Las olas empaparon mis botas, mis calcetines, los bajos de mi pantalón. No consiguieron borrar las ganas de verte. Un perro, a lo lejos, empezó a ladrarme. Creo que el hijoputa se reía de mí. Varios autobuses se detuvieron en el paseo marítimo. Se bajaron varios grupos de turistas japoneses, con sus cámaras fotográficas último modelo y/o sus cámaras de vídeo. Ahora soy el chico más triste de las televisiones de Japón. Yo y mis botas mojadas por el agua salada de las olas.
Con La rubia del bar, sigue el rescate de la obra de Raúl Núñez
-
Desde “Intermitente”, la línea editorial de Efe Eme dedicada a libros no
musicales, continuamos recuperando la obra de Raúl Núñez. Ahora es el turno
de *...
Hace 3 horas
"El chico más triste de las televisiones de Japón", me gusta esta frase. Me gusta tu blog, tiene fuerza y belleza, aunque a veces toca aspectos que producen escozor. Me gusta pasear por tu margen izquierda.
ResponderEliminarJavier