domingo, 17 de marzo de 2013

jueves, 14 de marzo de 2013

Quimeras


Bajábamos,
por las mañanas,
caminando
hasta la playa,
que a esas horas
siempre estaba desierta,
me dijo.

Fue el invierno
que llovía a todas horas.

Siempre hablábamos
de comprar un perro
y llamarlo Hemingway,
porque a ella le encantaba
Por quién doblan las campanas
y lo había leído miles de veces.

Pero nunca lo hicimos.

Fue uno más
de nuestros frustrados
proyectos en común.

Una más
de nuestras estúpidas quimeras.

Donde el océano empieza a hacerse blanco hay una isla...

(De Tarareando canciones de Radio Futura)

martes, 12 de marzo de 2013

Atención, por favor...



Atención, por favor, estamos intentando organizar una guerra civil entre españoles, pero nos falta gente. Por favor, todos los interesados en participar en esta conflagración fratricida, que le den su nombre a un guarda. Puede ser una cosa muy divertida si la organizamos bien. Por favor, un poco de colaboración. Adiós.

Pascual, el loco que aparece en la novela Fabulosas narraciones por historias, de Antonio Orejudo.

lunes, 4 de marzo de 2013

Un poco de música, por favor



Dice mi amigo Paco Vallejo que debería escribir más sobre música en mi blog. Según él, y según yo también, escribo poco de música. Así que le voy a hacer caso y hoy voy a hablar de música.
Últimamente me he dado cuenta de que muchos de los músicos y grupos que me han gustado durante mucho tiempo, ya no me tiran tanto. O mejor dicho, sus últimos trabajos no me han gustado tanto.
Empezamos por Tom Waits. Desde hace más de dos décadas, Tom Waits ha sido mi músico favorito. Me gustan todos sus discos sin excepción. Y algunos me parecen simplemente geniales, como Foreign affairs, Swordfishtrombone, Mule Variations, Bone Machine, Frank’s Wild Years, y alguno más. Pero desde un tiempo para acá lo veo un poco oxidado. En sus últimos discos no encuentro la magia que había en los antiguos. En Real gone, por ejemplo, sólo un par de temas que me volvían loco (“The sins of the father” y “Make it rain”) y lo demás se dejaba oír pero no me apasionaba. Y tanto Orphan como Glitter and doom, no me provocaron ni frío ni calor. Con Bad as me tengo que confesar que no lo tengo escuchado lo suficiente, a pesar de que me lo compré en vinilo para disfrutarlo más aún. Pero no acabo de cogerle el punto. Creo que el viejo Tom está en un laberinto del que es complicado salir, y ha llegado a un punto en el que hace las canciones casi por inercia. Y eso en el mundo de la creación, es un mal asunto. Ya veremos qué le depara el futuro.  
Otro artista que ha dejado prácticamente de gustarme es Loquillo. El Loco siempre me ha gustado. Me gustaba su “rocanrol actitud”, como él mismo diría. Pero desde que hizo el disco con los poemas de Luis Alberto de Cuenca le he cogido una ojeriza que no puedo con él. Su último disco, La nave de los locos, me lo compré pero joder, tengo que confesar que no me gusta. Ya sé que en Efeeme y en otros sitios hablan maravillas de él. Pues a mí no me gusta. Sólo me gusta una canción, “Luna sobre Muntjuic”. El resto me parece insulso y superficial. Las canciones de Sabino a estas alturas las veo como de niños chicos, un poco infantiloides. Hay algunos versos en el disco que me dan vergüenza ajena. Con eso lo digo todo. Prefiero cualquier disco de la etapa de Loquillo sin Sabino, incluido Hombres o Tiempos asesinos, que pasan por ser sus peores discos, a este último. Para colmo de males, cuando supe que hacía publicidad de un banco, ya me iba a dar un síncope. No entiendo cómo una persona normal puede aceptar hacer publicidad de cualquier cosa, pero si encima es de un banco, me parece una mierda auténtica. Hay cosas que no se deben hacer ni por dinero.    
Otro que ha dejado prácticamente de gustarme es Jorge Ilegal. Desde que anunció su nuevo proyecto, Jorge Ilegal y los Magníficos, me dio mala espina. Y mis malos presagios se confirmaron cuando tuve ocasión de escucharlo. El primer disco del grupo es una bazofia de tamaño XXL. El segundo es un poco menos malo. Pero claro, que el tipo que compuso “Yo soy quien espía los juegos de los niños”, “Enamorados de Varsovia”, “Regreso al sexo químicamente puro”, “Chicos pálidos para la máquina” y muchas otras obras de arte, ahora malgaste su talento haciendo versiones de Popotitos, Renata y similares, me cabrea sobremanera. Y por dios, que se quiten esos jodidos trajes, que son feísimos. Jorge, por favor, resucita a Los Ilegales, y ponte a grabar un nuevo disco lleno de punk, blues, rocanrol, etc. Que te echamos de menos, copón.
Con Cristian Lliso también me ha pasado algo por el estilo. Cristina ha vuelto a grabar después de un montón de años alejada del mundo de la música. Su voz sigue siendo maravillosa y la música del disco no está mal. Pero si uno se detiene a escuchar atentamente las letras de esas canciones… Como dice mi amiga Isabel Bono, no vamos a pedir a todos los compositores de canciones que sean Antonio Gamoneda, pero coño, lo del disco de Cristina es que tira de espaldas. Parece mentira que esas canciones las haya escrito una mujer de cincuenta tacos. Un poquito de seriedad, por favor.
Para cerrar estas reflexiones me voy a detener en Quique González y José Ignacio Lapido. El nuevo disco de Quique no lo he escuchado aún. Sólo he escuchado una canción de la que no recuerdo ni su nombre. Y eso es precisamente lo malo del asunto. Hace unos años, esperaba sus discos como agua de mayo. Ahora me dejan totalmente indiferente. A lo mejor Delantera mítica es un disco excelente, no lo dudo, pero es que no me apetece ni escucharlo. He llegado a un punto en el que ya me conozco el guión sin haberlo leído. Con todo, este seguro que me lo compro si lo veo a buen precio. Y con José Ignacio Lapido me ocurre más o menos lo mismo. Su último disco, De sombras y sueños, me aburrió (sé que hay gente que va a leer esto y me va a poner en su lista negra para toda la vida). Lo compré pero casi no lo he escuchado. Reconozco que Lapido es un gran escritor de canciones, probablemente uno de los mejores. Pero también lo veo en un callejón sin salida. Opino que todos esos rollos acústicos no le hacen ningún bien más allá de que gane un poco de pasta, a la que también tiene derecho, por supuesto. Creo que los músicos tienen que arriesgar. Y equivocarse. Es el caso de Santiago Auserón. En sus discos hay búsqueda, y hay riesgo, y hay error. Y eso mola. Aunque sean tremendamente imperfectos. Lo que no mola es repetir lo que uno sabe que funciona hasta el infinito y más allá.
En fin, otro día más. Por hoy ya es suficiente.  

martes, 19 de febrero de 2013

Mensajes



A veces
 
nos escribíamos 

mensajes
 
en pequeños trozos 

de papel,
 
me dijo.

 
Los enrollábamos
 
y los metíamos
 
en botellas vacías
 
de cerveza.
 

Y los íbamos
 
dejando por la casa,
 
aquí y allá,
 
esperando que el azar,
 
como el vaivén melódico
 
de las olas,
 
los llevara

hasta nuestras manos.


Te amo,
 
era el mensaje
 
que más se repetía.

 
Quizás mi alma es un frasco vacío, pero mi cuerpo es un río...

 
(De Tarareando canciones de Radio Futura)

sábado, 16 de febrero de 2013

Ella y él



Como Nora y James.
 
Como Bonnie y Clyde.
 
Como Nancy y Sid.
 
Como Julieta y Romeo
 
Como Linda y Hank.
 
Como Tina y Ike.
 
Como Lauren y Humphrey.
 
Como Sarah y Bob.
 
Como Melibea y Calixto.

 
Ella y él.

 
Conozco la física muy bien
y sé que hay cosas que se atraen y otras no...

(De Tarareando canciones de Radio Futura)