El hombre luce una inquietante sonrisa. La mujer, parapetada tras una humeante taza de té, le lanza fugaces, furtivas miradas. No es sólo la sonrisa. Son los ojos. Grandes, oscuros. Casi hipnóticos. El hombre de la sonrisa inquietante está en la barra, tomando un café. Ella, en cambio, está sentada sola en una mesa. Su intención era leer tranquilamente El País, pero ahora le resulta imposible concentrase. Nunca se ha acostado con otro hombre que no sea su marido. Pero hoy sabe que si ese hombre se acercara y le dijera “vamos a follar”, lo seguiría sin pensarlo un segundo. Son los ojos. Y la sonrisa.
Hermanos Martínez y Hombres G, juntos en “Por qué me toca a mí”
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Hermanos Martínez presentan “Por qué me toca a mí”, con Hombres G, adelanto
de su próximo álbum. La canción «habla de esos amores que no elegimos, pero
q...
Hace 10 horas
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