Esta
tarde me he llevado una pequeña satisfacción, de esas que hacen que uno se
reafirme en sus convicciones y ayudan a que se recarguen las pilas. Había
salido a llevar a mi hija a una fiesta de cumpleaños y después me he acercado a
Artemis, la tienda de camisetas de mi amiga María, para recoger una camiseta que
me había hecho. Cuando he llegado, la tienda estaba aún cerrada y me he sentado
en la puerta a esperar a que llegara María y abriera. Mientras esperaba ha
pasado un chico con su pareja. A este chico lo conozco de encontrarme con él en
algunas presentaciones de libros de las que se hacen en la librería 1616 Books,
de aquí de Salobreña. Al pasar junto a mí, la pareja me ha saludado y ha
seguido su camino. Pero tres o cuatro segundos más tarde, se han vuelto los dos y el chico me ha
dicho que su mujer, que al contrario de lo que ocurre con él, no es lectora compulsiva,
se había leído mi último libro, Un mundo
lleno de canciones de amor espantosas. Entonces la chica me ha comentado que le
había encantado el libro y que le había parecido una obra valiente y necesaria.
Y él, antes de continuar su camino, ha añadido, sonriendo, Rafa, no dejes
nunca de escribir.
Con La rubia del bar, sigue el rescate de la obra de Raúl Núñez
-
Desde “Intermitente”, la línea editorial de Efe Eme dedicada a libros no
musicales, continuamos recuperando la obra de Raúl Núñez. Ahora es el turno
de *...
Hace 16 horas
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