viernes, 18 de diciembre de 2015

Cicatriz, hospital y alacranes



Ya todo es cicatriz, hospital y alacranes.
Isabel Pérez Montalbán
Llegaron con el frío.
Los hombres con sus flamantes trajes 
de diseño italiano,
las mujeres con sus vestidos
de color azul marino.
Venían cargados de reformas
de resentimiento
de mala leche.
Toneladas y toneladas de mala leche.
Juraron sus cargos
mirando de frente al crucifijo
con la mano derecha
—no podía ser de otra manera—
sobre la biblia.
Cada viernes se juntaban
para llevar a cabo su maléfico plan.
Un día bajaban los sueldos
o allanaban el camino para el despido libre.
A la semana siguiente
prohibían enfermar, abortar, sonreír.
Así una semana y otra y otra y otra
hasta el infinito y más allá.
Salvaron a los bancos.
Aplastaron a las personas.
Por las calles y colegios
se volvieron a ver niños con hambre
y el frío caló hasta los huesos.
El país como una gran plató
de una película de Roberto Rossellini
donde la tristeza campa a sus anchas
donde el dolor es moneda de cambio
donde ya todo es cicatriz, hospital y alacranes.







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