M ha estado a punto de tirarse a la señorita Muerte en, al menos, tres ocasiones. Siempre fueron encuentros casuales, sin cita previa. Hubo miradas de complicidad, sonrisas, caricias más o menos veladas, algún que otro besuqueo. Una vez, la señorita Muerte pasó su lengua por el lóbulo de la oreja derecha de M y le susurró, en voz queda, palabras obscenas. Incluso se atrevió a morderle el cuello con violencia. Al final, ella siempre acabó follando con otros. Pero M no se engaña. M sabe que, tarde o temprano, tiene una cita con ella. Y entonces sí, ese día, M y la señorita Muerte acabarán follando juntos.
16 de mayo: un año sin paco cumpián o qué veloz el tiempo cuando no quieres
contarlo
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Y no dejé la lucha
pues mantengo la guardia
Como un pájaro poso
mi cuerpo sobre un árbol
y recojo las alas
Ante mí la planicie
conocida entrañable
y lu...
Hace 2 días
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