Pero.. ¿ha muerto? Alma cándida, los especialistas en hacer desaparecer de los registros legales a tantos recién nacidos no tendrían problema en hacer desaparecer a una monja octogenaria en alguna recóndita celda de los aún numerosos conventos de España. O, quién sabe, otro destino dorado. Bien pueden, los muy...
Pero.. ¿ha muerto? Alma cándida, los especialistas en hacer desaparecer de los registros legales a tantos recién nacidos no tendrían problema en hacer desaparecer a una monja octogenaria en alguna recóndita celda de los aún numerosos conventos de España. O, quién sabe, otro destino dorado. Bien pueden, los muy...
ResponderEliminarTambien estoy de acuerdo. Esta tia se merece como minimo esa calificacion
ResponderEliminarAmén!!!
ResponderEliminar