miércoles, 17 de septiembre de 2014

Donde habitan mis demonios




Cada letra de tu nombre
es una astilla de plata
que se clava en la piel desesperada
de mi pecho,
y penetra hasta lo más hondo de mí,
hasta el más oscuro
de mis rincones,
ese lugar donde hueso y carne
se entrelazan fuertemente,
ese lugar donde habitan mis demonios,
los que van desnudos por mi casa,
los que permanecen en silencio
en noches silenciosas,
los que apagan la luz
y, agazapados, esperan.
Si tú no estás,
mis días son navajas de afeitar;
mis noches, cucarachas ensangrentadas
que corren por el suelo.

Este poema está incluído en mi libro Hablando de amor con el cobrador del frac, (Salobreña, Granada: Editorial Alhulia, 2004)

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