lunes, 22 de febrero de 2016

Los derrotados



A la memoria de Don Antonio Machado
Es febrero.
Y nieva.
Una fila inacabable
de seres humanos
derrotados
camina lentamente
hacia la frontera
con Francia.
La miseria
el dolor
la tristeza
los acompañan
como camaradas
inseparables.
El poeta
Antonio machado
viaja con ellos
llora con ellos
siente la misma hambre
que sienten ellos.
La mano derecha
del poeta
amarillenta
por la nicotina
esa misma mano
que ha escrito
lo versos más sublimes
de la poesía española
sostiene otra mano.
Esa otra mano
fatigada
y fría
y enferma
es la mano
de Ana Ruiz
la madre del poeta.
Ninguno de los dos
es consciente
de que la muerte
los acecha
agazapada
voraz
dispuesta a todo.
Es febrero.
Y nieva.
Lejos quedan
los días azules
y el sol
de la infancia.
Lejos. Muy lejos.
Como si jamás
hubiesen existido.

domingo, 14 de febrero de 2016

Poética (para estos tiempos de Ley Mordaza)



Escribir
lo que me salga
de los cojones.

jueves, 11 de febrero de 2016

Titiriteros

Si Alfonso y Raúl
los dos titiriteros
de Granada
detenidos en Madrid
hubiesen vivido
en 1936
a estas horas
ya estarían enterrados
en cualquier agujero
de cualquier cuneta
de cualquier carretera
secundaria española,
con las manos
y los pies atados
con alambre
y el cráneo
reventado
por un tiro
de gracia.

miércoles, 10 de febrero de 2016

FEDERICO GARCÍA LORCA

Me acabo de enterar de que las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado andan buscando, alentados por el ministro del interior y su famoso ángel de la guarda, a un poeta y dramaturgo granadino llamado Federico García Lorca, pues al parecer el escritor ha publicado un poemario titulado "Poema del Cante Jondo", donde la guardia civil no sale muy parada. Además este hombre también ha escrito varias obras de teatro, como "Yerma". "Bodas de sangre" o "La casa de Bernarda Alba", en las cuales hay violencia e incluso asesinatos a raudales. Al poeta granadino se le podría acusar de apología del terrorismo por verter insultos contra la benemérita.

martes, 9 de febrero de 2016

Si te has tragado el cuento ese de que la ley es igual para todos, vas listo



En la Marca España los dos titiriteros de Granada, Raúl García Pérez y Alfonso Lázaro de la Torre, están en el trullo por mostrar durante el desarrollo de la obra La bruja y don Cristóbal numerosas acciones violentas, como el ahorcamiento de un guiñol vestido de juez, el apuñalamiento de un policía, la violación de una monja y el apuñalamiento posterior con un crucifijo. Según el juez Ismael Moreno todo eso es constitutivo de dos delitos: un delito de enaltecimiento del terrorismo y un delito cometido con ocasión del ejercicio de derechos fundamentales y de las libertades públicas garantizadas por la Constitución. Y eso se merece, en opinión de la fiscalía y de este juez, prisión sin fianza.

Ocho sindicalistas, conocidos como los ocho de Air Bus, se han sentado hoy en el banquillo de los acusados. Los ochos trabajadores están acusados de varios delitos de atentado, lesiones y contra el derecho de los trabajadores, por los que la Fiscalía pide para cada uno de ellos penas de ocho años y tres meses de prisión. Según el fiscal estos ocho trabajadores agredieron a diez policías e impidieron que otros trabajadores accedieran libremente a su puesto de trabajo el día 29 de septiembre de 2010, jornada de huelga general contra la reforma laboral del gobierno socialista de Rodríguez Zapatero.
Mientras tanto, la persona que durante más de 20 años ha dirigido la red mafiosa que ha estado trincando a sus anchas en la Comunidad Valenciana, sigue en libertad y no sólo eso, sino que se le premia con un escaño en el Senado y con un sueldo de unos cuantos miles de euros a costa del erario público.   

domingo, 7 de febrero de 2016

Pura mierda



Lo que ha pasado hace unos días en Madrid a propósito de la retirada de los monolitos, estatuas y placas conmemorativas de la victoria franquista en la guerra civil no tiene por dónde cogerlo. Yo, simplemente, estoy alucinando. No sé muy bien ni qué pensar al respecto. Uno ve la ofensiva de la prensa del Movimiento, empezando por los telediarios de TVE, y siguiendo con El Mundo, El País, La Razón y otros medios afines, y es que es de juzgado de guardia. Como diría el escritor Michel Houellebecq, pura mierda.
Uno suponía, porque lo ha escuchado tantas veces que al final casi había llegado a creérselo, que vivía en un estado democrático. Y uno suponía que cuando se vive en un estado democrático no se conmemoran los hechos, los personajes, los acontecimientos relacionados con una dictadura fascista. Pero se ve que uno es un iluso. Porque la realidad va por otros derroteros absolutamente diferentes.
Han pasado más de cuarenta años de la muerte de Franco y en muchas ciudades y pueblos de este país es como si se hubiera muerto anteayer. No entiendo cómo puede haber gente —la mayor parte de los simpatizantes del PP, pero también en otros partidos— que estén de acuerdo con que exista ese tipo de monumentos. Porque esa es otra. Ellos dirán lo que quieran, pero eso no son monumentos. No puede ser un monumento algo que está creado para conmemorar el dolor, la muerte, la privación de libertad, los fusilamientos, el exterminio del que piensa distinto. Un monumento no puede servir para recordar la figura de un psicópata, de un asesino en serie, de un exterminador. Un monumento debe ser, como dice una de las acepciones del DRAE, “memorable por su mérito excepcional”. Y qué queréis que os diga, no sé para vosotros, pero para mí, la estatua de un general golpista y asesino, por poner un ejemplo, carece por completo de mérito excepcional.
Nadie en su sano juicio se atrevería a ponerle a una calle de Berlín el nombre de Adolf Hitler, de Joseph Goebbels, de Hermann Göring, de Rudolf  Hess, o de cualquier otra figura destacada del nazismo. Y sin embargo, en la capital de España, aún existe una calle que se llama Caídos de la División Azul, que como todos sabemos, fue un cuerpo de voluntarios creado por el cuñado filonazi de Franco, Serano Suñer, para luchar en la Segunda guerra Mundial, formado por falangistas españoles y algún que otro pobre desgraciado que se tuvo que alistar voluntario para poder salvar a su padre o a algún otro ser querido, como fue el caso del director de cine Luis García Berlanga, a quien no le quedo más remedio que alistarse voluntario para que no fusilaran a su padre. A mí, bajo ningún concepto, me gustaría vivir en una calle con ese nombre. Y ese es sólo un ejemplo, porque hay miles a lo largo y ancho de este país.
Así que ya va siendo hora de que se cumpla la ley y se acabe, de una vez por todas, con la impunidad fascista. Y que les quede muy claro: esas estatuas, esos monolitos, no tienen nada que ver con el arte.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Versos de alambre de espino



Versos libres, o mejor aún, versos libertarios.
Versos nada complacientes con el poderoso.
Versos que denuncien, que se enfrenten.
Versos, como escribió Trostky, profundos, que modelen la vida, capaces de pintarla de un modo significativo y dinámico.
Versos de amor, (sí, por qué no), también versos de amor.
Versos que cuenten, como cantó Benedetti, contigo, conmigo, con ellos.
Versos a los que no les importe implicarse.
Versos que aborrezcan del conformismo.
Versos que den la cara, aunque siempre haya alguien dispuesto a partírsela.
Versos que no eludan su responsabilidad.
Versos que sigan el consejo de Ángel González y marquen la piel del agua.
Versos que no se crucen de brazos.
Versos que sepan de la locura.
Versos que sientan vértigo al asomarse a unos ojos peligrosos.
Versos que suenen como guitarras eléctricas.
Versos que sueñen despiertos.
Versos ecologistas a los que les duela más el árbol, el río, la hormiga que el coche o el móvil.
Versos, como gritó Durruti, que lleven un hombre nuevo en el corazón.
Versos que sean sinónimo de rebelión.
Versos que sean lo contrario de destrucción.
Versos como un puñetazo en el estómago.
Versos a los que les hierva la sangre la injusticia.
Versos que no apuesten descaradamente por el dólar.
Versos como telas de araña.
Versos que corrompan.
Versos que purifiquen.
Versos como cuerpos desnudos.
Versos que hagan caso a Kerouac y tomen al asalto las calles.
Versos que, primero, se cuestionen el orden social imperante, y después, traten de subvertirlo.
Versos que expliquen quién soy, de dónde vengo, hacia dónde me dirijo.
Versos que, bajo ningún concepto, hablen de princesas.
Versos que nazcan, crezcan, se reproduzcan y mueran.
Versos como trenes oscuros en la noche.
Versos que no desanden el camino andado, que jamás retrocedan en el tiempo.
Versos construidos con palabras mágicas, palabras como madre, amigo, lluvia, muchacha o nostalgia, palabras por sí solas capaces de iluminar una noche sin estrellas.
Versos audaces, capaces de todo.
Versos que no imiten a la mala televisión.
Versos que naden y no guarden la ropa.
Versos que, como los de Gloria Fuertes, canten a los suburbios y al lumpen.
Versos que echen raíces en los corazones.
Versos que sacien el hambre de los hambrientos, la sed de los sedientos.
Versos que expliquen el mundo.
Versos que permitan volver a creer en el ser humano.
Versos que, definitivamente, tomen partido por el ser humano.

(Poemas de destrucción masiva, editorial Alhulia, 2015)