Dada la naturaleza frágil, dionisíaca e inconsistente
de este órgano, así como la función vital
para la que fue diseñado en un primer momento,
se recomienda encarecidamente al usuario
ser extremadamente cuidadoso con él.
Bajo ningún concepto debe someterlo
a emociones extremas, ni por supuesto,
a temperaturas demasiado elevadas.
Se aconseja no entregarlo a los primeros ojos
bonitos que se crucen en el camino,
pues ésa es la causa principal de deterioro.
En la medida de lo posible se le dejará puesta
la coraza metálica que lo recubre.
Esto evitará males peores. Por último,
no se olvidará, pase lo que pase,
ponerlo a buen recaudo cada vez
que alguien, con voz dulce y suaves ademanes,
nos lo pida prestado. Nota:
El fabricante no se hace cargo
de los desperfectos derivados
de un mal uso de estas indicaciones.
(Poema incluido en mi libro Desorden)
El don de la divinidad,
-
*El don de la divinidad,*
que me habita como te habita a ti;
da igual en qué forma te disfraces,
te hará valioso y sólo te pedirá
que te vivas co...
Hace 25 minutos
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