lunes, 30 de agosto de 2010

Hoy me he despertado temprano

Hoy me he despertado temprano. He soñado contigo. Estamos los dos en una habitación que conozco bien. Una habitación de tu casa, una de la planta baja que da a la calle. Afuera está lloviendo. Es invierno. Deben ser las vacaciones de Navidad. Estamos charlando y escuchando discos. El que suena en mi sueño es un disco de La dama se esconde, uno que se titula Armarios y camas. Debe ser el invierno de 1986, un poco después de que volvieras del servicio militar. A pesar del tiempo transcurrido, en mi sueño te veo con una nitidez que me asombra. Estás muy delgado. Y muy guapo. Llevas el pelo corto, peinado hacia atrás. Ya no te recordaba tan guapo, no me extraña que volvieras locas a las tías. Me estás contando algo, pero sólo capto palabras sueltas, como pompas de jabón que salen de tu boca. Me siento a gusto en tu compañía. No sé cómo explicarlo, pero sé que todo lo que están viendo mis ojos es un sueño, que no es real, que tú y yo no estamos allí, en un día invernal de enero de hace veintitantos años, disfrutando con cada pequeño detalle de la música. Se oye la lluvia cayendo fuerte sobre la acera. Y me despierto. Y trato de recuperar mi sueño, grabar los detalles, asirme a los recuerdos, disfrutar de tu compañía. Esta es la primera vez que sueño contigo desde tu muerte, en el lejanísimo verano de 1986.

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