lunes, 5 de septiembre de 2011

Todo es mentira

Por si aún teníamos algún tipo de duda, ya ha quedado del todo despejada. Ahora podemos afirmar con rotundidad que lo tenemos claro. Ahora, sí, lo podemos decir en voz alta para que todo el mundo lo escuche. Ya lo hemos comprendido. Hasta los que no querían ver, han acabado por quitarse la venda de los ojos y aceptar la triste realidad. Todo es mentira. Así de simple. Todo lo que nos habían contado hasta el momento es mentira. Hemos vivido metidos en una gran burbuja que ha resultado ser una gran mentira. Nuestro sistema político se ha sostenido sobre pilares que no eran sino grandes mentiras. Todo mentira: la constitución, los partidos políticos, el parlamento y el senado, las comunidades autónomas, los tribunales de justicia, las campañas electorales y las elecciones, y sobre todo, este sistema democrático, corrupto y vil, en el que nos han dicho que vivimos. Democracia, sí, pero sin el pueblo.
La reforma constitucional votada el viernes en el Congreso de los Diputados ha dejado al descubierto, de una vez por todas, la gran mentira en la que vivíamos. Todo cuanto nos habían contado sobre las reformas de ese texto cuasi sagrado que era la constitución de 1978, ahora resulta que era mentira. En realidad, no hacían falta más que un par de llamadas del Presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, de Angela Merkel y Nicolas Sarkozy al Presidente del Gobierno de España (otra mentira) y que este se tomase un café con Mariano Rajoy para cambiarla radicalmente. Ahora resulta que no se necesitan referéndums, ni terceras partes del congreso, ni que transcurra un número determinado de meses, ni disolver las cámaras, ni nada de cuanto nos habían dicho hasta el momento. La constitución se puede cambiar en un cuarto de hora, sin más apoyo que el de dos partidos (lo de UPN no cuenta, ya que hasta hace poco esos eran el Partido Popular) sin tener en cuenta los intereses de la ciudadanía española, sin tener en cuenta las promesas electorales, sin tener en cuenta al resto de partidos con representación en el congreso. Absolutamente nada. Como digo, todo mentira.
Hasta tal extremo ha llegado la mentira que nos envuelve que hemos visto, finalmente, como en esta IX legislatura, la segunda del presidente Zapatero y el PSOE, estos han acabado por asumir, una a una, todas las tesis políticas de FAES, la fundación que dirige José María Aznar, adalid de la derecha más derecha de toda Europa y, probablemente, del mundo. Zapatero y su gobierno han terminado recortando sueldos, congelando pensiones, guillotinando derechos sociales y laborales, recortando gasto público, con todo lo que ello implica (peor educación, peor sanidad, peores infraestructuras, etc.) y al final, coronando todo este cúmulo de despropósitos, reformando la constitución con nocturnidad, alevosía y a la velocidad de la luz. No obstante, no son tan malos como algunos nos empeñamos en hacer creer. Ya escuchamos el otro día al portavoz del gobierno, José Blanco: si no fuera porque la cosa está muy malita, y hay que ser muy radicales en las decisiones, se habría hecho un referéndum. Por cierto, el discurso de Soraya Sáenz de Santamaría en el Congreso ahondaba en esta tesis.
A partir de ahora, que no me venga nadie con la monserga de la constitución. Para mí no es más que otra mentira. Una gran mentira.

sábado, 3 de septiembre de 2011

La isla del tesoro

Allí te encontré.

No hicieron falta

mapas ni brújula.

No fue complicado.

Tú eras la más hermosa

y de un solo golpe de tus ojos

llenaste de amor

mi corazón.

jueves, 1 de septiembre de 2011

El sistema

Lo único libre son los precios. En nuestras tierras, Adam Smith necesita a Mussolini. Libertad de inversiones, libertad de precios, libertad de cambios: cuanto más libres andan los negocios, más presa está la gente. La prosperidad de pocos maldice a todos los demás. ¿Quién conoce una riqueza que sea inocente? En tiempos de crisis, ¿no se vuelven conservadores los liberales, y fascistas los conservadores? ¿Al servicio de quiénes cumplen su tarea los asesinos de personas y países?

Eduardo Galeano

martes, 30 de agosto de 2011

Muerte

muerte mezquina

muerte caótica

muerte agónica

muerte indómita

muerte sonámbula

muerte orgullosa

muerte lasciva

muerte vieja

muerte descalza

muerte sedienta


hija de puta


al fin y al cabo

siempre


serás

muerte.

(para ti, que eternamente permanecerás conmigo)

sábado, 27 de agosto de 2011

Autobiografía (V)

No quiero ser

aire sombra

nieve llanto polvo

aullido himno plegaria


no quiero ser inscripción

en la piedra


hoy

sólo quiero ser eclipse.

domingo, 21 de agosto de 2011

La culpa de la crisis

Para Mariano Rajoy la culpa de la crisis la tiene José Luis Rodríguez Zapatero.
Para José Luis Rodríguez Zapatero la culpa de la crisis la tienen los americanos.
Para los americanos la culpa de la crisis la tiene el politburó del Partido Comunista Chino.
Para el politburó del Partido Comunista Chino la culpa de la crisis la tienen los responsables del FMI.
Para los responsables del FMI la culpa de la crisis la tienen los países pobres.
Para los países pobres la culpa de la crisis la tienen las multinacionales.
Para las multinacionales la culpa de la crisis la tienen Hugo Chávez y Fidel Castro.
Para Hugo Chávez y Fidel Castro la culpa de la crisis la tiene el presidente de los EE. UU.
Para el presidente de los EE. UU. la culpa de la crisis la tiene el ex presidente de los EE. UU.
Para el ex presidente de los EE. UU la culpa de la crisis la tienen los talibanes.
Para los talibanes la culpa de la crisis la tienen los consumidores de cocaína.
Para los consumidores de cocaína la culpa de la crisis la tiene la Interpol.
Para la Interpol la culpa de la crisis la tiene la Unión Europea y, en especial, su presidente, Durao Barroso.
Para la Unión Europea y, en especial, para su presidente, Durao Barroso, la culpa de la crisis la tiene el máximo mandatario de la UEFA, Michel Platini.
Para el máximo mandatario de la UEFA, Michel Platini, la culpa de la crisis la tiene Joaquín Sabina.
Para Joaquín Sabina la culpa de la crisis la tiene Federico Jiménez Losantos.
Para Federico Jiménez Losantos la culpa de la crisis la tienen los defensores de los derechos del pueblo tibetano.
Para los defensores de los derechos del pueblo tibetano la culpa de la crisis la tienen los parados de larga duración.
Para los parados de larga duración la culpa de la crisis la tienen los menores de 25 años.
Para los menores de 25 años la culpa de la crisis la tienen los diputados del grupo mixto.
Para los diputados del grupo mixto la culpa de la crisis la tienen los países productores de petróleo.
Para los países productores de petróleo la culpa de la crisis la tiene el cine español.
Para el cine español la culpa de la crisis la tiene el Estado de Israel.
Para el Estado de Israel la culpa de la crisis la tienen los sindicatos mayoritarios, UGT y CC. OO.
Para los sindicatos mayoritarios, UGT y CC. OO, la culpa de la crisis la tiene el proletariado díscolo.
Para el proletariado díscolo la culpa de la crisis la tiene el diario El País.
Para el diario El País la culpa de la crisis la tienen los cantantes horteras, tipo Alejandro Sanz y David Bisbal.
Para los cantantes horteras, tipo Alejandro Sanz y David Bisbal, la culpa de la crisis la tienen los internautas.
Para los internautas la culpa de la crisis la tiene la SGAE.
Para la SGAE la culpa de la crisis la tiene la familia real.
Para la familia real la culpa de la crisis la tiene el ex marido de la infanta Elena, Jaime de Marichalar.
Para el ex marido de la infanta Elena, Jaime de Marichalar, la culpa de la crisis la tienen los médicos que lo atendieron por urgencias cuando lo del ictus.
Para los médicos que atendieron a Jaime de Maricharlar por urgencias cuando lo del ictus la culpa de la crisis la tienen los que van a las urgencias por cualquier tontería.
Para los que van a las urgencias por cualquier tontería la culpa de la crisis la tienen los productores de comida basura.
Para los productores de comida basura la culpa de la crisis la tienen los que maltratan a sus mujeres.
Para los que maltratan a sus mujeres la culpa de la crisis la tiene el cura que los casó.
Para el cura que los casó la culpa de la crisis la tienen los inmigrantes que ostentan otros creencias distintas a las católicas, apostólicas y romanas.
Para los inmigrantes que ostentan otros creencias distintas a las católicas, apostólicas y romanas la culpa de la crisis la tiene Mariano Rajoy, que no los quiere aquí.
Y vuelta a empezar.

jueves, 18 de agosto de 2011

martes, 16 de agosto de 2011

Concurso de poesía "Serie B"

Durante la celebración de la XXIV Semana Negra de Gijón, LABoral Centro de Arte y Creación Industrial a través de su LABoratorio de la paLABra y en colaboración con la Semana Negra de Gijón y con El Gaviero Ediciones convocaron el Segundo Certamen de Poesía Serie B. La idea de los convocantes era promocionar esos otros géneros poéticos que se mueven fuera de los ambientes más o menos establecidos: ciencia ficción, género negro, western, terror. Aunque no soy de participar en concursos poéticos, decidí enviar un poema. A parte de la cuantía económica, me atraía bastante el hecho de que el premiado tenía que ir un par de días a la Semana Negra de Gijón. Parece ser que se han recibido doscientos poemas. Mi poema, titulado "Jesús, el nazareno", ha sido uno de los cinco finalistas, junto con "The Getaway", de Ramón Bacuñana, "Rubia de bote con pistola", de Isabel Bono, "El universo feliz", de Rafael Valera y "Proceso a carne humana" de Estíbaliz Espinosa, que finalmente ha sido el poema ganador.
Si te apetece leer los poemas, pincha aquí y juzga tu mismo.

domingo, 14 de agosto de 2011

Dos correos electrónicos sobre "El Placer de ver morir a un ángel"

En los últimos días, he recibido dos correos electrónicos, procedentes de dos amigos, a propósito de mi último libro, El placer de ver morir a un ángel. No me resisto a publicarlos en el blog.

1)
He leído tu libro, al menos, 7 u 8 veces en este tiempo. Me ha parecido magnífico aunque breve. Cuando lo termino, me queda la sensación de querer más... Por eso quizá lo inicie de nuevo. Dicen que lo breve, si bueno, dos veces bueno... Echo en falta unas gotas de esperanza, de felicidad, de energía positiva, de encuentro -no de constante búsqueda-… Cualidades tan humanas también, ¿no?

No me parece ni mejor ni peor que libros anteriores. Me gustan todos. Me parece más homogéneo en cuanto a su contenido. Se diría que es un todo. Un relato fragmentado en pequeños poemas. Desde luego no me deja indiferente. Es, para mi gusto, de una exquisita originalidad. Duro y amable a la vez. Denota fuerza y debilidad. Contradicciones, humanidad…

2)
Estimado Rafa:
Hoy que estoy un poco más tranquilo te escribo para darte las gracias.
Hace días que tengo ganas de escribirte, tras leer tu último poemario "El Placer de ver morir a un ángel".
Creo que la poesía es la forma más humana de expresar "eso" que cuesta tanto explicar; algunos lo han llamado alma, otros, emoción, sentimiento... Creo que es simplemente la esencia de lo humano, de lo que nos hace ser con los otros.
He leído con emoción tu libro, como te digo, especialmente esas perlas donde en tres, cuatro o cinco versos bajas al fondo de la soledad y el sufrimiento humano. No (te) haces muchas concesiones a la esperanza, es cierto, pero quizás este sea realmente la esencia de los tiempos en que vivimos. Ángeles, hombres, solitarios... míseros y poderosos... heridos y expulsados a la tierra sin piedad.
Bueno, lo dicho, gracias por expresar tan bien, lo que yo siento...

Gracias a vosotros dos, amigos, de corazón.

jueves, 11 de agosto de 2011

Miedo y asco en Poyales del Hoyo

Lo que ha ocurrido estos días en el pequeño municipio abulense de Poyales del Hoyo me produce un profundo asco. Por más que lo intento, no encuentro otra palabra para describir lo que siento al ver las imágenes de un grupo numeroso de fascistas atacando a las doscientas personas que se habían concentrado para protestar por el atropello que el alcalde del pueblo había perpetrado, unos días antes, contra la tumba de un grupo de mujeres y hombres fusilados durante la guerra civil. Es increíble ver cómo, en esos pueblos de la España profunda, la Ley de la Memoria Histórica, simplemente, no se cumple y los delincuentes campan a sus anchas.
Todo este asunto del enterramiento y las fosas comunes denota que los asesinos y sus descendientes no han perdido la impunidad de la que gozaron durante tanto tiempo. No sólo asesinaron, represaliaron, pisotearon y violaron durante cuatro décadas. Ahora también quieren silenciar la razón con esos comportamientos de matones de patio de colegio, amenazando a la gente con matarles los perros, prenderles fuego a sus viviendas y a sus coches, y en definitiva, hacerles la vida imposible, argumentando que no son del pueblo ni tampoco “buenos españoles”. Y para más inri, liderados por los concejales del Partido Popular. Vivir para ver.
No quiero pensar que esta gentuza representa al Partido Popular. No puede ser cierto. Lo digo sinceramente. Conozco a gente que milita en el PP y ni por asomo son tan cerriles. Los asesores de Mariano Rajoy deberían decirles a estos energúmenos que van haciendo gala de su catolicismo militante, y van a misa y creen en Dios, que en este país a la gente hay que enterrarla en los cementerios, que por cierto, también se llaman camposantos. Por algo será. No me explico cómo pueden ser tan malas personas. No puede ser que los dirigentes de un partido democrático permanezcan impasibles ante estos comportamientos filonazis, ante las amenazas nada veladas, ante las agresiones físicas y la violación del derecho a manifestarse públicamente y a expresarse libremente de la gente.
Ya estoy completamente harto de escuchar el argumento de que hay que olvidarse de los muertos y de la Guerra Civil. No. A los muertos no se les olvida. Ni aquí ni en ningún lugar del mundo. A los muertos se les recuerda. Cada uno a los suyos. Y se les lleva flores al cementerio. Y algunos, los que tienen creencias religiosas, ofrecen misas en su honor para conmemorar su memoria y su recuerdo. Y ya está bien de venir con la monserga de que en los dos bandos se cometieron tropelías. Sí. Así fue. Pero da la casualidad de que los restos de todas las personas de derechas que fueron asesinados descansan en cementerios. Y si aún queda alguien de derechas enterrado en una cuneta, sus familiares tienen todo el derecho del mundo a sacarlo de ahí y darle una sepultura digna. Y yo los apoyo completamente en su reivindicación.
Por último un consejo. Si eres de izquierdas y pasas cerca de Poyales del Hoyo u otros municipios de la zona, ve con cuidado. No se te ocurra detenerte a echar gasolina o a comer en un bar. Allí a los rojos no nos quieren bien. Podrían lincharte. Luego no quieren que los llamen fachas.

martes, 9 de agosto de 2011

Che Guevara

El Che Guevara se delataba, como todos, por los ojos. Recuerdo su mirada limpia, como recién amanecida, esa manera de mirar de los hombres que creen.

Eduardo Galeano

lunes, 8 de agosto de 2011

Memorias de un anarquista cordobés que jamás aprendió a bailar

Ahora que se cumplen 75 años desde que el ejército español, dirigido por un puñado de generales fascistas, se levantó en armas contra el legítimo gobierno de la II República española, es un buen momento para hacer balance de las numerosísimas publicaciones que han visto la luz en los últimos años sobre la contienda civil española, muchas de ellas de marcado carácter local. La gran mayoría de estos libros ha servido para que, todos los que por edad no vivimos los terribles años de la guerra y la posguerra, podamos conocer las durísimas condiciones de vida a las que tuvieron que hacer frente los que la perdieron.
Uno de estos libros es El guerrillero que no pudo bailar: Resistencia anarquista en la posguerra andaluza. Se trata de un libro de memorias publicado en el año 2004 por la editorial Silente en su colección de Memoria Histórica. A cargo de la edición de estas memorias del guerrillero anarquista José Moreno Salazar estuvo el profesor Victoriano Camas Baena, quien también es autor de una “Nota” que sirve para contextualizar, de manera brillante, la historia que se narra en el libro. La obra se completa con un breve prólogo escrito por José Miguel Marinas.
Pero lo verdaderamente importante de esta obra, lo que conmueve hasta el tuétano, lo que atrapa al lector y lo sacude incluso cuando han pasado varios días desde que se acaba su lectura, es, por supuesto, su contenido. En apenas ciento treinta páginas, el autor de estas memorias, el propio guerrillero, nos va contando de una manera amena, muy cercana a la tradición oral, los pormenores de su vida como maquis, en la cárcel, en la clandestinidad e incluso en la transición y la democracia.
Contado en primera persona y en presente (lo que le otorga una gran rapidez narrativa y un estilo cuasi cinematográfico), José nos va desgranando mil y un detalles de una vida entregada a la causa del proletariado, a la defensa de unos derechos, laborales, sociales, en definitiva, humanos, que en aquella época, simplemente, no existían para los pobres. Desde muy joven José se va a entregar en cuerpo y alma, en su pueblo natal, Bujalance, en la provincia de Córdoba, a la defensa férrea de los principios libertarios. En el Ateneo Libertario de su pueblo, entra en contacto con los ambientes ácratas. Ya sabemos que en Bujalance y en otros pueblos de la comarca, las ideas revolucionarias de Bakunin habían echado profundas raíces. Y es en ese mismo Ateneo y en la sede de la CNT del pueblo, donde conoce a los hermanos Rodríguez, Francisco, Juan y Sebastián, tres claros ejemplos de hombres cabales, honestos hasta la médula, valientes, anarquistas hechos de acero, que poco o nada tienen que envidiar a otros revolucionarios de fama mundial como Durruti, Ascaso o García Oliver. Para los hermanos Rodríguez y sus camaradas la guerra no terminó el día uno de abril de 1939, porque su grupo, Los Jubiles, siguieron combatiendo contra el fascismo desde Sierra Morena, hasta que fueron asesinados en los primeros días de enero de 1944, tras ser delatados por un traidor del propio grupo.
No quiero rebelar detalles que puedan estropear la lectura de este libro, ya que se lee de un tirón y como si de una novela de aventuras se tratase, con el añadido que da saber que los hechos que allí se cuentan son tan reales como el aire que respiramos. Muy esclarecedoras son las páginas que explican las palizas en las cárceles y en los cuarteles de la Guardia Civil, las torturas, el hambre sistemática al que se ven arrastrados los luchadores antifranquistas. Después de leer estas memorias, no queda más remedio que reafirmarse en la tesis de que el régimen franquista se sostuvo durante tanto tiempo por el uso sistemático de la fuerza bruta no sólo contra todo aquel que se atreviera a desafiarlo, sino contra todo lo que se moviera.
Un libro altamente recomendado para recordar que hubo un tiempo, no muy lejano, en el que un puñado de hombres y mujeres dieron los mejores años de su vida, los de la juventud (de ahí la referencia al baile en el título), por defender unos ideales en los que creían ciegamente y, por extensión, por defender la libertad de todo un país. No hace falta decir que muchos de ellos pagaron con la propia vida su osadía. José Moreno Salazar fue uno de esos anarquistas que tuvo en vilo al ejército vencedor durante más de cuatro años, aunque él logró sobrevivir. Un hombre extraordinario. Por eso tenemos el deber moral de recordarlo. A él y a todas las mujeres y hombres que fueron como él.

sábado, 6 de agosto de 2011

John Fante: oro en el basurero (IV)

La rabia de vivir

Camino de Los Ángeles es la primera novela de la saga de Arturo Bandini que John Fante escribió pero, paradójicamente, fue la última en ser publicada, ya que no vería la luz hasta 1985, cuando su autor ya había muerto y su esposa, Joyce Fante, encontró el manuscrito entre los papeles de su marido. En 1936, cuando el autor terminó el libro, escribió una carta a su amigo Carey McWilliams en la que afirmaba que la novela, por fin, “está terminada y yo estoy encantado” Después, admitía sin ambages que una parte del contenido de la obra “pondría de punta los pelos del culo de un lobo. Puede que sea demasiado fuerte; quiero decir que carece de “buen gusto”. Pero no me importa.”
Pero a los que sí pareció importarles fue a los directivos de las tres editoriales que rechazaron el manuscrito: Alfred. A Knopf, Vanguard Press y Story Press, argumentando que era “demasiado provocativa” e “indigna de ser publicada”. John Fante sufrió una terrible decepción pues había puesto todas sus esperanzas en su primera novela. Por este motivo, estuvo a punto de quemar el manuscrito, pero por fortuna, se contuvo.
En Camino de Los Ángeles nos encontramos a un Arturo Bandini de dieciocho años. Vive en la pequeña población de San Pedro, el puerto de Los Ángeles, “en una casa de vecindad, al lado de un lugar lleno de filipinos”, con su madre, viuda, y su hermana Mona, una chica dos años menor que él, guapa, más alta que Bandini, con el pelo y los ojos negros, una chica “muy limpia” cuyo máximo deseo es convertirse en monja, aunque su madre se lo impide. Arturo y ella se llevan como “el perro y el gato.” Son los años más terribles de la Gran Depresión que asola los Estados Unidos. Desde el inicio de la novela, Bandini pasa por varios trabajos: cavando zanjas, friegaplatos, dependiente de una tienda de comestibles, ayudante de camionero, etc., pero en ninguno prospera, y siempre acaba abandonándolos por iniciativa propia o siendo despedido por incompetente. Finalmente, por mediación de su tío Frank, ul hermano de su madre que, de vez en cuando, los ayuda con unos dólares, consigue un empleo en una fábrica de conservas. Allí se convertirá en el único americano entre mexicanos, filipinos y japoneses.
Entre trabajo y trabajo, Bandini va a la biblioteca pública y lee los libros de Friedrich Nietzsche, de Oswald Spengler, de Henri Bergson o de Knut Hansum, aunque reconoce abiertamente que lo hace “sin entender ni jota”, pero eso no le importa lo más mínimo, pues disfruta con el “rugiente encadenamiento de palabras que recorría las páginas con sombrío y misterioso estruendo.”
Arturo Bandini sueña con ser escritor y hacerse millonario con la venta masiva de sus obras para, de esta manera, vivir como viven los ricos. Pero su vida no tiene nada que ver con eso. Su vida se reduce a un horrible trabajo en “Industrias Pesqueras Soyo”, a coleccionar revistas de mujeres hermosas y a pelearse con su madre y su hermana. Bandini vive en un mundo completamente irreal que él ha creado a su imagen y semejanza.
Ante este panorama, no es de extrañar que Arturo Bandini diga: “Me odiaba tanto que me senté pensando las peores cosas de mí. Finalmente me sentí tan despreciable que lo único que podía hacer era echarme a dormir.” O esta otra frase: “Por entonces yo estaba dispuesto a suicidarme”.
El Bandini que transita por las páginas de Camino de Los Ángeles es un personaje solitario (“Lo hacía siempre, hablar conmigo mismo en voz alta, murmurando con vehemencia”); emocionalmente inestable, fantasioso y patrañero, machista (“Hay que aniquilar a las mujeres. Aniquilarlas radicalmente”); con ramalazos xenófobos ("cómo yo, un chico blanco, podía estar entre esa masa de ignorantes filipinos y mexicanos"); anti-católico (“Todo el que dé crédito a lo del parto de una virgen y a lo de la resurrección es un completo idiota que tiene convicciones sospechosas”) e intolerante. No es de extrañar que en la década de los treinta esta novela fuese rechazada varias veces y que tuviésemos que esperar hasta los años ochenta para poder leerla. "Es muy cruda, tiene frases que incluso ahora saltan y golpean el pecho", escribió Stephen Cooper, biógrafo de John Fante, sobre esta novela. Y es que, sin ningún tipo de dudas, es una obra que destila rabia en cada una de sus páginas.

jueves, 4 de agosto de 2011

Espejos

El amor


muy al contrario

de lo que ocurre

con los vampiros

o con el odio


sí se refleja

en los espejos.

jueves, 28 de julio de 2011

El arte del hambre

En el ensayo “El arte del hambre”, Paul Auster resumía así la novela de Knut Hamsun: “Un hombre joven llega a una ciudad. No tiene nombre, ni casa, ni trabajo. Ha venido a la ciudad a escribir. Escribe o, mejor dicho, no escribe: se muere de hambre.
La ciudad es Cristianía (Oslo) en el año 1890. El joven deambula por las calles, la ciudad es un laberinto de hambre y todos los días son iguales. Escribe artículos para un periódico local sin que nadie los solicite. Le preocupa el alquiler, sus ropas harapientas, la dificultad de encontrar algo que comer. Sufre, está siempre al borde de la locura, siempre a punto de derrumbarse.
Sin embargo, escribe. De vez en cuando, logra vender un artículo y puede permitirse un respiro en su miseria. Pero está demasiado débil para escribir con regularidad y rara vez consigue acabar los textos que comienza. entre sus obras inconclusas se encuentran un ensayo titulado Crímenes del futuro, un tratado filosófico sobre el libre albedrío, una alegoría basada en un incendio en una librería (donde los libros representan mentes), una obra de teatro ambientada en la Edad Media: El signo de la Cruz. Es un proceso inevitable: debe comer para poder escribir pero si no escribe, no come, y si no puede comer, tampoco puede escribir. No puede escribir.
Escribe. No escribe. Deambula por las calles de la ciudad, habla solo en público, asustando a la gente. Cuando por casualidad consigue algo de dinero, lo regala. Lo echan de la pensión. Come y luego vomita. Vive un breve romance con una joven, un romance que no conduce a ninguna parte y que sólo le depara humillación. Pasa hambre, maldice al mundo, pero no muere. Por fin, sin razón aparente, coge un empleo a bordo de un barco y abandona la ciudad.”

lunes, 25 de julio de 2011

La manipulación mediática y el atentado de Oslo

La noche del viernes, mientras veía el Canal 24 Horas de TVE, me enteré de los terribles sucesos que habían tenido lugar unas horas antes en el centro de la ciudad de Oslo y en la pequeña isla de Utoya, donde las chicas y chicos del Partido Laborista noruego, que pasaban unos días en un campamento de verano donde se reúnen todos los años para debatir y convivir pacíficamente, habían sido tiroteados indiscriminadamente. Un coche bomba había hecho añicos el centro financiero y político de la capital noruega. Los daños materiales eran visibles. Cristales destrozados por todas partes, coches incendiados, paredes derruidas, etc. Pero también víctimas de carne y hueso, seres humanos que han perdido la vida por encontrarse en el momento y el lugar equivocados. Las imágenes que se veían por televisión ponían los pelos de punta. Un paisaje más propio de una zona en conflicto que de una de las ciudades más tranquilas y acogedoras del mundo. En cuanto a los acontecimientos acaecidos en la isla, son más terribles aún que los del centro de la ciudad, ya que hay más de ochenta personas muertas, asesinadas a tiros los más y otros ahogados al intentar huir a nado de una muerte segura. Una carnicería sin sentido.
Mientras veía las noticias, sobre las once de la noche, en el Canal 24 Horas de TVE, me di cuenta de hasta donde puede llegar la manipulación mediática. Estaba claro que a esas horas aún no había información fiable sobre la autoría de la matanza y si la había, los servicios informativos de TVE, como quedó claro después, no la tenían. A las once de la noche empezaron a hablar de un comando yihadista vinculado a Al Qaeda como posibles autores del atentado. Según TVE, el Departamento de Estado norteamericano (cómo no) había comunicado que un grupo musulmán había asumido la autoría de la matanza.
Apagué las noticias y una hora más tarde volvía a conectar la televisión para ver si se sabía algo más. Sobre las doce de la noche más o menos, ya no eran los yihadistas musulmanes los autores del atentado. Ahora se hablaba abiertamente de grupos anti-sistema. En la noticia que repetían una y otra vez en el Canal 24 Horas, se insinuaba que detrás de todo esto, se encontraban grupos de ideología anarquista o de extrema izquierda. Estoy seguro de que esto no es casual ni gratuito. Todos sabemos lo que está ocurriendo en Europa, la ola de privatizaciones, de ultraliberalismo económico, político y sociológico, cercano al fascismo, que nos están imponiendo desde todos los gobiernos de la Unión Europea. Y también sabemos que la única oposición real a esas políticas viene desde esos denominados grupos anti-sistema, principalmente anarquistas y de extrema izquierda, a los que no está nada mal, aprovechando determinadas circunstancias, desprestigiar y emponzoñar.
Me fui a la cama y cuando me levanté por la mañana, la situación había dado un giro de ciento ochenta grados. Ya se había asumido que el autor de la matanza era blanco y rubio, cristiano, declarado islamófobo y ultraderechista. Nada que ver con los yihadistas ni con los grupos de resistencia anti-sistema. La realidad, que es terca como una mula, acabó imponiéndose. Pero la TVE, una vez más, había aprovechado los terribles sucesos para manipular a la audiencia. En vez de limitarse a exponer los hechos objetivos, sin hacer cábalas sobre autorías hasta que no se aclarase la situación, culparon a quienes nada tenían que ver con todo aquello. Y lo peor de todo es que esta no ha sido la primera vez que actúan así ni será la última.

miércoles, 20 de julio de 2011

En la puta calle

Esta mañana, la calle Virgen de Lluc del distrito de Ciudad Lineal de Madrid ha amanecido tomada por los efectivos de los antidisturbios. No es que los servicios de inteligencia hayan descubierto un piso franco de ETA ni que un comando de integristas de AlQaeda se haya establecido en el barrio. No, qué va. No es eso. Los antidisturbios estaban allí porque un gran peligro se acechaba sobre el barrio, sobre la ciudad entera y, ante todo, sobre el sistema capitalista.
Una mujer de 53 años, en paro y con dos hijos, uno de ellos con un grado de minusvalía del 77 por ciento y la otra licenciada en paro, no puede pagar su hipoteca. La entidad bancaria que le hizo el préstamo, la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), esa misma caja que ha suspendido el examen de la Unión Europea y que por tanto va a ser auxiliada con dinero público, ha comprado el piso en la subasta y ahora ha puesto toda la carne en el asador para que esta mujer y sus dos hijas vayan a la puta calle. Un negocio redondo. Le hace el préstamo, le quita el piso, y a seguir cobrando.
Ya hubo un primer intento de desahucio el día 6 de julio, pero gracias al apoyo de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, no se pudo llevar a cabo. Sin embargo, esta mañana, la jueza, María Trinidad Cepa Palanca, ha cambiado de estrategia y ha pedido al Ministerio del Interior, con su flamante nuevo ministro al frente, que se dejen de chorradas y que pongan los medios necesarios para que se ejecute el desahucio, no vaya a ser que cunda el ejemplo y la gente se rebote y aquí no pague ni dios. Así que a las ocho de la mañana el barrio parecía un estado paramilitar debido a la presencia de 12 furgonetas de la Policía y 40 agentes antidisturbios (han leído bien, 12 furgonetas y 40 agentes antidisturbios). El desahucio, por supuesto, ha sido todo un éxito.
María José, que así se llama la mujer, ha salido al balcón de su casa a darles las gracias al grupo de unas 200 personas que se ha concentrado allí para defenderla de la avaricia sin límites de la caja y ha aprovechado para matizar que ella no es morosa sino pobre, algo muy distinto. Y es que los tres miembros de esta familia viven con los 688 euros que recibe el hijo al mes (520 por su discapacidad y 168 por la Ley de Dependencia).
Mientras tanto, en la España de Zapatero y Rubalcaba, los miembros de la clase política, sin distinciones, siguen disfrutando de todos y cada uno de sus privilegios, de sus sueldos galácticos, de sus coches oficiales, de sus mangoneos varios, de sus ropas caras, carísimas y de los restaurantes de lujo, mientras un montón de gente carece de lo básico: comida diaria y un techo digno bajo el que cobijarse. Mientras tanto, en la España de izquierdas del PSOE, los ricos son cada día un poco más ricos, y los pobres, cada día un poco más pobres.

lunes, 18 de julio de 2011

Antonio Orihuela: desterrando la impostura

Mi primer contacto con la obra de Antonio Orihuela (Moguer, Huelva, 1965) fue a través de aquella antología titulada Feroces, que editó DVD cuando el siglo XX agonizaba en su lecho de muerte y de cuya selección se encargó la poeta extremeña Isla Correyero. Por aquella época, yo era aún un poeta inédito que estaba buscando un camino propio. Digo esto porque recuerdo que los poemas de Orihuela incluidos en aquella antología supusieron para mí un shock de los que dejan huella indeleble en el alma. Lo primero que pensé fue que Antonio, sin duda, era un poeta al que había que prestar mucha atención. Y es que en aquel puñado de poemas encontré una mirada única, personal e intransferible. La mirada de un poeta radicalmente comprometido con el ser humano, de una honestidad apabullante, un poeta que se declaraba, sin ambages ni medias tintas, libertario.
Desde aquel primer acercamiento a la obra del poeta onubense, he ido siguiendo su rastro siempre que he tenido ocasión, aquí y allá, en portales de internet, en antologías o a través de sus propios libros, libros como Perros muertos en la carretera, Comiendo tierra, Narración de la llovizna, Aserrando corazones con los ojos, La ciudad de las croquetas congeladas, Tú quién eres tú, Para una poética de las luciérnagas, Durruti en Budilandia o Poemas para el combate, una preciosísima edición de coleccionista editada en Granada por el profesor José Antonio Fortes.
Antonio acaba de publicar un nuevo poemario. Todo el mundo está en otro lugar, que así se titula la obra, ha sido publicada por la editorial tinerfeña Baile del Sol, y recopila la producción poética de Orihuela de los últimos tiempos. Estamos ante una obra extensa (en tamaño, casi trescientas páginas, algo insólito por estos lares para un libro de poemas) e intensa. Y es que Antonio Orihuela es, a día de hoy, y ya es hora de que alguien lo diga en voz alta, el mejor poeta de cuantos pululan por estas tierras ibéricas y, probablemente, uno de los mejores de cuantos escriben en castellano. Y ahí están los versos de este libro para demostrarlo.
En Todo el mundo está en otro lugar Antonio sigue su propio camino, ahondando en esa poesía de la conciencia en la que, junto con otros poetas como David González, Isabel Pérez Montalbán, Enrique Falcón, Eladio Orta o Jorge Riechmann, ha sido englobado. Desde la misma portada del libro (un rebaño de ovejas a las que suponemos viendo la televisión con gafas para ver en tres dimensiones), el poeta de Moguer nos muestra todas sus cartas, sin guardarse nada en la manga. Y es que en estos nuevos poemas, Orihuela continúa el plan que se trazó cuando comenzó a escribir poesía, esto es, plantar cara al capitalismo, en un intento de derribarlo, que él sabe totémico, cuasi imposible, denunciando su juego sucio, sus falacias, sus trucos baratos de feria; o combatir la deshumanización en la que se encuentra sumido el ser humano contemporáneo, desde una postura vital comprometida, aunque no carente de cierto hedonismo, como demuestra en estos versos del poema “El final del cuento”, uno de los más certeros de todo el libro:

Ahora es tiempo de decir que no queremos seguir así,

que queremos trabajar poco, comer bien y follar mucho,

y para esto no necesitamos ni al capitalismo

ni a sus sindicatos

Antonio se mantiene firme en esa guerra feroz, por desigual, que se ha propuesto mantener contra el sistema capitalista y sus secuaces: los políticos, los banqueros, los explotadores de toda condición y pelaje, los maltratadores, los mass media manipuladores y corruptos, los que, en definitiva, están acabando con el planeta Tierra. Y lo hace con su mejores herramientas, el lenguaje y una poesía que toma la forma de largo poema narrativo (“The blank generation”, “Aquí viene la gente de gris”, “Telepizza, el secreto está en la pasta”) o de breve reflexión cercana al haiku (“Porvenir”; “Seguiriya”, “Políticos”). Me gustaría destacar, sobre todo, el lirismo de poemas como “Landó” o “Fervor de ti”, una vertiente esta de la que ya nos fue dejando pistas en otros libros anteriores pero que nunca, como ahora, destacaba de manera tan sobresaliente.
Estoy completamente seguro de que jamás veremos a Antonio Orihuela recogiendo el premio de la Crítica ni el Premio Nacional de Poesía, aunque por méritos literarios ocupe la primera línea de salida. Todos sabemos, o al menos intuimos, cómo funciona el circo. Tampoco creo que le importe mucho. Lo suyo es escribir poesía, de la que araña la piel y se clava por ahí dentro, porque como él mismo dice, lo único importante es que las cosas que escribimos “se extiendan, ayuden a desterrar la impostura y a hacer explotar las máscaras del poder, nos sirvan para perder el miedo y, sobre todo, acompañen a los movimientos sociales en los que estamos para cambiar este mundo injusto. Si valen para eso, misión cumplida.”

jueves, 14 de julio de 2011

Mi último poemario en "Palabras Diversas"

El número 30 de la revista literaria digital Palabras Diversas que dirige Luis E. Prieto y que acaba de ser publicado estos días, se hace eco de la aparición de mi nuevo poemario El placer de ver morir a un ángel (Huerga y Fierro Editores, 2011). En el apartado "Noticias culturales" de la revista aparece una breve semblanza de mi libro, junto a otros contenidos como la concesión al músico canadiense Leonard Cohen del Príncipe de Asturias de las Letras 2011, la reciente muerte del escritor y político Jorge Semprún, o una "Carta abierta en defensa de la poesía escrita en Español". Dejo el enlace por si alguien le apetece darse una vuelta por Palabras Diversas. Os la recomiendo.

http://www.palabrasdiversas.com/palabras/noticias.asp

martes, 12 de julio de 2011

Las mentiras de Rubalcaba

Lo de Alfredo Pérez Rubalcaba no tiene nombre. No sé si considera que la gente es tonta o el tonto es, directamente, él por pensar que los electores van a picar en el anzuelo tan burdo que lanzó el pasado sábado en su discurso en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid. Después de llevar varios años en el gobierno de la nación, primero como Ministro de Interior y más tarde también como Vicepresidente Segundo, va ahora y dice, en un discurso que sonaba ampuloso, falso y embaucador, que sí, que él es el hombre, que precisamente la persona que este país necesita para salir del embrollo en el que andamos metidos es él, porque nadie como él encarna los valores de la socialdemocracia y de la solidaridad y bla, bla, bla. Y todo eso, como si él, durante estos ocho años de gobiernos socialistas capitaneados por Zapatero y subcapitaneados por él mismo (¿o ha sido al revés?), no hubiese tenido la menor responsabilidad. Vivir para ver.
De todas las lindezas que el sábado soltó en el discursito de marras, a mí, supongo que como a la mayoría de los que lo hemos visto en televisión, la que me sorprendió de una manera especial fue esa de que él tiene la receta para acabar con el paro. Hace falta tener la cara dura para decir algo así. Casi cinco millones de parados y ahora resulta que el Vicepresidente del Gobierno de España tiene la receta para acabar con el paro. Y el tío, día sí y día también, departiendo con Zapatero y no se le ha ocurrido contársela. Digo yo que ya podría haberle echado un cable a su jefe y haberle contado cuáles son las medidas necesarias para crear empleo, si tan claro lo tiene.
No obstante, no fue esta la única ocurrencia que el sábado el ya ex Vicepresidente lanzó en su discurso. De esta manera, nos contó que ya tiene ultimado o casi, un programa electoral, y según dijo, va a ser la leche de izquierdoso, tanto que Ángela Merkel y Nicolas Zarkosy, mucho nos tememos, le van a retirar el saludo. Rubalcaba anunció que si llega a ser Presidente del gobierno establecerá un impuesto sobre el patrimonio, para que paguen más lo que más tienen. La medida me parece magnífica. El único problema es que ese impuesto ya existía y su gobierno lo abolió. También anunció su intención de cambiar la ley electoral, porque, resulta evidente, está pensada para que gobiernen siempre los mismos y distorsiona la pluralidad política del estado español. Lástima que durante todos estos años no se le haya ocurrido cambiarla, a pesar de que esa medida es un clamor popular. También hizo una defensa férrea del sistema público de salud (“no voy a acordar nada que debilite nuestro sistema de salud. Y nada es nada.”, argumentó), ese mismo sistema al que ellos no acuden cuando están enfermos, o de la escuela pública, esa misma en la que jamás pondrán un pie ni sus hijos ni sus nietos, porque entre otras cosas, sus leyes la han convertido en una megabasura.
Rubalcaba habló en su discurso de igualdad de oportunidades, de defender “a los que progresan con esfuerzo y no a los que lo hacen engañando y especulando” (esto me suena de algo), de poner freno a los paraísos fiscales, de la solidaridad con los que lo están pasando mal, de la igualdad entre hombres y mujeres, de apoyar a los que pierden su vivienda porque no pueden hacer frente al pago de la hipoteca, de bancos y cajas, de inversión pública, de recortes, de pensiones y, habló, sobre todo, de la firmeza férrea en las convicciones. De todo eso habló Rubalcaba. Lástima que las palabras no sirven para nada. Porque al fin y al cabo lo que cuenta son los hechos. Y los de Rubalcaba, como los del gobierno al que ha pertenecido durante mucho tiempo, han ido en la dirección contraria.

sábado, 9 de julio de 2011

Descuartizado

Lo arrancó con sus manos tímidas.

Lo colocó sobre la piedra de la cocina.

Cogió, después, el cuchillo más afilado

de cuantos tenía a mano.

Con mano firme empezó a cortar.

Pequeños trozos de carne oscura

materia derrotada en descomposición.

Y allí quedó, sobre la piedra inerte,

descuartizado, hecho pedazos,

pobre corazón.

martes, 5 de julio de 2011

El poder de un poema

Walt Whitman, el gran poeta estadounidense, considerado unánimemente el padre de la poesía moderna, escribió un poema titulado “No te detengas”. En ese poema hay unos versos que dicen así:


No dejes de creer que las palabas

y las poesías

si pueden cambiar el mundo.


Somos muchos los que seguimos pensando que estos versos del gran bardo norteamericano siguen siendo absolutamente válidos y que, efectivamente, las palabras y los poemas pueden cambiar el mundo. De hecho, el poder de la poesía es incuestionable. A lo largo de la Historia, han sido numerosos los poetas que, usando la fuerza del poema, han plantado cara a la tiranía, a las situaciones más injustas, pagando cara su osadía, muchas veces, con estancias más o menos prolongadas en cárceles, en campos de concentración e incluso con sus propias vidas.
La lista de poetas asesinados en tiempos de guerra, bajo dictaduras o en períodos históricos convulsos, es tan extensa que daría para varios artículos. Por nombrar sólo a unos pocos, quizás el más famoso de todos ellos sea, sin duda, Federico García Lorca, fusilado por los fascistas españoles en los albores de la Guerra Civil española. También el alicantino Miguel Hernández, muerto en la prisión de Alicante, en la posguerra, cuando se le había conmutado la pena de muerte por una condena a cadena perpetúa.

En la antigua Unión Soviética, bajo el mandato de Stalin, fueron numerosísimos los poetas represaliados. Quizás el más importante de todos ellos sea Osip Mandelstam, quien se atrevió a escribir un poema denunciando las atrocidades cometidas por el mismísimo Stalin. Esta osadía le costó varios años de destierro siberiano, y al final, como no podía ser de otra manera, la muerte en diciembre de 1938 cuando se encontraba preso en Vladivostock. También fueron represaliados otros poetas como Boris Pasternak, Marina Tsvietáieva o Anna Ajmatova.

En la Alemania nazi, los poetas judíos y los opositores al régimen de terror impuesto por Adolf Hitler, fueron brutalmente perseguidos, torturados y, las más de las veces, aniquilados en campos de exterminio. Algunos de los más importantes, fueron los poetas polacos Stanisław Grzesiuk, Stanisław Staszewski o Itzhak Katzenelson, entre otros.

Cuento todo esto a propósito del correo electrónico que recibí el otro día. Me lo enviaba Amnistía Internacional y en el mismo se hacían eco de lo que le está ocurriendo a la poeta de Bahrein, Ayat al-Qarmezi. Ayat tiene 20 añitos y su delito ha sido leer públicamente un poema en la plaza de la Perla de Manama, capital del Estado, en la que se pedían reformas al rey Hamad bin Isa al Khalifa, jefe de Estado de Bahrein. Parece ser que los versos que han ofendido a las autoridades han sido estos:


"Somos la gente que va a matar la humillación y a asesinar la miseria

¿No oye sus llantos? ¿No oye sus gritos?"


Según Malcolm Smart, director del Programa para Oriente medio y el Norte de África de AI, “Ayat al Qarmezi va a ser llevada a juicio por el simple hecho de expresar su opinión abiertamente y de forma pacífica. Su caso representa un ataque vergonzoso y funesto a la libertad de expresión. Deben retirarse los cargos presentados contra ella y debe quedar en libertad de inmediato”.
La poeta se enfrenta a una larga condena por el simple hecho de manifestar su opinión, sin haber cometido delito alguno. Y es que hoy, al igual que en la España fascista, en la Rusia estalinista o en la Alemania Nazi, los tiranos siguen teniendo mucho miedo al poder de las palabras. Y al de los poemas. Hay cosas que nunca cambian.

domingo, 3 de julio de 2011

Camarón

El día 2 de julio de 1992, moría, tras unos meses de enfermedad, a los cuarenta y dos años de edad, la figura más carismática del flamenco contemporáneo, José Monge Cruz, Camarón de la Isla. Unos meses antes, la prensa española se hacía eco de la noticia: el cantaor gaditano padecía una grave neumonía que, a la postre, acabaría con su vida.
Recuerdo que aquel caluroso y ya lejano día de julio, escuché la noticia en Radio3 y, no por esperada, fue menos traumática. Yo había llegado a la música de Camarón, como mucha otra gente de mi generación, a través del grupo sevillano Pata Negra (el grupo de flamenco-blues de los hermanos Raimundo y Rafael Amador) y de Kiko Veneno, autor de algunos de los temas más populares de Camarón, por ejemplo, al archiconocido "Volando voy".
Qué duda cabe de que Camarón fue la figura totémica del mundo del flamenco, influencia confesa de todos los flamencos que han llegado después. Ahí está su discografía para confirmarlo, tanto sus primeros trabajos acompañado por la guitarra siempre magistral de otro gaditano universal, Paco de Lucía, siguiendo la senda de la ortodoxia flamenca, mamada desde la más tierna infancia en la fragua paterna y en la Venta de Vargas, como sus trabajos revolucionarios producidos por otro visionario del arte flamenco, el gran Ricardo Pachón.
En mi modesta opinión, los dos grandes discos de Camarón pertenecen al mismo período histórico, y son, como no podía ser de otra manera, cara y cruz de la misma moneda. En 1978, Camarón se pone a las órdenes de Pachón, y con la ayuda de un puñado de músicos carentes por completo de prejuicios, paren La leyenda del tiempo. Aunque en su contexto histórico, el disco fue un absoluto fracaso comercial, todos los que de una u otra manera participaron en él, han contado siempre que han tenido ocasión, que sabían que estaban haciendo Arte con letras mayúsculas y que aquel disco trascendería aquel momento histórico. Entre los surcos de ese disco, se encuentran todos los ingredientes del flamenco del siglo XXI: desde la fusión natural de músicas diversas, sobre todo jazz y flamenco, a esa pasión por la poesía, en especial la lorquiana. Todo está en este disco sublime: lo antiguo y lo moderno, lo popular y lo culto, lo figurativo y lo impresionista. Absolutamente todo. Para mí, otro de los grandes discos de Camarón también data de esta misma época, aunque fue publicado algunos años más tarde. Se trata de Flamenco vivo, una muestra grabada durante el verano de aquel lejano 1978, por distintos escenarios de la geografía andaluza. Es un disco breve en minutos pero rico en matices y en pasión. Acompañado únicamente por la guitarra de un jovencísimo Tomatito, me atrevería a decir que muy pocos discos de flamenco pueden competir en grandeza con este. En el verano del 78, no había otra voz que se pudiese comparar a la de Camarón, y probablemente ningún otro cantaor gozaba de la sabiduría ancestral y de los recursos técnicos para cantar como lo hacía José Monge. Y ahí quedan las bulerías, las alegrías, los fandangos y los tangos de Flamenco vivo para hacernos una idea de cómo cantaba el maestro por aquellos días. Salvaje, anárquico, impredecible, excepcional. Camarón.