lunes, 21 de julio de 2014

El mundo de la cultura alza la voz contra el terrorismo israelí



Como todo el mundo sabe, desde hace unos días, el Estado de Israel, apoyado por sus aliados estadounidenses, y con la complacencia vil y cobarde de los países de la Unión Europea, entre los que se encuentra España, está llevando a cabo una invasión y un ataque sistemático contra el pueblo palestino, principalmente contra la población civil. A estas horas, ya han muerto tantos niños, niñas, mujeres y hombres inocentes que a uno se le revuelven las tripas sólo de pensarlo.
Desde hace unos días, han sido varias las voces de personalidades importantes que han manifestado su rechazo, su repulsa, su asco hacía las políticas belicistas de Israel. Mucha gente ha decidido romper su silencio, sin importarle las consecuencias económicas que sus declaraciones puedan tener sobre sus carreras artísticas. Por suerte, aún quedan artistas e intelectuales para los que el ser humano está antes que el dinero, lo que nos lleva a pensar que aún no está todo perdido.
Entre estas voces a las que me refiero en el párrafo anterior, quiero destacar dos: la de Eddie Vedder y la de Santiago Auserón. El primero es el cantante del grupo de rock Pearl Jam, grupo que nació a principios de la década de los noventa en la ciudad estadounidense de Seattle. Pearl Jam fueron encuadrados, junto a grupos como Nirvana, en lo que se conoció como grunge.  Según informa la revista Efeeme, hace unos días en mitad de un concierto en el Reino Unido, el cantante americano, cabreado y asqueado por la invasión israelí de la Franja de Gaza y por el asesinato indiscriminado de niños y niñas, y personas inocentes, lanzó el siguiente mensaje:
“Es increíble, ¿no? Nos lo estamos pasando tan bien de manera pacífica. Tenemos lo último en tecnología y estamos conectados con nuestros amigos. Todo esto está al alcance de nuestras manos pero, mientras estas cosas positivas están ocurriendo, en un lugar no tan lejano, unos se están echando bombas a los otros. Juro por el puto Dios que hay gente allí fuera que busca una razón para matar, para cruzar fronteras y ocupar tierras que no son suyas. Deberían salir de allí y ocuparse de sus propios putos asuntos. Todos queremos lo mismo: comer, procrear, pintar un cuadro, escuchar música, follar, trabajar, amar, amar y amar. ¿Por qué la gente hace la guerra? Parad esta puta mierda pero ya, ya, ¡Ya! No queremos darles nuestros impuestos para que tiren bombas a niños. Basta ya, pero ¡ya mismo!”.
En cuanto a Santiago Auserón, el que fuera líder de los legendarios Radio Futura y actualmente al frente de Juan Perro, ha publicado en su página de facebook un comunicado en el que expresa su más enérgica repulsa con frases como las que siguen:
“ (…) lo que está sucediendo en Gaza es terrible, no puede ser justificado como reacción defensiva y no debe quedar impune, al menos en nuestro juicio personal, aunque para otra cosa nos hayamos de sentir por desgracia impotentes.
Y continúa de esta guisa:
El Estado de Israel ocupa territorios, incumple los acuerdos internacionales y masacra inocentes impunemente porque goza del beneplácito de las finanzas internacionales, del veto de los Estados Unidos en la ONU y del consentimiento en cadena de sus aliados. (…) Israel fuerza las normas más allá de toda razón porque el propósito de sus dirigentes no es la convivencia, sino la anexión de territorios, la sumisión del enemigo o su exterminio.
Y un poco más adelante se hace la misma pregunta que a lo largo y ancho del mundo, nos hacemos muchos y para la que no encontramos respuesta:
¿Cómo es posible que un pueblo que ha sufrido tantas persecuciones a lo largo de la historia hasta llegar al holocausto carezca de sensibilidad para entender que moralmente no puede acabar con su diáspora a costa del derecho de otro pueblo? ¿Puede servir el estatuto de víctima para legitimar el de verdugo?
Al final de su comunicado, el grandísimo Santiago Auserón hace un llamamiento a todas aquellas personas que anhelan una vida en paz y un lugar en el que las personas puedan convivir unas con otras:
Palestinos e israelitas que odiáis la suciedad de la guerra, marcad ese límite en vuestro corazón, yo lo marco en el mío. El deseo que os transmito como un creyente ciego les parecerá pueril a algunos. Mas que los viejos fariseos se preparen en silencio para rendir sus últimas cuentas, porque sus razones habrán sido vanas y caerán en el olvido. Vuestros hijos, en cambio, derribarán los muros, dibujarán nuevos países sobre la arena, compartirán el agua, las canciones y los libros.
Por otra parte, cada vez son más numerosas las personalidades del mundo de la ciencia, como Stephen Hawking, de la música (Elvis Costello, Roger Waters, Brian Eno, Annie Lennox, Talib Kweli), del cine (Mike Leigh y Ken Loach), de las letras (John Berger, Alice Walker y Adrienne Rich), que han rechazado visitar Israel y piden públicamente a sus colegas de todo el mundo que secunden el boicot contra los intereses económicos y culturales israelíes.
¡¡¡Ojalá y que cunda el ejemplo!!!

domingo, 20 de julio de 2014

Voces del Extremo 2014: Control y Poesía




El próximo miércoles,  23 de julio, comienza en Moguer (Huelva) una nueva edición de Voces del Extremo, el encuentro poético que, como cada año desde hace ya varios lustros, tiene lugar en el pueblo natal de Juan Ramón Jiménez, y que este año durará hasta el sábado, 26 de julio. Voces del Extremo está dirigido por el poeta Antonio Orihuela, y reúne a más de cincuenta poetas, mujeres y hombres, que comparten una misma manera ética y estética de entender el fenómeno poético, este año bajo el concepto de “Control y poesía”. Además de las lecturas poéticas de cada uno de los autores, que tendrán lugar en el patio de la casa natal de Juan Ramón y en el patio de la Peña Flamenca de Moguer, dos sitios chulísimos, también habrá música en vivo, poesía de calle, exposiciones, etc., etc.  Como dice la poeta Marta Navarro, “Una cita  donde la buena poesía y la dignidad se dan la mano”.

MIERCOLES 23 DE JULIO
18’00. Fundación Zenobía y J.R.J
Juan Calle
Luis Vea
Julio Obeso González
Carmen Sánchez
M. Jesús Sánchez Obeso
Esmeralda Sánchez Martín

19’30. Fundación Zenobia y J.R.J.
Inauguración de la Exposición La poesía en la contracultura. Comentada por David Castillo.

20’00. Fundación Zenobia y J.R.J.
Amelia Díaz Benlliure
Eloisa Alba
Julio Fernández
Elena Román
Francisco Fernández Meneses
Rafael Calero

00’30. Peña del Cante Jondo
David Castillo
Antonio Martínez i Ferrer
José Blanco
Santiago Aguaded Landero
Juako Escaso
Daniel Macías Díaz

JUEVES 24 DE JULIO

12’00. Poesía de Calle

13’00. Casa natal de J.R.J.
Eva Hiernaux
Ferran Aisa
José Ángel Garrido
Mar Domínguez
19’00. Fundación Zenobia y J. R. J.
Eladio Méndez
Isabel Méndez
Joaquín Gómez
Alberto Gil-Albert
Bernardo Santos
Pura López Cortés

20’30. Fundación Zenobia y J.R.J.
25 años de Crecida. Lectura de los autores de la colección. Diego G. Mesa

21’00. Fundación Zenobia y J.R.J.
Paco Gómez Nadal
Isabel Bono
Miguel Martínez López
Miriam Palma
Conrado Santamaría
Eladio Orta

00’ 30. Peña del Cante Jondo
María Carvajal
Montserrat Villar
M. Ángeles Pérez López
Carmen Herrera

1’30. Peña del Cante Jondo
César Tamargo Maltrago. La noche multiplicada.
VIERNES 25 DE JULIO
12’00. Poesía de Calle

13’00. Casa natal de J.R.J.
Mercedes Parada
David Trashumante
Idoia Arbillaga
Ruth Mº. Rodríguez López

18’30. Fundación Zenobia y J.R.J.
La alquimia del fuego. Santiago Aguaded
19’00. Fundación Zenobia y J.R.J.
Imagina cuántas palabras. Carolina Martínez y Clemente Bernad
19’30. Fundación Zenobia y J. R. J.
Francisco Carrascal
Biel Vila
Antonio José Royuela García
Begoña Abad

20’30 Fundación Zenobia y J.R.J
Ferdy & Kólera. En  tiempos sin nombres
–hard metal poetry-

21’00. Fundación Zenobia y J.R.J.
Juan Manuel Villalba
José Segovia Martín
José León Acosta
Matías Escalera Cordero
Francisco Fortuny de los Ríos
Felipe Zapico

00’30. Peña del Cante Jondo:
Mohamed Abid
Carlos Avila
Isabel Martín
Marc García Arnau
María de la Vega
Peter Wessel

2’00. Peña del Cante Jondo
Oro molio. José Caraoscura + Mhijea

SÁBADO 26 DE JULIO

12’00. Poesía de Calle

13’00. Casa natal de J.R.J.
Luis Javier Pinar
Uberto Stabile
Antonio Sánchez-Fernández
Alberto Guillén

18’30. Fundación Zenobia y J.R.J.
Encarnación Sánchez Arenas
Jesús Cárdenas Sánchez
Paula Ensenyat
Juan Gabriel Jiménez Cebrián
Lola Andrés
Milagros López

20’00 Fundación Zenobia y J.R.J
Cantar las Voces del Extremo. Niño de Elche

20’30 Fundación Zenobia y J.R.
Alicia Es. Martínez Juan
Isaac Alonso
Inma Luna
Ana Pérez Cañamares

23’00 FIESTA CRECIDA DE LA POESÍA Casa de las Retamas de Eladio Orta en campo de Isla Canela (Ayamonte)
Proyección: La isla de los flamencos de José Manuel Sayago
Presentación de los libros: Las versiones de Eva de Carmen Camacho. Ed. Crecida; y Ridiculum Vitae de Eladio Orta/Amin Gaver. Ed. Amargord
JAM POÉTICA CON TODOS LOS PARTICIPANTES




sábado, 19 de julio de 2014

Él quiere ser un neoliberal



¡Viva el mal! ¡Viva el capital!
La Bruja Avería

Él quiere ser un neoliberal
como Angela Merkell,
como Mario Draghi,
como Christine Lagarde.

Él quiere ser un neoliberal
masturbarse mirando fotos
de la Thatcher, de la Aguirre,
de la Báñez, de la Cospedal.

Él quiere vestir corbatas de seda natural,
trajes hechos a medida,
zapatos italianos de los que valen
dos mil euros el par.

Él quiere pertenecer al Club Bilderberg
y reunirse una vez al año
en lugares exóticos
con multimillonarios a conspirar.

Él sólo aspira a esnifar
coca colombiana de calidad,
conducir  un audi R8
y no dejar de fardar.

Él quiere ser un neoliberal,
salir en los papeles de Bárcenas,
estar en la trama Gúrtel,
ir cada viernes a la audiencia nacional.

Los impuestos que los paguen los demás
¡qué cojones!
a él lo que le pone mogollón
es acogerse a una amnistía fiscal. 

Su verbo favorito es privatizar,
el aire, el agua, la escuela,
la calle, la playa, la salud,
el amor, la poesía, la libertad.

Él siempre aspira a ganar,
codearse con Botín y Florentino,
hacer un donativo de cien mil euros
al PP en la campaña electoral.

Él quiere vivir en un paraíso fiscal,
tener cuentas secretas en Suiza,
ir en verano al campus FAES,
ser muy amigo de Aznar.

Él quiere invitar al rey a cenar, 
dar un golpe de estado en Venezuela,
y compartir con otros neoliberales
las múltiples ventajas de una SICAV.

Él quiere ser presidente de Gas Natural,
pertenecer al consejo de administración de Repsol
y que el gobierno de Rajoy
profundice en la reforma laboral.

Él sólo cree en el Fondo Monetario Internacional.
en el poder de los mercados,
en Milton Friedman y Alan Greespan,
en Ronald Reegan y la guerra imperial.

A él le encanta la austeridad,
(la de los otros, se entiende)
reducir el déficit público y que se cumpla
a rajatabla el pacto de estabilidad.

Él quiere ser un neoliberal,
que lo sepa todo el mundo,
y gritar a los cuatro vientos:
¡Viva el mal! ¡Viva el capital!





viernes, 18 de julio de 2014

Rafael, el Carcelero




El encargado del depósito municipal de presos (la cárcel municipal) durante los meses previos al golpe militar se llama Rafael Romero Leiva. Aunque más que de cárcel hay que hablar de cuartelillo, pues no pasa de ser eso, precisamente, aquel pequeño habitáculo, situado en la calle Pescaderías, a unos metros escasos de la monumental Plaza de la República, donde se ubica el ayuntamiento. Por el puesto que ocupa, evidentemente, en el pueblo se le conoce con el apodo de “el Carcelero”. Tanto Rafael como el resto de su familia, formada por el padre, Antonio, la madre, Manuela, y dos hermanos menores que él, Antonio y Francisco, son personas de  arraigadas convicciones izquierdistas, por lo cual, durante el período que sigue a la Revolución de Octubre, en mil novecientos treinta y cuatro, Rafael, como otros muchos empleados municipales, va a ser depurado. Pierde su trabajo y pasa unos meses deambulando de aquí para allá, viviendo o malviviendo como puede, trabajando en el campo cuando hay faena, o en el molino de aceite donde trabaja su padre. Entre unas cosas y otras, nunca falta un jornal y un pedazo de pan que llevarse a la boca. Ya vendrán tiempos mejores, piensa Rafael, hombre optimista por naturaleza.
Rafael es el compañero sentimental de la hija de un Guardia Civil, Carmela la Gallega, una mujer alta, corpulenta, de buen ver, que suele recogerse el pelo en un moño impecable, y que va ataviada, casi siempre, con un delantal blanco como la leche. Carmela tiene un marcado acento gallego, de ahí el apodo con el que es conocida en el pueblo. Para la gente de Aguilar, la manera de hablar de la mujer, no deja de ser un exotismo sorprendente.
Como ya hemos dicho, el padre de Carmela es un número de la Guardia Civil. Llegó a Andalucía tras el conato revolucionario de mil novecientos treinta y cuatro. La aristocracia andaluza no se sentía segura rodeada de socialistas, anarquistas y comunistas, así que pidió al Ministro de Gobernación que aumentara el número de guardias civiles. Y ya se sabe que los deseos de los aristócratas son órdenes para los Ministros. Así que también en Aguilar, en mil novecientos treinta y seis, la Benemérita es más numerosa.
No deja de ser una ironía del destino que Rafael y Carmela se enamoren locamente desde la primera vez que se vean. El socialista y la hija del guardia civil. Nos da por pensar que las relaciones personales entre suegro y yerno, tal y como están las cosas, no son demasiado fluidas. A las discrepancias políticas hay que añadir el hecho de que Rafael y Carmela no hayan pasado por la vicaría para sellar su unión. Rafael, hombre coherente con sus ideales izquierdistas, cree en el amor libre, o por decirlo de otra manera, piensa que el amor verdadero sólo necesita del beneplácito de los enamorados. El amor no entiende de papeles, ni de curas ni de jueces, dice Rafael cada vez que se le pregunta por el asunto.  El amor es cosa de dos. Todos los demás están de más. Y con esta frase zanja la conversación.
Sin embargo, el padre de Carmela, hombre tradicional, católico apostólico romano, no piensa como él. Así que no ve con buenos ojos que su hija viva en pecado con un revolucionario que va predicando, a quien lo quiera oír, el fin del capitalismo, la libertad religiosa, los derechos de los trabajadores, de las mujeres y otras cosas por el estilo. Desde luego no es lo que él había soñado para su hija Carmela.
Como no hay mal que cien años dure, tras la victoria del Frente Popular en las elecciones generales celebradas el día dieciséis de febrero, Rafael es restituido, de nuevo, en su antiguo puesto. Pero claro, este tipo de soluciones no agradan a todo el mundo. Hay gente que se siente ofendida, que ve en esta restitución un ultraje. Hay gente que piensa, como esto cambie, ve preparándote, cabrón. Y el cambio llega el día dieciocho de julio, con el golpe de estado. Rafael, que de tonto no tiene un pelo, sabe que está en el punto de mira de los facciosos. Él ha sido uno de los que más se han señalado durante los últimos meses. Por este motivo intuye lo que puede pasar si se queda en Aguilar. Además están sus convicciones ideológicas. Porque aún no lo hemos dicho pero Rafael es militante del Partido Socialista Obrero Español. Así que decide, como otros muchos paisanos, esconderse hasta ver por dónde sale el sol. Cae en la cuenta de que en la Huerta del Aceituno, donde trabaja su madre, sirviendo, hay un pozo y piensa que puede ser un lugar seguro. Y allí se mete, en aquel húmedo agujero. Tres días pasa en el agua, tres días con sus tres noches, sin atreverse a salir, sin nada que llevarse a la boca, ni un maldito pedazo de pan duro, salvo agua, mucha agua. Allí, rodeado de oscuridad y humedad, Rafael, que como decimos no ha probado bocado desde que entró en el pozo, empieza a sentir una debilidad que le golpea en las sienes como un martillo pilón, y piensa que tal vez no haya sido una buena idea quedarse en Aguilar, escondido como un murciélago, metido en este pozo, minuto tras minuto, hora tras hora, sintiendo esa rabia que le corroe las entrañas, asqueándose de su propia cobardía. Prefiere mil veces morir a manos de los fascistas a tener que soportar esta espera terrible que lo tiene paralizado. Quizás hubiese sido mucho mejor irse a Espejo o a Castro del Río, piensa para sus adentros, como han hecho otros camaradas, y unirse a las milicias, defender la legalidad republicana, los avances sociales de los últimos meses, aún sabiendo, porque lo sabe, que la República no ha hecho todo lo que debía por los trabajadores, que no ha cumplido con la reforma agraria, por eso hay mucho descontento, por eso hay mucha gente, sobre todo muchos anarquistas, que hablan abiertamente del fin de la República, de la llegada de la Revolución Social. Pero para eso, primero, está convencido Rafael, hay que conseguir, entre todos, que este maldito golpe de estado no prospere. Así que toma la determinación de salir del pozo y escapar del pueblo, lanzarse a la aventura con la intención de defender, como ya ha quedado dicho, la legalidad republicana y con el deseo, en su fuero interno, de que esto no sea más que la enésima intentona golpista y no se alargue más allá de unas jornadas.
Así que sin pensarlo dos veces, sale, y con las alpargatas empapadas, se dirige hacia Castro del Río, donde sabe, de buena tinta, que estará seguro y podrá llevar a buen puerto sus planes. Por el camino, todavía cerca de Aguilar, se cruza con dos paisanas, vecinas a las que conoce bien. Si veis a mi madre y a Carmela, decidles que me habéis visto, que me encuentro bien y que me voy para Castro a unirme a mis camaradas. Decidles que no sufran por mí, que volveré en cuanto las cosas se calmen y que las quiero mucho. A las dos. Algo así debió decirles Rafael a sus vecinas para que se lo transmitieran a su madre y a su mujer. 
Esa va a ser la última vez que alguien vea, en Aguilar de la Frontera, a Rafael Romero Leiva. Ese día Rafael tenía la edad de Cristo. Mientras camina a toda prisa por la carretera polvorienta en busca de la libertad, no puede imaginar, ni por un instante, que en las próximas horas, su padre, su hermano pequeño, Francisco, y la mujer a la que ama, Carmela, van a morir, tiroteados en la puerta del molino, mientras los gritos desgarradores de su madre, espectadora involuntaria del horror, se clavan en los oídos de los asesinos y los maldice eternamente. No puede imaginar, ni por un instante, que los cadáveres de sus seres queridos van a quedar tirados junto a la pocilga de los cochinos, durante varios días, pudriéndose bajo el sol ardiente del verano andaluz, para que el dantesco espectáculo sirva de escarmiento, para que todos vean lo que les puede ocurrir a los rojos y a sus amigos, si no colaboran con los dirigentes de la nueva España. Rafael no puede imaginar, mientras escapa y salva su vida, lo que la vida le tiene reservado a partir de aquel día.

(Este relato, basado en hechos absolutamente reales, está incluido en mi libro El llanto, la sangre, el fuego, publicado en 2012 por la Editorial Alhulia)


#18JYoCondeno la dictadura franquista y recuerdo, en el día en que se cumplen 78 años del golpe de estado, a todas las mujeres y hombres que fueron víctimas de la barbarie fascista.