domingo, 19 de mayo de 2013

El gobierno de Rajoy y el nacionalsocialismo

Para el gobierno de Mariano Rajoy la memoria de los españoles que lucharon contra el fascismo y contra el nacionalsocialismo durante la Segunda Guerra Mundial no merece ningún respeto. Es más, me atrevería a decir que merece todo el desprecio del mundo. Resulta duro admitirlo, pero a las pruebas me remito. El 11 y 12 de mayo tuvieron lugar en la localidad austríaca de Mauthausen los actos conmemorativos de la liberación del campo de concentración nazi por parte del ejército aliado. El campo fue liberado por soldados estadounidenses el día 10 de mayo de 1945. En la entrada del campo, una gran pancarta escrita en castellano en la que se podía leer “los españoles antifascistas saludan a las fuerzas libertadoras” daba la bienvenida a los soldados norteamericanos.
En Mauthausen, en la pequeña población homónima cercana a la ciudad de Linz, en Austria, estaba situado el principal campo de concentración (a la postre también fue un campo de exterminio) ideológico. Es decir, aquí eran encerrados los combatientes que eran hechos prisioneros en la guerra, sobre todo soviéticos, pero también franceses, británicos, polacos, checos y españoles. Allí se llevaba a los socialistas, anarquistas y comunistas que caían en las garras del ejército nazi. Se estima que unos doscientos mil republicanos españoles pasaron por la terrible experiencia de ser prisioneros en Mauthausen-Gusen, arrancando y transportando el granito desde el fondo de la cantera hasta la superficie. Y siete mil de estos valerosos hombres perdieron la vida en las frías tierras austríacas.
Sin embargo, para el gobierno de Rajoy estos datos no parecen ser suficientes para enviar una delegación a los actos conmemorativos. Mientras que la mayoría de las delegaciones europeas son comandadas por los embajadores de sus países en Austria y en ellas se incluye a miembros de sus fuerzas armadas, la delegación española no hace nada de esto. Según el comunicado hecho público por la Amical de Mauthausen, las únicas “personalidades” españolas presentes en el acto fueron la concejala de Santa Coloma, Laia Tordera, el concejal de Manresa, Joan Calmet (que supongo irían por su propia voluntad), y el consejero de la embajada de España en Austria (a este seguramente lo habrán obligado a ir). Y pare usted de contar.
Sin embargo, el gobierno de Rajoy sí que conmemora la memoria de los fascistas españoles que lucharon en la División Azul. Y lo ha hecho recientemente en un acto presidido por la Delegada del Gobierno en Cataluña, María de los Llanos de Luna. El acto tuvo lugar el pasado 12 de mayo (sí, has leído bien, el mismo día que el homenaje de Mauthausen) en un acto conmemorativo en honor a la Guardia Civil, en la localidad de San Andreu de la Barca.
Como ya sabemos, la División Azul fue un cuerpo de voluntarios enviado a luchar, junto al ejército nazi, a la Unión Soviética, entre 1941 y 1943, para combatir el comunismo. Supuestamente los divisionarios se alistaban de manera voluntaria, aunque hubo muchos hombres que se vieron obligados a enrolarse para salvar la vida de algún familiar, por ejemplo, el cineasta Luis García Berlanga, que se unió “voluntariamente” a los divisionarios para evitarle a su padre el mal trago de verse maniatado ante el pelotón de fusilamiento.
Durante el acto celebrado en San Andreu de la Barca, un grupo de falangistas ataviados con el uniforme falangista (camisa azul mahón y boina gorra, sí, ese mismo uniforme que vestían los asesinos que, a partir de julio de 1936, sacaban a las personas de madrugada de sus casas para fusilarlas, ese mismo uniforme que vestían los que vejaban, violaban, maltrataban, etc., etc., a los “rojos y a sus mujeres”) estuvo presente y uno de ellos recibió un diploma de manos de la Delegada del Gobierno, y ella le estrechó la mano, y seguramente, en esos momentos, sintió su pecho henchido de emoción y orgullo por poder saludar a un auténtico patriota, anti-comunista y anti-judío. Por cierto, en el acto también estaba presente el alcalde socialista de San Andreu de la Barca, quien permaneció impávido en su lugar, como si la cosa fuese de lo más normal, y no tuvo la valentía de levantarse de su silla y largarse de allí.
Según un comunicado publicado por la Guardia Civil defendiendo la participación de los falangistas en el acto, todas las asociaciones que se dieron cita allí, son legales. Alguien les debería de decir que hay cosas que pueden ser legales, pero no son éticas, y mucho menos estéticas. Esta es una de ellas.
Y luego los del PP no quieren que digamos que son los nietos del franquismo. ¡Ay, cuánta ignominia!

sábado, 18 de mayo de 2013

Claro que se puede

Hace dos años, la primavera trajo a este país aires de libertad que hacía mucho tiempo no se dejaban sentir. Todo empezó en la Puerta del Sol de Madrid, donde un numeroso grupo de mujeres y hombres se juntaron para gritarles a los políticos, a los que estaban en el gobierno en ese momento, pero también a los de la oposición, que ya estaba bien, que estaban completamente hartos de que los mangonearan, hartos de que los trataran como productos de usar y tirar, hartos de que la democracia fuese sólo ir a meter una papeleta en una urna cada cuatro años. Eran las indignadas y los indignados.
En tan solo unas horas la mecha de la revuelta se extendió por todo el país: las plazas y las calles de Barcelona, de Valencia, de Donosti, de Sevilla o de Vigo fueron tomadas por gente de todas las edades y condiciones, de diversas ideologías, creyentes y ateos, trabajadores y parados, hombres y mujeres, jóvenes y viejos. Nada de eso importaba. Lo único importante era sentir que las cosas podían cambiar, que lo que nos habían vendido hasta ese momento, ya no nos servía, que no estábamos dispuestos a pagar los platos que otros habían roto, ya que nosotros ni siquiera habíamos sido invitados a la fiesta.   
La gente decidió organizarse, acampar, debatir, escuchar y ser escuchado, plantar cara al capitalismo salvaje que devora a las personas y las despoja de lo más esencial. Durante estos dos años de lucha ininterrumpida y pacífica, hemos descubierto que sí se puede, claro que se puede. Las cosas pueden cambiar, y de hecho cambian. Muchos de aquellos eslóganes que se gritaban por las plazas hace dos años, hoy están más cerca de ser reales. En estos dos años, hemos parado desahucios, le hemos enseñado los dientes a los bancos y a los banqueros, y se ha conseguido que haya más control para restringir sus usos y abusos. Por poner un ejemplo palpable de las metas conseguidas: En la actualidad se está elaborando una Ley de transparencia política que hace dos años era impensable. Pero sin duda, lo más importante de todo es que la gente ha perdido el miedo, a salir a la calle, a reivindicar los espacios públicos, a la autoorganización, a pedir más y mejor democracia. Se ha conseguido que la apatía y la insolidaridad queden al margen, que la gente se implique un poco más, mujeres y hombres a los que hasta hace bien poco no se les pasaba por la imaginación protestar por nada, y ya se sabe, cuando el pueblo hace esto, cualquier cosa es posible. Pero hay que seguir en la lucha, en el día a día, más unidos que nunca. Hay tantas cosas por cambiar que sería imposible enumerarlas todas. No es este el momento de darnos palmaditas en la espalda. Es, más bien, hora de seguir luchando, contra los desahucios, contra el paro, contra el hambre, contra los políticos deshonestos y viles que gobiernan de espaldas al pueblo y a golpe de recorte contra el estado de bienestar. Porque ya lo dice aquel viejo grito revolucionario: El pueblo unido, jamás será vencido.

jueves, 16 de mayo de 2013

La trilogía de Adela

La revista sevillana Nueva Grecia, en su número 2-Primavera 2013, incluye tres poemas míos, bajo el epígrafe "Los poemas de Adela". El nexo de unión de estos tres poemas es, evidentemente, mi pequeña Adela. Si quieres echarle un ojo a la preciosa edición que han hecho los amigos sevillanos, pincha aquí. Mis poemas están en la página 3, pero te aconsejo que leas toda la revista. Merece la pena. 

miércoles, 15 de mayo de 2013

Presentación de “El llanto, la sangre, el fuego” de Rafael Calero en Granada (Texto de María Villa Díaz)

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Cuando Memoria se escribe con mayúscula intuimos, de alguna forma, que dentro del libro cuya portada le da esa importancia debe haber un verdadero ejercicio contra el olvido colectivo y la injusticia que éste produjo a los familiares de las víctimas del “bando perdedor”. Porque, la historia, con minúsculas, la escriben los vencedores, se ha tenido que hacer un ejercicio de reconstrucción histórica donde, esa Memoria ha sido fundamental para poner las cosas en su sitio.
En ese ejercicio es cierto que se ha explotado sobremanera la necesidad de saber y el concepto de justicia que subyacía bajo el mismo y  en el que, el olvido, era lo peor que podía ocurrirles a los que aún lloran a los suyos, a los no encontrados.
Dentro de esa explotación parecía que no quedaba mucho por decir pero Rafael Calero ha sido capaz de dar una vuelta de tuerca más a esa Memoria con una serie de relatos y poemas que nos llevan a pasear junto a personajes que vivieron la etapa donde el poeta sitúa la acción y otros que influyeron directa o indirectamente sobre ellos.
Desde el mismo título, cogido de unos versos de León Felipe la “¡Que corran el llanto, / la sangre / y el fuego… / como el agua!” y con referencias a multitud de personas en las que apoya su ejercicio de recuperación memorística, consigue transportarnos, con todo el desgarro y el horror que supone ese viaje, al corazón de un Aguilar de la Frontera fuertemente golpeado por la injusticia y la barbarie.
Consigue, con poco esfuerzo, llevarnos a otra época y otras circunstancias para entender, también desde el punto de vista de los que perdieron lo más importante para ellos, toda la sinrazón de unos hechos históricos a los que ninguna nación debería enfrentarse jamás.
Para adentrarnos en todo esto, el pasado jueves 9 de mayo, en el Jardín de la Casa de los Tiros, acompañado de Juan Francisco Arenas de Soria (Asesor de la Direcc. Gral. De Memoria Democrática de la Junta de Andalucía), quien presentó el libro y al propio escritor, Rafael Calero nos dio la oportunidad de escuchar algunos poemas y párrafos del libro junto a alguna explicación adicional sobre el mismo.
Un momento íntimo con quienes se habían desplazado hasta allí a pesar de la coincidencia con la manifestación en la que se protestaba contra el nuevo intento de reforma de la educación, en el que acercarse, un poco más, a esa Memoria que un día tuvo el riesgo de perderse para siempre.

lunes, 13 de mayo de 2013

Eduardo Benavente, sueños rotos en la autopista



Mucho se ha especulado sobre cómo sería la música que Eduardo Benavente estaría haciendo hoy en día si aún estuviese vivo. E incluso mucho se ha especulado sobre si seguiría dedicándose a la música o no. Lo único que está claro es que eso son sólo especulaciones. Como todos sabemos, Eduardo Benavente, líder del grupo Parálisis Permanente, se dejó la vida en un accidente de circulación un día de primavera de un lejanísimo 1983.  
Parálisis Permanente había empezado a funcionar a finales de 1980, gracias a la conjunción de dos parejas de hermanos: por un lado, los Canut, Nacho y Johnny, y por otro, los Benavente, Eduardo y Javier. Tanto Nacho Canut como Eduardo Benavente forman parte de una de las bandas más exitosas de la movida: los Pegamoides. Pero Eduardo está empezando a cansarse de los sonidos desenfadadamente pop y de las letras naive de los Pegamoides y de la actitud premeditadamente amateur de algunos de los miembros del grupo y decide crear su propio proyecto, con el cual dar rienda suelta a sus ansias de componer y de tocar la guitarra, poniéndose además al frente como cantante. Tras un par de viajes al Londres de la época, Eduardo regresa a Madrid calado hasta la médula por los últimos sonidos de la metrópoli: Bauhaus, Killing Joke, Joy Division, Siouxie ande The Banshees, The Cure, etc. Decide que ese es el camino que quiere transitar con su nueva banda. Sonidos oscuros, ropa negra, letras empapadas en sangre, heroína y fluidos corporales. En los primeros tiempos, por la banda van pasando diferentes miembros: Jaime Urrutia (líder de Gabinete Caligari), Rafa Balmaseda y Ana Curra, que había sido teclista de los Pegamoides, y que por aquel entonces era la novia de Eduardo, entre otros. Nacho Canut abandona definitivamente el proyecto Parálisis, para dedicarse a tiempo completo al nuevo grupo que acaba de poner en pie junto a su amigo Carlos Berlanga, Dinarama. Pero retrocedamos un poco en el tiempo. En octubre de 1981, Parálisis Permanente graban y editan un primer EP (un single de cuatro canciones) compartido con los Gabinete en un sello que ellos mismos crean: Tres Cipreses. Un disco mítico que hoy en día es una auténtica pieza de museo. Estoy hablando, cómo no, de Autosuficiencia. El disco llevaba dos canciones de Parálisis en una cara (la mítica “Autosuficiencia” y “Tengo un pasajero”, que trataba el escabroso tema del síndrome de abstinencia producido por el caballo, ambas compuestas por Eduardo) y dos de Gabinete Caligari en la otra cara: “Golpes” y “Sombras negras”). Con la disolución de Alaska y los Pegamoides, Eduardo y Ana trabajan a destajo en su nueva aventura. Muy pronto publican un segundo single, que contiene una de las canciones más populares de la época: “Quiero ser santa”, compuesta a ocho manos por Eduardo, Nacho, Ana y Alaska.
El grupo empieza a tocar por todo el estado español y tras cada bolo, más y más gente va sucumbiendo ante las poderosas guitarras, las magnéticas letras y la exuberante puesta en escena de Eduardo, Ana y el resto de la banda. Mientras tanto, siguen componiendo y trabajando duro en el local de ensayo, y en poco tiempo, disponen de material nuevo para grabar todo un álbum. Y lo hacen en dos días del mes de Julio de 1982, en los estudios Doublewtronics de Madrid, los míticos estudios de Jesús N. Gómez donde se grabarían algunos de los mejores discos de la movida. El disco se graba con el grupo tocando prácticamente en directo e improvisando sobre la marcha, tanto con las letras como con el sonido. Y el resultado es El acto. Uno de los discos más potentes, oscuros, desgarradores y chulos que se han grabado en este país. Trece canciones, once de cosecha propia y dos magníficas versiones: de Bowie (“Héroes”, sencillamente soberbia) y de Iggy Pop (“Quiero ser tu perro”, tampoco esta es moco de pavo) y sin ningún tipo de dudas, el disco español con la portada más sensual de cuantas se han hecho por estos lares, por mucho que no le guste a Alaska. Se trata de una foto de Pablo Pérez Mínguez, quien también firmaba las fotos interiores, en la que se ve a un jovencísimo Eduardo, pálido y vestido de negro, y a una bellísima Ana, de espaldas, en cuclillas, ataviada con un conjunto de ropa interior negro, y una peluca blanca platino que levantó febriles pasiones entre los adolescentes de la época, entre los que me cuento. Si alguna vez has visto este disco, seguro que no se te ha olvidado su portada. Y es que el álbum de Parálisis Permanente derrochaba sexo por cada uno de sus poros. Sexo oscuro, sexo duro, relaciones sadomasoquistas, relaciones de interdependencia casi enfermiza, relaciones de pago, relaciones homosexuales, cuero negro y látigos. Pero también amor, aunque eso sí, entendido a la manera de Eduardo y Ana.
El día 14 de mayo de 1983, Eduardo, Ana y Toti Árboles, batería del grupo, viajaban desde León, donde habían estado tocando la noche anterior, hasta Zaragoza, donde esa noche, en la plaza de toros de la ciudad, iba a tener lugar un concierto con todos los grupos de la agencia Roll: Gabinete Caligari, Deribos Arias, Alaska y Dinarama, Loquillo y Trogloditas, Nacha Pop y, por supuesto, Parálisis Permanente. Pero Eduardo jamás llegó a Zaragoza. A la altura del kilómetro 17 de la autopista A-68, en el término de Alfaro, les sorprendió una gran tormenta y el coche en el que viajaban los tres músicos, un Seat Ronda matrícula M-3458-EX, saltó la mediana de la autopista y se desplazó varios cientos de metros bocabajo. Así lo contaba Ana Curra a Lino Portela en una entrevista, mucho tiempo después: “Conducía yo hacia Zaragoza, donde tocábamos esa noche. Íbamos en dos coches. En uno iba Pito [su entonces representante] con el resto del grupo y en otro, Toti [Jorge Árboles Sánchez, el batería], Eduardo y yo. Ellos habían salido antes. Llovía y nos desviamos de la autovía porque se había roto el limpiaparabrisas. Y nos salimos de la carretera: reventó una rueda y volcamos. Recuerdo que Eduardo salió disparado por una ventanilla. Le saltó el cinturón de seguridad.” Y luego añade: “Recuerdo perfectamente los comentarios del enfermero. Decía: “Este chico está muy mal”. Yo gritaba: “Eduardo, Eduardo…”. Cuando llegamos al hospital, igual. Estábamos en la misma habitación, separados por una cortina, y yo escuchaba todos los comentarios. Los médicos dijeron que se iban a centrar en el chico porque estaba muy mal. Oí el momento en que Eduardo expiró. Ahora puedo hablar de ello, pero durante años he sido incapaz. Fue un hachazo. Entré en la negritud más grande que puedas imaginar.”
El día de su muerte, aquel fatídico día de mayo, Eduardo tenía veinte años y toda una vida por delante. Su legado fue un magnífico lp y tres singles. Un puñado de canciones que aún hoy, cuando ya han pasado treinta años de esta historia, siguen sonando de puta madre. Y aún hoy, tres décadas después, algunos nos seguimos emocionando cuando ponemos El acto en nuestros tocadiscos y escuchamos la perversa voz de Eduardo cantando versos como estos:
“Lentamente recorro tu piel
y tus manos se clavan en mí
ahora siento tu cuerpo latir,
empapado muy cerca de mí.”

lunes, 6 de mayo de 2013

Adela y la dignidad

En el telediario de las tres
ponen unas imágenes
del Campamento Dignidad
en la ciudad milenaria de Mérida.

Mi hija de nueve años me mira
a los ojos y me pregunta
papá, ¿qué quieren esos hombres?
Dignidad, le digo.
¿Y eso qué es?, pregunta ella.
Eso, Adela, es que no quieres que te traten
como si fueses una mierda

Entonces mi hija se queda unos instantes
en silencio, pensativa, y me dice
me gusta mucho ese sitio, papá.


Poema de Rafael Calero. En el volumen colectivo Campamento Dignidad: poemas para la conciencia. 2013. Dicho libro se ha publicado para apoyar la lucha de los colectivos extremeños implicados en la Renta Básica, STOP DESAHUCIOS y Asambleas de Parados. Precio 10 euros. Contacto: zambradistribuidora@gmail.com

viernes, 3 de mayo de 2013

Presentación de "El llanto, la sangre, el fuego (Relatos y poemas de la Memoria)" en Granada

El próximo jueves, 9 de mayo de 2013, a las siete de la tarde, tendrá lugar la presentación del libro El llanto, la sangre, el fuego (Relatos y poemas de la Memoria) de Rafael Calero Palma, El acto tendrá lugar en el jardín de la Casa de los Tiros de Granada (C/ Pavaneras, 19) y contará con la presencia de Juan Francisco Arenas de Soria, asesor de la Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía.


Si te apetece saber más sobre el libro, pincha en los siguientes enlaces.

http://kaosenlared.net/america-latina/item/40870-algunas-reflexiones-sobre-el-llanto-la-sangre-el-fuego-de-rafael-calero-palma.html

http://kaosenlared.net/component/k2/item/37610-pasar-p%C3%A0gina-rese%C3%B1a-del-libro-el-llanto-la-sangre-el-fuego-de-rafael-calero.html

lunes, 29 de abril de 2013

Profeta en mi tierra



Yo no sé si soy profeta

en mi tierra o no.

Lo que sí sé, 

es que en mi pueblo

hay mucha gente

que me aprecia

y me respeta.

Y esto lo sé

porque muchos de ellos

así me lo dicen

cuando se presenta la ocasión.

Pero también sé

que hay otros muchos 

a los que no les gusta

lo que escribo,

también sé que hay muchos otros

a los que mis opiniones

les molestan profundamente.

Incluso me atrevería a decir

que hay gente que me odia

aunque nunca me lo hayan dicho,

al menos a la cara,

y lo sé porque a esta gente

le resulta imposible ocultar

el extraño brillo

del odio

en sus pupilas

al cruzarnos por la calle.

viernes, 26 de abril de 2013

Dicen que no es raro verla



Dicen que no es raro verla,

algunas noches, medio borracha,

el pelo sucio, el bolso desvencijado,

la medias rotas, dando tumbos

por los versos tristes de un poema.
 

miércoles, 24 de abril de 2013

Poesía y música


El próximo sábado 27 de abril, estaré en la Librería 1616 de Salobreña, que está en la Avenida García Lorca, 17, leyendo una selección de mis mejores poemas, acompañado por la violinista Eva Calero Jiménez, que pondrá el contrapunto musical a mis poemas. Será a las doce y media de la mañana y quedáis todas y todos invitados. Nos vemos por allí. 

martes, 23 de abril de 2013

El poder de un poema



Un poema puede abarcar lo infinito.
Un poema puede resolver la incógnita.
Un poema puede atravesar el espejo.
Un poema puede hacer, qué duda cabe, que brote el amor de un cubo de basura, como brota un manantial de agua clara de una simple piedra.
Un poema puede levantar barricadas.
Un poema puede derruir las alambradas, devastar las fronteras.
Un poema puede derrotar al silencio.
Un poema puede denunciar las más terribles atrocidades o desenmascarar a los más sanguinarios tiranos. Será por ello, digo yo, que la poesía no hace buenas migas con los tiranos.
Un poema puede abrir heridas en la carne.
Un poema puede hacernos reír. O puede hacernos llorar. Depende.
Un poema puede hacer que nos baje la fiebre.
Un poema puede derretir la nieve.
Un poema puede ser el camino para llegar a las cosas más sencillas de la vida, cosas como la risa, una naranja, la escarcha, un aroma, un tallo verde, un instante fugaz, un amigo.    
Un poema es capaz, por sí solo, de iniciar una revolución.
Un poema es Denise Levertov sosteniendo en sus manos un librito de color azul, tumbada sobre la hierba, un magnífico día de primavera, en Central Park.
Un poema también puede cambiar el mundo (claro que sí, por qué no).
Un poema puede ser inmenso como una galaxia, como un cosmos, como un universo.
Un poema puede ser poderoso como el batir de alas de un insecto diminuto.
Un poema puede hacer que desaparezca un dolor de muelas (y de hecho, lo consigue casi siempre).
Un poema puede indultarnos la vida.
Un poema puede provocar una guerra dentro de mí, dentro de ti.
Un poema puede hablarnos del poeta Antonio Machado, saliendo de España, un día frío y lluvioso de un lejano mes de febrero, sosteniendo la mano de su madre, una anciana octogenaria, y acompañado de su hermano José y de su cuñada. Ese mismo poema puede contarnos que los dos, Antonio y su madre, Ana, van a morir, sólo algunos días más tarde, en un camastro de una pensión de Colliure, en el sur de la República de Francia, derrotados por el fascismo.
Un poema puede aplacar nuestra sed.
Un poema puede someter al miedo y a la furia.
Un poema tiene siete vidas (y esto es algo comprobado empíricamente por los más prestigiosos científicos del mundo mundial).
Un poema puede salir indemne de un incendio, sobrevivir a un naufragio.
Un poema es capaz de decir no cuando hay que decirlo.
Un poema es Walt Whitman, luminoso como la luna, con una gran barba blanca, llena de mariposas, caminando por las frías calles de Nueva York el día veintiséis de marzo de mil ochocientos noventa y uno.
Un poema puede provocar un orgasmo.
Un poema puede ser el origen de un terremoto.
Un poema puede ser dulce como un caramelo, amargo como la lejía.
Un poema pude ser, hoy, un árbol recién plantado; mañana, un bosque tupido.
Un poema puede transportarnos a mundos ignotos, mondi lontanissimi.
Un poema puede teñir el amanecer de colores aún no inventados.
Un poema bulle como la vida.
Un poema puede ser una operación a corazón abierto.
Un poema es un mordisco en la carne roja de la manzana.
Un poema tiene el poder ilimitado que le confieren las palabras.

(Este poema está dedicado a la memoria de José Luis Sampedro, porque siempre militó en el bando correcto y a todas las personas que creen que un poema, un libro, el pensamiento crítico, aún pueden cambiar el estado de las cosas. Feliz Día del Libro a todas y todos.)

lunes, 15 de abril de 2013

Homenaje a las mujeres y hombres de la Segunda República en el cementerio de Aguilar de la Frontera (14 de abril de 2013)

Algunas de las fotos que Rafael Espino hizo durante el emotivo homenaje que ayer domingo, día en que conmemorábamos el octuagésimo segundo aniversario de la proclamación de la Segunda República Española, rendimos en el cementerio de Aguilar de la Frontera. 











miércoles, 10 de abril de 2013

I Jornadas Republicanas en Aguilar de la Frontera



Este próximo fin de semana (12, 13 y 14 de abril) van a tener lugar en Aguilar de la Frontera las I Jornadas Republicanas, organizadas por UPOA (Unidad Popular de Aguilar) y el PCPA/E. Las jornadas contarán con conferencias, debates, homenajes, poesía y música.  
El viernes tendrá lugar la conferencia de Rafael Espino Navarro, presidente de AREMEHISA (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aguilar) que presentará la ponencia titulada “II República, movimiento obrero y represión franquista en Aguilar de la Frontera”.  El sábado le tocará el turno a Diego Igeño Luque, historiador y director del Archivo Municipal de Aguilar, autor de una amplia bibliografía sobre el tema, que disertará sobre los “Inicios de la II República en la campiña cordobesa”; y a Francisco Zurera Álvarez, que presentará una ponencia titulada “Algunas claves para entender la II República en Aguilar de la Frontera”.
Las jornadas concluirán con una ofrenda floral en la mañana del domingo 14 de Abril, fecha en la que se conmemora el octogésimo segundo aniversario de la proclamación de la II República, en el monumento a la memoria de los represaliados del cementerio de Aguilar. Tras el acto, habrá una lectura de poemas a cargo del poeta Rafael Calero Palma, acompañado por la música de los violines de Eva y Ángela Calero Jiménez.

lunes, 8 de abril de 2013

Nada a lo que agarrarse




En realidad, ya no queda nada, ninguna civilización, ningún arte. Tengo la sensación de que el mundo ya ha sido destruido, que es sólo la sombra de algo, la lluvia radioactiva, los residuos, el polvo de alguna catástrofe, y que ya no hay nada a lo que agarrarse. La mayoría de nosotros vive en ciudades que ya no existen más que como atascos de tráfico. Atenas, Nueva York, París, Barcelona, son ciudades míticas que ya no existen. Todos vivimos en esa pequeña área que rodea a la catedral, pero ahora eso no es más que una atracción turística.

Leonard Cohen

jueves, 4 de abril de 2013

Dublineses, el testamento perfecto de John Huston.



El miércoles por la noche, en el espacio “El cine de la dos” de TVE pasaron Dublineses, la obra póstuma de John Huston, el genial director de cine, autor de, entre otras obras maestras de la historia del cine, El halcón maltés, El último refugio o La reina de África. No era esta la primera vez que tenía ocasión de ver esta maravillosa película, con la que su director ponía el broche de oro a una carrera plagada de genialidades. De hecho, si mal no recuerdo, era la quinta o sexta vez que la veía. Y sin embargo, volví a emocionarme profundamente como si fuese la primera vez.
Dublineses, como se llamó en nuestro país, —el título original de la película fue The dead (Los muertos)— se estrenó en el ya lejano año de 1987, y estaba basada en el relato homónimo incluido en el libro Dublineses, del escritor irlandés James Joyce, quien, a pesar de que sólo escribió cuatro libros, (esta colección de relatos y las novelas Ulises, El retrato de un artista adolescente y Finnegans Wake, su obra póstuma) es uno de los escritores más revolucionarios e importantes de la historia de la literatura universal. Entre sus innovaciones técnicas está lo que se llamó el flujo de conciencia (stream of conciousness, en inglés) que en su momento supuso un mecanismo literario de tal calibre que cambió por completo la manera en que los escritores abordarían, a partir de ese momento, la creación de sus personajes.
En mi opinión, Dublineses, la película, es probablemente una de las mejores adaptaciones a la pantalla de una obra literaria (no digo la mejor porque luego la gente dice que soy muy vehemente en mis opiniones). Vista hoy en día, parece mentira que una película en la que no hay tiros, ni incendios, ni catástrofes naturales de dimensiones bíblicas, ni apariciones fantasmales, ni violencia gratuita y asquerosa, ni coches cagando leches por autopistas norteamericanas, ni efectos especiales de ningún tipo, ni ningún elemento secundario que distraiga la atención del espectador, pueda ser tan emocionante, tan perfecta desde un punto de vista de la técnica narrativa cinematográfica, tan fresca, tan bonita. Y para colmo, salvo un par de momentos, toda la película transcurre en interiores.
John Huston contaba, principalmente, con dos elementos para hacer esta película, pero qué dos elementos. Por una parte, el texto de Joyce, que supone, en sí mismo, una obra maestra de la literatura. Por otra, un grupo de actores, entre los que destacan Donald McCann en el papel de Gabriel y su propia hija, Anjelica Huston, interpretando a la esposa de este, Greta, capaces de poner la piel de gallina con un simple gesto o una mirada. Y si a estos dos elementos le añadimos la capacidad de dirigir de quien ha sido uno de los grandes de ese arte que es el cine, el resultado no podía ser más que el que fue: una película maravillosa que no deja a nadie indiferente salvo que el espectador que se enfrente a ella carezca por completo de sensibilidad.

miércoles, 3 de abril de 2013

Prólogo del libro "Azul lejano", del poeta Luis Eduardo Ayala Páez

Me llegan desde la otra orilla del océano los poemas que conforman Azul Lejano, el libro que tienes en tus manos del poeta Luis Eduardo Ayala Páez, con toda seguridad, una de las jóvenes voces poéticas más interesantes de la poesía que se vive, que se respira, que se escribe, en estos días, en su país, Venezuela. No me queda más remedio que admitir que estos poemas me han deslumbrado con su intenso olor a mar, a fruta fresca, a pasión desenfrenada, en definitiva, a vida.
Y es que no se me ocurre una palabra que defina mejor los versos, las palabras, los poemas del autor zaraceño que la palabra vida. Versos sencillos que deslumbran, precisamente, por poseer la cualidad de las cosas sencillas. Y fíjense que digo sencillos, y en ningún caso, me refiero a ellos como simples. Porque estos versos pueden ser cualquier cosa, pero nunca simples. Versos que se empapan de vida, que destilan vida, que nos muestran vida, que nos regalan, a los que tenemos la suerte de poder leerlos, vida.
En la poesía del poeta venezolano se oyen, a veces nítidos a veces lejanos, los ecos de los grandes poetas de la lírica escrita en nuestro idioma, ese vehículo común que nos une mucho más de lo que nos puedan separar las enormes distancias. Así, en mi opinión, la huella de la poesía de Federico García Lorca sobrevuela muchos de los poemas de este libro. Y es que el poeta de Fuentevaqueros se hace cuerpo en muchos de estos poemas, donde la pasión, el desgarro, nos transportan a muchas de las mejores páginas del poeta español. O las del maestro de poetas Don Antonio Machado, en esos versos donde Luis Eduardo canta a la naturaleza, a las cosas simples de la naturaleza: un árbol, una gota de rocío, la luz de una estrella que brilla a lo lejos. También se hace patente en estas páginas el paso firme, seguro, siempre esperanzador, de Pablo Neruda, así como la de una de las grandes voces de la poesía escrita en el continente americano, aunque este caso, fuera más al norte, y en la lengua de Shakespeare. Me estoy refiriendo, como no, a Walt Whitman, el bardo americano por excelencia, y padre de toda la poesía moderna.
Los poemas de Azul Lejano resuenan en el cerebro como disparos de escopeta. Breves, concisos, deslumbrantes. Y te dejan en la boca un regusto como a desasosiego que perdura en el paladar mucho después de cerrar el libro. Por eso aconsejo a todos cuantos tengan ocasión de disfrutarlos que no dejen de hacerlo. Porque dentro de un tiempo se hablará mucho y muy bien de este poeta. Decía T. S. Eliot que el gran objetivo de un poema es que los lectores usen las palabras del poeta para explicarse su propia existencia, para apropiarse de algo que ya, de antemano, les pertenecía. Algo que sin duda, consiguen los poemas de Luis Eduardo Ayala Páez. Un placer leerlo. Háganme caso.
Rafael Calero Palma
Salobreña (Granada, España), Junio 2012