En las últimas semanas he
dejado de consumir televisión. De una manera radical. He cortado por lo sano.
Ni siquiera los telediarios. Ahora leo mucho más, escucho más música y voy más
al cine. Mi figura se ha estilizado y me siento más ligero, más sano e incluso
(si ello es posible) más guapo. Y todo simplemente por seguir a rajatabla los
consejos de mi médico. Ah, no hay nada como la vida sana.
LOS REFUGIADOS
-
Como si nadie oyese en la cripta del corazón las espinas del pájaro de la
barbarie, nadie es nadie. Nadie el senador de los tirantes elásticos. Ust...
Hace 1 día