miércoles, 30 de noviembre de 2011

domingo, 27 de noviembre de 2011

Hoy

He sentido, amenazante,

la posibilidad del dolor.

He almorzado paella y una naranja.

Mi hermano me ha llamado

por teléfono y hemos hablado

durante más de una hora.

Le he regalado a Adela un muñeco

que canta La Internacional.

Y ahora, a las tantas de la noche,

estoy tratando de escribir

algo parecido a un poema.

viernes, 25 de noviembre de 2011

El día que Paco Ibáñez conquistó París

En 1969, Paco Ibáñez ya era un cantante con una carrera discográfica significativa, no por numerosa (había grabado sólo tres discos) sino por la trascendencia e importancia de dichos discos. Pero volvamos un poco la vista atrás. Paco Ibáñez había nacido un 20 de noviembre de 1934 en la ciudad de Valencia. Hijo de valenciano y vasca, se crió en un ambiente libertario, donde la cultura, la música, la poesía eran tan necesarios como el pan que se ponía encima de la mesa. Después de la derrota del ejército republicano en la contienda civil, su padre es internado en un campo de refugiados en Francia. El resto de la familia se traslada a un caserío cerca de Donosti. Allí residen hasta 1948, cuando, al cumplir Paco los catorce años, él y sus hermanos se van a vivir a Francia, donde ya estaban su padre y su madre.
En París, muy pronto descubre todo un mundo impensable en España. Un mundo de cabarets, pintores bohemios, escritores, y sobre todo músicos. Muy pronto Paco decide que quiere aprender a tocar la guitarra y pone en ello todo su empeño. Son años de aprendizaje, no sólo musical, sino, ante todo, aprendizaje vital. En estos años va desarrollando una personalidad rebelde, combativa, solidaria, y un odio visceral hacia el régimen franquista y todo lo que éste representa: opresión, falta de libertad, miedo, y para él y su familia, como para otros muchos compatriotas, exilio y dolor.
En estos años, acompaña a diferentes cantantes con su guitarra, casi siempre tocando canciones del cancionero sudamericano, boleros, rancheras, tangos, etc. A mediados de la década de los cincuenta, conoce a George Brassens, lo cual supone en su vida un punto de inflexión. A partir de ese momento empieza a componer sus propias melodías, y poco después de conocer al genial cantante francés, le pone música al poema “La más bella mujer”, de Luis de Góngora. A este primer poema, le siguen otros del mismo poeta y algunos más de Federico García Lorca. Estas primeras composiciones, seis poemas del poeta granadino y otras seis del cordobés, integrarán su primer disco, grabado en la ciudad de París en 1964 y cuya portada es realizada por Salvador Dalí.
En 1967, Paco, que ha seguido musicando poemas durante todo este tiempo, graba su segundo disco, con poemas de Alberti, Celaya, Hernández, Quevedo, Otero, y de nuevo, Góngora. Un disco repleto de clásicos como la versión de “Andaluces de Jaén”, basada en el poema de Miguel Hernández, que supone una de las más altas cimas de la música en castellano. Un par de años después, aparece la tercera parte de esta trilogía que él llamó “España de hoy y de siempre”. En esta tercera entrega, se mezclan las voces clásicas de Jorge Manrique o el Arcipreste de Hita, con las más contemporáneas de José Agustín Goytisolo, José Ángel Valente o Gloria Fuertes.
El día dos de diciembre de 1969, Paco actúa en un abarrotado Teatro Olympia de París, donde interpreta un repertorio seleccionado de sus tres primeros discos. En el escenario del mítico teatro parisino, un solitario Paco, vestido de negro de pies a cabeza, empuñando su guitarra cargada de honestidad, de sobriedad y de pasión, va desgranando, una tras otra, canciones que ponen la piel de gallina, canciones como “A galopar”, “Balada del que nunca fue a Granada”, “Palabras para Julia”, o “La poesía es un arma cargada de futuro”. El concierto se graba y de allí sale uno de los discos más importantes de la historia de la música española, “Paco Ibáñez en el Olympia” al que el paso del tiempo no ha hecho más que mejorar, elevándolo a los altares de la cultura española. 24 poemas de Gabriel Celaya, León Felipe, Luis Cernuda, Antonio Machado, Rafael Alberti, José Agustín Goytisolo, Gloria Fuertes, Blas de Otero, Nicolás Guillén, y por supuesto, Lorca, Góngora y Quevedo. También hace una versión del tema de George Brassens “La mala reputación”, que encandila a la audiencia cuando “la voz más española de todas las voces”, como la definió Dalí, canta los versos libertarios del maestro francés. 24 canciones que forman parte de la memoria colectiva de este país. 24 canciones que fueron la banda sonora de la lucha antifranquista. 24 canciones que destilan una verdad y una autenticidad que es muy difícil de encontrar en otros artistas y en otros discos. 24 canciones que escuchadas hoy, cuando han pasado cuarenta y dos años, siguen supurando hermosura y honestidad a raudales.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Milagrosamente

Adverbio de modo,

(De miraglo)


La manera en la que

tres cuartas partes

de la humanidad

va sobreviviendo

día a día.


(De la serie Diccionario básico de la lengua castellana. 2. 0)

martes, 22 de noviembre de 2011

Otoño

y será, Otoño para siempre
Antonio Orihuela


Ahora,

en este instante,

ya es Otoño para siempre.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Autobiografía (XII)

Sigo buscando

errático
solitario

una flor en la desolación.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Diez razones para no votar el domingo

Tengo muy claro que el próximo domingo no me acercaré hasta mi colegio electoral para ejercer mi derecho al voto. Estas son algunas de las razones por las que me abstendré:
1. Porque ya me ha quedado claro que la soberanía popular, muy al contrario de lo que propugna la constitución, no reside en el pueblo sino en los mercados.
2. Porque ahora ya sé, (antes sólo lo intuía) que no gobiernan los gobiernos ni legislan los parlamentos sino que lo hacen las grandes corporaciones económicas mundiales (bancos, multinacionales, compañías de seguros, etc., etc.).
3. Porque no es posible que mi voto sea tan importante para los políticos el próximo domingo y valga tan poco, pongamos por ejemplo, para reformar la sacrosanta constitución española.
4. Porque estoy radicalmente en contra de la casta política y de la red de privilegios que han ido tejiendo durante todos estos años.
5. Porque estoy radicalmente en contra de los profesionales de la política que han hecho de ella una profesión (muy bien remunerada, por cierto).
5. Porque no quiero contribuir con mi voto a legitimar un sistema, en mi opinión, altamente corrupto, mentiroso, deshumanizado, desgastado, nocivo, etc.
6. Porque gracias a la maravillosa ley electoral de este país, no todos los votos tienen el mismo valor.
7. Porque en las últimas ocasiones en que me he molestado en ir a votar, mi voto no ha servido absolutamente para nada.
8. Porque no sólo me siento indignado. También me siento estafado, vilipendiado, insultado, manipulado, por los políticos y su sistema.
9. Porque al final, gane quien gane, la última palabra siempre la tendrán los alemanes. Considero que, en todo caso, tendrían que dejarme votar en Alemania.
10. Porque no quiero que NADIE me represente. Quiero que mi opinión sea tenida en cuenta en todos y cada uno de los asuntos que me atañen: trabajo, salud, educación, cultura, etc.
Por todas esta razones, y alguna más que me callo, el domingo me quedaré en mi casa leyendo, escuchando música, cocinando, o saldré a dar un paseo con mi hija, o veré una buena película. Cualquier cosa antes que perder quince minutos de mi tiempo en participar en la farsa que son las elecciones.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Chantaje emocional

Hazlo por mí, me pidió mirándome fijamente a los ojos.
Y yo lo hice por ella.

sábado, 12 de noviembre de 2011

El loco mundo de Miguel Ávila Cabezas


Miguel Ávila Cabezas (Granada, 1953) es uno de los escritores (en su triple faceta de poeta, dramaturgo y crítico) más importantes que ha dado la geografía granadina en los últimos años. Poseedor de un dominio milimétrico del lenguaje y de una capacidad de observación prácticamente ilimitada, la obra de este Doctor en Filología Románica y profesor de Lengua y Literatura castellana en uno de los institutos de enseñanza secundaria de la ciudad de Ceuta, es tan rica y variada que a duras penas admite adscripciones de ningún tipo. Y es que si existe una palabra que nos sirva para describir a Miguel y para clasificar su obra poética, esa palabra tiene que ser, forzosamente, heterodoxia. Porque, ¿qué otra cosa si no un heterodoxo convencido es Miguel Ávila Cabezas? Miguel es un alma libre, que no se deja encorsetar por etiquetas, que no permite que se le adscriba con facilidad a grupos o camarillas poéticas, que no sigue a sumos sacerdotes de la literatura contemporánea. En realidad, Miguel no sigue a ningún líder porque Miguel es, que quede claro, su propio líder.
Miguel Ávila es autor de una extensa obra poética, en la que destacan poemarios como Aguas salobres, Nuevo refranero universal, La casa del aire, Mas no de sotra parte, Loquinarias, Un viento clandestino, Huellas de sombra, Restos de temporada, Analogías, etc. Además ha participado en numerosísimas obras colectivas, ha publicado en revistas, ha dirigido colecciones, ha puesto en pie proyectos quijotescos, como aquellos Versos para un fin de milenio, que publicara a principios del año 2000 el Ayuntamiento de Motril, cuando los ayuntamientos de este país aún se preocupaban por abastecer a sus ciudadanos con jugosos proyectos culturales. Y es que este hombre, aquí donde lo veis, siempre está dispuesto a participar en cualquier actividad que tenga relación con el oficio de escritor y con la tarea de escribir. Ya sea dirigiendo aulas poéticas, editando textos, aconsejando a los escritores noveles, escribiendo reseñas literarias, etc., etc.
Recientemente acaba de ver la luz un nuevo libro de poemas de Miguel Ávila Cabezas, titulado El loco mundo, publicado por la editorial salobreñera Alhulia, que dirigen Pedro Gómez y Antonio Jiménez. Hay que decir que El loco mundo es el tercer volumen de una tetralogía que Miguel ha dedicado a la ciudad de Casablanca y por extensión a Marruecos, donde ha pasado los últimos seis años de su vida. El primer volumen de esta tetralogía fue Mas no desotra parte, publicado por Alhulia en 2006 y Anfa, editado por Isla Varia Ediciones un año más tarde, sería el segundo. Aún está pendiente de publicación el cuarto y último volumen, un libro que se llamará Música para indigentes, precioso título, por cierto, y que ya estamos deseando poder leer.  
El loco mundo es un título hermoso para unos poemas aún más hermosos, con un tremendo poder de evocación. En palabras de Bartolomé Nieto Bunera, autor del Prólogo que antecede a los poemas de Miguel, el libro “está lleno de regresos sinceros e increíbles descubrimientos que, sin embargo, están exentos de toda magia que no sea la propia brevedad ontológica y el certero espasmo del drama, donde ya no es concebible otro significado que el de un escenario enmarcado por las eternas preguntas del hombre.” Y luego añade: “Así veo yo El loco mundo, como una serie de cuadros dramáticos, ventanas abiertas y personajes perfilados en la noble pérdida y la permanente angustia del ser: Teatro al fin, remansado teatro en un diálogo de venas abiertas.”
Los cincuenta poemas que conforman esta obra tratan de los temas eternos de la poesía, por ejemplo, del amor: (“Me puedes”, “La eternidad”), de la vida y de la muerte (“El loco mundo”, “Breve oración al ángel”, “”La última voluntad del último poeta”), del sufrimiento, en este caso, provocado por la pobreza secular que azota a los más débiles (“Tina y Miguel”, “La mujer mendigo”, “La miseria”, “Chocolate de pobres”), de la soledad en la que vive el ser humano moderno (“David Beckham”, para mí, uno de los mejores poemas escritos por Miguel en su ya dilatada carrera), de un mundo que, poco a poco, se desvanece en la bruma de la memoria histórica y del que van desapareciendo, inexorablemente, los amigos muertos: (“Caletón”, “La ciudad soñada”, “Nueva visión del dolor”, “Desde el puerto”, o “Cuatro colores: amarillo, azul, morado, negro”, que es un homenaje a Elena Martín Vivaldi y que contiene versos como estos: “estoy muriendo, amor, estoy muriendo /y en el azul soñado de una tarde lluviosa / las calles y los bares de una ciudad fantasma / me están viendo pasar (…)”.
Creo, honestamente, que Miguel se encuentra en un momento vital y literario intenso, que le está permitiendo escribir los mejores versos que ha escrito hasta ahora. Versos brillantes, versos rebosantes de lirismo, versos que destilan una honestidad  que encuentro en muy pocos poetas contemporáneos. Versos como por ejemplo los que cierran el poema “Nueva canción del condenado”

Cuando llegue al paraíso
me beberé la eternidad de un solo trago
(tal es mi sed)
y vaciaré esta miseria que me pierde
en el sueño fatal de los otros condenados.

Poco más me queda que añadir salvo que, si tienen ocasión, lean estos poemas y juzguen ustedes por sí mismos. Pero  luego no digan que no les advertí: pocos poetas encontrarán a día de hoy en lengua castellana con la calidad de Miguel Ávila Cabezas. Un lujo que no deberíamos desaprovechar.  

jueves, 10 de noviembre de 2011

Autobiografía (XI)


Yo 

soy

mi propio líder.

Me sigo ciegamente.

martes, 8 de noviembre de 2011

Presentación de "El loco Mundo" de Miguel Ávila Cabezas

Si vives en Salobreña o te pilla cerca y te gusta la buena poesía, el próximo viernes 11 de noviembre, a las siete de la tarde, tenemos una cita en la Biblioteca Pública de Salobreña. Estaremos presentando el nuevo poemario de Miguel Ávila Cabezas, uno de los mejores poetas en lengua castellana de la actualidad. Su nuevo libro se llama El loco mundo, y está publicado por la Editorial Alhulia. La presentación corre de mi cuenta y Miguel leerá algunos de sus magníficos versos. Os esperamos, chicas y chicos, por allí. No faltéis.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Odio

Hace unos días iba yo caminando por una céntrica calle de Granada y me encontré con un conocido al que llevaba sin ver más de diez años. Era un chico con el que había coincidido en la Facultad de Filosofía y Letras cuando empecé la carrera. Si la memoria no me falla, íbamos juntos a una asignatura de literatura, aunque él estudiaba Historia y yo Filología Inglesa. Después de los saludos de rigor, de decirnos mutuamente lo cambiados que nos veíamos, y de señalarnos las devastaciones que el maldito tiempo había hecho en nuestros respectivos aspectos, le propuse tomar un café en una cafetería cercana. Mi amigo puso alguna excusa peregrina, pero tras mi insistencia, acabó aceptando.
Una vez en la cafetería y ante un café con leche, me interesé por su trabajo, pensando que mi amigo sería profesor de historia en algún instituto de la provincia, ya que lo recordaba como uno de los mejores alumnos de aquella clase. Pues nada chico, me contestó muy compungido, estoy en paro. Llevo más de dos años en paro, y por más que busco, no encuentro absolutamente nada. He perdido el derecho a todo tipo de prestación y estoy viviendo de lo que mis padres me dan. Estoy completamente desesperado. Ya ves, un tío con éxito, sonrió irónicamente.
Durante un rato me puso al día de su situación personal: Había estado casado y era padre de dos hijas de diez y seis años, respectivamente. Me contó que durante un tiempo había sido el hombre más feliz del mundo, tenía trabajo, una vida personal estable y dos hijas maravillosas a las que adoraba. Las cosas parecían ir bien, pero se quedó en paro y todo empezó a torcerse. Al final su mujer se largó, harta de la mala situación económica en la casa y de las broncas que eso conllevaba. Ahora, como él no tiene un euro, no puede pasar manutención a sus hijas. Como no pasa manutención a sus hijas, no puede verlas. En fin, una situación bastante delicada y sin solución a corto plazo.
¿Quieres saber qué es lo peor de todo esto?, me preguntó. A mí todo lo que me acababa de contar ya me parecía bastante chungo, así que si había cosas aún peores, no quería ni imaginármelas. El odio, dijo. Yo no acababa de entenderlo. Sí, hombre, no pongas esa cara. El odio que me corroe por ahí dentro. Eso es lo peor de todo. Me he convertido en una máquina de odiar. Odio a todo el mundo. Yo, que siempre me he tenido por una persona amable, que me he preocupado por los demás, que he procurado poner mi granito de arena para cuidar el medio ambiente, que he ayudado a las ongs con lo que he podido, que he intentado hacer el bien sin mirar a quien, que he votado en todas las elecciones, que no he defraudado a hacienda en mi vida, que he respetado las señales de tráfico, que he cedido el asiento en el autobús a las embarazadas, a los ancianos y a las monjas, yo, que era una buena persona, me he convertido en un cabrón que odia a todo el mundo. Odio a los políticos, a los sindicalistas, a los que trabajan en la oficina de empleo, a cualquiera que tenga un trabajo e incluso a los que no lo tienen pero cobran el paro. Odio a mi ex mujer, a mis vecinos, a mis padres, a muchos de mis antiguos amigos… Hay tanto odio circulando por mis venas que a la persona que más odio es a mí mismo.
Después del café, me despedí de mi amigo deseándole suerte y dándole ánimos, diciéndole que todo tenía solución, que ya vendrían tiempos mejores, que algún día tendría que pasar el chaparrón y todas esas frases hechas que se dicen en estas situaciones, pero pensando que por nada del mundo me gustaría estar en su pellejo.
Ahora te toca a ti, que estás leyendo esto al otro lado del ordenador, sacar conclusiones.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Dos cantautores: Woody Guthrie y Jorge Venegas

En el mes de julio de 2009 escribí un texto titulado "Esta máquna mata fascistas" (lo puedes leer en este mismo blog pinchando en el enlace (http://mimargenizquierda.blogspot.com/2009/07/esta-maquina-mata-fascistas.html) que hablaba sobre el cantautor estadounidense Woody Guthrie, que se caracterizó por su actitud comprometida y antifascista durante toda su vida y con el que tantos y tantos músicos y poetas están en deuda, desde Dylan a Springteen, pasando por Víctor Jara, Joan Manuel Serrat o Quique González, Enrique Urquijo, y un larguísimo etcétera.
Hoy he recibido un correo electrónico desde Valparaiso, en Chile. Lo enviaba el cantautor Jorge Venegas. En él me contaba que hace un tiempo, navegando por la red, había llegado hasta mi blog y que allí tuvo la oportunidad de leer mi texto dedicado a Woody. Ni corto ni perezoso, el amigo Jorge ha musicado aquel texto y ha parido una canción maravillosa, que me llena de orgullo. Desde aquí quiero darle las gracias de todo corazón. Y dejo el vídeo para que le echéis un ojillo. Disfrutadlo porque ambos, canción y vídeo, están de puta madre.

martes, 1 de noviembre de 2011

La televisión

La televisión es para los tontos del culo.

(Willy Vlautin, líder dle grupo Richmond Fontaine, autor de la novela Vida de motel)