domingo, 18 de enero de 2015

Quisiera ser



 Para Adela

Quisiera ser
lápiz de labios
para acercarme
a tu boca.

Quisiera ser
tu perfume
para acariciarte
la piel.

Quisiera ser
flor en tu jardín
para que me toquen
tus manos.

Quisiera ser
gota de sangre
para estar siempre
dentro de ti.

Quisiera ser
día de fiesta
para que me desees
con todas tus fuerzas.

lunes, 12 de enero de 2015

jueves, 8 de enero de 2015

Morir de asco



Yo no sé cuándo moriré.
Yo no sé dónde moriré.
Pero sí sé de qué moriré.
Moriré de asco.
Y si tú eres como yo,
o sea,
una persona que se cabrea
cuando la injustica
muerde la carne,
una persona que sale a la calle
a plantar cara con rabia
a la mierda que nos abruma,
una persona que se compromete
y no se resigna fácilmente
ni permanece indiferente
con los brazos cruzados
y la cabeza puesta
en el próximo partido
del Real Madrid o del Barcelona,
entonces, probablemente,
tú también morirás de asco,
aunque aún no sepas 
ni cuándo ni dónde.

martes, 6 de enero de 2015

Problemas de corazón



Ella tenía problemas de corazón.
Era una de esas mujeres que,
cuando se enamoran,
lo hacen hasta las trancas.

Él tenía problemas de corazón.
Era uno de esos hombres
que no se enamoran
ni puestos hasta las cejas.

Un día coincidieron los dos
en la misma coordenada 
espaciotemporal.
Ese día, 
los problemas de corazón 
de ambos
se elevaron 
a la enésima potencia.

sábado, 3 de enero de 2015

Como el aceite y el agua



A Mariano Rajoy no le gusta la poesía.
A Florentino Pérez no le gusta la poesía.
A Felipe de Borbón no le gusta la poesía.
A Amancio Ortega no le gusta la poesía.
A Ana Patricia Botín no le gusta la poesía.
A Juan Roig no le gusta la poesía.
A Juan Rosell no le gusta la poesía.
A Antonio Brufau no le gusta la poesía.
A José Ignacio Goirigolzarri no le gusta la poesía.
A Alicia y a Marta Koplowitz no les gusta la poesía.
Ni a Arturo Fernández.
Ni a Rafael del Pino.
Ni a Juan Miguel Villar Mir.
Ni a Manuel Jove.
Ni a Francisco Riberas.
A ninguno de ellos les gusta la poesía.
A todos ellos les encanta el dinero.
Conclusión:
el dinero y la poesía
son como el aceite y el agua.