martes, 5 de enero de 2010

Mata a la televisión

Sal a la calle y busca el sol.
Escribe en las paredes con pintura roja.
Tatúate en el hombro derecho un verso de Lou Reed.

Compra flores y plántalas en el asfalto.
No dosifiques tus besos, ni tus caricias, ni tus abrazos.
No digas nada en presencia de tu abogado.

No des codazos para llegar más lejos.
Aprende a diferenciar a los buenos de los malos.
Lanza los dados cuando estés preparado.

Coge tus alas y vuela, vuela alto.
Invierte todo tu esfuerzo en ser feliz.
Date una vuelta por tus sueños.

Canta canciones de cuna cuando estés borracho.
Lee libros que aún no se hayan escrito.
Sé siempre tú, no te defraudes.

Ámate por encima de todo.
Y si las cosas se ponen muy feas, no lo dudes:
Mata a la televisión.


(Este poema pertenece a mis Versos de alambre de espino. Es una declaración de intenciones para el año que recién estrenamos. Así que ya sabes lo que hay que hacer si las cosas se ponen muy feas...)

5 comentarios:

  1. ¡Ojalá fuera tan fácil!

    Ester

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  2. Siempre pensé que habría que matar al padre. Bueno, mejor la tele, más inocuo.
    Manuel

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  3. Gracias por tu consejo,pero¿cómo se mata a la tele?

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  4. Yo a la mía la envenené con arsénico,que es indoloro y además muy difícil de detectar en la autopsia. Pero hay otros métodos. Escucha la canción de Javier Crahe "La hoguera" que te puede dar ideas.
    Rafa

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