viernes, 6 de febrero de 2015

Víctor Coyote, siempre un par de pasos por delante



Víctor Coyote siempre ha tenido la rara habilidad de ir un par de pasos por delante de todos sus contemporáneos, o mejor dicho, de ser siempre el primero: Víctor fue el primero en este país en hacer punkabilly, ese híbrido bastardo entre el punk y el rock más primitivo, que se inventaron bandas como The Cramps; fue el primer gallego en dar el salto a Madrid, mucho antes que Teo Cardalda, Julián Hernández o Antón Reixa; fue el primero en sumergirse de lleno en los ritmos latinos, creando lo que más tarde se conoció como “rock latino”, mucho antes de que a los Radio Futura se les achacara la paternidad del invento; y fue, como no, el primero, y probablemente el único, que reivindicó el orgullo de pertenecer al tercer mundo. En fin, que si algo ha sido Víctor en la música española, es un pionero. Además de un grandísimo músico, cantante y compositor, Víctor Aparicio Abundancia es también un extraordinario dibujante de cómics y un escritor más que solvente, con un libro de relatos a su espalda, que os recomiendo encarecidamente: Cruce de perras y otros relatos de los 80 (Visual Books, 2006), un conjunto de relatos contados por alguien que sí estuvo allí, y que por tanto, vivió los hechos en sus propias carnes.
Ahora Víctor Coyote acaba de publicar nuevo disco: De pueblo y de río (Eureka Record, 2014). Si las cuentas no me fallan, este hace el número diez de su larga carrera (cinco con las diferentes formaciones del grupo Los Coyotes, y otros cinco en solitario, además de un buen puñado de singles, maxisingles, y varios recopilatorios). Pero para mí, seguidor suyo desde el primer momento y alguien que nunca ha dejado de escucharlo, de comprar sus discos (los tengo todos) y de verlo en directo siempre que he tenido ocasión (hasta en cinco ocasiones), este es un álbum muy especial. Desde que me lo compré hace tres semanas, no ha pasado un solo día sin que lo escuche. Y algunos días me lo he llegado a poner varias veces. Y es que simplemente De pueblo y de río me parece genial. Trece canciones prácticamente desconocidas, de origen diverso y cantadas en varios idiomas (italiano, portugués, griego, castellano e inglés), que Víctor se lleva a su terreno y las interpreta como si las hubiese compuesto todas él mismo. Música popular, del pueblo, cargada de pasión y elegancia.
De la producción se ha encargado otro gallego de pro, Pablo Novoa (Golpes Bajos, Los Ronaldos, Los Enemigos, y un larguísimo etcétera) y tengo que decir que ha hecho un trabajo extraordinario. Todo suena en su sitio, y la verdad es que uno no se imagina estas canciones sonando de otra manera. Se podría decir que este es un disco minimalista, en el sentido etimológico del término. Todo aquí es mínimo, menos las guitarras, que son las dueñas y señoras del disco. Grabado entre Seixas, en Portugal y Córdoba, en Andalucía, De pueblo y de río cuenta con varias colaboraciones que lo hacen más entrañable aún, si eso es posible: el guitarrista Nono García pone su magia flamenca en “El naufragio del Valbanera”; la cantante portuguesa Rita Braga acompaña con su voz de terciopelo, la voz profunda de Víctor en “Havemos de ir a Viana”, y la gran cantante argentina Pía Tedesco, la pone en “Me faltan el río y tú”, una personalísima  versión del “Miss the Mississippi and you”, de Jimmy Rogers. Víctor Coyote se da una vuelta por Brasil, Nueva Orleans, Puerto Rico, Puerto de Santa María, Atenas, o Nápoles, y de cada uno de estos lugares, extrae su más preciado tesoro: la música popular. Y es que todo cabe en el universo Coyote. Desde Buddy Holly a Roberto Carlos, del fado al swing, del rockabilly a la rumba, del bolero al vals, de la cumbia al blues. Todas las músicas de raíz, todas las músicas que nacen del corazón, Y es que De pueblo y de río es un gran catálogo de música popular, eso sí, al más puro estilo Coyote.
Mi canción favorita del disco, en el momento de escribir esto, es “Love letters”, un tema original de Lord Cobra y los Hermanos Duncan, un temazo que Víctor canta con un sentimiento y una pasión que tumban de espaldas. Si eres de los que todavía se emociona con la música, hazte con un ejemplar de este magnífico disco. Y a disfrutar sin complejos.    

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