domingo, 14 de junio de 2015

Que cunda el ejemplo



Hoy todas las personas que aún albergamos esperanzas estamos de enhorabuena. Este país, desde mayo del año 2010, había sido entregado como botín al voraz e insaciable neoliberalismo internacional. Entre el FMI, el BCE, la UE y otros organismos internacionales que velan por los intereses del capitalismo salvaje, con la inestimable ayuda del PSOE de Zp, primero, y con la del PP de Rajoy, después, han descuartizado el estado de bienestar que tantos y tantos esfuerzos había costado levantar. A día de hoy, en el estado español el estado de bienestar es un ente agónico, a punto de pasar a mejor vida.
Pero como digo, hoy, todas las mujeres y hombres que durante estos años de estafa, estos años de shock neoliberal, estos años en los que el robo y la corrupción han campado a sus anchas, nos hemos opuesto con uñas y dientes al gran desfalco, todos los que hemos salido a las calles del país a defender los derechos laborales, todos los que hemos participado en huelgas generales contra las reformas laborales impulsadas por el PPSOE, los que hemos ido a los desahucios a decir que NO, que a la gente no se la podía echar de sus casas, todas esas mujeres y todos esos hombres, digo, hoy, estamos de enhorabuena. Y es que desde ayer, muchos ayuntamientos de este país, serán dirigidos por personas como tú y como yo, es decir, personas que han estado luchando contra el shock neoliberal. Personas como Ada Colau, como Manuela Carmena, como Joan Ribó, como José María González, como Pedro Santiesteve, como Francisco Guarido, como Dolors Sabater, como Xulio Ferreiro, que dirigirán los ayuntamientos de sus respectivas ciudades. Personas que vienen de sitios distintos pero que caminan hacia el mismo lugar: el bien común de la gente común.    
Por una vez quiero ser optimista y voy a pensar que los próximos meses van a estar llenos de alegrías. Todas estas personas y muchas otras que gobernarán en pequeños ayuntamientos, nos van a dar muchas satisfacciones. Hemos visto —en realidad todo el que ha querido ver, lo ha visto— que sí se puede. Con gente como ellos cualquier cosa es posible. Todas esas milongas que nos habían contado no eran más que burdas mentiras para que un amplio grupo de plutócratas se pegara la gran vida a costa de todos nosotros.
Ya se han anunciado las primeras medidas. Muchos de estos nuevos alcaldes ya han dicho que se bajarán el sueldo. Ayer mismo, el diario británico The Guardian anunciaba una bajada de sueldo de más de ciento cinco mil euros para la regidora del ayuntamiento de la segunda ciudad de España, que pasará de los 140.000 euros al año que cobraba Xabier Trías, su antecesor en el cargo, a los 35.000 euros al año que va a cobrar Ada. Carmena ha anunciado una bajada de un 50 % en su sueldo. Y ha asegurado que viajará en transporte público. El nuevo alcalde de Cádiz, Francisco González, ha anunciado que su sueldo será de 1880 euros, o sea lo que cobraba como profesor de secundaria en la Junta de Andalucía. Joan Ribó, el nuevo alcalde de Valencia, irá al trabajo en bicicleta. Xulio Ferreiro, el alcalde de A Coruña, ha preferido estar esta mañana en un homenaje a la científica María Wonenburger, antes que en un Ofrenda del Antiguo Reino de Galicia al Santísimo Sacramento, celebrada esta mañana en Lugo; Pedro Santiesteve, el alcalde de Zaragoza, ha dejado muy claro que su intención es “dar la vuelta a un modelo social radicalmente injusto que socava la dignidad humana y subvierte los derechos más elementales” y Francisco guarido, el nuevo alcalde de Zamora, nada más tomar posesión de su cargo ha anunciado que su prioridad serán las políticas sociales para favorecer a los que menos tienen. Se trata sólo de gestos pero ¡qué gestos!
Quiero pensar que este es el principio de una nueva forma de hacer las cosas. A partir de ahora  nadie se va a tragar que un alcalde o alcaldesa tiene que cobrar un sueldo estratosférico por hacer un trabajo por el que otro cobra dos mil euros al mes. No es posible que la alcaldesa de mi pueblo, que no llega a los 14.000 habitantes, tenga un sueldo más alto que la alcaldesa de Barcelona. Si ocurre eso, es que algo falla. Y todos sabemos lo que es.  
Y por cierto, no estaría nada mal que la nueva presidenta de la Junta de Andalucía, la socialista Susana Díaz, tomara ejemplo de Ada, de Manuela o de Francisco y recortara su sueldo y el de los demás miembros de su gobierno. A lo mejor así empezamos a respetarlos.   

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