Lo arrancó con sus manos tímidas.
Lo colocó sobre la piedra de la cocina.
Cogió, después, el cuchillo más afilado
de cuantos tenía a mano.
Con mano firme empezó a cortar.
Pequeños trozos de carne oscura
materia derrotada en descomposición.
Y allí quedó, sobre la piedra inerte,
descuartizado, hecho pedazos,
pobre corazón.
Con La rubia del bar, sigue el rescate de la obra de Raúl Núñez
-
Desde “Intermitente”, la línea editorial de Efe Eme dedicada a libros no
musicales, continuamos recuperando la obra de Raúl Núñez. Ahora es el turno
de *...
Hace 7 horas
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