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domingo, 16 de septiembre de 2018

Víctor Jara

Cuarenta y cinco años después de su vil asesinato, seguimos recorcándolo, escuchando y cantando sus canciones, escribiendo poemas dedicados a su memoria, como este que yo le escribí y que está incluido en mi libro CUANDO ATRAVIESAS EL FUEGO LAMIÉNDOTE LOS LABIOS.
Cuarenta y cinco años después, como si no hubiese pasado ni un solo día, VÍCTOR JARA sigue aquí, más vivo que nunca, más sabio que nunca, cantando mejor que nunca.
Para que el fascismo no tenga la última palabra. Ni en Chile, ni en España, ni en ningún otro lugar d
el mundo. 
Recuérdalo tú y recuérdalo a otros y a otras. Víctor Jara, siempre en nuestros corazones. Viva la libertad.


miércoles, 12 de octubre de 2016

MALDITO SEA DIOS




Maldito sea Dios
José Hierro
Maldito sea Dios
porque vuelve el rostro
y mira para otro lado
porque abandona a su suerte
a tanta y tanta gente
porque en la guerra fratricida
entre los débiles y los fuertes
siempre es cómplice de los fuertes.

Maldito sea Dios
por los vientres desgarrados
por las vidas desesperadas
por el dolor de las madres
por el luto
que tiñe de negro
el Valle de Juárez.

Maldito sea Dios
por la explotación  y la pobreza
por los niños sicarios
por el crimen organizado
por el machismo
por las desapariciones y los asesinatos.

Maldito sea Dios
por el miedo y el silencio
por la impunidad
por el desastre
por los pistoleros y los verdugos 
por la corrupción
por la avaricia
por la desesperación.  

Maldito sea Dios
porque nos ha traicionado.

(Para las mujeres de Ciudad Juárez)

viernes, 30 de septiembre de 2016

VI encuentro de Escritores pro CIudad Juárez en Granada


El próximo día 7 de octubre celebraremos en Granada la sexta edición del encuentro poético "Escritores por Ciudad Juárez". El acto tendrá lugar en el jardín de la Museo Casa de loa Tiros a las 18:30 de la tarde.
Entre los y las poetas que colaboran este año están: Rocío Biedma, Marga Blanco, Rafael Calero Palma, Lola Callejón, Carmen Canet, Virgilio Cara, Nieves Chillón, Miguel Ángel Contreras, Mónica Monica Doña, Trinidad Gan, Pili Gónzález Pili González Navarro, Soledad López Jiménez, Juan E. Martin, uanFran Juanfran Molina, Rosa Morillas Rosa Morillas Sanchez, Eugenio Navarro, Ester Nievas, Jorge B. Ortiz, y Mercedes de los Santos (María Mercedes).
Un extraordinario plantel que no os podéis perder.

domingo, 3 de julio de 2016

Venezuela y los telediarios


No sé si os habréis dado cuenta, pero desde el domingo pasado, es decir, desde que pasaron las elecciones al parlamento español, los telediarios (y no me refiero sólo al de la 1, que también, sino a todos los de todas las cadenas) han dejado de hablar de Venezuela, como si de repente, el país hispanoamericano hubiese dejado de existir. ¿Ya no importan los problemas de los venezolanos? ¿Ya no se inculcan los derechos humanos? ¿El tal Leopoldo y los demás golpistas ya no les importan una mierda? ¿O es que simplemente Venezuela ya ha dejado de tener utilidad para el neoliberalismo español?

martes, 15 de julio de 2014

El cantautor chileno Jorge Venegas y "los viejos anarquistas"




Hace unos años escribí un poema titulado Anarquistas. Era mi humilde manera de pagar una deuda con todas esas mujeres y hombres que habían abrazado la causa del anarquismo desde sus inicios, aquellas mujeres y hombres que en distintos lugares habían luchado fieramente por conseguir mejoras laborales durante muchas décadas, aquellas mujeres y hombres que plantaron cara al fascismo en España y otros lugares del mundo, aquellas mujeres y hombres que siempre, bajo cualquier circunstancia, estuvieron del lado de la libertad del ser humano. Tras varias reescrituras, la versión definitiva de aquel poema acabó titulándose Los viejos anarquistas y acabó formando parte de mi libro El llanto, la sangre, el fuego (Poemas y relatos de la memoria), publicado en el año 2012 por la pequeña editorial granadina Alhulia, un libro que tantas y tantas satisfacciones me ha ido proporcionando desde su publicación hasta el mismo día de hoy.
Ahora recibo desde Chile otra gran satisfacción. Mi amigo, el trovador, cantautor, poeta del verso musicado y heredero de la tradición de voces magistrales como la de los grandísimos Víctor Jara, Atahualpa Yupanqui o el norteamericano Woody Guthrie, le ha puesto música y ha convertido en canción mi poema Los viejos anarquistas.
No es la primera vez que Jorge Venegas pone música a mis palabras. Y con toda seguridad, tampoco será la última. Ya lo hizo hace algún tiempo con otro de mis poemas, Esta máquina mata fascistas, un poema incluido también en El llanto, la sangre, el fuego, y con el que yo traté de reivindicar la memoria del gran cantautor estadounidense, comunista, Woody Guthrie, que durante la gran depresión iba, por los campos petrolíferos, por las fincas donde se recolectaba la fruta en California, cantando a los trabajadores, hablándoles de sus derechos, y en cuya guitarra estaba escrita la frase this machine kills fascists (esta máquina mata fascistas). Woody Guthrie fue el autor de uno de los grandes himnos de la música folk mundial: "This land is my land" ("Esta tierra es mi tierra") y por esa canción pasará a la historia de la música, aunque por supuesto, hay muchas más.  
En cuanto a Jorge Venegas, tengo que decir que es uno de los más importantes cantautores chilenos contemporáneos, con una longeva carrera discográfica a sus espaldas, tanto en solitario como con el Dúo Semilla, que incluye canciones como El flaco, Tatiana en el viento, Maestro de primaveras, y un larguísimo etcétera. Durante más de tres décadas Jorge ha ido dejando sus cantos de vida y esperanza, en universidades y sedes sindicales, en las sedes de organizaciones de derechos humanos, en las asociaciones de vecinos, etc., sin olvidar jamás de dónde viene y hacia dónde va, sin olvidar jamás que él es solamente un eslabón más en una inmensa cadena que recorre el continente americano de sur a norte, poniendo su voz y su sabiduría ancestral siempre del lado de los débiles, siempre del lado de los más necesitados, siempre oponiéndose, con todas sus fuerzas a la injusticia y a la tiranía, siempre plantando cara al imperialismo y al neoliberalismo en sus múltiples facetas.
Dejo un enlace a la canción Los viejos anarquistas y otro al último álbum de Jorge Venegas, La máquina matafascistas , su homenaje particular al gran Woody Guthrie, con algunas de las canciones míticas de su repertorio, para que, quien lo desee, pueda disfrutar de la música, las palabras y la maravillosa voz de un grande de la canción de autor en castellano: Jorge Venegas.

martes, 14 de enero de 2014

La América herida de Germán Coppini



El pasado día 24 de diciembre moría en Madrid, víctima de un cáncer de hígado, Germán Coppini, el que fuera, durante la primera mitad de la década de los ochenta, cantante de grupos tan importantes como Siniestro Total o Golpes Bajos. Desde 1985, en que los cuatro miembros de Golpes Bajos decidieran seguir caminos separados, Germán Coppini había llevado una interesante carrera como cantante solista, con trabajos discográficos tan interesantes como El ladrón de Bagdad, Flechas Negras, Carabás o Las canciones del Limbo. En estos discos, Germán daba rienda suelta a su pasión por la música negra, desde el jazz, a los ritmos latinos, pasando por el soul o el blues. Al mismo tiempo, Coppini siguió participando en proyectos colectivos, como Los Anónimos, Los Cuatro Fantásticos o Lemuripop.
Germán Coppini siempre fue un artista comprometido con su tiempo y con la sociedad en que le había tocado vivir. Siempre llevó con orgullo su militancia en las ideas comunistas (militaba en el PCE marxista-leninista) e incluso llegó a ser candidato al Congreso de los Diputados por la coalición Federación Republicanos en las últimas elecciones generales. 
Y ha querido el destino (o la muerte, que para el caso viene a ser lo mismo) que el último trabajo en la larga y fructuosa carrera musical de Germán Coppini haya sido un disco de combate y compromiso grabado bajo el nombre artístico de Germán Coppini y los Voluntarios: América herida. 
América herida fue publicado en 2013, hace apenas unos meses, por la pequeña e interesantísima discográfica madrileña Lemuria Music, que dirige Pablo Lacárcel. Se trata de una preciosa edición en vinilo y cd, acompañada de un libreto de veinticuatro páginas que contiene  artículos escritos ad hoc por voces tan autorizadas como las de Carlos Tena, José Manuel Lechado, Gonzalo Romero o el propio Coppini; así como las letras de todas las canciones ilustras con unas magníficas fotos tomadas por Ricardo Ortazo, Guille Coppini y Chusmi.
En cuanto a la música, que después de todo es lo que realmente importa, decir que América herida es un trabajo de esos que con el paso del tiempo se vuelven indispensables. Un viaje a través de diecisiete canciones (quince más una versión en acústico y otra en directo de un tema propio, precisamente el que da nombre al disco), recorriendo el continente americano de sur a norte, desde la Argentina hasta los Estados Unidos, pasando por Uruguay, Chile, Brasil, Cuba, Nicaragua, México o los Estados Unidos.
Lo primero que sorprende al oyente al adentrarse en este territorio rebelde y combativo que es la América herida de Coppini es el sonido, potente y setentero, de las guitarras. Y es que, musicalmente, América herida es puro rocanrol. No en vano, el rocanrol nació como una música mestiza, música de arrabales, música hecha por gente que tenía que luchar para ganarse el pan y que iba dirigida a otra gente que estaba en su misma situación. Coppini se hizo acompañar en los surcos de esta América herida por la batería de Ginés Martínez, el bajo eléctrico y las guitarras acústicas de Armando Martínez y la guitarra eléctrica de Fernando Martín.
Y luego están las letras de las canciones. Quince temas tan vigentes a día de hoy, como cuando fueron escritas, algunas hace mucho más de medio siglo. Germán Coppini, como él  mismo reconocía en una entrevista concedida unos días antes de su muerte, trató de huir de los temas archiconocidosdel portentoso cancionero hispanoamericano, para adentrarse en los versos menos famosos, menos trillados, pero igual de estremecedores y emocionantes que aquellos otros.  De esta manera, en América herida encontramos canciones firmadas por Daniel Viglieti (Milonga para andar lejos), Amparo Ochoa (Mi abuelo), Carlos Mejía Godoy (Quincho Barrilete), Chico Buarque (Bastidores), Malvina Reynolds (Cajitas), Víctor Jara (Abre la ventana, Vamos por ancho camino) Violeta Parra ( Arauco tiene una pena, Corazón maldito) Atahualpa Yupanqui (El árbol que tú olvidaste) Pablo Milanés (Pobre del cantor), Carlos Puebla (Soy del pueblo) o Mario Benedetti (Cielito de los muchachos). Ahí es nada.
En estas canciones Germán canta como nunca lo había hecho, con una madurez y una pasión arrebatadoras, poniendo en ellas toda la sabiduría adquirida durante todos estos años, toda la emoción y sinceridad, porque estas canciones, amigos, hay que cantarlas desde el corazón, de lo contrario, su efecto se ve diluido como un azucarillo en un café.
Ha querido el destino que América herida fuera el último trabajo de un artista comprometido, un artista que pensaba que la palabra era la más potente arma de construcción masiva (Carlos Tena dixit) , un artista que tenía una fe absoluta en América Latina y en los movimientos surgidos durante los últimos años en aquel continente para quitarse de encima la bota imperialista que, desde el norte o desde Europa, los ha pisoteado históricamente; un artista que aparcó la pasividad y se puso manos a la obra; un artista para quien la poesía era capaz de mover el mundo. Un artista, en fin, esencial: Germán Coppini.