sábado, 9 de agosto de 2014

Clint Eastwood, Charlie Parker y Sigmund Freud


Llevo varias noches soñando con Clint Eastwood. O mejor dicho, con Harry el Sucio, porque la persona que aparece en estos sueños es precisamente ese personaje. En mi sueño, que más o menos es el mismo cada noche con muy pequeñas variaciones, a Clint Eastwood, o mejor dicho, a Harry el Sucio, se le ve con la cara llena de rasguños, la ropa completamente destrozada, hecho una puta pena, como si acabase de sufrir un atentado y se hubiese escapado por los pelos. Lo siguiente que recuerdo es que en la mano derecha sostiene su inseparable magnum 44 y que está disparando a un disco de vinilo de Charlie Parker que hay encima de una estantería. Entonces hay un primer plano de la pistola y se ve cómo ésta realiza varios disparos seguidos. El disco, al recibir los impactos, cae al suelo y comienza a sangrar. La sangre mana con fuerza, casi a borbotones, como si de una fuente se tratase. Y al final la moqueta del suelo y la propia carpeta del disco de Charlie Parker terminan teñidas de rojo, empapadas en un líquido viscoso y desagradable. 
Me preguntó si mi sueño querrá decir algo. Me pregunto qué conclusiones sacaría el doctor Sigmund Freud de mi sueño.  
(De la serie Diario de un poeta a punto de metamorfosearse)



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