Cierro los ojos y regreso al
pasado. Es abril de 1994. Estamos los dos en una pequeña sala de Granada. Sobre
un diminuto y destartalado escenario toca una banda. Su nombre es Surfin’
Bichos. Mi mano y la tuya están entrelazadas. El grupo toca la “Oración del
desierto”. Siento cómo te estremeces. Todo está por venir. Madre de Dios, Madre de Dios, reza por mí, Madre de Dios.
DONDE EL AMOR, ALLÍ EL MUNDO de JORGE RIECHMANN (fragmento V)
-
*Escasez y auge de la ultraderecha*
Ahora deberíamos volver al “¿me estás diciendo que sobran mil millones de
negros?” que fue casi nuestro punto d...
Hace 14 horas