memorias, el propio guerrillero, nos va contando de una manera amena, muy cercana a la tradición oral, los pormenores de su vida como maquis, en la cárcel, en la clandestinidad e incluso en la transición y la democracia.
Contado en primera persona y en presente (lo que le otorga una gran rapidez narrativa y un estilo cuasi cinematográfico), José nos va desgranando mil y un detalles de una vida entregada a la causa del proletariado, a la defensa de unos derechos, laborales, sociales, en definitiva, humanos, que en aquella época, simplemente, no existían para los pobres. Desde muy joven José se va a entregar en cuerpo y alma, en su pueblo natal, Bujalance, en la provincia de Córdoba, a la defensa férrea de los principios libertarios. En el Ateneo Libertario de su pueblo, entra en contacto con los ambientes ácratas. Ya sabemos que en Bujalance y en otros pueblos de la comarca, las ideas revolucionarias de Bakunin habían echado profundas raíces. Y es en ese mismo Ateneo y en la sede de la CNT del pueblo, donde conoce a los hermanos Rodríguez, Francisco, Juan y Sebastián, tres claros ejemplos de hombres cabales, honestos hasta la médula, valientes, anarquistas hechos de acero, que poco o nada tienen que envidiar a otros revolucionarios de fama mundial como Durruti, Ascaso o García Oliver. Para los hermanos Rodríguez y sus camaradas la guerra no terminó el día uno de abril de 1939, porque su grupo, Los Jubiles, siguieron combatiendo contra el fascismo desde Sierra Morena, hasta que fueron asesinados en los primeros días de enero de 1944, tras ser delatados por un traidor del propio grupo.
No quiero rebelar detalles que puedan estropear la lectura de este libro, ya que se lee de un tirón y como si de una novela de aventuras se tratase, con el añadido que da saber que los hechos que allí se cuentan son tan reales como el aire que respiramos. Muy esclarecedoras son las páginas que explican las palizas en las cárceles y en los cuarteles de la Guardia Civil, las torturas, el hambre sistemática al que se ven arrastrados los luchadores antifranquistas. Después de leer estas memorias, no queda más remedio que reafirmarse en la tesis de que el régimen franquista se sostuvo durante tanto tiempo por el uso sistemático de la fuerza bruta no sólo contra todo aquel que se atreviera a desafiarlo, sino contra todo lo que se moviera.
Un libro altamente recomendado para recordar que hubo un tiempo, no muy lejano, en el que un puñado de hombres y mujeres dieron los mejores años de su vida, los de la juventud (de ahí la referencia al baile en el título), por defender unos ideales en los que creían ciegamente y, por extensión, por defender la libertad de todo un país. No hace falta decir que muchos de ellos pagaron con la propia vida su osadía. José Moreno Salazar fue uno de esos anarquistas que tuvo en vilo al ejército vencedor durante más de cuatro años, aunque él logró sobrevivir. Un hombre extraordinario. Por eso tenemos el deber moral de recordarlo. A él y a todas las mujeres y hombres que fueron como él.

sábado, 6 de agosto de 2011

John Fante: oro en el basurero (IV)

La rabia de vivir

Camino de Los Ángeles es la primera novela de la saga de Arturo Bandini que John Fante escribió pero, paradójicamente, fue la última en ser publicada, ya que no vería la luz hasta 1985, cuando su autor ya había muerto y su esposa, Joyce Fante, encontró el manuscrito entre los papeles de su marido. En 1936, cuando el autor terminó el libro, escribió una carta a su amigo Carey McWilliams en la que afirmaba que la novela, por fin, “está terminada y yo estoy encantado” Después, admitía sin ambages que una parte del contenido de la obra “pondría de punta los pelos del culo de un lobo. Puede que sea demasiado fuerte; quiero decir que carece de “buen gusto”. Pero no me importa.”
Pero a los que sí pareció importarles fue a los directivos de las tres editoriales que rechazaron el manuscrito: Alfred. A Knopf, Vanguard Press y Story Press, argumentando que era “demasiado provocativa” e “indigna de ser publicada”. John Fante sufrió una terrible decepción pues había puesto todas sus esperanzas en su primera novela. Por este motivo, estuvo a punto de quemar el manuscrito, pero por fortuna, se contuvo.
En Camino de Los Ángeles nos encontramos a un Arturo Bandini de dieciocho años. Vive en la pequeña población de San Pedro, el puerto de Los Ángeles, “en una casa de vecindad, al lado de un lugar lleno de filipinos”, con su madre, viuda, y su hermana Mona, una chica dos años menor que él, guapa, más alta que Bandini, con el pelo y los ojos negros, una chica “muy limpia” cuyo máximo deseo es convertirse en monja, aunque su madre se lo impide. Arturo y ella se llevan como “el perro y el gato.” Son los años más terribles de la Gran Depresión que asola los Estados Unidos. Desde el inicio de la novela, Bandini pasa por varios trabajos: cavando zanjas, friegaplatos, dependiente de una tienda de comestibles, ayudante de camionero, etc., pero en ninguno prospera, y siempre acaba abandonándolos por iniciativa propia o siendo despedido por incompetente. Finalmente, por mediación de su tío Frank, ul hermano de su madre que, de vez en cuando, los ayuda con unos dólares, consigue un empleo en una fábrica de conservas. Allí se convertirá en el único americano entre mexicanos, filipinos y japoneses.
Entre trabajo y trabajo, Bandini va a la biblioteca pública y lee los libros de Friedrich Nietzsche, de Oswald Spengler, de Henri Bergson o de Knut Hansum, aunque reconoce abiertamente que lo hace “sin entender ni jota”, pero eso no le importa lo más mínimo, pues disfruta con el “rugiente encadenamiento de palabras que recorría las páginas con sombrío y misterioso estruendo.”
Arturo Bandini sueña con ser escritor y hacerse millonario con la venta masiva de sus obras para, de esta manera, vivir como viven los ricos. Pero su vida no tiene nada que ver con eso. Su vida se reduce a un horrible trabajo en “Industrias Pesqueras Soyo”, a coleccionar revistas de mujeres hermosas y a pelearse con su madre y su hermana. Bandini vive en un mundo completamente irreal que él ha creado a su imagen y semejanza.
Ante este panorama, no es de extrañar que Arturo Bandini diga: “Me odiaba tanto que me senté pensando las peores cosas de mí. Finalmente me sentí tan despreciable que lo único que podía hacer era echarme a dormir.” O esta otra frase: “Por entonces yo estaba dispuesto a suicidarme”.
El Bandini que transita por las páginas de Camino de Los Ángeles es un personaje solitario (“Lo hacía siempre, hablar conmigo mismo en voz alta, murmurando con vehemencia”); emocionalmente inestable, fantasioso y patrañero, machista (“Hay que aniquilar a las mujeres. Aniquilarlas radicalmente”); con ramalazos xenófobos ("cómo yo, un chico blanco, podía estar entre esa masa de ignorantes filipinos y mexicanos"); anti-católico (“Todo el que dé crédito a lo del parto de una virgen y a lo de la resurrección es un completo idiota que tiene convicciones sospechosas”) e intolerante. No es de extrañar que en la década de los treinta esta novela fuese rechazada varias veces y que tuviésemos que esperar hasta los años ochenta para poder leerla. "Es muy cruda, tiene frases que incluso ahora saltan y golpean el pecho", escribió Stephen Cooper, biógrafo de John Fante, sobre esta novela. Y es que, sin ningún tipo de dudas, es una obra que destila rabia en cada una de sus páginas.

jueves, 4 de agosto de 2011

Espejos

El amor


muy al contrario

de lo que ocurre

con los vampiros

o con el odio


sí se refleja

en los espejos.