jueves, 26 de junio de 2014

Música y contracultura en España (tercera y última parte)



Enamorado de la moda juvenil. Punk y nueva ola. La movida madrileña

En 1977 un buen puñado de jóvenes, con los pelos de colores, luciendo imperdibles, y al grito de “No future”, toman al asalto las calles de Londres, Nueva York y otras grandes urbes mundiales. Sex Pistols, The Clash, Ramones, The Damned, Siouxie and The Banshees o Joy Division se encargan de poner la banda sonora. En España, tardarán todavía un poco en aparecer los primeros punks, pero cuando lo hacen, irrumpen con fuerza. Kaka de luxe es el nombre del prime grupo punk que surge en España, algo así como el big bang de la música moderna española. No tienen ni puta idea de cómo se toca una guitarra o una batería pero tienen todo el morro del mundo para subirse a un escenario. Por sus filas pasaron gente que más tarde militaría en algunos de los grupos más importantes de la década de los ochenta: Fernando Márquez, El zurdo, en La Mode;  la mexicana Alaska, con  su inseparable Nacho Canut y Carlos Berlanga, en Alaska y los Pegamoides y más tarde en Alaska y Dinarama y Fangoria; o Enrique Sierra, en Radio Futura. Para la posteridad graban un puñado de canciones que suenan horribles pero que son toda una declaración de principios: “Pero que público más tonto tengo”, “Pero me aburro”, “La tentación” o “Rosario/Toca el pito”. En unos meses, empiezan a surgir grupos como setas, en cualquier rincón de la geografía española: en Barcelona, Loquillo y Trogloditas, Los Rebeldes, Los Burros; en Vigo, Siniestro Total, Golpes Bajos y Os Resentidos; en Granada, 091; en Málaga, Danza Invisible; en Valencia, Seguridad Social o PP tan sólo; en Sevilla, Dulce Venganza; y en Madrid, además de los ya citados, Parálisis Permanente, Gabinete Caligari, Derribos Arias, Las Chinas, Nacha Pop, Décima Víctima, Los Pistones, Los Zombies, PVP, Los Coyotes, Los Secretos, Los Nikis, Los Elegantes, Ejecutivos Agresivos, Aviador Dro, Glutamato Ye-Ye o  Mamá son algunas de las bandas más punteras de lo que se dio en llamar La Movida madrileña.    

Rock de la línea del frente. Rock Radical Vasco.

El RRV (Rock Radical Vasco) ha sido, con toda probabilidad, el último gran movimiento contracultural que se ha dado por estas latitudes. Nacido cuando la década de los ochenta ya había echado a andar, (el pistoletazo de salida se dio en 1983, en un concierto multitudinario contra un campo de tiro militar, celebrado en Tudela) en torno a una red de fanzines, radios piratas y lo que en Euzkadi se denomina gaztetxe (que no es otra cosa que un centro juvenil) la mayoría de ellos okupados y autogestionados. Se trata de un movimiento de rock contestatario y visceral, con un fuerte compromiso político, izquierdista y nacionalista. Muchos de estos grupos estaban muy cercanos e incluso militaban activamente en la izquierda abertzale. Entre los grupos más punteros La Polla Records, Kortatu (de sus cenizas surgieron los grandiosos Negu Gorriak y de las de estos, los internacionalistas Brigadistak Sound System, con Fermín Muguruza al frente), Jotakie, Kontuz Hi!, Vulpes, Zarama, Eskorbuto, Hertzainak, Barricada, Potato, RIP, Cicatriz, Tijuana in Blue, Belladona o Tahúres Zurdos, incendiaron las calles del País Vasco con su rock de guitarras afiladas, su reggae tropical, su ska jamaicano, su punk gamberro y su actitud nihilista. Unos cantaban en euskera y otros en castellano pero más o menos, todos se gastaban la misma mala leche. Y todo ello de espaldas a la gran industria musical española, actuando desde la más absoluta independencia, editados, prácticamente todos ellos en el sello pamplonica Soñua, que en euskera significa “a gritos”. Por desgracia para muchos de sus protagonistas, la heroína también corrió como la pólvora y muchos de aquellos jóvenes protagonistas del RRV son, hoy, parte de la leyenda.    
 
Años 90: Cultura del pelotazo y yuppies. El extraño caso de Extremoduro

En la década de los noventa, España entera se convierte a la religión del neoliberalismo, que ya arrasaba en algunos países sudamericanos, como Venezuela o Argentina. La beautiful people toma el poder y ahora el objetivo es hacerse millonario a la mayor brevedad posible. Es lo que se denomina en España “la cultura del pelotazo”. Como señala Jesús Ordovás, se trata de “la filosofía del éxito a cualquier precio impuesta por los ganadores”. En lo musical, el país se convierte en un auténtico erial, con abundancia de grupos clónicos que cantan en inglés (aunque no tengan ni puta idea de inglés) más sosos que la comida de un hospital. De la mayoría de ellos no nos acordamos pero además, ni falta que nos hace.
De lo poco salvable de la década, en cuanto al tema que nos ocupa, están los  Extremoduro, un grupo formado en Plasencia, una pequeña ciudad del norte de Extremadura, en torno al guitarrista, cantante y compositor Roberto Iniesta, que sin ningún tipo de apoyo mediático, funcionando a contracorriente, y con una actitud a medio camino entre el punk y el lumpenproletariat, ha terminado por convertirse en la banda más poderosa de todo el país. Sus directos son arrasadores, sus discos se venden como rosquillas y todo ello de espaldas a la industria discográfica, sin entrevistas, sin concesiones de ningún tipo, simplemente grabando buenos discos y mejores canciones, haciendo en todo momento, literalmente, lo que les sale del ombligo.

Siglo XXI. Rap, hip-hop y otras hierbas
En 1989, se publica el disco colectivo Madrid hip-hop, considerado unánimemente como el embrión de la cultura hip-hop y rap en España. En el disco participaron cuatro grupos: Sindicato del Crimen, DNI, QSC y Estado Crítico. Después vinieron otros muchos, como SFDK, el Club de los Poetas Violentos, 7 notas 7 colores (al frente de los cuales estaba Mucho Muchacho), La Puta Opepe, Solo los Solo, Frank T, La Mala Rodríguez, Violadores de Verso, Chojin, Tote King, La Excepción (con su carismático líder El Langui). Entre todo este mogollón de grupos y MCs, tenemos que destacar a los valencianos Los Chikos del Maíz, un grupo de hip-hop bastante politizado, de tendencias marxistas y anti-fascistas, formado por los MCs Mega y Toni el Sucio y por el DJ Bokah. En sus polémicas letras se habla de temas que no aparecen con frecuencia en las canciones del género, como el terrorismo, la monarquía, o la situación laboral de miles de jóvenes españoles; y Def Con Dos, una banda liderada por César Strawberry, que mezcla rap y rock duro, como un cóctel hispano entre Public Enemy y Beastie Boys, y que llevan  más de dos década lanzando sus proclamas anti-todo rebosantes de humor negro y mala baba. Su último disco se titula España es idiota.

Y esto, y esto, y esto es todo, amigos. Salud y libertad.

(El artículo "Música y contracultura en España" apareció publicado en el número de abril/2014 de la revista mejicana Generación)  

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.