sábado, 30 de abril de 2011

El emir de Catar

Esta semana han estado en nuestro país, de viaje oficial, el Emir de Catar, Hamad Bin Jalifa al Thani, y su esposa, Moza Bint Nasser. La pareja ha sido recibida con todos los honores habidos y por haber (y más aún, si ello es posible) por las más altas instancias del Estado español, léase el Rey y la Reina del Reino, los Príncipes de Asturias, el Señor Presidente del Gobierno, la Ministra de Asuntos Exteriores, el jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), el Líder de la Oposición, el Alcalde de Madrid, etcétera, etcétera.
En honor a estas dos insignes figuras, el Emir y su esposa, digo, se han desarrollado numerosos actos protocolarios, tales como recepciones reales, con bailes de gala y cenas opíparas incluidas (eso sí, sin una gota de alcohol, faltarías más), desfiles de la guardia real con pase de revista a una compañía de dicho cuerpo, etc. No obstante, el acto central de este viaje, el acontecimiento sobre el que ha pivotado todo este derroche de amistad y buenas intenciones, de sonrisitas y besamanos, de desfiles de modelitos por parte de la sección femenina de los mandamases, no es otro que el almuerzo en el Palacio de la Moncloa con el simpar Presidente del Gobierno de España, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.
Tras el almuerzo, Zapatero y Hamad bin Khalifa Al-Thani han firmado varios acuerdos de carácter económico, básicamente. Porque Catar se ha convertido, por arte de birlibirloque, en uno de los países con más intereses económicos en nuestro país, después de comprometerse a llevar a cabo una inversión en torno a los tres mil millones de euros en los próximos años. Algunas de estas inversiones van dirigidas a recapitalizar las cajas de ahorro; otras, a la compra por parte de Catar, de una parte de Iberdrola.
Otro de los momentos estelares de este encuentro bilateral, ha sido la entrega, por parte del Alcalde de la Ciudad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, de las Llaves de Oro de la Ciudad de Madrid al Emir del Estado de Catar, con una recepción en la Plaza de la Villa. Un acto repleto de palabras vacuas y frases grandilocuentes, que a más de dos, ha arrancado una lagrimita y no precisamente de emoción, más bien de asco y amargura. Por cierto, que esta entrega de las Llaves de Oro, ha sido muy similar a la que ya tuvo lugar cuando se le entregaron dichas llaves al Coronel Gadafi allá por dos mil siete, cuando el coronel libio aún no había caído en desgracia y los países aliados no bombardeaban los parques y plazas de su país.
Y es que como todo el mundo sabe, Catar es una de las grandes Democracias (con D mayúscula, que inspira más respeto) del mundo mundial. Este pequeño estado del golfo Pérsico es una Monarquía absoluta, como si el tiempo se hubiese detenido en la Edad Media. Allí no existe el sufragio universal, los partidos políticos o sindicatos están totalmente prohibidos, y el Emir, este personaje al que han entregado las Llaves de oro y al que el Rey de España cuenta chascarrillos ocurrentes, si hemos de hacer caso a las imágenes de la televisión, dicta las leyes. En Catar los derechos humanos brillan por su ausencia, las mujeres no valen ni la mitad que los hombres, y la pena de muerte es legal y está a la orden del día. En este estado la homosexualidad es un delito castigado, en el más benévolo de los casos, con cien latigazos, pero que puede costarle a alguien incluso la vida (a finales de dos mil diez, veintisiete personas consumían sus días esperando a ser ejecutadas). En fin, una muestra más de la hipocresía que se gastan los gobernantes europeos, a los que en casa se les llena la boca de democracia, de derechos humanos, de libertad y pacifismo, pero luego no tienen ningún reparo en llevar a cabo sus oscuros negocios con todo tipo de sátrapas. Lo cual da mucho que pensar.

jueves, 28 de abril de 2011

Presentación en Almería de "El placer de ver morir a un ángel"



El próximo miércoles, 4 de mayo de 2011, a las 19:00 horas, estaré presentando mi nuevo libro, El placer de ver morir a un ángel, en la ciudad de Almería. El acto tendrá lugar en la Carpa Juan Goytisolo, que se encuentra situada en el Muelle de Levante del Puerto de Almería. No hace falta decir que si vives cerca de Almería, será un placer verte por allí.

miércoles, 27 de abril de 2011

Como cada día

Dicen que un chute de heroína es como besar a Dios

Don Winslow


Como cada día

durante los últimos diez años,

el ángel yonki se sentó

en el único sillón

que quedaba en la casa.

Así comenzaba el ritual.

Sacó

una pequeña cantidad

de heroína pura

—parecía azúcar moreno—

de una bolsita transparente.

La colocó cuidadosamente

en una cucharilla de café,

añadió unas gotitas de agua

y, después, aplicó un hilillo de calor

con la llama azulina

de un mechero barato.

Mientras la mezcla se cocía,

su olor iba expandiéndose

por toda la sala.

Era un olor difícil de describir,

pero a él siempre le hacía pensar

en pájaros volando después de la lluvia.

Luego se ató

un trozo de goma

en la parte superior del ala.

Tomó entre sus dedos

sarmentosos

una jeringuilla de plástico

—no acertaba a comprender

cómo algunos yonkis

odiaban la jeringa—,

la acercó a la cucharilla

y absorbió la mezcla.

Respiró hondo,

una, dos, tres veces

y acercó la finísima aguja a la vena,

a punto de explotar.

La clavó despacio.

Y empezó a apretar el émbolo.

El néctar —este era el nombre

que a él le gustaba usar—

se abría paso por la marea roja

con la fuerza de un huracán.

Y llegaba hasta el rincón

más alejado de su cuerpo.

Un sonido fino, brillante,

como de mercurio líquido

—ahora pensaba en Dylan—,

empezaba a llenar la habitación.

Una felicidad invisible

se iba apoderando,

milímetro a milímetro,

de todo su ser.

Y la oscuridad daba paso

a la luz más hermosa

y el dolor dejaba de ser

una sensación física

para convertirse

en un recuerdo borroso

y él volvía a creer

—aunque fuese sólo

por unos instantes—

en la bondad infinita

del universo.

Y en esos momentos

no le preocupaba,

en absoluto,

haber sido expulsado

del Paraíso

para toda la Eternidad.


(De El placer de ver morir a un ángel, Huerga Y fFerro Editores, 2011)

martes, 26 de abril de 2011

La Estrella Nazarita se hace eco de la aparición de "El placer de ver morir a un ángel"

En el blog de La Estrella Nazarita (http://estrellanazarita.wordpress.com/), se puede leer este breve comentario sobre mi nuevo poemario:

Desde el mismo título, “El placer de ver morir a un ángel”, inquieta y a la vez seduce e invita a la lectura. El lector que se aproxima al nuevo poemario de Rafael Calero no deduce, a través de su portada, la fuerza de los versos que va a encontrar en su interior. Se trata sin dudas, a mi juicio, del poemario más redondo y más intenso de este autor.

(...) En él, lejos de los versos de amor y vida a los que ha tenido acostumbrados a sus lectores, desnuda (si es que alguna vez estuvieron vestidos) el interior de una serie de ángeles de hiriente humanidad. Sus errores, sentimientos, miedos y frustraciones. Su propia muerte de ángel revestida de angustiosa cercanía.

Versos para leer poco a poco, perdiéndose en cada uno de los ángeles. Versos para replantearse el verdadero sentido de muchas cosas. Versos que Rafael Calero nos deja para que nos deleitemos con un placer tan efímero como el de ver morir a un ángel.

viernes, 22 de abril de 2011

La vida sin libros

Y al principio fueron los tebeos. Yo debía andar por los siete años más o menos. No recuerdo muy bien cómo pero un día uno de ellos cayó en mis manos. Y yo caí en sus redes. Los tebeos me atraparon por completo. Mis personajes favoritos eran Mortadelo y Filemón, Pepe Gotera y Otilio, Zipi y Zape, El Capitán Trueno, Anacleto, agente secreto, Súper López, y los excéntricos personajes del edificio de la Rue del Percebe, 13. Pero no le hacía ascos a nada. Cada nuevo ejemplar que llegaba a mis manos se convertía en una fiesta. Lo leía con avidez, lo devoraba. Me encerraba en mi habitación y allí pasaba horas y horas, leyendo, releyendo, partiéndome de risa.
El paso siguiente, estaba cantado, eran los libros. A los once años leí Estudio en escarlata, de Sir Arthur Conan Doyle. Fue la primera vez que tuve conciencia de lo maravilloso que podía ser un libro. Sherlock Holmes y el Doctor Watson me tuvieron, durante unos días, completamente absorto. En esas páginas, que habían sido escritas casi un siglo antes, fui consciente de que se podían conocer otros mundos sin salir de las cuatro paredes de mi habitación. Y mi enfermedad se hizo incurable. Y vinieron otros libros. El misterio del cuarto amarillo y El tapón de cristal, de Gaston Leroux los recuerdo de manera muy especial. En esos días leía, como no puede ser de otra manera, sin orden ni concierto. Pasaba de un autor a otro, de una época a otra, de un estilo a otro, sin solución de continuidad. Y casi todo servía. Y seguía con los tebeos.
A los diecinueve años descubrí a Bukowski. La senda del perdedor llevaba un par de años deambulando por mi casa y un día de finales de septiembre, buscando algo que leer, decidí que era el turno de aquella novela. Ah, el viejo Bukowski fue como una descarga eléctrica, como una tormenta de verano. O un regalo de los dioses. Aquel libro me dejó noqueado. Las andanzas del joven Chinaski, con su rostro masacrado por el peor caso de acné vulgaris que jamás se había visto en el Hospital del Condado de Los Ángeles, con sus borracheras diarias y sus deseos irrefrenables de ser escritor, con sus broncas con el cabrón de su padre, me fascinaron. Me fui comprando todos y cada uno de los libros del escritor americano: Factótum, Se busca una mujer, Cartero, Música de cañerías, etc. Y Bukowski me llevó a otros: Fante, Hemingway, Steinbeck, Kerouac, Carson McCullers. Porque esa es una de las cosas apasionantes de la literatura, de los libros. Te van llevando de un lugar a otro sin miedo a perderte. Un autor te remitirá, sin remedio, a otro. Y ese otro, a otro más, y así sucesivamente.
Y luego están todos esos personajes que ya forman parte de mi vida. Don Quijote y Sancho. La Celestina y el Lazarillo. El Inspector Méndez y Pepe Carvalho. Madame Bovary y la Señorita Havisham. Bevilacqua y Chamorro. Fortunata y Jacinta. Lestat el vampiro y Frankesntein. Ataúd Ed Johnson y Sepulturero Jones. Y Harry Bosch. Y Sierva María de Todos los Ángeles. Y el Azarías. Y Bernarda Alba. Y Heathcliff. Y Puck. Y Philip Marlowe. Y Maigret. Y el Capitán Ahab. Y el Pijoaparte. Y también Ignatius J. Reilli, Hortensia Romero, Arturo Bandini, Tom Ripley, Young Sánchez, Tess de los D’Urbervilles, el Conde de Montecristo, Max Estrella, Hercules Poirot, Ana Karenina, el Coronel Kurtz, Pascual Duarte, Paul Bäumer, Joe Bonham, Horacio Oliveira, Ana Ozores y muchos otros que, a veces, muchas veces, son más reales que la propia gente que te rodea.
Y todos esos poemas maravillosos, los que te estremecen y te arrancan un suspiro, los que te atrapan y no te abandonan durante días, los que encierran una imagen mágica, los que cantan al amor y al dolor, los que recuerdan la muerte de la madre o del padre o del hijo, los que te transportan a tierras lejanas y exóticas, los que hablan del exilio, los que denuncian la barbarie de la guerra, los que invocan a Dios, los que lo niegan, los que te hacen reír, los que dibujan el mar o la estepa siberiana, los de Whitman, los de Lord Byron, los de Gloria Fuertes, los de José Agustín Goytisolo, los de Federico García Lorca, los de Rafael Alberti, los de Garcilaso de la Vega, los de Rosalía de Castro, los de Mario Benedetti, los de Antonio Gamoneda, los de Cesare Pavese, los de Marina Tsvetáyeva, los de Rilke, los de Pablo Neruda, los de Langston Hughes, los de Omar Kayán, los de Miguel Hernández, los de Antonio Machado, poemas hechos con versos que encierran la verdad, que fueron escritos desde la desolación o la felicidad, que mantuvieron viva la llama de la esperanza, que denunciaron a los tiranos y les plantaron cara. Poemas y versos que han sido, durante siglos, alimento para el espíritu.
Y en esas sigo, con mi adicción a cuestas, comprando, regalando, escribiendo, criticando, leyendo, amando, necesitando los libros como necesito la comida o el oxígeno. Porque para mí, como para otras muchas personas, la vida sin libros sería un disparate.

miércoles, 20 de abril de 2011

Virginia Woolf, feminismo y compromiso

“Bueno, ya está, he tenido mi visión.” Con estas palabras termina Al faro, la novela más importante de Virginia Woolf. Y esas mismas palabras podrían servir como epitafio a toda una vida dedicada al arte, a la literatura —novela y crítica literaria—, y al compromiso más honesto con el feminismo, el izquierdismo político, el pacifismo, el antifascismo.
Virginia Woolf había nacido en la ciudad de Londres el 25 de enero de 1882, en el seno de una familia de clase media-alta, donde la cultura era considerada, sin duda alguna, el bien más preciado que una persona podía poseer. No pretendo llevar a cabo en este artículo un repaso biográfico exhaustivo de la genial escritora británica. Recomiendo a los lectores que deseen acercarse a la obra de Virginia Woolf, la magnífica biografía homónima escrita por su sobrino, Quentin Bell. No obstante, se hace necesario comentar algunos aspectos que nos parecen interesantes.
En primer lugar, debemos señalar que Virginia Woolf vivió su sexualidad con una libertad absoluta, sin ocultarse de nada ni de nadie, para asombro de las mentes bienpensantes de su época. Nunca ocultó su condición de bisexual —a lo largo de su vida mantuvo romances con, entre otras, Violet Dickinson y con Vita Sackville-West— a pesar de su feliz matrimonio con el también escritor Leonard Woolf.
En segundo lugar, hemos de destacar sus problemas de salud. Virginia Woolf sufrió terribles depresiones nerviosas durante toda su vida, agravadas cada vez que terminaba una nueva novela. Esto provocó varios intentos de suicidio, que finalmente fructificaron el día 28 de marzo de 1941, cuando encontró la muerte adentrándose en las frías y turbulentas aguas del río Ouse con los bolsillos repletos de piedras.
Otro aspecto a destacar, desde mi punto de vista, es su fuerte compromiso social, tanto con la izquierda de la época, como con el feminismo más militante. Fue una pacifista convencida durante la mayor parte de su existencia, mostrando su rechazo más enérgico al uso de la fuerza en la Primera Guerra Mundial, aunque durante la Segunda Guerra Mundial fue consciente de que el nazismo y el fascismo sólo serían vencidos si se les derrotaba en las trincheras. Siempre mostró sus preferencias por el Partido Laborista y durante la Guerra Civil Española apoyó abiertamente al legítimo Gobierno Republicano.
Por otra parte, no resulta descabellado afirmar que Virginia Woolf es una de las madres del feminismo contemporáneo. En octubre de 1928, dictó dos conferencias en Cambridge sobre la relación existente entre literatura y mujer. Llegó a la conclusión de que una mujer, para poder escribir, sólo necesitaba independencia económica y personal y esto se resumía en una sola cosa: una habitación propia. Bajo este título reuniría algún tiempo después ambas conferencias en un único volumen que sentaría las bases del pensamiento feminista de la segunda mitad del siglo XX.
Virginia Woolf fue pionera entre las mujeres intelectuales de su tiempo. En agosto de 1912 contrajo matrimonio con Leonard Woolf. A partir de este momento se dedica plenamente a la literatura en una doble faceta: como editora y como escritora. Junto a su esposo fundó la editorial The Hogarth Press, que editó a importantísimos escritores en lengua inglesa de la época: desde E. M. Foster a T. S. Elliot pasando por Katherine Mansfield, entre otros. Como escritora publicó más de una treintena de libros entre novelas y ensayos, destacando: Fin de viaje, Noche y día, El cuarto de Jacob, La señora Dalloway, Al faro, Orlando, Las olas, Los años, Entre actos, Una casa encantada, entre las obras de ficción; y Una habitación propia, Las mujeres y la literatura, Escenas de Londres y Viajes y viajeros, entre los ensayos.
La principal cualidad de Virginia Woolf como narradora es el uso del flujo de conciencia o monólogo interior, un técnica mediante la cual la autora se adentraba en los personajes, rompiendo todas la convenciones literarias que dominaban la narrativa hasta ese momento, creando universos independientes en los que la descripción de personajes, de escenarios, de situaciones, pasaba a un segundo plano o ni siquiera aparecía, ya que lo que realmente importaba tenía lugar en el interior de dichos personajes. A partir de escritores como Joyce, Foster o la propia Virginia, la novela contemporánea empieza a transitar caminos impensables hasta ese momento.
Sería interminable resaltar todos los logros de una persona de la talla moral de Virginia Woolf. Durante toda su vida, con sus mejores armas, la palabra y la literatura, intentó luchar contra los convencionalismos estúpidos con los que se enfrentaba cualquier mujer de su época. Ésa fue su gran aportación. Su pequeña victoria.

lunes, 18 de abril de 2011

Hace mucho tiempo

Hace mucho tiempo que no sueño contigo, me dijo. Hoy lo volveré a intentar.

sábado, 16 de abril de 2011

El placer de ver morir a un ángel

Ya, por fin, está en la calle mi nuevo libro, El placer de ver morir a un ángel, editado por Huerga y Fierrro Editores. Con prólogo de la escritora Isabel Rodríguez y con una hermosa portada ilustrada con un sugerente dibujo del pintor sudanés Rashid Diab. Próximamente será presentado en diferentes lugares. Seguiremos informando.

viernes, 15 de abril de 2011

Internet según Nick Hornby

Se juntan siete fans australianos, tres canadienses, nueve británicos y un par de docenas de norteamericanos, y se empieza a hablar todos los días de alguien que no ha grabado nada en veinte años. Para eso es Internet. Para eso y para la pornografía.

(Nick Hornby en Julieta, desnuda, su última novela, publicada en España por Anagrama.)

jueves, 14 de abril de 2011

Poetas

Hay hombres que plantan
un olivo con sus manos
y son Federico García Lorca
escribiendo en Nueva York
y la lluvia bajaba por las calles decidida a mojar el corazón.

Hay hombres que riegan
la tierra con el sudor de su frente
y son Antonio Machado en Colliure
anotando bajo la nieve
Estos días azules y este sol de la infancia.

Hay hombres que siegan la espiga
con el dolor de sus huesos
y son Miguel Hernández en la cárcel
de Alicante preguntándose
¿Para qué quiero la luz si tropiezo con tinieblas?

Hay hombres que arrancan el mineral
de las entrañas de la tierra
y son Rafael Alberti en Buenos Aires
gritando de rabia al mundo
hasta a la mar la sangre quita el sueño.

Hay hombres que se enfrentan
a la injusticia, a la mentira, a la infamia
y son León Felipe en la España destrozada
de 1938, quejándose amargamente
Ya no hay locos, amigo, ya no hay locos en España.

(Este poema está dedicado a la memoria de todas las mujeres y hombres que aquel 14 de abril de 1931 se echaron a la calle, alegres y esperanzados, a celebrar la llegada de la República.)

martes, 12 de abril de 2011

Madres y padres en pie de guerra

Las alumnas y alumnos del CEIP Sacratif de Carchuna, en Granada, no han ido hoy al colegio en protesta por el abandono al que las autoridades municipales y provinciales han condenado a su centro educativo. Desde hace bastante tiempo, las instalaciones del CEIP Sacratif vienen sufriendo una serie de desperfectos de los que nadie quiere hacerse responsable. Las diversas autoridades se culpan unos a otros pero nadie hace nada por arreglar los desperfectos.
Entre los daños más graves se encuentran las goteras en el tejado. Desde hace unos tres años, el tejado del colegio presenta numerosas filtraciones. Pero también hay deficiencias en los cristales (no se sustituyen los que se rompen por otros nuevos), en las persianas, en la red eléctrica, etc.
A todo esto, hay que añadir el hecho de que, desde hace unas semanas, el patio del colegio se ha convertido en el botellódromo del pueblo. Así que no es nada raro que, algunas mañanas, cuando el alumnado llega al colegio, los restos de botellas rotas, cajetillas de tabaco vacías, etc., estén esparcidos por las instalaciones del colegio. Incluso se han llegado a encontrar restos de una jeringuilla.
En palabras de Antonio Palomares, portavoz de las madres y padres y miembro del Consejo Escolar del centro, "unas administraciones nos han dicho (de palabra) que los arreglos son competencia de otras y los padres no entendemos de quién es la culpa, sólo sabemos que un día puede ocurrir una desgracia si siguen sin hacer nada". Según Palomares, el colegio sufre un grave problema de "goteras y recalos de humedad de la techumbre", lo que supone un serio "peligro de desplome de parte del voladizo del tejado y de desprendimiento de las persianas y tubos fluorescentes".
Las madres y padres del centro, hartos de que las diferentes administraciones den el silencio por respuesta, decidieron el pasado miércoles, en una asamblea democrática, que iban a poner en marcha diferentes medidas con la intención de que la situación se arregle de una vez por todas. El primer paso lo han dado esta mañana, haciendo visible el problema e impidiendo que sus hijas e hijos entren al colegio.

domingo, 10 de abril de 2011

Las manos de Adela

Las manos de Adela son alegres.


Sus ojos,

del color

de un verso

de Neruda.

viernes, 8 de abril de 2011

martes, 5 de abril de 2011

Vídeopoema: Ocho letras

Los realizadores Gustavo Pérez y Antonio Cáceres han grabado dos videopoemas con mis poemas "Ocho letras" y "Desnuda". Ambos han sido seleccionados para la final de concurso de vídeopoemas de Cosmopóetica, el festival de poesía de Córdoba. No han sido los ganadores pero no está nada mal teniendo en cuenta que la participación ha sido altísima y los seleccionados para la fase final sólo ocho, entre los que se encontraban estos dos vídeos. Hoy dejo el primero, "Ocho letras". La próxima entrada será el segundo, "Desnuda". Comentarios, bienvenidos.
video

sábado, 2 de abril de 2011

Puente de plata

Hoy, por fin, José Luis Rodríguez Zapatero ha anunciado en el Comité Federal del PSOE que no será candidato en las próximas elecciones generales, que se celebrarán, si hemos de hacer caso al propio Presidente, en marzo del próximo año, ya que en el mismo discurso ha manifestado su firme decisión de no adelantar las elecciones ni un solo día.
Yo, personalmente, me alegro enormemente de que se vaya. Como dice el viejo refrán castellano, a enemigo que huye, puente de plata. Está claro que, desde hace al menos dos años, la figura del Presidente del gobierno ha sido un lastre para este país. Su manera de gobernar, errática y disparatada, con decisiones contradictorias de un día para otro, nos ha sumido en un pozo de desesperación.
Con casi cinco millones de desempleados, con los funcionarios cabreados por la bajada de sus sueldos, los pensionistas engañados por la congelación de sus pensiones, la pequeña y mediana empresa al borde del colapso, y una política económica, social y medioambiental cada vez más escorada a la derecha, ¿qué podría ofrecer Zapatero como político a la sociedad española en la próxima legislatura? Creo que todos sabemos la respuesta, incluido el propio Presidente, sus asesores y casi todos los miembros importantes de su partido, por más que en público lo alaben y digan lo mucho que habría beneficiado al PSOE que Zapatero hubiese repetido como candidato en dos mil doce. Me da que esta noche, más de un socialista va a dormir a pierna suelta tras el anuncio de Zapatero.
Por otra parte, creo que la decisión de Zapatero pone de manifiesto otra faceta más de su carácter: su cobardía. En su discurso ante el Comité Federal, ha dicho que siempre ha pensado que ocho años era más que suficiente. Pues lo habrá pensado, pero nunca lo había dicho hasta el día de hoy. Hasta el mismísimo Aznar dejó muy claro desde el principio que no gobernaría más de dos legislaturas. Rodríguez Zapatero nunca dijo nada al respecto. Y todos sabemos que si el viento hubiese soplado en otra dirección, si la economía hubiese ido a favor, la tasa de desempleo rondando el ocho por ciento, y las encuestas electorales otorgándole una ventaja en torno a quince puntos, como le ocurre a Mariano Rajoy, José Luis Rodríguez Zapatero hubiese repetido como candidato en dos mil doce. Pero debe ser muy duro presentarse a unas elecciones sabiendo de ante mano que no hay quien detenga la debacle que, en gran medida, ha provocado uno mismo y siempre será mejor ver perder a un compañero de partido que hacerlo uno mismo. Sólo me queda añadir que no seré yo quien llore su marcha y que le deseo todo lo peor para el futuro. De corazón.