¿Fue verdad o quizá un sueño?
Dime, ¿tus dedos acariciaban,
impunemente, la copa de vino,
mientras mi corazón se precipitaba,
desbocado, hacia el abismo?
Por eso él no es comparable a nosotros
-
el de la moneda del cuarto de leche que compró Jariclia el veintinueve de
abril de mil ochocientos sesenta y tres en Alejandría, antes de dar a luz
a...
Hace 19 horas
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