La encontré una tarde de lluvia y poesía,
solitaria, en el bullicio de un bar,
sentada, supuse, ante una taza de té.
Vestía de negro y parecía perdida
buscando el camino de vuelta
entre el humo azul de su último cigarrillo.
Pensé: me gustaría ser su ángel de la guarda.
(Hablando de amor con el cobrador del frac, Editorial Alhulia, 2004)
DOLOR DE PALESTINA
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Ahora viene abril y luego mayo.
Las horas se desdoblan
y el tiempo es más largo.
Se bifurcan los colores
y en el campo,
se abre el amor entre los ár...
Hace 4 horas
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