
A partir de ahí todo es distinto: Tanto Cano como González llegaron a la ciudad para trabajar como corresponsales de sus respectivos periódicos. El primero, en 1998: el segundo en el año 2000. El primero no vivió en directo la caída apocalíptica de las Torres Gemelas: el segundo, aunque estaba en el país, no estaba aquel fatídico 11 de septiembre en la ciudad de Nueva York. Así que tampoco la vivió in situ. El libro de Harkaistz Cano está escrito en primera persona, y cuenta, digamos, sus aventuras y desventuras durante un período más o menos de un año de estancia en Nueva York. Pero sus vivencias se ven salpicadas, aquí y allá, por jugosos datos sobre la gran urbe americana, curiosidades que sorprenden al lector. El libro de Enric González es más, en mi opinión, un tratado sociológico, histórico, deportivo (escrito con mucha amenidad, que nadie se asuste) sobre Nueva York. González, que fue corresponsal allí del diario El País, bucea en la historia de esta ciudad para tratar de comprender por qué es como es en nuestros días. En mi opinión ambos libros se complementan perfectamente y a cualquiera que le interese el tema debería leerlos uno detrás de otro.
Escribe Enric González al comienzo de su libro: “Los libros sobre ciudades suelen ser de dos tipos: embelesadas historias de amor o crónicas de una decepción.” Pues estos dos libros no son ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario. Totalmente recomendables.
Bonita foto.
ResponderEliminarPues, un negativo (de buen rollo) para los maestros y profesores de inglés que se llevaron a Don Juan y las castañas asadas, y nos han traido Hallowen y los caramelos.
Ester
Joder, no podría estar más de acuerdo contigo. La gente es tan borrega que en un futuro no muy lejano se celebrará también por aquí el Día de Acción de Gracias. ¡¡¡¡Odio el puto Halloween de los cojones!!!!
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