Desde mi ventana
puedo ver la playa.
El vaivén de las olas
ha dejado sobre la arena húmeda
tres ángeles muertos.
Llevan las alas empapadas
y manchadas de barro.
De las cuencas de sus ojos salen
unos finos hilos
de líquido azulado.
Todo parece casual.
Seguramente,
ésta será la época del año
en que mueren los ángeles.
(El placer de ver morir a un ángel, Huerga y Fierro Editores, 2011)
Con La rubia del bar, sigue el rescate de la obra de Raúl Núñez
-
Desde “Intermitente”, la línea editorial de Efe Eme dedicada a libros no
musicales, continuamos recuperando la obra de Raúl Núñez. Ahora es el turno
de *...
Hace 10 horas
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