M ha estado a punto de tirarse a la señorita Muerte en, al menos, tres ocasiones. Siempre fueron encuentros casuales, sin cita previa. Hubo miradas de complicidad, sonrisas, caricias más o menos veladas, algún que otro besuqueo. Una vez, la señorita Muerte pasó su lengua por el lóbulo de la oreja derecha de M y le susurró, en voz queda, palabras obscenas. Incluso se atrevió a morderle el cuello con violencia. Al final, ella siempre acabó follando con otros. Pero M no se engaña. M sabe que, tarde o temprano, tiene una cita con ella. Y entonces sí, ese día, M y la señorita Muerte acabarán follando juntos.
DONDE EL AMOR, ALLÍ EL MUNDO de JORGE RIECHMANN (fragmento V)
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*Escasez y auge de la ultraderecha*
Ahora deberíamos volver al “¿me estás diciendo que sobran mil millones de
negros?” que fue casi nuestro punto d...
Hace 15 horas
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