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martes, 26 de agosto de 2014

Dedicatoria




Harían falta
todos los Lennons
y McCartneys,
todos los Jaggers
y Richards
de la Vía Láctea
para escribirte
la canción de amor
que tú mereces.
Y a propósito
¿te he dicho
últimamente
que te amo?

(Este poema está incluido en mi libro Desorden, 2001)


jueves, 22 de abril de 2010

Libros como sueños

Cada vez que abres un libro,
Sancho es gobernador de la Ínsula Barataria,
Tom y Huck se bañan en el Mississippí,
mientras Philip Marlowe toma un
gimlet
en un antro de Los Ángeles.
Cada vez que abres un libro
Frederic y Catherine huyen de la guerra por amor,
Ulises busca el camino de regreso a Ítaca
y Celestina, vieja puta, hechiza el joven corazón de Melibea.
Cada vez que abres un libro,
Segismundo sueña que toda la vida es sueño,
Neruda escribe los versos más tristes esta noche
y el doctor Frankenstein juega a ser Dios en su laboratorio.
Cada vez que abres un libro,
Madrid es una inmensa colmena de gris hormigón,
Platero juega con los niños de Moguer
y alguien, en algún lugar, espera a Godot.
Cada vez que abres un libro
el mundo se vuelve un poco mejor.

(De
Desorden, 2001)

Feliz Día del Libro a todas y todos los que entráis por aquí. Ya sabéis, comprad libros, usad las bibliotecas públicas, regalad libros. Y ya puestos, que sean de calidad. Salud)

viernes, 5 de febrero de 2010

Mi vida

“Nuestras vidas son los ríos...”
Jorge Manrique
Mi vida
es un río
contaminado
por los vertidos
tóxicos
de tu amor.
Me pregunto
si algún día
irá a dar
a tu mar,
para allí
morir en paz.

(Desorden, 2001)

martes, 26 de enero de 2010

Las últimas cosas

Después de todo, estamos casi perdidos
en este inmenso y caótico laberinto...
Las farolas apagadas en la calle,
la vida que pasa sin apenas detenerse,
como un autobús en hora punta.
Y la noche que ruge desesperadamente
a todo aquél que se cruza en su camino.
Los límites se diluyen en el tiempo,
perdida toda esperanza de sobrevivir.

(Desorden, 2001)

martes, 24 de noviembre de 2009

Capitanes a los quince

Capitanes de quince años que fuimos
para ser ahora dos desconocidos

Golpes Bajos
También nosotros fuimos capitanes a los quince,
intentando tomar al abordaje las naves de la felicidad.
Libertad absoluta en los interminables días
de un caluroso verano. Juegos y peleas,
bicicletas por el campo, y sobre todas las cosas,
nuestra amistad. En aquella época
en la que despertábamos de un invernal letargo,
vivir era para nosotros un mágico juego iniciático.
Nuestros sentidos permanecían atentos
a cada novedad, pues desperdiciar siquiera,
un átomo de vida, suponía un acto de alta traición
hacia nosotros mismos. Nada había más importante
que la conexión invisible que nos unía.
Nadie podía interponerse entre tú y yo,
porque significábamos todo.
Juntos aprendimos a defendernos de los males
que acechaban en la noche oscura.
Y juntos comprendimos que la memoria
de la niñez también lleva impresa
una fatídica fecha de caducidad.

Este poema está incluido en mi libro Desorden publicado en una edición no venal en el año 2002 por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Salobreña. Este libro es completamente inencontrable.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Emily Dickinson

Qué terrible es amar y no ser correspondida, 
dulce niña de ojos invernales. 
Como la noche, tienes estrellas en las manos,
en el vientre, secretos inconfesables,
y en tu pelo negro, un ramillete
de deseos frustrados. Y en silencio,
como ella, escribes versos que desgarran.
La muerte se erige en tu musa más fiel,
tu consejera, tu amiga, tu amante, tu hermana.
Allá en los remotos confines del silencio,
qué extraño, la muerte tiene forma de poema.

(Este poema está incluido en mi libro Desorden, y está dedicado, obviamente, a la gran poeta americana Emily Dickinson.)

viernes, 6 de noviembre de 2009

28 de marzo de 1941

Hoy te has despertado un poco más triste que de costumbre
y has sentido que, a pesar de la fecha –casi abril- hace frío
y una lluvia cómplice, apenas perceptible,
como en un cuadro de Turner,
cae con desgana sobre Monk’s House.
Una taza de té caliente y Leo hablando de mil cosas,
- Llevará años reconstruir Londres, dice en voz alta.
Pero no le prestas atención.
Posas tus ojos de niebla azul
en el rojo resplandor que escapa de la chimenea
y una miríada de imágenes irreales fluye,
imparable, por tu mente:
tu padre, trabajando en su despacho,
Vanesa, limpiando sus pinceles,
la hermosura andrógina de Violet,
caminando junto a ti por Gordon Square,
una mañana estival de 1904 rebosante de gente y luz.
Más tarde, coges tu abrigo y sales a pasear
por la desgarrada soledad que te rodea.
Te acercas hasta la orilla del río Ouse,
que agotado y nervioso, resopla a lo lejos.
Y con los bolsillos repletos de piedras
entras en el agua
y en un gesto de extrema fatiga reflexionas:
“Bueno, ya está, he tenido mi visión.”

Este poema está incluído en mi llibro, Desorden. El título hace referencia a la fecha de la muerte de la escritora Virginia Woolf, que se suicidó en las frías aguas del río Ouse, junto a su casa de campo. El poema fue escrito algunos años antes de que se hiciese la película Las horas, de Staphen Daldry, por lo que cualquier parecido entre ambos es sólo fruto del azar. No voy a negar que siempre he sentido una especie de fatal atracción por las personas que un día se levantan y deciden que ése es el último día.

sábado, 3 de octubre de 2009

EL CORAZÓN: MANUAL DE INSTRUCCIONES

Dada la naturaleza frágil, dionisíaca e inconsistente
de este órgano, así como la función vital
para la que fue diseñado en un primer momento,
se recomienda encarecidamente al usuario
ser extremadamente cuidadoso con él.
Bajo ningún concepto debe someterlo
a emociones extremas, ni por supuesto,
a temperaturas demasiado elevadas.
Se aconseja no entregarlo a los primeros ojos
bonitos que se crucen en el camino,
pues ésa es la causa principal de deterioro.
En la medida de lo posible se le dejará puesta
la coraza metálica que lo recubre.
Esto evitará males peores. Por último,
no se olvidará, pase lo que pase,
ponerlo a buen recaudo cada vez
que alguien, con voz dulce y suaves ademanes,
nos lo pida prestado. Nota:
El fabricante no se hace cargo
de los desperfectos derivados
de un mal uso de estas indicaciones.

(Poema incluido en mi libro Desorden)

sábado, 4 de julio de 2009

Un regalo

Hoy te espero.
Sé que no vendrás
y te espero.
Espero que,
de un momento a otro,
suene el timbre
y aparezca
tu sonrisa tierna,
tus ojos transparentes,
abierto, tu vientre, ante mí,
tu sombra erguida
contra la pared,
y, como si tal cosa,
me preguntes:
¿Yo, por qué te quiero tanto?



Este poema está incluido en mi libro Desorden, un breve poemario (contenía sólo quince poemas, la mayoría de ellos, además, muy breves) publicado en una edición no venal en el año 2002 por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Salobreña, y fue fruto de una iniciativa cultural que yo mismo puse en marcha y dirigí durante un año, un Aula poética por la que pasaron otros poetas de diferentes sensibilidades como José Luis González Vera, Miguel Ávila Cabezas, Anunciatta Vinuesa o Enrique Morón. Ni que decir que el libro es completamente inencontrable.