Yo lo haré por los dos. Eso fue lo que dijo aquel hombre. Lo escuché claramente. Fue en el Blue Velvet. Apuraba mi segundo gin-tonic en la barra. Normalmente me siento ante mi primera copa, después llega la segunda, la tercera... En el Blue Velvet suena muy buena música: Charlie Parker, Coltrane, Miles y cada cual va a lo suyo. Por eso me gusta estar allí, perdido en mi laberinto. El tipo tenía pinta de profesor universitario. La chica era atractiva. Piel pálida y cabello oscuro. El contraste producía cierta desazón. Y la frase una curiosidad difícil de saciar.
miércoles, 31 de marzo de 2010
martes, 30 de marzo de 2010
Blue tango
no hemos compartido el café con leche,
las tostadas y el periódico.
No te he visto moverte nerviosamente
por el pasillo, eligiendo algo que ponerte,
ni me has regalado un beso de despedida.
Esta mañana las noticias eran peores
que de costumbre y la temperatura
un poco baja para esta época del año.
Esta mañana la tristeza,
como un okupa silencioso,
se ha instalado a sus anchas
por todos los recovecos de mi casa,
como en un tango de Anibal Troilo,
como en un colegio en los meses de verano,
como en un película española de posguerra.
Me pregunto cómo habrá sido esta mañana para ti.
(De Los poemas del frío, Ediciones Osuna, 2000)
lunes, 29 de marzo de 2010
Mil once
en un telediario de esos
que ponen a las tantas,
comentaron la noticia.
Según la revista Forbes,
en el año dos mil diez,
en este mundo en el que vivimos,
hay mil once personas
cuyas fortunas sobrepasan
los mil millones de dólares.
De hecho,
lo destacable de la noticia
era que la lista había aumentado
en treinta y tres personas
con respecto al año pasado.
Esta mañana
he pasado por el Mercado Municipal
de Motril.
Allí
he visto a una pareja
de raza gitana,
envejecidos prematuramente,
mal vestidos y sucios,
buscando comida
en un gran contenedor de basura,
a las puertas del mercado.
La mujer sostenía en la mano
una lechuga.
A simple vista,
la lechuga parecía comestible,
a pesar de su aspecto,
deslucido y triste.
El hombre sonreía,
sin acabar de creer su propia suerte,
pues ese contenedor
es uno de los lugares más visitados
por los pobres de la ciudad.
Sin embargo,
nada de lo que yo diga o escriba,
tiene la más mínima importancia.
La vida continúa como si tal cosa.
Y no me cabe ninguna duda
de que, el año que viene,
la lista de la revista Forbes
habrá vuelto a aumentar.
Y todos tan contentos.
Sobre todo, los del telediario.
sábado, 27 de marzo de 2010
La poesía es un arma...
la poesía,
Señor Hidalgo,
era un arma
cargada
de futuro.
Hoy,
la poesía,
Señor Hidalgo,
tan sólo
es un arma
cargada
de subvenciones…
…Y mamoneos.
viernes, 26 de marzo de 2010
La mariposa
miércoles, 24 de marzo de 2010
La ministra de defensa
de la ministra
de defensa
era ácrata,
libertario,
anarquista,
que es tanto
como decir
que no creía
en los ejércitos
como herramienta
para solucionar
los conflictos
entre los seres
humanos,
ni en el Estado
como herramienta
para organizar
sus vidas.
El abuelo
de la ministra
de defensa,
como buen
anarquista,
creía en la libertad
del individuo,
y en la autogestión
y la colectivización
como modelo
organizativo social
ideal.
La nieta
del anarquista,
hoy,
es ministra
de defensa
del gobierno
socialista.
Si el anarquista viviera,
y viera a su nieta
al frente
de las Fuerzas Armadas,
y la escuchara
argumentando
a favor de la presencia
de los soldados españoles
en conflictos lejanos
y oscuros
como el de Afganistán,
seguramente,
movería la cabeza
a derecha e izquierda
o viceversa
y murmuraría
para sus adentros,
joder, joder, joder…
lunes, 22 de marzo de 2010
SI esto es un hombre (Primo Levy)
Si esto es un hombre, por qué da a beber a otros hombres el veneno mortal de su copa dorada, por qué cree ciegamente en la estúpida maldad de los dementes, por qué mancha con sus manos de sangre la piel triste de madres e hijas, por qué se ha convertido en un soldado del ejército de las tinieblas.
Yo me pregunto: Si esto es un hombre, por qué mira hacia otro lado y se calla.
sábado, 20 de marzo de 2010
RAWA tiene la palabra
Se trata de darle voz a las que habitualmente están silenciadas y despojadas de su derecho a la libertad de expresión, enrre otros muchos derechos. Así que si tenéis un ratito el martes por la tarde, y os pilla cerca de Granada, ya sabéis, dejaros caer por allí. Cuantos más, mejor. Salud.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Julia Gay en Barcelona
de 1999.
Viajamos en tren hacia Granada.
La radio anuncia la muerte del Poeta.
La poesía es una autopista de peaje.
Algunos días más tarde
leo estos versos suyos
Donde tú no estarías
si una hermosa mañana con música de flores
los dioses no te hubiesen olvidado.
1938, diecisiete de marzo.
Julia vive en Viladrau
pero hoy se encuentra en Barcelona,
donde ha ido a comprar unos regalos
–un libro, un caballo de madera,
quizá unos caramelos–
para la festividad de San José.
Es mediodía de un día
que se despoja poco a poco del invierno,
que se llena de luz mediterránea.
Julia está junto al cine Coliseum,
en el Paseo de Gracia.
Las calles hierven de vida.
A lo lejos se oye el ruido siniestro
de los aviones fascistas,
cada vez más cerca.
De repente, el estruendo mortal
de las bombas asesinas.
Los regalos quedan en el suelo,
teñidos de rojo y tristeza,
y la tarde da paso a la noche
que es oscura y silenciosa y terrible.
Pienso en la mujer, en la madre.
Trato de comprender la angustia del marido,
el miedo del niño,
el odio del poeta.
Pero no lo consigo.
Imagino el último beso de sus labios,
el color de sus ojos
en las tardes de otoño.
Huelo su piel: agua fresca y jabón.
Leo en mi libro
tu figura erguida contra el cielo y la espuma
y anoto al margen
el dolor habita en el rincón más oscuro de la memoria.
Y cierro el libro.
sábado, 13 de marzo de 2010
Crónica de la soledad
que no lleve hasta tu casa,
ni noticia en los diarios
que no hable de mi pesar.
No hay manjar exquisito
que no recuerde tu boca,
ni fantasía inconfesable
en la que nuestros cuerpos
no estén muy juntos.
Sin ti sólo quedan
heridas en las manos,
ojeras en el alma.
(De Hablando de amor con el cobrador del frac, Editorial Alhulia, 2004)
jueves, 11 de marzo de 2010
Las gafas de Dylan
martes, 9 de marzo de 2010
Helados de fresa
lunes, 8 de marzo de 2010
Mujeres
con la leche agria del silencio.
Las que sintieron la tristeza
empapándoles los huesos
y escribieron versos de amor.
Mujeres que creyeron,
cada uno de los días de sus vidas,
las falacias de un Dios rencoroso y malvado.
Las que empuñaron la pistola
y después, cautivas y desarmadas,
lo dieron todo por nada.
Las que cantaron y bailaron
y rieron y gozaron en los días de fiesta.
Las que fueron piadosas y dieron limosna.
Las que se recubrieron la piel cuarteada de la mentira
con la piel azulada de la verdad.
Mujeres que jamás se arrodillaron.
Las que amaron con vehemencia,
febrilmente.
Las que trabajaron de sol a sol
para dar de comer a los suyos
y no sucumbieron a la desolación
del hambre y la pobreza.
Las que miraron a las estrellas en las noches claras,
embriagándose de misterio.
Mujeres que aprendieron a leer después del trabajo.
Las que anduvieron por caminos polvorientos,
sin derramar una lágrima, aferrándose,
con uñas y dientes, a la vida.
Las que plantaron árboles y no recogieron sus frutos.
Las que, a pesar de todo,
jamás renunciaron a sus sueños.
Las que siempre dijeron la verdad.
Mujeres que rompieron las cadenas.
(A la memoria de María Luisa Alberro, camarada y amiga. Siempre estarás en nuestros corazones.)
viernes, 5 de marzo de 2010
Juan Madrid, con alevosía y nocturnidad
Juan Madrid nació en Málaga, allá por 1947, cuando en este país se pasaba mucha hambre y se fusilaba a la gente en las tapias de los cementerios y en las cunetas. Siendo un niño, su familia se va a vivir a Madrid y la influencia de la gran urbe dejará en el futuro novelista una huella indeleble, rastreable en todos y cada uno de sus libros. Realiza estudios de Historia Contemporánea en la Universidad de Salamanca, y durante unos años se dedica a la docencia, pero el poder magnético de las calles de un país en ebullición (no olvidemos que el Dictador estaba a punto de morir de viejo en su cama) lo absorben irremediablemente, empezando a trabajar como reportero en distintos medios periodísticos.
Entretanto, muere el ogro y comienza lo que se ha dado en llamar la Transición, período de cambios, de ilusiones, de sueños, de esperanzas, para la mayoría de los españoles; pérdida de privilegios, para la pequeña minoría que había gobernado con mano de hierro durante cuarenta años. En esta encrucijada histórica se empieza a hablar de la Nueva Novela Policíaca Española (Paco Ignacio Taibo II dixit), esto es, un grupo de jóvenes narradores que, partiendo de la vieja novela tradicional, pero aplicando nuevos parámetros estilísticos —sobre todo, efectos cinematográficos y literarios procedentes de la novela estadounidense y francesa— va a combatir el tedio y el estancamiento al que había llegado la literatura de vanguardia, perdida en un callejón sin salida. En este contexto, aparece Un beso de amigo, la primera novela de Juan Madrid, cuyo protagonista, Antonio Carpintero, alias Toni Romano, se convertirá en uno de los personajes de ficción más importantes de la novela negra escrita en castellano. Toni Romano es un ex policía, duro, descreído, que no duda en usar la violencia cuando hace falta, y preocupado, ante todo, por su propia supervivencia, un habitante más de esa avenida de los sueños marchitos en la que tan bien se desenvuelve el escritor malagueño.
La obra de Juan Madrid se nutre, principalmente, del realismo social americano (Steinbeck, Doss Pasos, Hemingway, Crane, etc.) y de los pesos pesados del género negro, de Hammett a Chandler, de Himes a Cain, de Thompson a Spillane. Pero no hay que olvidar la gran influencia de la tradición literaria hispana. Y es que para Juan Madrid la influencia de escritores como Baroja (sobre todo el de la trilogía de Las Ciudades o La lucha por la vida) o el Aldecoa de Young Sánchez o Con el viento solano, es de suma importancia. A lo largo de una extensa bibliografía que abarca más de 47 títulos, el autor de Días contados (uno de sus momentos cumbres) ha ido modelando un estilo francamente personal, un estilo “seco, cortante, exacto y medido” (Paco Ignacio Taibo II), “donde violencia y ternura se cruzan por las esquinas a ritmo vertiginoso” (Rafael Conte), que “se sustenta en una inteligente compaginación de invención y realidad, una especial capacidad para recrear esos mundos oscuros del delito” (Luis Mateo Díez), y es que, como escribió hace unos años Javier Goñi en el desaparecido Diario 16, “Juan Madrid tiene un oído especial para pasar al lector historias escuchadas al desgaire de sucios bares de mostradores pringosos, donde nunca se pasa suficientemente la gamuza.”
Juan Madrid, un escritor que conoce a la perfección su oficio, que lo lleva a cabo con alevosía y nocturnidad y que, por todo esto, no deja indiferente a nadie. Uno de los grandes.
miércoles, 3 de marzo de 2010
Presentación de Versos de alambre de espino, en Aguilar





El sábado pasado tuvo lugar en la Biblioteca Municipal de Aguilar de la Frontera la presentación de mis Versos de alambre de espino. Aunque no era el primer acto de este tipo en torno a este libro, tengo que decir que para mí fue algo muy especial, por tratarse de mi pueblo, de mis amigas y amigos de toda la vida, de mi familia. Aunque estaba anunciado para las siete y media, concedimos quince minutos de cortesía para que la gente fuese llegando. Conseguimos un lleno absoluto, a pesar de que hacía una tarde para no dar muchas vueltas por la calle. Me reencontré con gente a la que llevaba un montón de tiempo sin ver, lo cual siempre es un placer añadido. A las ocho menos cuarto empezamos.
En la mesa estuvieron, además de yo mismo, Francisco Juan Martín, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Aguilar, con quien comparto amistad desde nuestros tiempos de estudiantes en Granada y que ejerció más o menos de maestro de ceremonias; Diego Igeño, historiador, ensayista, con una magnífica bibliografía a sus espaldas sobre el período de la Dictadura de Primo de Rivera y la II República; y Rafael Quintero, pintor, diseñador, autor de la portada y los dibujos que acompañan los poemas de mi libro. Diego habló de manera detallada sobre mi obra y mi persona. Todo muy clarito y directo. Como a mí me gusta. Y está claro que a los asistentes también les gustó porque así me lo han puesto de manifiesto más de dos. Rafael Quintero habló del libro como objeto artístico. Recordó la figura de algunos importantes diseñadores de portadas del pasado, como Daniel Gil. Fue, según sus propias palabras, “una manera de rendir un humilde homenaje a una gente que tuvo que trabajar en condiciones muy duras, siempre vigilados muy de cerca por la censura franquista.” Después de las palabras de Diego y de Rafa, me tocó a mí leer algunos poemas. Y tras la lectura, firma de ejemplares y charla con la gente que se había acercado por la biblioteca. Quisiera desde aquí dar las gracias a Francisco Toscano, bibliotecario de Aguilar, por su apoyo logístico, por su amabilidad y por ayudarme siempre que se lo he pedido. Pocas personas conozco que se vuelquen tanto con su trabajo. También quisiera agradecer su apoyo a Francisco Juan, a Diego y a Rafa. Y por supuesto, a todas y todos los que se acercaron el sábado hasta la biblioteca. En fin, una tarde magnífica de amistad y poesía.
martes, 2 de marzo de 2010
Dónde está Ángeles

Hoy se cumplen dos años de la desaparición de Ángeles Zurera Cañadillas. El día dos de marzo del año dos mil ocho, hacia las tres de la tarde, un coche se acercó hasta la casa de Ángeles, en Aguilar de la Frontera, en Córdoba, alguien tocó el claxon como advirtiendo de su presencia, y ella, en pijama, sin sus gafas, sin maleta, sin dinero, les dijo a sus hijos que volvía en un momento. Desde entonces nada más se ha vuelto a saber de ella. Nadie la ha vuelto a ver, ni viva ni muerta. Ninguna pista. Ningún rastro. Dos años de búsqueda incesante por parte de sus familiares y amigos, dos años en los que se han repetido las manifestaciones de apoyo reclamando su vuelta, pidiendo a las autoridades que no dejen de buscarla, para que acabe de una vez por todas esta pesadilla que dura ya setecientos días y que para su madre, su padre, su hermano Antonio, su hermana y sus hijos, y para todo el pueblo de Aguilar, dura ya demasiado tiempo. Esta tarde la ciudadanía de Aguilar se volverá a echar a la calle, como lo viene haciendo desde aquel fatídico día, para intentar que el caso no caiga en el olvido, para pedir a las autoridades judiciales, a la Fuerzas de Seguridad del Estado y al Ministerio del Interior que hagan todo cuanto esté en sus manos por encontrar a Ángeles, por esclarecer una desaparición que tiene visos de no haber sido voluntaria. Desde mi Margen Izquierda quiero mandarle un abrazo solidario y fraternal a Antonio Zurera para que sus ánimos no decaigan, para que siga buscando a su hermana con la misma entereza, con la misma dignidad y con las mismas ganas con las que lo ha hecho hasta hoy. Y ojalá que Ángeles aparezca cuanto antes.
jueves, 25 de febrero de 2010
Después de la lluvia
después de la lluvia
de las últimas semanas.
Mi pequeña Adela y yo
hemos bajado hasta el parque.
Había muchos niños
y Adela ha empezado a jugar
mientras se comía
una bolsa de gusanitos.
Yo me he puesto a leer el periódico.
En la sección de “Internacional”
he leído algo que tiene que ver
con unos aviones de la OTAN.
Al parecer, han bombardeado,
por error, objetivos civiles
en Afganistán,
que es lo mismo que decir
(sólo que de una manera
más difícil de entender)
que han muerto veintitantas personas,
entre ellos, siete niños,
que no tenían nada que ver con la historia.
Mientras leo,
me llegan las voces felices de Adela,
las de sus amigos,
y pienso en la suerte
que han tenido estos chavales,
incluida mi hija,
de haber nacido aquí y ahora.
Y pienso en los niños afganos,
pobres criaturas que pagan por pecados
que no han cometido,
niños y niñas (sí, también niñas)
que ya no volverán, jamás,
a jugar en los parques de su país
(aunque no sé si en su país hay parques
donde poder jugar o leer el periódico).
Y pienso en el portavoz de la OTAN,
pidiendo disculpas
por estos “daños colaterales”,
así, entre comillas,
como si el entrecomillado
amortiguara el dolor de las madres
o acaso hiciera que esas vidas rotas
fuesen menos importantes
de lo que son en realidad.
Y me da por pensar que, tal vez,
después de pedir disculpas,
el portavoz de la OTAN
tome a su hija o a su nieta de la mano
y juntos se vayan al parque
(en su país sí que hay parques,
estoy seguro).
Y a lo mejor ella juegue con otras niñas
mientras se come una bolsa de gusanitos,
como hace mi hija en este mismo momento.
Todo eso pienso,
mientras leo la noticia
que, al fin y al cabo,
no es sino un montón de letras
escritas en un papel.
Y si quieres saber la verdad,
no sé ni qué hostias hacer
después de leer la noticia.
miércoles, 24 de febrero de 2010
Escribir un poema
por la autopista,
siempre
hacia el sur.
Las luces rojas y amarillas
de los automóviles
hacían añicos la espesura de la noche
oscura.
Encendiste un cigarrillo.
Dijiste:
Si lo vas a hacer,
abre de par en par
las puertas del poema.
Sólo así puede ser verdad.
Y luego:
Si escribes pistola
has de sentir el frío del metal
en tu piel,
igual que el miedo en tus entrañas
si escribes tormenta.
Sé a qué te refieres —dije yo—.
Es como sentir que tus manos
se mojan al escribir la palabra río.
Porque nada es tan caluroso
como los días de verano
en un poema de Carver.
Porque nada es tan cruel
como la guerra española
en un poema de Alberti.
Porque nada es tan triste
como Lorca
en el amanecer de Nueva York.
Apuraste tu cigarrillo
y me dijiste:
Escribir un poema
es mancharte
los dedos
con el color rojo
de la palabra sangre
o escuchar el sonido melancólico
de la palabra lluvia
repiqueteando en los tejados.
Los versos de tu poema deben
contener todo el universo.
Exactamente así es como es.
Después continuamos en silencio.
Y pensé en los últimos días
cruzando la frontera francesa,
perseguido y derrotado.
abriendo la puerta de un hotel de Turín
decidido a quitarse la vida.
Y pensé
en el viejo Bukowski,
tecleando su máquina de escribir
como si fuese un piano desafinado
en un apartamento solitario
de la ciudad de Los Ángeles.
Y entendí de qué estábamos hablando.
(De Versos de alambre de espino, Editorial Alhulia, 2009)
lunes, 22 de febrero de 2010
Presentación de "Versos de alambre de espino" en Aguilar de la Frontera (Córdoba)
viernes, 19 de febrero de 2010
Un poco de autobombo (II)
Pero vamos a lo que vamos. Resulta que los miembros de este blog han instaurado el Premio Ausias March, para el que ellos consideran el mejor poemario editado durante el año. La votación se lleva a cabo entre todos los libros que hayan recibo durante un determinado período de tiempo. Y la eligen los cinco miembros del blog. La terna del pasado ejercicio estaba formada por 264 libros. Y los premiados han quedado como siguen:
Ganador por unanimidad, es decir, 5 votos: Cuadernos, del poeta recientemente fallecido José María Millares.
Accésit del premio Ausiás March (tres votos): Fámulo, de Francisco Ferrer Lerín y Archivo expiatorio. Poesías completas (1961-2009), de Oscar Hahn.
Finalistas del premio Ausiás March (dos votos): El ave fénix sólo caga canela (y otros poemas), de Ángel Cerviño; Merma, de Benito del Pliego; El camino Ullán, de Eduardo Milán; La marcha de los 150.000.000., de Enrique Falcón y Puerto Rico Digital, de Julia Piera.
A lo que vamos. Uno de estos cinco críticos, en su votación, ha optado por mis Versos de alambre de espino, como uno de los mejores libros de poemas editados en España durante el pasado 2009, lo que no está nada mal. Puede parecer que un único y solitario voto no es nada del otro jueves, pero si tenemos en cuenta que el último poemario de Juan Gelman, el de Rafael Espejo, el de Joan Margarit, el de David González o el de Tomás Segovia, por poner sólo algunos ejemplos de autores de renombre, han obtenido un solo voto, pues qué queréis que os diga, que me parece que está de puta madre. Además hay otros muchos que no han conseguido ni ese solitario voto: Felipe Benítez Reyes, Guillermo Carnero, José Emilio Pacheco, Martínez Lage, Yolanda Castaño, Carlos Marzal y un larguísimo etcétera, por nombrar algunos de los nombres que más cotizan. En fin, no está nada mal para alguien que publica en la más absoluta independencia, apenas sin medios (aunque esto se suple con muchas ganas, ideas frescas, desparpajo y el buen gusto de mi colega Rafael Quintero en todo lo tocante a la parte estética), sin ningún tipo de apoyo institucional, y por encima de todo, algo de lo que estoy ciertamente orgulloso: sin concursos y sin mamoneos. Vamos, que no me llevarán nunca a "La estación azul" de Radio3, ni al programa de Vigorra, pero resulta que los que saben de esto de la poesía, y se atreven a llamar a las cosas por su nombre, me eligen entre los mejores del año. Misterios insondables de la literatura.
jueves, 18 de febrero de 2010
Todo es posible en Granada
Todo este asunto me da que pensar. Por ejemplo, con respecto a la Universidad. No me explico cómo la persona responsable ha podido ser tan cobarde y tan políticamente correcto. La Universidad de Granada tendría que haber mantenido la exposición hasta el último día. No creo que Bayona haya obligado a nadie a ver sus cuadros. Para eso está la libertad individual, para ir o no ir a donde a uno le plazca. A mí (y a mucha gente más, me consta) no me gusta la Semana Santa y no voy a verla. Y no por eso le pido a nadie que la clausuren. Y no me gustan otras muchas cosas, por ejemplo, el Canal Sur. Pero no lo pongo y santas pascuas.
También me da que pensar con respecto al colectivo de intelectuales de este país y de esta ciudad. Me pregunto qué hubieran hecho gente como Muñoz Molina (antiislamista confeso), Elvira Lindo, Fernando Savater, etc., si en vez de Bayona y su Vía Crucis, el amenazado, el atemorizado por la turba ultracatólica y antediluviana, ignorante e irrespetuosa, hubiese sido un artista vasco que se hubiese atrevido a criticar el mundo abertzale o cualquier otro artista que se hubiese atrevido a hacer lo mismo que ha hecho Bayona, pero con el Islám. Dios santo. Eso hubiese sido la hecatombe. Manifiestos a favor de la libertad de expresión, caras de preocupación en los telediarios, la libertad de expresión amenazada por los bárbaros que no atiende a razones, y bla, bla, bla. Pero nadie se atreve a decir nada contra los talibanes católicos, porque claro, esos son nuestros vecinos del quinto, los de la tienda de al lado, o a lo mejor, incluso nuestra propia madre.
No conozco personalmente a Fernando Bayona, pero quiero aprovechar para enviarle un saludo cordial, y decirle que a mí, sus cuadros, me parecen muy interesantes, y que no me ofenden en absoluto, es más, me producen un gran placer estético. No dejes que la intransigencia fascista y retrógrada se imponga sobre tu visión del mundo. Aunque a ellos no les guste. Bastante tenemos que aguantar ya.
miércoles, 17 de febrero de 2010
El número correcto (Microrrelato tecnológico y un pelín surrealista)
- Si buscas unos cuantos polvos divertidos, morbosos, repletos de imaginación, pasión y placer (no necesariamente por este orden), pulsa 2.
- Si buscas tan solo un hombro en el que llorar, pulsa 3.
- Si buscas una amistad a prueba de bombas, larga y duradera, pulsa 4.
- Si buscas una persona que te acompañe para ir de compras, con buen gusto, para que te ayude a elegir los zapatos perfectos, los mejores vaqueros o el complemento ideal, pulsa 5.
- Si buscas la combinación perfecta de todas las opciones anteriores, sentimos decirte que no te podemos ayudar.
Gracias por tu llamada, bip, bip, bip...
martes, 16 de febrero de 2010
El hombre que amaba los perros, de Leonardo Padura
Padura es autor de una extensa bibliografía de novela negra. Creador de Mario Conde (nada que ver con el banquero español, eh) ese policía cuyo deseo principal es convertirse en escritor, protagonista de una serie de novelas altamente recomendables como Adiós Hemingway, La neblina de ayer o Pasado perfecto.
En su última novela, El hombre que amaba los perros, Padura lleva a cabo un finísimo ejercicio de malabarismo literario para narrar tres historias diferentes, que al final, unidas por el hilo invisible de la pasión que tres hombres sienten por los borzois (una raza de galgo) rusos, se acaban convirtiendo en una sola. A saber: los últimos años en la vida de León Trostky, la vida de su asesino, el catalan Ramón Mercader y una tercera historia, la de un escritor cubano repleto de frustración a todos los niveles, Iván, que de manera azarosa, se ve relacionado con un hombre que resulta ser el propio Mercader.
Todas las alabanzas que reciba esta novela son pocas y me quedo corto. Una obra maestra. Está bien documentada, reparte leña a diestro y siniestro, a unos y a otros, y desde el punto de vista lingüístico es impecable, algo que no se puede decir de la mayoría de novelas españolas contemporáneas. En fin, un placer desde la primera hasta la última pagina. Los 22 euros mejor gastados de los últimos meses. Lo único malo que tiene este libro es que después uno no encuentra nada que sea capaz de sustituirlo.
viernes, 12 de febrero de 2010
Grupo salvaje
Los niños son la esperanza del mundo
José Martí
Teníamos once o doce años
y nos reuníamos por las tardes
a jugar en la calle.
Era casi el final del otoño,
cuando los días se acortan
drásticamente y el tiempo
empieza a mudar de piel.
Un perro de raza indefinida,
de color negro y manchas blancas,
y con unos ojos repletos de miedo,
llevaba tres o cuatro días
deambulando por el barrio.
Seguramente había sido abandonado
por sus dueños al irse de vacaciones.
Estaba completamente escuálido.
Lo llamamos y le ofrecimos un pedazo
de bocata de salchichón.
El animal miraba agradecido
mientras engullía la comida.
Le pusimos en el cuello
un trozo de cuerda que alguno
de nosotros había encontrado
tirado en la basura.
Nos fuimos al descampado
que había detrás de las casas,
donde jugábamos al fútbol.
Alguien le dio una patada fuerte,
luego otra y otra y otra y otra más, y muchas más.
El pobre animal no se quejaba.
Bueno, algún quejido, pero poca cosa.
Se notaba que estaba acostumbrado
a que la vida lo maltratase.
Entonces alguno de nosotros,
no importa quien, dijo:
Me cago en la hostia. Es duro el hijoputa.
Y alguien, no importa quien, sugirió
que sería una buena idea ahorcarlo.
Fuimos hasta una de las porterías
y pasamos la cuerda por el palo
que hacía las veces de travesaño.
Creíamos que el palo no resistiría,
que se rompería sin remedio
o que la cuerda se partiría.
Lo colgamos y esperamos allí,
de pie, en absoluto silencio,
con los ojos como platos,
como si aquello fuese la mejor
película de la historia del cine,
hasta que el perro dejó de respirar.
Luego volvimos a nuestras casas.
Hacía un poco de frío
y ya era casi de noche.
Al día siguiente teníamos
que ir a la escuela.jueves, 11 de febrero de 2010
Extraños en un bar
solitaria, en el bullicio de un bar,
sentada, supuse, ante una taza de té.
Vestía de negro y parecía perdida
buscando el camino de vuelta
entre el humo azul de su último cigarrillo.
Pensé: me gustaría ser su ángel de la guarda.
(Hablando de amor con el cobrador del frac, Editorial Alhulia, 2004)
martes, 9 de febrero de 2010
Deseo de ser punk, de Belén Gopegui
lunes, 8 de febrero de 2010
A propósito de Philip Marlowe
sábado, 6 de febrero de 2010
Al trabajo por la oración
viernes, 5 de febrero de 2010
Mi vida
Jorge Manrique
es un río
contaminado
por los vertidos
tóxicos
de tu amor.
Me pregunto
si algún día
irá a dar
a tu mar,
para allí
morir en paz.
(Desorden, 2001)
jueves, 4 de febrero de 2010
miércoles, 3 de febrero de 2010
Ella camina confusa
Se mueve despacio
por una calle
que gira vertiginosa.
Se cruza con gente triste:
otras mujeres,
otros hombres.
Rostros feroces
que no miran
a los ojos.
Ella entra en un bar
y pide un café.
Luego
siente un leve
estremecimiento
en el cruce
de caminos
de su alma,
pues sabe que,
en unos segundos,
empezará a caer
una terrible tormenta
de pétalos muertos.
martes, 2 de febrero de 2010
Un buen negocio
lunes, 1 de febrero de 2010
La banda sonora de una parte de mi vida (III)
2. Shelter from the storm, de Bob Dylan.
3. I'm your man, de Leonard Cohen.
4. The Queen is dead, de The Smith.
5. Berlin, de Lou Reed.
6. Mystery girl, de Roy Orbison.
7. Heartattack and vine, de Tom Waits.
8. The River, de Bruce Springsteen
9. Tonight is the night, de Neil Young.
10. Heroes, de David Bowie.
sábado, 30 de enero de 2010
Sol de invierno
Hoy es sábado. Un sábado de enero normal y corriente, con sus miserias y sus grandezas, pero al mismo tiempo es un día extraordinario. Y lo que lo hace único es el simple hecho de estar ahora, en este preciso instante, aquí, a unos cientos de metros del mar Mediterráneo, respirando esta luz azul y este frío invernal, dejándome acariciar por el sol de invierno, que lo hace todo un poco mejor, o tal vez, un poco menos malo. Y tengo en las manos un libro de Juan Madrid y la música suena en mi cabeza, y es, quizás, por todo esto, que no importa tanto que enero se desangre poco a poco.
viernes, 29 de enero de 2010
La dulce madurez de Bob Dylan
En cuanto a la parte musical, en estos últimos años, el viejo Bob nos ha dejado varios discos memorables, algunos de ellos de lo mejorcito de su producción, a nivel de sus mejores obras de los años sesenta y setenta. Desde el año 1997, fecha en que publicó Time out of mind, aquel fenomenal disco que nos devolvió a un músico en plenitud de sus facultades creativas, hasta 2009, han visto la luz Love & Theft (2001), Modern Times (2006) y Together throu life (2008), tres grandiosos discos con material completamente nuevo, en el que el maestro nos regala toda su sabiduría en forma de canciones repletas de blues, de folk, de rocanrol, de country, y con esas letras rebosantes de imágenes asombrosas y de metáforas imposibles que lo han convertido en el mejor escritor de canciones de la música popular.
Por otra parte, durante estos años, han seguido apareciendo diferentes volúmenes de las Bootleg series, que en la actualidad va por el volumen nº 8. Para quien no lo sepa, esta colección está formada por discos repletos de rarezas, tomas alternativas, conciertos buscados durante años por legiones de fans insaciables o simplemente temas que estaban ocultos en discos imposibles de localizar hoy en día, por lo cual el seguidor de Bob Dylan agradece estos regalos como agua de mayo. Al mismo tiempo, Bob ha seguido con apariciones más o menos breves en películas y componiendo canciones para bandas sonoras originales. Mención aparte merece No Direction Home, el documental dirigido por Martin Scorsese en 2005, en el que durante tres horas y con un montón de material inédito, el director italonamericano nos va desgranando detalles de una carrera que dura ya más de cuatro décadas. Durante todos estos años, Dylan ha continuado con su peculiar programa de radio, donde cada semana, durante sesenta minutos, da a conocer algunas de sus canciones favoritas de todos los tiempos y todos los géneros habidos y por haber. Al mismo tiempo, el autor de “Los tiempos están cambiando” sigue inmerso en su “Never Endind Tour” (“Gira interminable”), siempre novedosa, siempre impredecible, donde se pueden disfrutar conciertos como el que dio en la ciudad de Jaén en el verano de 2008, uno de los mejores conciertos de cuantos ha dado en su extensa carrera musical. Como vemos, Bob Dylan tiene cuerda para rato. Ojalá que para mucho rato.
jueves, 28 de enero de 2010
Un poquito de censura, por favor.
Salud
martes, 26 de enero de 2010
Las últimas cosas
en este inmenso y caótico laberinto...
Las farolas apagadas en la calle,
la vida que pasa sin apenas detenerse,
como un autobús en hora punta.
Y la noche que ruge desesperadamente
a todo aquél que se cruza en su camino.
Los límites se diluyen en el tiempo,
perdida toda esperanza de sobrevivir.
(Desorden, 2001)
viernes, 22 de enero de 2010
Después...
todo fue un espejismo.
El corazón, un puente derruido.
La razón, un callejón sin salida
La vida, una jornada laboral de quince horas.
jueves, 21 de enero de 2010
Antonio Vega: Mis cuatro estaciones, de Juan Bosco
No se trata de una biografía al uso ni de un ensayo sobre la obra de Vega, pero algo de todo esto hay en las hermosas páginas de Mis cuatro estaciones. Un libro rico en anécdotas de todo tipo, sobre todo relacionadas con la época de Nacha Pop y la movida madrileña. Numerosas fotos, algunas de ellas inéditas hasta este momento, y un emotivo prólogo de Basilio Martí, teclista de la banda de acompañamiento de Antonio Vega durante dieciocho años y probablemente la persona que más y mejor lo conocía. Un libro imprescindible para los fans de este gran compositor que, junto a la obra de Álex Fernández de Castro, Nacha Pop: magia y precisión (Editorial Milenio, 2002), y a la de Diego Manrique, titulada simplemente Antonio Vega (SGAE y Luca Editorial, 1993) nos ayudarán a conocer en detalle la obra de uno de los grandes mitos de la música española contemporánea. Totalmente recomendable. A disfrutarlo.
lunes, 18 de enero de 2010
Muerte accidental de un trompetista
El trompetista -cuarenta y dos años, aspecto desaliñado,soltero y sin compromiso- tocaba en un combo de jazz. Como cada tarde a la misma hora, se dirigía al ensayo. Llevaba prisa, por lo que no se detuvo ante el semáforo en rojo. No vio el autobús verde de la empresa municipal de transportes, ni el conductor del autobús -cincuenta y cuatro años, casado, dos hijos, una suegra a la que odia, sólo un año para acabar de pagar la hipoteca- lo vio a él. Ahora, el trompetista yace bocabajo sobre el asfalto rojo y caliente, esperando, ajeno a toda esta historia, a que llegue el juez de guardia -treinta años, número uno de su promoción, traje caro y gestos de triunfador, a punto de casarse con una rubia de bote que prepara oposiciones a notaría- para levantar el cadáver.
domingo, 17 de enero de 2010
viernes, 15 de enero de 2010
Los libros arden bien
Se le ocurrió después de desayunar. Por una asociación de ideas difícil de explicar, se acordó de Pepe Carvalho, aquel detective privado que antes había sido agente de la CIA, comunista y romántico, amante de la gastronomía, gallego y catalán a partes iguales, gran amigo de otro catalán universal, el escritor Manolo Vázquez Montalbán, que en algún que otro libro, había narrado las desventuras de Carvalho por el mundo, que era tanto como decir por el Barrio Chino de Barcelona. Carvalho solía encender las chimeneas prendiéndole fuego a algún libro de los miles que dormían en su biblioteca. Estaba hasta los cojones de libros y había decidido que la mejor utilidad que podían ofrecerle a estas alturas de la vida, era esa, encender el fuego. Así que el hombre pensó que él, que también era un gran amante de los libros, se podría permitir, siquiera una vez en la vida, encender la chimenea valiéndose de algún libro. Lo difícil sería, sin duda, elegir uno.
Primero habría que resolver un tema en absoluto baladí. El género literario. Porque, estaba claro, no era lo mismo quemar una novela, un ensayo, un poemario o un libro de texto. Luego, habría que pensar si el libro elegido sería una traducción o un libro original. Y si era original, ¿en qué idioma? Porque el hombre estaba seguro de que no ardería igual un ejemplar de Ulises, de James Joyce en su idioma original, es decir, en inglés, que un ejemplar de Ulises, de James Joyce en la traducción al castellano de José María Valverde. Eso cualquiera lo sabía.
Estaba el hombre tratando de abrirse camino entre todas estas cuestiones cuando de repente lo vio con toda claridad. Ya lo tenía. Cómo no lo había pensado antes. Había perdido ya unos minutos preciosos dilucidando todas estas cuestiones y el libro estaba allí, en la estantería, esperando a ser devorado por las llamas, diciéndole a gritos, quémame, quémame.
Se levantó del sofá, el desayuno a medias, y se dirigió hasta la biblioteca. Recordaba perfectamente el estante exacto donde estaba el elegido. Allí continuaba desde que tres años antes lo abandonara. Lo había empezado tres veces y tres veces había tenido que dejar de leerlo. No consiguió superar más de cuarenta o cincuenta páginas. Los libros arden mal, del escritor gallego Manuel Rivas, ese era su título, editado por Santillana Ediciones Generales, S. L. en el año 2006. Un libro escrito en gallego pero traducido al castellano por Dolores VIlavedra, aunque la edición que el hombre tenía, la que había comprado y por la cual había pagado en torno a 25 euros, aquella que estaba a punto de ser pasto de las llamas, era del Círculo de Lectores. Sin duda, una buena edición, con tapa dura y sobrecubierta, algunas fotos e ilustraciones, y un bonito diseño. El hombre recordaba que con este libro hizo algo impensable con cualquier otra obra. Algo que jamás antes había hecho. Le concedió tres oportunidades. Incluso sacó otra versión de la Biblioteca Pública pensando que el problema estaba en la edición que él había comprado, en el tipo de letra (garamond) o el tamaño (punto 10). Hasta que no le quedó más remedio que aceptar la triste realidad. No podía con el libro porque era una puta mierda. Así de claro. Era una bazofia pretenciosa y aburrida, escrita sin sentimiento y sin chispa. Pretendía ser un homenaje a la gente de la cultura, sobre todo escritores y editores, durante la II República Española y, en opinión del hombre, no era más que un insulto a la memoria de estos hombres y mujeres, personas que tanto habían hecho por el progreso de este país, muchos de ellos pagando con su propia vida. Aquella gente se merecía algo mejor. La novela, por llamarla de alguna manera, era un subproducto típico de la factoría Alfaguara, la editorial del Grupo Prisa, donde se publicaba la peor literatura en castellano de todos los tiempos. Para colmo el hombre recordaba nítidamente que Los libros arden mal había acaparado premio tras premio aquella temporada. Pero aquello no le sorprendía. Los premios los otorgaban los mismos escritores de Alfaguara, los mismos que escribían sus artículos en El País, y salían en los programas de Canal+ y Cuatro. Como diría Tarantino, no paraban de chuparse las pollas los unos a los otros, aunque luego, a la espalda, se odiaban de una manera vehemente y cuasi enfermiza. Eso lo explicaba todo, porque lo que era la calidad literaria, brillaba por su ausencia. El hombre también recordaba que después de intentar leer este libro, había leído Braille para sordos, de José María Mijangos, y ¡ay!, aquello era harina de otro costal. Este sí que tenía chispa, estilo, clase. Una historia bien contada, mejor estructurada. Una obra genial que pasó completamente desapercibida para la crítica literaria (estas dos palabras juntas le daban ganas de vomitar, pensó) y que, ironías del destino, sólo unos pocos lectores con criterio pudieron degustar.
Así que el hombre abrió la puerta de la estantería, cogió el libro y se fue al salón, donde estaba la chimenea. Arrancó unas cuantas páginas, y las colocó estratégicamente entre los trozos de madera de olivo seca. Luego tomó un mechero entre los dedos y prendió una hoja, luego otras más, y otra más, y otra y otra… Y aquello empezó a arder. Y cuando ya había una llama más o menos esperanzadora, echó a la chimenea el resto del libro. Y este empezó a arder con una gran llama roja, chisporroteante, vivaz. Y el hombre se quedó allí mirando, como un niño, feliz por haber vengado la memoria republicana, pensando que hasta el título era una gran estafa al lector, porque al menos este libro, ardía de puta madre.
jueves, 14 de enero de 2010
Tom Waits. La coz cantante, de Barney Hoskyns
El contenido del libro es apabullante. Un análisis exhaustivo de la obra waitsoniana, disco a disco, tema a tema, aportando anécdotas jugosas sobre las sesiones de grabación, sobre los músicos que participaron en ellas, sobre los métodos de composición, sobre las giras, sobre la relación de Waits con el mundo del cine, ya sea como compositor de bandas sonoras o como actor, sobre Kathleen Brennan, la esposa de Tom, y desde hace veinte años, su mano derecha, sobre sus diferentes pleitos con el mundo de la publicidad, sobre su relación con otros músicos, como Bruce Springteen, Roy Orbison, Bob Dylan, Neil Young, etc. En definitiva, sobre las andanzas de nuestro hombre en cuatro décadas de una de las carreras musicales más personales del mundo del rock.
Sólo le pondría un pero al libro, bueno, más que al libro, a la edición. Y es algo que me viene ocurriendo con casi todos los libros editados por Global Rhythm. Y es lo poco cuidadas que están las traducciones. Esta, concretamente, ha sido realizada por José Serra. Como muestra un botón. En la página 351 se puede leer: “En 1995 el cantante canadiense Holly Cole grabó un disco de versiones muy personales, Temptation, que abarcaba veinte años de la obra de Waits (…)”. El único problema es que Holly Cole es una mujer. Por lo demás, muy bien.
martes, 12 de enero de 2010
Silencio
lunes, 11 de enero de 2010
Mi amor
Tan vibrante
Tan pirado
Tan decimonónico
Tan elíptico
Tan imprevisible
Tan posmoderno
Tan eufórico
Tan psicodélico
Tan pasional
Tan vertiginoso
Tan hiperbólico
Tan terapéutico
Tan shakesperiano
Tan extremoduro
Tan mitológico
Tan ecológico
Tan crepuscular
Tan desmesurado
Tan atávico
Mi amor,
al borde del abismo
viernes, 8 de enero de 2010
Después de ti
¿Una cama muerta?
¿Una herida abierta?
¿Un café frío?
¿El dolor de no tocarte?
¿El placer de recordarte?
¿Un sinfín de tonterías?
¿Drogas que ya no me ayudan?
¿Noches vacías, días inciertos?
¿Tristes canciones de amor?
¿Espejos que recuerdan tu rostro?
Dime, no tengas miedo,
¿Después de ti, qué queda?
jueves, 7 de enero de 2010
La pasión de Juan Madrid por los bares nocturnos

La última novela de Juan Madrid (Málaga, 1947) se titula Bares nocturnos. Aparecida hace tan solo unos meses y simultáneamente a la publicación de un volumen que recoge los Cuentos completos del autor más negro de la literatura española. Bares nocturnos es un libro magnífico y la prueba más evidente de ello es que me lo he devorado en poco más de cuatro horas. Y es que una vez que lo empiezas resulta complicado dejarlo a un lado.
Se podría decir que este libro pertenece a la saga de Toni Carpintero (alias Toni Romano, el personaje fetiche de Juan Madrir y al que ha dedicado varias obras) pero sin ser exactamente una novela protagonizada por Carpintero, aunque su autor le rinde un merecido homenaje dejándolo participar en lo que podríamos llamar (usando una terminología cinematográfica) un cameo. El verdadero protagonista de la novela es Silverio San Juan, el hijo de Juanita San Juan, amiga/amante de Carpintero, al que ya conocimos en otras novelas de la saga, cuando era un niño o más tarde, un adolescente. Silverio se gana la vida en la Agencia de Detectives Draper, donde antaño trabajara el propio Carpintero, dedicado sobre todo, al cobro de morosos. Sin comerlo ni beberlo se ve inmerso en un plan para robar unos diamantes valorados en veinte millones de euros. Por el camino encontramos a ex-militares africanos, monjas y ONGs, y sobre todo un mundo, el de la vida nocturna madrileña, que sucumbe a los cantos de sirena de la modernidad. Bares nocturnos es la crónica de una muerte anunciada, la de un mundo (o tal vez sería mejor hablar de submundo) que vive de noche, en bares oscuros repletos de nicotina, donde la música de Miles, de Coltrane o de Chat Baker es la banda sonora perfecta, y donde tiene todo lugar todo tipo de trapicheos, incluidos los carnales. Un tipo de vida que, nos dice Juan Madrid, ya está en peligro de extinción.
Con su habitual estilo seco, cortante, directo como un puñetazo al estómago y tan descreído, visceral, lacónico y romántico como nos tiene acostumbrados, Juan Madrid hace una foto fija de la sociedad actual, de sus vicios, de sus tejemanejes, de sus corruptelas, de su pasión desaforada por Don Dinero, el único dios verdadero. Es difícil que alguien se aburra con este libro entre las manos. Y el año empieza de puta madre con obras como esta. Lo malo es que el listón se queda muy, muy alto.
martes, 5 de enero de 2010
Mata a la televisión
Escribe en las paredes con pintura roja.
Tatúate en el hombro derecho un verso de Lou Reed.
Compra flores y plántalas en el asfalto.
No dosifiques tus besos, ni tus caricias, ni tus abrazos.
No digas nada en presencia de tu abogado.
No des codazos para llegar más lejos.
Aprende a diferenciar a los buenos de los malos.
Lanza los dados cuando estés preparado.
Coge tus alas y vuela, vuela alto.
Invierte todo tu esfuerzo en ser feliz.
Date una vuelta por tus sueños.
Canta canciones de cuna cuando estés borracho.
Lee libros que aún no se hayan escrito.
Sé siempre tú, no te defraudes.
Ámate por encima de todo.
Y si las cosas se ponen muy feas, no lo dudes:
Mata a la televisión.
domingo, 3 de enero de 2010
Anoche
miércoles, 30 de diciembre de 2009
El nuevo año
domingo, 27 de diciembre de 2009
El cuaderno rojo
sábado, 26 de diciembre de 2009
Algunas noches...
En el pueblo se organizan batidas
y cuadrillas de hombres salen en mi busca,
armados hasta los dientes, para darme caza.
Yo, como una sombra, me oculto entre los árboles.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
martes, 22 de diciembre de 2009
Frío
aquí,
al sur del Sur,
cuando la temperatura
roza los cero
grados centígrados,
y ha llovido todo el día,
me he acordado de ti,
de tus manos cálidas
jugando
en mi espalda,
de tus uñas febriles
dibujando
una serpiente roja
en mi piel,
de tus ojos negros
desnudos
de cintura para arriba,
del olor a fruta fresca
de tu cuerpo,
del sabor adictivo
de tus besos.
Y he arrancado a sudar.
(De Versos de alambre de espino, Editorial Alhulia, 2009)
lunes, 21 de diciembre de 2009
Veinte años con los Simpsons
domingo, 20 de diciembre de 2009
Cuando Patricia Highsmith se llamó Claire Morgan
Durante un tiempo, el libro, cuya primera edición había sido en tapa dura, obtuvo algunas críticas “serias y respetables” pero unas ventas discretas. Sin embargo, un año después, cuando se hizo una edición de bolsillo, las ventas se dispararon, llegando a la nada despreciable cifra de un millón de ejemplares vendidos y se supone que muchos más lectores. La pequeña editorial que lo había lanzado, The Naiad Press, empezó a recibir cientos de cartas dirigidas a Claire Morgan, en las que el público expresaba su sentir hacía la historia de amor entre Therese y Carol. Muchas de estas cartas eran auténticos gritos de desesperación por parte de personas solitarias, atrapadas en pequeñas poblaciones donde ser homosexual o lesbiana era visto como el peor de los castigos.
Treinta y dos años después, es decir, en 1984, El precio de la sal fue reeditada, pero esta vez con un título distinto: Carol. La sorpresa vino cuando, en vez de Claire Morgan, el libro venía firmado por Patricia Highsmith, en ese momento, una escritora consagrada de novela negrocriminal y lesbiana militante. La nueva edición venía precedida por un prólogo de la propia autora, explicando las razones que la llevaron a escribir una novela como Carol y a publicarla bajo pseudónimo. Esa novela está traducida a nuestro idioma (Traducción de Isabel Núñez y José Aguirre), y publicada en la magnífica colección Compactos de Anagrama (nº 144). Y es altamente recomendable.
sábado, 19 de diciembre de 2009
He llegado...
jueves, 17 de diciembre de 2009
Las olas
lunes, 14 de diciembre de 2009
Todo el infortunio....
viernes, 11 de diciembre de 2009
Dirección prohibida
jueves, 10 de diciembre de 2009
Autostop
mientras conducía, despacio, hacia el trabajo,
he visto a una chica despampanante
que hacía autostop en el arcén.
Era alta,
una gran melena oscura y rizada caía sobre su espalda,
ojos negros, brillantes como estrellas fugaces,
largas piernas enfundadas en medias de malla,
cuerpo de estatua griega.
Perfección geométrica.
Al pasar junto a ella
no he podido evitar detenerme.
He abierto la puerta derecha de mi coche
y he puesto la mejor de mis sonrisas.
Le he preguntado a dónde se dirigía
y después la he invitado a subir.
Ella
se ha sentado en el asiento del acompañante
y mirándome a los ojos se ha presentado:
Hola, me llamo Tristeza. Eso ha dicho.
Bienvenida a mi mundo, Tristeza, he contestado,
sosteniéndole la mirada.
Y nos hemos ido juntos.
martes, 8 de diciembre de 2009
El hombre luce una inquietante sonrisa (II)
domingo, 6 de diciembre de 2009
sábado, 5 de diciembre de 2009
Tres deseos
Un beso de tus labios.
Un beso de tu lengua.
Después,
sólo humo,
humo gris
que se desvanece en la tarde.
viernes, 4 de diciembre de 2009
Presentación en Córdoba de "Versos de alambre de espino"
El próximo vienes, 11 de diciembre de 2009, tendrá lugar la presentación de mis Versos de alambre de espino, en la ciudad de Córdoba. El sitio elegido es el "Espacio social y cultural al borde", que está en la calle Conde de Cárdenas, 3. Empezaremos sobre las ocho de la tarde y la presentación correrá a cargo de mi amiga Emiliana Rubio. Después nos tomaremos unas cervecillas o una copilla de vino. Ya sabes, si te pilla por Córdoba y te interesa la poesía o simplemente te apetece pasarte por allí, estás invitada o invitado, tanto da.jueves, 3 de diciembre de 2009
Reseña de Versos de alambre de espino en el diario Granada Hoy
Radiografías de temporada
Rafael Calero presenta 'Versos de alambre de espino', donde reconoce la devoción explícita a Lorca, Pavese o Bukowski
Rafael Espejo / Granada |Y esto, en el caso que nos ocupa, se traduce en una multiplicidad de voces tal que hoy resulta imposible distinguir una poesía genuinamente española, o americana, o francesa. Y no sólo porque entre ellas, repito, prime más un espíritu de época que una idiosincrasia cultural, sino porque incluso dentro de cada rótulo habría que distinguir casi tantos epígrafes como autores. Ya digo, cada cual se va modulando su propia multitradición a partir de la cultura que consume.
La última entrega de Rafael Calero Palma, presentada hace unas semanas en Granada, es un ejemplo claro de libro hijo de su tiempo: desestructurado, elíptico, comprometido. Y, claro, mestizo: en sus poemas reconoce explícitamente la devoción a autores tan dispares como Lorca, Carver, Alberti, Umbral, Pavese, Bukowski, Miguel Hernández, Kerouac; asoman músicos como Neil Young, Elvis, Tom Waits, Mozart, Bob Dylan, Kurt Cobain o Fito Páez; cineastas (Coppola, Jessica Lange, Jack Nicholson), personajes de ficción (James Bond, don Quijote), personajes históricos (Judas Iscariote), pintores (Picasso), etc. Digamos que el poemario viene rabioso de modernidad. Y si sus palabras quieren tomar el pulso a lo inmediato lo hacen en línea recta, sin merodeos, en un descarado tú a tú: referencias deportivas (el Barça, Roland Garros), histriónicas citas de Pedro Solbes o de Ana Blanco (presentadora del telediario), líricas denuncias a los contratos basura, etc. El culturalismo de esas referencias junto a lo políticamente incorrecto de su idioma. Lo popular y lo culto, como decía al principio.
