sábado, 26 de febrero de 2011

Deseos

Aún hoy, cuando ya han transcurrido varios meses desde aquel día, no soy capaz de explicar con precisión cuáles fueron las razones que me llevaron a entrar en aquella librería. Quizás fue la sobriedad del escaparate. O tal vez el misterio que emergía de su nombre: Deseos. A lo mejor fue tan sólo el frío que hacía aquella mañana de febrero. En verdad poco importa eso ahora. Lo único importante es que, a veces, un acontecimiento tan nimio como entrar a un lugar determinado puede desencadenar una oleada de acontecimientos imprevisibles, puede hacer que nuestras vidas cambien para siempre, y que ya no volvamos a ser las personas que hemos sido hasta ese momento nunca jamás. Y eso fue lo que me ocurrió a mí aquel día.
La tienda era un lugar diminuto. Apenas unos metros cuadrados con unos cuantos estantes llenos de libros. Tras el mostrador, una mujer madura con unos hermosísimos ojos rasgados y una cabellera larga y negra como una madrugada sin luna. Me miró directamente a los ojos y me preguntó, con un acento del este de Europa, qué deseaba. Respondí que no estaba muy seguro y que, si no le importaba, iba a curiosear un poco por los estantes. Estuve mirando durante un buen rato. Había libros escritos en lenguas desconocidas a las que no sabría poner nombre, libros de los que no había oído hablar en toda mi vida, libros que parecían emerger de mundos oníricos y extraños. Tomé uno de esos libros entre mis manos como atraído por un imán. Lo puse encima del mostrador. La mujer de ojos rasgados y pelo azabache me sonrió. Este libro fue escrito sólo para que tú lo leas, me dijo con su acento exótico, arrastrando las erres. Lleva mucho tiempo esperándote. Sólo espero que seas digno de él. Al escuchar aquello sentí un calambre recorriendo mi espinal dorsal. Lo peor de todo era que nada de cuanto estaba sucediendo entre aquellas cuatro paredes repletas de libros me resultaba ajeno. No tema, señora, no la defraudaré. Fue todo cuanto acerté a decir.
Y así fue como encontré aquel libro que cambiaría mi vida para siempre.

jueves, 24 de febrero de 2011

Carta al Ideal

En la edición impresa de hoy (24 de febrero de 2011) del diario Ideal de Granada, en la sección Cartas al Director, aparece esta carta escrita por mí.


Sr. Director:

Soy el padre de una alumna del CEIP Sacratif de Carchuna y me gustaría denunciar la grave situación de deterioro de las instalaciones del centro. Desde hace unos tres años, el tejado del colegio presenta numerosas goteras. Con las fuertes lluvias de las últimas semanas, las goteras se han convertido en una enfermedad crónica. Las autoridades de la ELA, que son las responsables del mantenimiento del centro, hace tiempo que se olvidaron de sus obligaciones. No se arreglan los cristales que se rompen, ni las persianas, ni los enchufes, etc. Hay constantes cortes de luz en el centro porque la instalación eléctrica es ínfima. Por supuesto, todo esto conlleva un peligro para nuestros hijos. Me consta que por parte del equipo directivo se han denunciado estos hechos en innumerables ocasiones tanto ante la ELA como ante la Delegación de Educación de Granada. No obstante, nadie parece darse por enterado.

Por otro lado, desde hace un tiempo el patio del colegio se ha convertido en el botellódromo del pueblo. Así que no es nada raro que, algunas mañanas, cuando nuestros hijos llegan al colegio, los restos de botellas rotas, cajetillas de tabaco vacías, etc., estén esparcidos por las instalaciones del colegio. El colmo de esta situación se dio hace unos días cuando una niña encontró una jeringuilla.

Ante estos hechos me pregunto: ¿Los niños de Carchuna no tienen derecho a tener un colegio digno? ¿Los hijos de Álvarez de la Chica van a un colegio tan deteriorado como el de mi hija?

Atentamente

Rafael Calero Palma

martes, 22 de febrero de 2011

Razones personales

cuando se fue

sus labios

sólo esgrimieron

un lacónico

razones personales


eso fue todo

domingo, 20 de febrero de 2011

Poética (frutal)

Consumir

cada día

al menos

cinco poemas frescos

(ricos en vitaminas).

miércoles, 16 de febrero de 2011

El año en que Allen Ginsberg cruzó el infierno

En 1956, con treinta años recién cumplidos, Allen Ginsberg ya está de regreso de muchas batallas. Acaba de publicar su primer libro de poemas, titulado Aullido, en la editorial que su amigo Lawrence Ferlinghetti tiene en San Francisco, City Lights Books. Su poesía combina de manera natural lo místico, lo político, el sexo (básicamente homosexual), las drogas, el amor a la naturaleza, el jazz y otras muchas referencias. Y no duda en lanzar un ataque frontal contra el sistema de vida norteamericano, convencional y conservador, y contra la poesía académica que se estaba escribiendo en los campus universitarios. Influido fuertemente por la personalidad arrolladora y por los escritos teóricos de Jack Kerouac (principalmente por "Aspectos esenciales de la prosa espontánea"), Ginsberg se convierte, casi a su pesar, en el sumo sacerdote de la religión Beat. Se trata de devolver la poesía a las calles, y se hace hincapié en el carácter oral que toda poesía debe tener, deliberadamente caótico e incluso obsceno.
Allen Ginsberg había nacido en 1926 en la ciudad de Paterson, en Nueva Jersey. Hijo de un poeta judío y de una madre comunista, pronto quedó claro que de esa mezcla explosiva sólo podía surgir una personalidad como la del joven Ginsberg. Hasta poco antes de su muerte, acaecida en 1997, Ginsberg combatió de manera feroz algunos de los aspectos más negativos de la sociedad estadounidense, como el racismo o el ultraconservadurismo de la América profunda, esa que vota a los Bush y apoya a ultranza las políticas imperialistas de los EE.UU, la que guarda en sus casas auténticos arsenales y se escandaliza por cualquier cosa.
Viene todo esto a cuento, porque hace unos meses, la Editorial Anagrama publicó una preciosa edición bilingüe de Aullido, en su colección "Panorama de narrativas". Aunque ya existían otras ediciones anteriores (recuerdo una de Visor en los años ochenta), la nueva traducción de Rodrigo Olavarría actualiza unos versos que leídos seis décadas después de haber sido publicados por primera vez, siguen manteniendo esa fuerza primigenia, ese espíritu de libertad y transgresión que convirtieron este libro en una obra de referencia para miles de lectores a lo largo y ancho del mundo y a su autor en el nuevo Walt Whitman de la poesía estadounidense. Altamente recomendado.

sábado, 12 de febrero de 2011

El placer de ver morir a un ángel

En unas semanas, la editorial Huerga y Fierro publicará mi nuevo poemario, titulado El placer de ver morir a un ángel. Huerga y Fierro es la editorial que pusieron en marcha los editores Antonio Huerga y Charo Fierro el mismo año en que murió el Ogro (1975) y que, desde entonces, ha recorrido una trayectoria ininterrumpida, con un catálogo formado por más de 1800 títulos de poesía, narrativa y ensayo. Durante todos estos años Huerga y Fierro ha publicado magníficos libros y a un buen puñado de autores de todas las latitudes, entre los que destacan Leopoldo María Panero, Julio Caro Baroja, Claudio Magris, Derek Walcott, Leopoldo Alas, Ángel Crespo, Antonio Tabucchi, Cees Nooteboom, Ángel Guinda, Mario Luzi, César Antonio Molina, Sergio Pitol, Javier Tomeo, Naguib Mahfuz, Antonio Colinas, Antonio Gamoneda, Medardo Fraile, Eduardo Haro Ibars, Ouka Lele y muchos más. Qué duda cabe que la edición de mi nuevo poemario en Huerga y Fierro supone un salto cualitativo en mi lenta "carrera como poeta" aunque me permite mantener la independencia que siempre he buscado.
El placer de ver morir a un ángel es un libro que gira en torno a la figura de los ángeles. Pero que nadie se asuste que no hallará en él arrebatos místicos ni seres paradisíacos. Más bien al contrario. Son 42 poemas escritos desde un prisma muy personal que presentan a otros tantos ángeles cuya principal característica es, como diría Blas de Otero, su fiera humanidad. El poemario lleva un magnífico prólogo de mi amiga la escritora Isabel Rodríguez. Y hasta aquí puedo leer.

jueves, 10 de febrero de 2011

Puestos de confianza: menudo chollo

¿Quién sabría decirme lo que tienen en común las siguientes personas: Florencio Ruz Bascón, Mercedes Fernández Sanz, Agustín Martín, José Luis Lechado, Enrique González Peralbo, Francisco Palomares, Luis Enrique Sánchez, María José Yebras y Javier Reyes? Existen varias respuestas que podríamos dar por válidas. Veamos.

a) Todos ellos viven en la provincia de Córdoba.

b) Todos ellos militan en el PSOE.

c) Todos ellos han sido concejales o alcaldes de sus respectivos ayuntamientos

d) Y por último, la más inquietante: Todos ellos ocupan cargos de libre designación (también conocidos como cargos de confianza y más prosaicamente como “enchufados”) en la Diputación de Córdoba, que preside el socialista Francisco Pulido.

Según una noticia publicada recientemente por el diario ABC, Florencio Ruz Bascón (ex alcalde de Montalbán) es asesor de Hacienda y Desarrollo Tecnológico; Mercedes Fernández Sanz (ex alcaldesa de Hornachuelos) ayuda a Pulido en temas de Desarrollo Económico y Planificación Estratégica y Agustín Martín (ex alcalde de Fuente Obejuna) lo hace en temas relacionados con la Innovación y Patrimonio Histórico-Artístico. Todos ellos, en julio de 2007, cobraban un sueldo de 40.816 euros anuales. No está mal. Sigamos. José Luis Lechado fue alcalde de Iznájar y ahora es Jefe del gabinete. Es por ello que en 2007, su sueldo era de 54.435 euros anuales. Es lógico que siendo jefe de algo cobre un poco más.

Por su parte, Enrique González Peralbo es asesor de Formación y Empleo, aunque perdió las pasadas elecciones municipales en Dos Torres. Francisco Palomares es primer teniente de alcalde de Villafranca de Córdoba y en la Diputación asesora a su Presidente en temas de Infraestructuras y Desarrollo Sostenible. Luis Enrique Sánchez es el experto en Comunicación e Imagen, mientras que su compañera de partido María José Yebras es la asesora de Igualdad y Desarrollo Social y teniente de alcalde de Bujalance. Y cerrando el grupo, nos encontramos a Javier Reyes, que fue concejal en el ayuntamiento de Posadas y ahora es secretario particular del presidente.

Según el redactor de la noticia, y cito textualmente “La Diputación dedica más de un millón de euros brutos (seguridad social incluida) a pagar las nóminas del personal de confianza.” Es decir, a los cordobeses y cordobesas la bromita de Pulido les sale al año por un millón de euros. Por cierto, entre ese personal de confianza, también hay cargos del Izquierda Unida y del Partido Popular, aunque como no tienen la responsabilidad de gobernar, les corresponden bastantes menos. Para más inri a los queridos asesores de Francisco Pulido, que tan bien pagados están, no se les ve por el Palacio de la Merced con mucha frecuencia, y a algunos de ellos, con bastante poca frecuencia.

¿Qué es lo primero que piensa uno cuando lee una noticia de este tipo? No sé vosotros, pero mi primera sensación es que esta gente tiene la cara muy, pero que muy dura. No conozco personalmente a ninguno de estos individuos, pero supongo que entre ellos habrá maestros, comerciantes, funcionarios de ayuntamiento, gente que trabaja en el campo o en la ganadería, en fin, trabajos que, tal y como está el patio, no están nada mal. Y sin embargo, ninguno de ellos quiere volver a su puesto de trabajo después de haber pasado por la política. Y mi segundo pensamiento es que los políticos nos toman el pelo de manera descarada. Sin cortarse ni un pelo (valga la redundancia). Y la ciudadanía se lo traga sin decir ni mú. En estos tiempos en los que estamos inmersos en una crisis económica brutal, a los dirigentes políticos se les debería de caer la cara al suelo de vergüenza por malgastar el dinero de todos de esta manera. Pero no os preocupéis, que no se le cae a ninguno. Por cierto, ya nos han dado una pista para que nos hagamos una idea de dónde van a acabar algunos ex tras las próximas elecciones municipales. Se admiten apuestas.

domingo, 6 de febrero de 2011

Los escritores

Los escritores, sobre todo los poetas, son especialmente proclives a la locura. Existe una sorprendente relación entre creatividad y psicosis maníaco depresiva.
¿Por qué tienen los artistas tendencia a la locura? Poseen más energía, más capacidad que el común de los mortales para ver las cosas de manera nueva y original; como también son más vulnerables a la depresión, creo que conocen más el sufrimiento humano.
Nick Flynn

Creen que si los escritores sufren serán mucho mejores. Eso es pura mierda. El sufrimiento es exactamente igual que cualquier otra cosa: si te dan demasiado, al cabo de un tiempo puedes hundirte. Es el intento de escapar del sufrimiento lo que crea grandes escritores: te sientes tan bien que haces que los lectores se sientan bien.
Charles Bukowski

jueves, 3 de febrero de 2011

Lecciones de economía para niños inquietos: Sindicatos amarillos

El término "sindicato amarillo" debe su nombre al sindicalismo francés, cuando en 1899 se fundó en Francia un sindicato que aglutinaba a todos aquellos mineros que rechazaban la huelga general como instrumento de presión y preconizaban la unión fraternal de trabajadores y patronos. El término procede del hecho de que las ventanas del lugar donde se reunían estaban cubiertas con papeles amarillos, en oposición al color rojo, típico del sindicalismo de izquierda. Paul Lanoir (fundador de la Unión Federativa de sindicatos y grupos obreros profesionales de Francia y las colonias, uno de los primeros sindicatos amarillos de Francia), en un discurso de 1902, señalaba como objetivo principal de los sindicatos amarillos " la colaboración entre trabajadores y patrones con el fin de formar la gran familia del trabajo, unida por una inseparable comunidad de intereses."
El sindicalismo amarillo también es conocido con el nombre de sindicalismo vertical o sindicalismo mafioso. Desde el punto de vista de las finanzas, estas organizaciones se suelen nutrir de las subvenciones públicas, siempre bajo una pátina de opacidad. Nadie es capaz de precisar con exactitud a cuánto ascienden las subvenciones otorgadas a los sindicatos amarillos o sindicatos mafias. Otra característica de estas organizaciones es que suelen actuar en contra de los intereses de los propios trabajadores a los que dicen representar, anteponiendo en todo momento, los intereses propios de las cúpulas dirigentes o aparatos burocráticos. Muchos de vosotros os estaréis preguntando cómo se puede diferenciar a una sindicalista amarillo de un sindicalista de clase. Es muy simple, el primero se caracteriza porque no ha trabajado en su puta vida, haciendo de las negociaciones y otras pamplinas parecidas su medio de vida. El segundo, por el contrario, seguirá en el tajo, peleando por defender los intereses de sus compañeras y compañeros. El primero acatará todos los pactos, concertaciones y mamoneos de la cúpula de su sindicato. El segundo no participaría jamás en esos cambalaches.
Aunque el sindicalimos amarillo está expresamente prohibido por las leyes internacionales y por casi todas las legislaciones nacionales, a día de hoy siguen existiendo sindicatos amarillos en casi todos los países del mundo. En el estado español, por ejemplo, existen dos importantes centrales sindicales amarillas, verticales o mafiosas: la Union General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CC. OO).

martes, 1 de febrero de 2011

Agradecido

Billy Pilgrim despertó en una habitación grande, espaciosa, esterilizada, toda pintada de blanco. No había puertas ni ventanas. Iba vestido con una capa de color celeste y unas botas plateadas que no recordaba haber comprado. Todo ello le daba un aspecto ridículo. El mobiliario de la sala era escaso. Sólo dos sillas y una mesa pequeña. Las sillas eran de color negro y la mesa gris con manchas carmesíes. Encima de la mesa había un bote de pintura verde y una brocha. Billy lo cogió y con su mano izquierda —hasta ese momento no había reparado jamás en que fuese zurdo— escribió en la pared con letras mayúsculas: TODO ES HERMOSO. NADA DUELE. No existía motivo aparente para escribir aquellas palabras en aquella gran pared blanca como la leche, ya que, en su fuero interno, Billy Pilgrim no pensaba que todo fuese hermoso y que no hubiera dolor. Por experiencia propia sabía que el mundo estaba repleto de sufrimiento y que la belleza era más bien escasa. Lo más extraño de todo es que mientras Billy Pilgrim escribía estas palabras con pintura verde en la blancura de la pared, empezó a sonar una canción que se titulaba “Agradecido”. Así fue.