Las que amamantaron a sus hijos
con la leche agria del silencio.
Las que sintieron la tristeza
empapándoles los huesos
y escribieron versos de amor.
Mujeres que creyeron,
cada uno de los días de sus vidas,
las falacias de un Dios rencoroso y malvado.
Las que empuñaron la pistola
y después, cautivas y desarmadas,
lo dieron todo por nada.
Las que cantaron y bailaron
y rieron y gozaron en los días de fiesta.
Las que fueron piadosas y dieron limosna.
Las que se recubrieron la piel cuarteada de la mentira
con la piel azulada de la verdad.
Mujeres que jamás se arrodillaron.
Las que amaron con vehemencia,
febrilmente.
Las que trabajaron de sol a sol
para dar de comer a los suyos
y no sucumbieron a la desolación
del hambre y la pobreza.
Las que miraron a las estrellas en las noches claras,
embriagándose de misterio.
Mujeres que aprendieron a leer después del trabajo.
Las que anduvieron por caminos polvorientos,
sin derramar una lágrima, aferrándose,
con uñas y dientes, a la vida.
Las que plantaron árboles y no recogieron sus frutos.
Las que, a pesar de todo,
jamás renunciaron a sus sueños.
Las que siempre dijeron la verdad.
Mujeres que rompieron las cadenas.
(A la memoria de María Luisa Alberro, camarada y amiga. Siempre estarás en nuestros corazones.)
Con La rubia del bar, sigue el rescate de la obra de Raúl Núñez
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Desde “Intermitente”, la línea editorial de Efe Eme dedicada a libros no
musicales, continuamos recuperando la obra de Raúl Núñez. Ahora es el turno
de *...
Hace 2 horas
Gracias por tu poema en el Dia Internacional de la Mujer,hubo bastantes luchadoras,que gracias a ellas nos abrieron caminos hacia la libertad.MªCarmen Avilés Luque,responsable del Área de la Mujer de I.U y secretaria del Comité Local del P.C.E.Un Saludo
ResponderEliminarGracias por ese hermoso poema, en el que todos reconocemos a tantas mujeres que nos admiraron, nos conmovieron, nos alumbraron el camino. Muchas, la mayoría, anónimas, olvidadas. Pero semilla de un futuro, no sé cuán próximo o cuán lejano aún, en que mujeres y hombres seamos sencilamente, fraternamente, iguales en nuestras diferencias. Distintos, pero pares.
ResponderEliminarUn abrazo.
Isabel Rodríguez