lunes, 12 de mayo de 2014

Participación masiva



Conecto la televisión y a través de ella se cuela en mi comedor el ex ministro Arias Cañete. Se le ve sofocado, sudando a la gota gorda. Mueve, arriba y abajo, como una marioneta, su brazo derecho y, clavando fijamente sus ojos en los míos, de una manera que casi, casi, me da miedo, me pide que el día 25 no falte a la cita, que vaya a votar, que España y Europa me necesitan, porque sin mí, ni España ni Europa serán como deben ser.
Cambio de canal y me encuentro a Elena Valenciano. A esta no se le ve sudada, aunque sí un poco sofocada. Es más sutil en sus movimientos pero su discurso es prácticamente un clon del que unos segundos antes estaba dedicándome el candidato popular. La número dos del partido socialista también piensa que sin mí, sin mi voto, Europa y España no valen una mierda. Así que me pide, qué digo, mucho más que eso, me exhorta, me incita, me persuade para que el domingo de las elecciones no me quede en mi casa leyendo, cocinando o jugando al balón con mi hija. Ya habrá tiempo para eso, me dice con una sonrisa atractiva en los labios. Lo primero, en opinión de Valenciano, es que me acerque hasta mi colegio electoral y cumpla con mi obligación de buen ciudadano, ejerciendo mi derecho al voto. Y luego, una vez que haya votado, que haga lo que me salga de los cojones. Faltaría más.
Cojo el mando a distancia y presiono, al azar, un número. El premio se llama Canal Sur y en la pantalla está la Presidenta de la Junta de Andalucía. La caravana electoral la ha llevado a dar un mitin a Baena, un pueblo de la provincia de Córdoba cercano a donde yo nací. Se hizo famoso este municipio cordobés hace unos años por los tejemanejes de su alcalde socialista, un cacique de los de la vieja escuela. Pero ahora no recuerdo en que quedó todo aquel asunto de la corrupción municipal. Supongo que no pasaría nada, al fin y al cabo, esto es Andalucía, y por extensión España, la tierra de la corrupción y de las corridas de toros. En fin, a lo que voy. Susana Díaz también me pide que vaya a votar el día 25 de mayo. Esta concreta un poco más su mensaje. Me lo pide a mí, pero se lo pide sobre todo a los jóvenes, votad, les dice, votad,  porque sin vuestra participación no se puede construir ni Andalucía —los otros dos no habían hablado de Andalucía— ni por supuesto España o Europa.
Sigo haciendo zapping y una procesión de políticos sigue con la misma cantinela. Cambian las caras. Cambian los partidos. Cambian las ciudades. Cambia el atrezzo. Pero el discurso sigue siendo el mismo. Ahora le toca el turno a Diego Valderas, Vicepresidente de la Junta de Andalucía y hasta hace unos meses Coordinador Andaluz de IU. Pide en un acto electoral que el día 25 de mayo haya una participación masiva en las elecciones.
Busco información y veo que las encuestas más optimistas hablan de una participación en torno al cuarenta por ciento. Es decir, en el mejor de los casos, sólo cuatro de cada diez electores van a ir a votar. El otro sesenta por ciento, por una u otra razón, pasa olímpicamente de las elecciones. Yo estoy en el grupo del sesenta por ciento.  
Los políticos están acojonados ante estos datos. Saben que su chollo es directamente proporcional al número de electores que vayan a votar. Cuanto más alto sea el índice de participación, más se extienden sus redes. Cuanta menos gente vote, más difícil les resultará explicar sus sueldos, sus privilegios, sus magníficas vidas sin dar un palo al agua.
Durante estos días escucharás la cantinela de la participación una y mil veces. Por supuesto eres muy libre de hacer lo que te venga en gana, pero si te paras a pensarlo un momento, verás que votando sólo se consigue perpetuar un sistema que actúa en contra de tus intereses. Y legitimar a una gente que no lo merece.


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